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Dentro de una amplia y sofisticada habitación en la ciudad de Jinlan, dos hombres se habían encontrado de nuevo después de tanto tiempo distanciados.
El ambiente entre los dos era tan denso, que se podía cortar con la afilada cuchilla de una espada de bajo cultivo.
Shen Qingqiu, quien había divisado la tensión en cuestión mucho antes de llegar a esa habitación. Tensó sus hombros cuando las corrientes frías que ingresaban por las ventanas erizaban involuntariamente su piel. A pesar, de que llevaba puesto sus tres capas de túnicas habituales que lo forraban.
Aclarando con delicadeza su garganta, mencionó con sutileza en sus palabras. Intentando eludir el miedo.
-- Si deseas quedarte... sabré que prefieres enmendar nuestras diferencias y no me guardas algún tipo de resentimiento -- pausó de repente, buscando las palabras correctas entre su maraña de nervios -- En cambio, si en tal caso, prefieres alejarte...
Cerró sus ojos de pronto al sentir un dolor entumecer su pecho. Una punzada que solo lo lastimaba día a día sin descansar.
Suspiró resignado.
-- Entonces... solo tomaremos caminos separados. No volverás a ver a este maestro. Si es lo que prefieres...
Detallando como ese chico a los lejos le expresaba un destello de frialdad en sus ojos, y quizás, una pisca de indiferencia ante su “intento” de conversación. Shen Qingqiu no pudo continuar.
Sintiendo que fue lo más difícil que pudo presenciar.
Y es que aquel protagonista, quien había sido su más querido, confiable y talentoso discípulo en su cumbre Qing Jing. Ahora, estaba justo a su frente...
Convertido en alguien completamente diferente.
Dominado por su sangre demoniaca y reemplazando esa tierna sonrisa que lo caracterizaba por otra sombría, apagada y desolada. Shen Qingqiu observó afligido como este ex discípulo lo veía desde la distancia con una mirada... complicada.
Una, que solo transmitía dolor y desconfianza.
Por supuesto, él entendía por qué sentía eso. Y por esa razón, solo suspiró paciente.
Esperando al menos, una respuesta de su parte que lo ayudara a aliviar ese remordimiento que alojaba atascado en su corazón como una espina.
Una culpa generada desde el día que surgió su separación.
Desde que lo traicionó en el Abismo sin Fin.
Un suceso que destrozó sus lazos de relación, y como si no fuera suficiente, arrastró a Luo Binghe a ocultarse en el ennegrecimiento.
¿Que hizo de diferente al Shen Qingqiu original?
¡Simplemente nada!
Había hecho exactamente lo mismo. Lastimándolo sin motivo, y todo gracias a las restricciones del maldito sistema.
Sabiendo que esa escena era un punto clave para el desarrollo de Luo Binghe, lamentablemente, fue una decisión que Shen Qingqiu no pudo oponerse, aunque quisiera.
Ahora, viendo cara a cara a este chico 2 años antes de lo debido. Sintió que su mente todavía no lograba procesarlo.
-- Entonces... -- intentó sonar calmado -- ¿Qué decides?
Pero Luo Binghe no hizo más que desviar la mirada. Sin querer responderle.
Estaba tan dolido, que hasta podía detallarse como contenía su rabia con el blanco color de sus nudillos.
Aunque, Luo Binghe no sabía una cosa, y es que Shen Qingqiu lo había extrañado como nunca.
Verlo de nuevo, aparte de haber sido una sorpresa, también fue una melancolía. Le hizo evocar esos lindos momentos cuando fueron maestro-discípulo en la cumbre Qing Jing. Tampoco teniéndola para nada fácil.
El arrepentimiento de haberlo lanzado a ese infierno sin alguna explicación, fue suficiente razón para no perdonarse a sí mismo. Tampoco pudo hacerlo con el sistema.
Luo Binghe tenía razón.
¿Qué esperaba escuchar de su parte ahora? ¿Una reconciliación?
Debía admitirlo:
Definitivamente le falló. Había sido un pésimo maestro.
Sin escuchar alguna respuesta que aliviará su corazón, Shen Qingqiu pudo entender su decisión, y solo tuvo el valor de darse la vuelta para agitar amargamente ese abanico de papel, con el único resultado que se esperaba.
Marcharse para más nunca volver.
No obstante, cuando menos pudo haberlo imaginarlo, Luo Binghe lo detuvo justo por la muñeca. Pidiéndole casi de manera apresurada:
-- Por favor no se vaya... Hablemos.
