Prólogo
“Decían que lo único que podías encontrar al entrar a la habitación del hijo mayor del rey era al príncipe mirando por la ventana, la única en su habitación, está dando una vista perfecta al jardín, las plantas y flores que vivían y crecían en él. Decían que su figura envuelta en las cortinas era tan placentera a la vista y que su mirada llevaba en ella una paz contagiosa”.