1. MUDANZA
Una joven pelirroja caminaba por las calles prácticamente vacías debido al árido calor del mediodía de mediados de julio. A pesar de sentir que el asfalto se fundía bajo sus pies avanzaba a buen ritmo, muy contenta hacia su casa, sorbiendo su café con hielo mientras su amigo se quejaba tras ella por tener que llevarle las bolsas.
- ¡Jo tía como te pasas! Yo no me he comprado nada más que un bañador y aún así cargo con todo
- Usopp deja de quejarte. Aún me debes mucho dinero por la reparación de la lavadora
- El técnico te cobró solo sesenta y si no te lo he devuelto todavía es por que no paras de subirme los intereses
- Haber pagado antes. Además no fui yo la que me la cargué. Se habría hecho cargo el casero si no hubieses reconocido ante él que la golpeaste con la aspiradora
- Sabes que me aterroriza nuestro casero y no tarde en pagar ¡Estaba de vacaciones con Kaya y solo me fui dos días!
- Excusas. Venga que ya queda nada y enseguida te tiras en el sofá para seguir haciendo el vago. Bajaré un uno por ciento el interés si caminas en silencio - dijo muy sonriente mientras sacaba el teléfono para revisar sus mensajes
Usopp con resignación se arrastró tras ella hasta llegar al portal de su edificio. En él se encontraron con Ace, su vecino del 2ºA en el portal, curioseando las miles de cajas desperdigadas por todo el suelo del lugar.
- Buenas tardes - saludó Usopp dejando las bolsas en el suelo para descansar - ¿y todo esto?
- Una mudanza
- ¿Ya llegó el nuevo propietario del 2ºB? Eso significa que por fin tendréis vecinos enfrente
- Sí... no se si eso será bueno o malo pero por lo menos ya no tendremos que sufrir el ruido de la reforma que le hicieron al piso
- Cierto aunque... ¿Nami, qué haces? - preguntó Usopp al ver a su compañera de piso registrar una de las cajas
- Investigo al nuevo vecino que o se dedica a la restauración o es una maruja enganchada a la teletienda y al canal de cocina porque esas siete cajas son solo menaje de cocina
- A ver - dijo Ace acercándose mientras Usopp se llevaba las manos a la cabeza - Oh bonitas camisas y todas de marcas caras. El nuevo es rico
- ¡Parad! ¿No veis que podrían pillaros? Es de muy mal gusto revisar las cosas ajenas
- Oh vamos Usopp no seas dramas que no pasa nada. Mira yo creo que esta es de tu talla - dijo Ace lanzándole una camisa
- Bueno es suave - comentó acariciando la tela y poniéndosela sobre la camiseta - ¿Qué tal? - preguntó posando pero Nami y Ace le miraron con horror - vamos chicos no me queda tan mal - Sintió una presencia a su espalda y giró despacio para encontrarse con un tío aterrador. Muy ancho, con un extraño pelo verde, pendientes y sin un ojo
- Esto no es un mercadillo - dijo serio escrutando a Usopp con la mirada - además le queda mejor a cejillas
- Discúlpale, no tiene modales. Soy Nami 3ºA y el fisgón aterrorizado es mi compañero de piso Usopp
- Yo soy Ace, 2ºA. Vivo con mis dos hermanos en el piso de mi abuelo. Supongo que eres el nuevo propietario del 2º B
- Zoro - dijo secamente como presentación tras arrancarle a Usopp de las manos la camisa que le devolvía avergonzado
- ¡Marimo! ¿Tienes el número de los de la mudanza? No guardé el teléfono y no se dónde han dejado... Ah, hola - saludó en cuanto vio a la gente en el rellano. Ace se acercó a grandes pasos para extender su mano y poder saludar al rubio que acababa de entrar fumando en el portal.
- Mi nombre es Ace y soy tu vecino de enfrente. Es un placer conocerte ¿cuál es tu nombre?
- Sanji
- ¿Ese leve acento que detecto es francés?
- Esto... sí. Caray, tienes buen oído
- Gracias ¿Y a qué te dedicas?