Cuando este chico extendió una mano para invitarlo a sentarse, Shen Qingqiu no pudo creer lo que estaba viendo.
Un momento... ¿Acaso había cambiado de opinión?
Con ambas miradas puestas en el otro, por un breve segundo no supo si fue su imaginación, pero le pareció notar un destello distinto en los ojos de este protagonista. Uno que cambió de sombrío y frío; a un tanto brilloso y suplicante.
Shen Qingqiu se impresionó al detallar ese cambio, y acepto con cierta cautela su invitación. Tomando asiento uno al frente del otro.
Dejando que el silencio gobernara una vez más la habitación.
Con el viento soplando lentamente las cortinas, Shen Qingqiu se incomodó al no comprender como debía interpretar esa aura que los rodeaba.
Cuando le echó un vistazo a Luo Binghe, extrañamente, parecía pensativo y cruzados de brazos con una expresión... insondable.
Shen Qingqiu curioseó al verlo así, y ocultó la mitad de su rostro con el abanico. Deseando entender varias cosas.
-- Entonces... ¿Deseas enmendar nuestras diferencias?
Luo Binghe no hizo ninguna reacción. Pero luego de unos segundos afirmó su pregunta con un débil asentamiento.
Shen Qingqiu alivio un poco al saber esto. Respiró profundo y volvió a hacerlo. Está vez, para preguntarle lo que realmente le atormentaba desde años.
-- ¿Le... guardas resentimiento a este maestro?
Luo Binghe no dijo nada. Entornando la mirada al suelo. No se sabe con exactitud que fue lo que pensó para que le produjera tal cambio, pero por un momento pareció sonreír y preguntó:
-- ¿Por qué debería guardarle rencor a Shizun?
-...
Shen Qingqiu confundió por su pregunta.
¿Por qué...? ¿Debería?
Hace unos segundos, su mirada transmitía evidente sufrimiento y desconfianza hacia él cómo un cachorrito lastimado.
¿Ahora decía esto?
Shen Qingqiu no pudo evitar fruncir el ceño.
Sabía que este protagonista se volvía impredecible y engañoso luego del Abismo. Pero si planeaba engañarlo... ¡Shen Qingqiu no iba a dejarse como una inocente doncella!
Solemne. Quiso añadir -- ¿Por lo sucedido... hace 3 años?
Pero Luo Bingue burló por su pregunta.
Extrañando más al mayor.
-- Shizun... -- su tono fue dramatizado. Algo que inquietó al mayor -- Siempre he considerado que ha sido alguien sabio, pero... ¿Ya olvidó lo que dijo una vez?:“El pasado no puede cambiarse, así que levántate y sigue adelante.” --amplió más su sonrisa, murmurándole -- Esas siempre fueron las enseñanzas de vida que Shizun impartía.
Shen Qingqiu parpadeó confundido. Sin entender lo que decía.
¿Sus...? ¿Enseñanzas de vida?
-- Hm... -- pausó por un momento antes de preguntar -- ¿En serio?
-- Así es -- el menor asintió, endulzándole la mirada por primera vez en toda la noche -- Acostumbraba a guardar una para cada ocasión. Es más... -- se inclinó aún más sobre la mesa con intenciones de acercarse -- No ha sido la única lección que me ha enseñado.
Tomando la mano derecha de su maestro que descansaba sobre la mesa, Shen Qingqiu se alarmó de pronto cuando Luo Binghe la cubrió entre las suyas.
-- ¿Me permite?
Sin dejarlo hablar, el chico la poso de prisa sobre su pecho. Dejando que el mayor sintiera sus latidos del corazón.
-- ¿Lo siente?, ¿Siente mis latidos, Shizun?
El maestro asintió incómodamente, intentando comprender que era lo que hacía. Percibiendo como este chico la apretó aún más contra su pecho.
Asemejando a una sensación de afecto.
Shen Qingqiu conmovió al sentir este inesperado cariño. Surgiéndole una duda de pronto que consternó todo su ser.
“¿Estaba dispuesto a perdonarlo?"
En medio de su consternamiento, no se dio cuenta cuando Luo Binghe se había inclinado aún más hacia su rostro para susurrarle.
-- ¿Quiere saber si le guardo rencor?~
Shen Qingqiu detuvo su respiración.
-- Bueno... -- intentó decir.
-- Usted creé que si le guardara rencor, ¿Lateria así mi corazón?
