Chapter 1
—Te extrañaré amor mío...pero estoy seguro de que volveremos a encontrarnos.
La imagen del italiano de cabello café rojizo con ojos ámbar y de un distintivo brillo que hacía que pareciera que tuviese una mirada dorada, se quedó plasmada en su cabeza. Sería difícil sacársela de la mente. Se quedaría por siempre como si fuera un retrato enmarcado.
Ludwig se acuerda perfectamente de las palabras tan cortas pero con un gran significado del italiano. Fue triste esa despedida pero Feliciano le dijo, casi le aseguraba, que no era un adiós sino un hasta pronto. En su momento eso lo convenció, creyendo ciegamente en esas palabras dejó marchar al chico que tanto ama pero ahora dudaba de que ese chico de apariencia alegre, amable y de mirada cálida volviera a Alemania. Ludwig tenía el presentimiento de que si se había ido era para no volver jamás. Era angustiante el no saber a que aferrarse.
Durante el tiempo en el que estuvo solo, reflexiono sobre los cambios importantes que se dieron en su vida. Feliciano lo hizo crecer como persona, vino a darle alegría a su vida, le dio buenos motivos para seguir creyendo en lo bueno.
Y extrañaba cada parte de él. Extrañaba sus dulces besos con sabor a canela. Extrañaba sus inesperados abrazos a los que no sabía muy bien como corresponder. Extrañaba sus pláticas sin sentido y su buen humor.
Cuando el menor de los mellizos Vargas se fue, no creyó que lo llegaría a extrañar tanto. Estaba desesperado por volverlo a ver, tenerlo entre sus brazos una vez más mientras acaricia su espalda, besarlo hasta que los dos se quedaran sin respiración, excitarse por el tacto de sus dedos sobre su piel. Cada parte de su ser extrañaba a esa bella luz que de un momento a otro pareció salir de su vida.
Habían pasado dos meses desde que el italiano se fue llevándose toda su alegría e interés por la vida. Todas las sensaciones que llegó a descubrir junto a Feliciano, parecían volver a encerrarse dentro de él. No estaba dispuesto a abrirle el corazón a alguien más.
Cuando conoció a Feli no imaginó lo importante que sería para él, se imaginó que el italiano sería algo pasajero, una simple atracción por alguien de su mismo sexo. En el momento en que vió al chico de intercambio supo lo difícil que sería convivir con una persona así pero no le importo porque fue un amor a primera vista y esos son los más difíciles de olvidar o al menos para él.
Durante esos días en el que la ausencia del italiano era más notoria quiso disimular su tristeza y falta de motivación. Sin embargo no podía engañar a nadie. Todos se daban cuenta a pesar de que él siempre ha sido conocido por ser una persona seria.
Una vez que Feliciano lo dejó por volver a su país donde lo esperaba su gruñón hermano y sus amorosos padres, se sintió devastado e incluso traicionado. Su mente se volvió algo retorcida, se sintió celoso de la familia del italiano.
Amó y siempre pensó que era correspondido. Las miradas que se daban cada cinco segundos los delataban pero por alguna razón desconocida no llegaban a hablar sobre el tema. Se amaban de forma silenciosa, (al menos al principio, porque después no pudieron seguir fingiendo que no había nada entre ellos). No existía forma de definir sus sentimientos y si la había sería una cosa larga.
Pero ahora, pasando el tiempo, dudaba sobre los sentimientos del italiano. Perdió rápidamente la fe en que de verdad regresaría sólo para estar con él. Para ser homosexualmente felices. Ya no creía en volver a verlo.
Poco a poco iba olvidando el tipo de voz que poseía el italiano. Su mente estaba olvidando adrede, entre menos recordará mejor sería para poder sanar su cansado y torpe corazón.
Recordaba con detalles la relación que llevaron durante el tiempo en que estuvieron juntos fue especial. Fue intensa, en poco tiempo llegó a amar como nunca. El estar juntos y mantenerse juntos era algo que debían decidir los dos pero Feliciano eligió por si solo. A lo mejor y él no fue tan importante en la vida del italiano. Sus pensamiento sólo lograban deprimirlo haciendo que una parte de si renuncie a querer.
Extraña la presencia de aquel joven alegre, dulce, tierno, amable, una persona casi perfecta. Ya había transcurrido un año pero aun no tenía noticia alguna sobre Feli.
Su vida se volvía un desastre, no aparentemente pero sí en su interior.