- Soy chef en un restaurante de aquí del centro, el Baratie
- Tendrás que invitarme algún día a cenar entonces. Seguro que eres bueno
- Claro, estaría bien hacer una cena de bienvenida pero cuando nos instalemos ¿verdad marimo? - Zoro no contestó. Solo continuó mirando mal a Ace desde la distancia - esa cara definitivamente es un sí
- Bien, te tomo la palabra Sanji. Enchanté* - sonrió y acto seguido dio la vuelta sobre sus propios talones para regresar a su casa
Bueno nosotros también nos vamos. Lo que necesitéis nos llamáis, ya sabéis dónde encontrarnos - dijo Nami levantándose de las escaleras donde se había sentado a descansar para empezar a subirlas mientras Zoro trataba de llamar al ascensor sin éxito alguno.
- No funciona. Tendréis que subir todo a pulso
- Os habéis ofrecido a echar un cable ¿cierto?
Usopp trató de recular y salir de allí con la ayuda de Nami pero cuando miró hacia arriba su compañera ya no estaba. Zoro aprovechó para ponerle un par de cajas en los brazos que por poco se le caen por el peso.
- Vamos, arriba
- Gracias por ayudarnos ¿tu nombre era? - preguntó Sanji cogiendo él también un par de cajas
- Usopp - dijo con dificultad tratando de subir sin que se notase demasiado que podría morir en cualquier momento por el esfuerzo
- ¿Vives aquí desde hace mucho?
- Unos seis años, estoy alquilado - dejó las cajas en el suelo nada mas atravesar el umbral y se dejó caer en el inmenso sofá gris en ele para retomar el aliento
- ¿Y a qué te dedicas? - preguntó Sanji encendiéndose otro cigarro mientras Zoro bajaba a por más cajas
- Soy ingeniero. Trabajaba hace años para una empresa pero he montado la mía propia con Franky, el del 3ºB. Le conocí cuando me mudé. Él también es ingeniero. Vive con su mujer Robin que es profesora en la universidad
- ¿Qué tal los vecinos? ¿Son todos agradables?
- Algo intensa la gente aquí pero bueno. Te acostumbras. Os ha quedado bien la reforma, antes estaba muy avejentado
- Gracias y sí. Necesitaba una capa de pintura y litros de buen gusto. Menos mal que tenía de ambas cosas - dijo Sanji empezando a desembalar las cajas
- Es callado tu amigo ¿Zoro dijo que se llamaba?
- Oh, sí. Parece más desagradable de lo que realmente es la primera vez que te lo cruzas. Luego te acostumbras y ves que es desagradable a unos niveles perfectamente sanos y tolerables ¿Te queda mucho por subir marimo? - preguntó en cuanto le vio entrar por la puerta
- Quedaría menos si ayudaseis - apoyó las cuatro cajas que había conseguido subir solo y les miró con mala cara
- ¿Sois pareja o...
- Amigos, solo amigos - respondió Sanji rápidamente con una sonrisa. Zoro bufó y salió del piso en busca de más cajas
- Ah, bueno. Debo irme que tengo trabajo pendiente pero nos veremos por aquí. Suerte con la mudanza
Sanji se despidió de él y fue a terminar de subir todas sus cosas. Limpiaron el piso a conciencia y bien entrada la noche comenzaron a desembalar las cosas de la cocina y el baño. El resto decidieron que lo harían al día siguiente.
- ¿Pasa algo musgo? Estás más callado de lo habitual
- No me pasa nada, "amigo" - comentó haciendo énfasis y comillas con sus dedos en la última palabra
- Ag no empieces por favor. Estoy agotado - dijo empezando a sacar los platos y a desenvolverlos de los papeles protectores sentado en el suelo
- Prometiste empezar a comportarte como una persona de este siglo y dejar de avergonzarte. Dijimos que tras la mudanza sería una nueva vida. Se acabó el esconderse. Tu familia ya lo sabe
- Son muchos años así. Lo dije por costumbre. Además no es que pretenda volver al armario. Solo que no conozco a ese chico y no veo necesario informar al respecto
- No es hacer una exhibición pública es responder con sinceridad a una sencilla pregunta
- Bueno también somos amigos ¿o no marimo? - añadió risueño tratando de quitarle hierro al asunto pero Zoro solo frunció el ceño - vale, vale. No lo haré más. Prometido. Hipoteca compartida es igual a relación oficial y pública. No me esconderé más ni te llevaré conmigo de vuelta al armario ¿contento?