El maestro se impresionó al verlo.
-- ¿A qué te refieres...?
Luo Binghe inclinó la cabeza y sonrío.
-- Usted me lo dijo una vez: “Si tu corazón late lleno de alegría al entrar a un lugar, ahí es donde está tu felicidad" -- jugueteó con uno de sus mechones de cabello, esbozando una sonrisa encantadora -- Y ahora que lo vuelvo a ver con mi corazón latiendo de esta manera descontrolada. He confirmado que no puedo guardarle ningún tipo de rencor.
“Porque usted, es mi felicidad.”
-- Binghe...
No pudo evitar conmoverse con esas palabras, cuando varios fragmentos de ese recuerdo llegaron a su memoria de una manera instantánea.
Recordando una mañana alegre, había sido un hermoso día, donde un pequeño Binghe observaba con inmensa sonrisa y libreta azul en mano, a los pequeños ponis y caballos que comían pasto con extrema calma bajo la seguridad del establo.
Feliz, porqué adoraba compartir con esos grandes animales; ellos nunca le brindaron rechazo, maltratos, burlas o cualquier juicio de valor sin ninguna razón. Solo les importaba ser alimentados y permitir cualquier humano los cuidara.
Y Luo Binghe, cómo era tan servicial y cariñoso, se había convertido en una de esas personas a quien le gustaba cepillarlos y alimentarlos con bastante amor y dedicación.
Al dormir bastantes noches en la leñera, tuvo la oportunidad de visitar a estas criaturas a su antojo, y la mayoría de las veces, pasaba sus horas nocturnas en compañía con ellos, así como contemplando las estrellas cuando sentía insomnio.
Esas acciones por tan simple que fueran, lo relajaban de los momentos desagradables que vivía día a día en la secta, y lo ayudaban a aliviar su tristeza y desilusión, de que tal vez, no todo estaba tan perdido, y que en algún momento su vida iba a cambiar para mejor.
Y por supuesto, así fue.
Puesto que luego de la invasión de demonios, súbitamente se había ganado el aprecio de su Shizun, y ahora dormía cómodamente en una habitación dentro de la casa de bambú.
No tuvo más remedio que dejar atrás sus rutinas nocturnas con aquellas criaturas, pero intentaba visitarlos a tempranas horas de la mañana siempre cuando el sol se asomaba.
-- Aquí estás de nuevo...
Shen Qingqiu se acercó curioso a su ubicación, cuando lo vio contemplar (por tercera vez en el día) el mismo corral.
-- ¡Shizun!
El pequeño Binghe le demostró una deslumbrante sonrisa, similar a como si hubiera visto un hermoso amanecer.
-- ¡Así es! -- realizó una reverencia -- Este discípulo verificaba nuevamente su estadía.
"¿Nuevamente?"
Shen Qingqiu asintió lento, dirigiendo un vistazo interesado a los caballos.
Era curioso verlo contemplar tantas veces a estos sementales, causándole una pequeña gracia por lo irónico que sonaba. Pero prefirió no involucrarse.
Si era la tercera vez que lo hacía, seguramente mantenía una buena razón.
Cuando detalló la libreta de reglamentos que alguna vez le había regalado en sus manos, agitó su abanico y decir -- Muy bien. Entonces, ¿Estás listo?
El pequeño Binghe asintió con encanto -- Por supuesto que sí.
Eso era lo que quería oír.
-- Excelente. -- ocultó su sonrisa detrás del ventilador -- Entonces prepáralos junto a tus shidis para comenzar el evento.
Así como las prácticas de caligrafía, toque de instrumentos, formación de núcleo y vuelo de espadas. En este caso, y una vez a la semana, los discípulos de la cumbre Qing Jing practicaban también:
La equitación.
Un deporte de las bellas artes que podía ser útil en rutas de escape, si existía problemas con invasiones de demonios o interferencias con la magia. Además, contaba con una amplia variedad de técnicas que ayudaban a perfeccionar los reflejos.
En este caso, los encargados en supervisarlas eran el mismísimo Shen Qingqiu y el líder la cumbre Bai Zhan, Liu Qingge.
Evaluando algunos puntos:
-Entrada.
-Feeling con el caballo.
-Equilibrio y postura.
-Detenerse.
Ambos mantenían un listado con los datos de cada discípulo.
-- ¿Crees que avancen esta vez? -- Liu Qingge preguntó acercándose a su lado con una cierta pisca de indiferencia e impaciencia -- Ya es la tercera semana de evaluación.