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Feliciano lo extrañaba de una manera obsesiva y lastimosa. Quería a su alemán. Lo único que le impedía volver a su lado eran sus padres. Los amaba con todo su corazón, no podía fallarles, no soportaría ver esas caras llenas de decepción. Prefería recibir golpes a que en cambio tuviera que soportar las miradas que decían y herían más que cualquier otra cosa.
Durante sus noches por medio de su ventana, rogaba una y otra vez para que sus sentimientos de alguna manera pudieran llegarle a el muchacho de ojos azules intensos y a la vez duros. Pedía millones de disculpas, pronto se casaría con una joven italiana que sus padres habían elegido para él. Cuando le dieron aquella noticia no reclamo ni dijo nada, dejó que el silencio se apoderara de todo.
Vivía tentado a huir sin dejar rastro sólo para ser feliz junto a la persona que ama. Quería estirar sus alas y volar hacía un prometedor amanecer. En cambio se estaba encadenando así mismo. Era un cobarde por no saber luchar sobre lo que quería.
El tiempo avanzaba y él aun no se decidía. Si dejaba que las cosas siguieran su rumbo no habría retorno para él.
Amaba a Ludwig tanto como a su familia. Seguía sin tomar decisión alguna y el tiempo se le venía encima. Estaba consciente de que fuera cual fuera su decisión esta tendría una gran influencia en su futuro.
En ese momento una brisa de aire le golpeó en el rostro.
No todo podía ser sencillo.
El día de la boda había llegado. Estaba preparándose para casarse. Ya no había vuelta atrás, tomo su decisión. Ante él había un espejo largo y de forma rectangular que reflejaba a un pobre chico apagado e intentando fingir felicidad a pesar de lo mucho que le pesaba el corazón en ese instante.
Su estómago se revolvió.
La boda era tal y como la había soñado, pero la persona con la que se casaría no era la que deseaba.
Se preguntó si Ludwig lo estaría esperando. O a lo mejor ya se había enamorado de alguien que estuviera dispuesto a dar todo por él. Soltó un suspiro largo que al menos logró quitarle un gramo de todo el peso que sentía sobre sus hombros. Jamás volvería a sonreír de la misma manera. No sentiría amor por nadie más, hace tiempo que le entregó su corazón a un alemán de ojos brillantes y sonrisas amables.
No volvería a ser el mismo. Y lo extrañaría toda la vida.
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Ludwig esperaba día tras día. Como ya era costumbre no recibió noticia alguna. No sabía nada sobre la vida de aquel italiano.
Ya no podía fingir que estaba bien. Cada parte se si le dolía. Estaba destrozado.
No moriría por una persona que rápidamente se había olvidado de él en tampoco tiempo.
Su vida había llegado a un punto donde nada ni nadie valía la pena. Se había cerrado a todo tipo de emoción. Ya no sonreía, no se enojaba, no estaba triste sólo seguía existiendo.
La idea de ir a Italia rondo en su cabeza durante mucho tiempo. Descartó la idea, Feliciano le había prometido volver y él no debía buscarlo.
Se estaba cansando de esperar, su dolido corazón no aguantaría durante mucho tiempo. Debía admitir lo masoquista que podía llegar a ser.
Los años transcurrieron.
Ludwig sin duda se volvió a encontrar con Feliciano, ellos estaban destinados a encontrarse una y otra vez porque así de cruel era el destino que separaba y a la vez unía caminos.
Cuando el alemán lo vió, sus ojos destellaron de alegría parecía que algo muerto dentro del ojiazul quería revivir. Sin embargo no se podía decir lo mismo del italiano, él parecía muerto en vida para ese chico no había forma de regreso.
Ludwig abandonó toda esperanza en el momento en que conoció a la esposa y a la adorada niña de Feliciano. Su esposa y su hija; su familia. Y aquellas a quienes había entregado la vida. Y por las que lo había dejado en Alemania esperando durante años.
Fin.
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Esto quería incluirlo en los one-shot de voy a publicar de hetalia, pero ya tenía la portada hecha y no quería desperdiciarla xD. Espero que les haya gustado. También lo escribí cuando era más joven pero apenas lo termine de editar.
ACLARACIONES: Feliciano y Ludwig se conocieron en una academia donde comenzaron siendo amigos y pronto amantes que se escondían a menudo para darse amor uwu.