- Sí - se agachó para ponerse a su altura y se acercó para empezar a besarle. Tras un par de besos cariñosos volvió a separarse para ponerse en pie y seguir guardando el menaje de cocina en los armarios - y más te vale dejarle claro al pecoso de enfrente que tú ya estás fuera del mercado
- Fue tremendo - dijo riendo - muy descarado. Te ha salido competencia marimo, tendrás que esforzarte si no quieres que me vaya con Ace. Está cachas también. Debe ser un gym bro como tú
- No me ha gustado, lo reconozco. Me ha parecido un gilipollas
- A mi me ha resultado simpático y me ha gustado la idea de la cena
- ¿Enserio? ¿Planeas organizar una cena con los vecinos?
- ¿Por qué no? Así nos conocemos
- Nadie hace eso. A los vecinos se les ve una vez al año en la junta anual y nada más
- Eso es frío. Vamos a ver a esta gente a diario por los pasillos. Creo que no viene mal crear un poco de ambiente comunitario
- Lo normal es hablar del tiempo o vivir cómodos silencios cuando te cruzas con la gente en el ascensor cejillas. Aquí como no funciona el ascensor ni siquiera tendremos que relacionarnos con ellos así. Entiendo que pasar de la mansión de tus padres a un piso es un cambio pero aprende a comportarte. A los vecinos se les ignora. De toda la vida
- Pues yo pienso crear una buena relación con todos ellos. Este viernes, aprovechando que tengo el día libre, iré piso por piso para presentarme y les llevaré algo de comida. Quizás unas magdalenas ¿Qué te parece?
- Excesivo y completamente innecesario pero no me vas a hacer caso. Las de Ace que lleven laxante
- Idiota - dijo riendo mientras continuaba recogiendo
No pudieron acostarse hasta bien entrada la madrugada, cuando lograron despejar mínimamente el salón y dejar operativo el baño y la cocina. Continuarían al día siguiente con el resto.
Sanji se despertó con la alarma del móvil muy temprano y a duras penas se levantó de la cama. Si él no tenía ganas de salir de la cama Zoro tampoco parecía querer dejarle marchar ya que aunque estaba dormido le mantenía preso entre sus brazos. Cuando logró salir del cuarto ya vestido entró en el salón y quiso llorar al ver tanto desorden. Cajas regadas por todos lados, papeles, muebles fuera de sitio... respiró hondo y decidió mantenerse positivo centrándose en ir al trabajo. Cuando regresara ya se encargaría de seguir arreglando la casa. Tuvo un día especialmente duro en el Baratie. Zeff parecía empeñado en hundirle el día ya que se lo pasó gritándole y amenazándolo con degradarlo a lavaplatos como siguiese comportándose como una "torpe berenjena malcriada". Solo pensaba en el cigarro de la pausa tras el servicio del mediodía pero no pudo disfrutarlo ya que apareció un grupo inmenso de turistas japoneses que le dejó sin su merecido descanso para comer. Salió del Baratie tardísimo. Por suerte no tendría que estar durante el turno de noche ya que Patty aceptó cubrirle a cambio de que él hiciese lo mismo la semana próxima para que pudiese irse de fin de semana fuera de la ciudad. Al salir y entrar en contacto con el exterior una bocanada de aire caliente golpeó su rostro. Caminó hacia su casa tranquilamente, tratando de no derretirse en el camino. El olor del asfalto caliente y el tráfico se le hacía muy desagradable, eso sumado a su estómago vacío creaban una sensación de nauseas perpetua. En cuanto llegó al portal suspiró aliviado. Sabía que tendría que ponerse a limpiar y recoger todo pero por lo menos podría ducharse primero y disfrutar del aire acondicionado del piso. Empezó a subir las escaleras bastante más animado hasta que llegó al rellano del primer piso. La puerta del 1ºB se abrió y un hombre salió del piso mirándole con mala cara. Llevaba un traje a rayas beige espantoso, si los patrones fuesen horizontales en vez de verticales parecería un preso aunque realmente tampoco era mucho mejor la impresión que daba de ir en pijama. Se le acercó en un par de zancadas y se quedó mirándole más cerca de lo que su espacio personal admitía.