Shen Qingqiu analizó sus palabras y sonrió con notable confianza.
-- Por supuesto que sí, Liu-shidi. Confío en mis discípulos.
El mencionado asintió y no dijo nada más. Devolviendo su mirada a la pista.
Aunque no era primera vez que este shidi ayudaba a su hermano marcial con las evaluaciones de equitación. Mantenía siempre una curiosidad que no lograba aclarar desde que a este “shixiong” le surgió su súbito cambió de actitud. Frunciendo más el entrecejo.
Volteando a mirarlo. Quiso añadir:
-- Quiero preguntarte algo, ¿Desde cuándo te gusta cabalgar?
“¿Desde cuándo?”
Shen Qingqiu elevó una ceja confundido, y respondió con otra pregunta.
-- ¿A qué se debe tu pregunta, shidi...?
-- Hhmp. Es extraño. -- se cruzó de brazos -- Desde que te conocí, siempre creí que detestabas a morir este deporte.
Shen Qingqiu permaneció en silencio y suspiró luego. Agitando su abanico con entendimiento.
En otras palabras, parecía que Shen Jiu no cabalgaba en sus tiempos. Y no le sorprendía.
Basándose en su personalidad arrogante y despreciable, seguramente ni siquiera montó un caballo en su vida. Prefería viajar dentro de las comodidades de un aburrido carruaje, que sudar e interactuar con el ecosistema.
En cambio, él, Shen Yuan, sí lo hacía.
Y mantenía experiencia desde joven cuando visitaba la hacienda de sus abuelos, ayudando a su hermanita más pequeña. No era un master, pero conocía lo básico para instruir y defenderse.
-- ¡Eso, Ming-shidi!, ¡Así se hace!
Por supuesto, él no era el único que lucía experiencia. Y Ming Fan no estaba nada lejos de alcanzarlo.
Ning YingYing había alentado con entusiasmo su talento cuando observó a su shidi acercarse a los barandales. Luciéndose con unos movimientos de giros y saltos.
Unos movimientos bastante avanzados.
-- ¡Parece todo un profesional!
El grupo de discípulos también había alentado con euforia su desempeño. Llamando la atención de ambos maestros, quienes se encontraban observando afuera de la pista.
Liu Qingge sonrió de lado y dijo.
-- Parece que es tu mejor discípulo ¿No?
Shen Qingqiu formó una mueca extraña y afirmó sin dar muchos detalles.
En prácticas como estas, Ming Fan sí era mejor. De eso no cabía duda. Pero había algo que le molestaba profundamente de él: Tenía tanto talento, y solo lo utilizaba para derrochar vanidad.
-- Ming Fan, más lento. -- le advirtió -- hay más shidis en la pista.
-- ¡Entendido, Shizun!
Existían cuatro discípulos más, yendo a paso lento o de trote para no colisionar entre ellos.
Sumando un total de cinco jinetes en la práctica. En este caso, Ming Fan practicaba sin la participación de Ning YingYing y Luo Binghe.
Fuera del campo de arena, Luo Binghe y Ning YingYing esperaban juntos maravillados por su talento.
Era tanta su admiración, que incluso llegaban a preguntarse si podían llegar a ese nivel.
-- ¿Cómo lo hace, A-Luo? -- la chica se le dirigió curiosa -- Parece que hubiera nacido aprendido, ¿Verdad...?
-- Sí... -- el loto blanco le devolvió la misma sonrisa de ilusión.
Era mentira si la mayoría no pensaba eso. Ming Fan cumplía expectativas y con solo unas cuantas prácticas, había logrado tal resultado.
-- ¡Listo! -- la campana sonó y Liu Qingge avisó -- Que vaya el siguiente grupo.
Luo Binghe tragó fuerte y se puso en marcha.
Como le encanta pasar tiempo con los caballos, también apreciaba practicar la equitación. Pero, aunque le gustaba el deporte, desafortunadamente no era un experto en ella.
Y en esta ocasión, sería la tercera vez que lo evaluarían dominar la técnica de medio galopeo. Una técnica que consistía en uniforme postura y concentración si deseaba lograrla.
Se sentía un poco nervioso, puesto que las últimas dos evaluaciones no había sido tan eficiente, precisamente en el manejo de su postura. Causándole casi una caída.
Pero días antes había practicado, siguiendo el reglamento que su tan querido Shizun le había facilitado. Prometiéndole que esta vez sí estaba listo.
Solo esperaba no fallar en el intento.
-- ¡Buena práctica Ming-Shidi! -- Ning YingYing lo aludo al verlo llegar con una sonrisa -- De verdad te luciste en la pista.
-- ¡Gracias Ning-shimei! -- sonrío orgulloso al dedicarle un guiño -- En cualquier momento puedo enseñarte...
-- A mí también me gustaría aprender, Ming-shidi -- Luo Binghe también se acercó a su ubicación. Halagándolo de la misma manera que su shimei -- De verdad eres muy talentoso.
Pero Ming Fan, solo lo miró de arriba a abajo con cierto desprecio.
-- ¡Ja!, ¿Tú?, ¿Por qué...? -- río con gracia -- Eres muy torpe y lo sabes, ¿Ya olvidaste la última vez?, Ni siquiera puedes mantenerte sobre un caballo.
Al pasar por el lado de la yegua de Luo Binghe que masticaba tranquilamente, Ming Fan le propinó un golpe seco en la parte trasera a que la alteró. Causando que la yegua emitiera breves relinchos y movimientos bruscos a sus laterales, que el loto blanco tuvo que controlar al tirar de las riendas y sobarle el hocico para tranquilizarla.
Alimentando así su preocupación.
Cuando Luo Binghe divisó su partida con enojo, entristeció inevitablemente al recordar sus palabras.
“Ni siquiera puedes mantenerte sobre un caballo”
"¿Eso era lo que la gente pensaba de él...?"
Él sabía que no era tan talentoso, pero que Ming Fan se lo recordara segundos antes de su prueba. Solo le destronó cualquier rayito de confianza.
-- ¡A-Luo!, ¡Vamos!
Cuando Ning YingYing le avisó para hacer la formación, agitó su cabeza para olvidar lo sucedido, y cuando escuchó a su yegua emitir varios soplidos de frustración por el susto previo; buscó algunos trocitos de zanahorias para alimentarla.
Deseando que todo saliera bien.
Al observar como los demás montaban su caballo, el loto blanco hizo lo mismo. Escuchando atentamente las indicaciones.
Lo más importante de la evaluación era combatir la velocidad 20 segundos con el medio galopeo.
Medio galopeo: era correr moderadamente. Y para alguien que no dominaba completamente la técnica. 20 segundos eran todo un reto.
Luo Binghe suspiró sabiendo que no alcanzaba esa cantidad de tiempo. Y al mirar a su Shizun como explicaba meticulosamente las reglas, solo agravó su malestar al no querer decepcionarlo otra vez por su incompetencia.
Ya lo había hecho dos veces. No quería postular para una tercera.
Tomando aire para inflar los pulmones y aclarar su mente. Miró la libreta y luego a su Shizun, tomando una decisión.
Esta vez, no lo decepcionaría.
-- ¿Lista, Sendara?
La yegua emitió varios soplidos como respuesta, y al momento que desvió su mirada hacia la derecha, casualmente cruzó miradas con Ning YingYing, quien le sonrío emocionada expresándole un pulgar hacia arriba.
Logrando darle ánimos antes del ruedo.
-- ¿Preparados?, ¿Listos?
“Ding”
La campana sonó con un ligero toque y todos ingresaron a la pista caminado.
El espacio era pulcro y espacioso. Cada jinete entró en fila dejando 2 metros de distancia entre ellos.
Primero empezarían cabalgando como un mini paseo en la pradera. Luego iniciarían con el trote, y por último, medio galopar (Correr).
Shen Qingqiu miraba atentamente el panorama, especialmente a Luo Binghe.
Sabía que su rendimiento era un poco bajo en la práctica, pero también estaba consciente, de que su discípulo había practicado días antes con sus reglamentos. Confiando fielmente que lo lograría.
Mientras pensaba en esto, divisó que la línea de cabalgue se veía bastante uniforme. Muy ordenada.
Cuando la postura de los cinco jinetes lucio correcta, ambos maestros acordaron avanzar y la orden para entrar a la segunda técnica, se dictó. Iniciando con la velocidad de trote.
El trote era otra técnica que dominaban eficientemente. Unos mejores que otros, pero siempre con un buen semblante. Y Luo Binghe y Ning YingYing no eran la excepción.
Por ahora, todo estaba marchando bien para Luo Binghe. Manteniendo las cuerdas prensadas y espalda erguida al ritmo del caballo. Alivió un poco su preocupación.