- Buenas noches. Me llamo Sanji y soy el vecino del segundo...
- Mi nombre es Fullbody y soy el presidente de la comunidad - dijo sin permitirle terminar de hablar - escúchame Sandi
- Sanji
- Ayer lo dejé pasar por que soy un hombre muy razonable pero ¿podrías pisar más suave? Parecía que hubiese un terremoto. No logré conciliar el sueño y yo soy un hombre muy ocupado
La petición le pareció surrealista pero estaba tan cansado que asintió y continuó su camino para librarse de ese plasta tan hortera. Abrió la puerta y no pudo evitar una inmensa sonrisa al ver que todo había sido despejado y los muebles estaban ya en su sitio. Sin dudas le daría un repaso exhaustivo a la limpieza y re colocaría muchas cosas pero debía reconocer que Zoro había cumplido. Se quitó los zapatos y se fue directo al sofá. Se había quedado tan encantado con ver la casa ya con aspecto de hogar y no de almacén que no se había percatado de la presencia de un chico de pelo negro que jugaba a la consola tirado sobre su sofá. Tenía una pequeña cicatriz en el ojo y le ignoraba por completo, como si estuviese en su propia casa.
- Buenas ¿Zoro?
- En el cuarto creo - dijo sin sacar la vista de la pantalla del aparatito mientras movía el mando concentrado - Muy extrañado se fue a la habitación donde le encontró terminando de guardar la ropa - Has arreglado todo
- ¿Qué te esperabas? Tengo tres días libres para terminar de organizar la mudanza, no me los iba a pasar rascándome los huevos
- ¿Y ese twink que hay en nuestro sofá?
- Oh, se llama Luffy. Ya estaba dentro cuando volví de la ferretería. Le enchufé a los videojuegos para poder trabajar en esto. Si no ya habría acabado con la compra que hice y no hubiese avanzado con las cajas
- ¿De dónde sale?
- Creo que del piso de enfrente. Es majo aunque algo caótico
- ¿Qué quieres que prepare de cena? Desde luego te has ganado el elegirla
- He pedido unas pizzas. Imaginé que llegarías cansado
- Gracias musgo y sí. Zeff hoy ha estado especialmente cabrito. Menos mal que le aprecio, si no ya le hubiese asfixiado. Por cierto, he tenido el honor de conocer al presidente de la comunidad
- Ah, que bien ¿Y cómo es?
- Gilipollas. Esa es la primera impresión. Me dijo que pisásemos flojito que le retumbaba la casa
- Joder ni que fuese esto un tablao flamenco o un bar de drag queens ¿No llevamos ni veinticuatro horas en el edificio y ya tenemos una queja?
- Ni caso, es el clásico amargado que no tiene vida y busca amargar la ajena en compensación
- Pues el amigo ha organizado una junta urgente para pasado mañana por la noche
- ¿Con qué motivo?
- Ni idea, es una circular algo vaga. Solo pone junta urgente a las nueve de la noche en el portal
- ¿Sin puntos del día y avisando con dos días de antelación? Menudo mamarracho. En fin, voy a ducharme - besó la cabeza de Zoro mientras este seguía guardando ropa y se metió al baño. El agua caliente destensó sus músculos y se recuperó del aletargamiento acumulado por el cansancio. Cuando salió, luciendo ya uno de sus pijamas, Zoro estaba tumbado en el sofá, con un par de pizzas sobre la mesa de café buscando una película en la tele. Se sentó a su lado y comenzó a cenar hambriento - ¿Y Luffy? - Preguntó con la boca llena
- Le di una de las pizzas y lo mandé a su casa
- Ya tienes un amigo en el edificio. Quien lo diría
- No se si tanto pero es gracioso. Me ha parecido simpático. Eso sí, habla por los codos
Sonrió contento y terminó su cena viendo la tele acurrucado contra su novio.