-- ¡Eso shidis!
-- ¡Así se hace!
-- ¡Muy bueno!
El grupo de discípulos gritaban eufóricos observando la armoniosa sincronización que emitían. Obligando a Shen Qingqiu y Liu Qingge a silenciarlos constantemente.
-- Santo cielo, pero estos chicos... -- Shen Qingqiu frunció el ceño molesto.
Era necesario mantener el silencio en la pista, ya que podían causar que tanto los caballos como sus hermanos marciales se desorientaran.
-- Qingqiu. -- llamó Liu Qingge -- ¿Cómo ves?
Cuando miró a sus pollitos en la pista, Shen Qingqiu sonrío orgulloso al sentir esa esperanza de maestro que, le hacía pensar, que sus enseñanzas no eran en vano después de todo.
-- Pasa a la siguiente técnica.
Al abarcar los 20 segundos con evaluación del trote, Liu Qingge elevó la campana para señalarle a los aprendices que se prepararán.
Dictando la última técnica que definiría su rendimiento final.
-- ¡Ahora!, ¡Medio galopeo!
“Ding”
La campana sonó por tercera vez, y todos dictaron la orden a sus caballos. Separándose por 6 metros cada uno.
La técnica era difícil por varias razones:
- Se debe utilizar todos los sentidos para guiar al caballo.
- Concentrarse.
- Postura inclinada.
- Equilibrio y resistencia.
Si el caballo interpretaba erróneamente algún movimiento, se corría el riesgo de detenerse o disminuir su velocidad, causando daños serios. Estaba prohibido dictarle al caballo otra orden.
Una regla era básica: No caerse.
Si alguien se caía, perdía. Así de simple. Podría sufrir un accidente de alta lesión que lo incapacitara o pasar por la horrible vergüenza al fracasar frente a sus compañeros.
Luo Binghe sabia esto, y por esa razón estaba tan alterado. No quería ser ese pobre desafortunado que sufriera por eso. Estaba dispuesto a a avanzar para demostrarle a todos que él si podía.
Por otra parte, Ning YingYing no tenía ningún problema porque era la más talentosa.
No estaba a la altura de Ming Fan, pero entre los cinco jinetes que se encontraban en su grupo de evaluación, ella podía considerarse toda una experta.
Tanto Ming Fan como los demás contuvieron sus respiraciones sin despegar sus ojos en la pista. Sintiéndose nerviosos a medida que avanzaban, parecía que Shen Qingqiu estaba en las mismas.
Era poco si decía que la ansiedad recorría por todos sus meridianos.
Apretando firmemente su abanico, rebobinó la última vez en que Luo Binghe casi sufrió una caída por culpa del mal manejo de su postura.
¿Por qué el halo del protagonista no actuaba en esta situación?,¿Será que Luo Binghe de verdad no poseía la habilidad?
¡Por Dios! Era absurdo de solo pensarlo. Y masajeando su frente, suplicó con una ligera plegaria a su creador.
"Avión-juju...Te pido que por una vez en tu vida... ¡¡Dedícatea hacer bien tu trabajo!! ¡Y beneficia esta vez a tu protagonista!..."
Y quien diría que, al pasar los 8 segundos de evaluación, los cinco discípulos estaban dando su mejor esfuerzo y hasta podía notarse una buena sincronización. Aliviando los nervios de todos.
Eso alivió un poco a Shen Qingqiu, quien pensó que al fin podía darle un poco de crédito a ese nefasto autor de mierda.
Con el viento rozando sus lindas facciones, Luo Binghe sintió como los rastros de su sudor lo refrescaban con cada paso. Manteniendo la postura inclinada que necesitaba, le gestionaba una buena señal de equilibrio.
Habiendo superando su bajo récord pasado de 6 segundos, sonrió orgulloso al saber que prácticas externas habían funcionado. Imaginando que su Shizun también lo estaba desde la distancia. Aumentó su entusiasmo.
Sintiendo que la tercera vez, era su vencida.
Aunque el tiempo era mágico e impredecible a la misma vez. De pronto las ondas sonoras de un fuerte sonido se presentaron a los 12 segundos de evaluación. Alterando sin escrúpulos a los caballos.
Y la yegua de Luo Binghe (quien estaba anteriormente frustrada) se desorientó saliéndose de la ronda. Emitiendo varios relinchos altaneros patas para arriba.
Al ver esta escena, el corazón de Shen Qingqiu se detuvo de inmediato.
Y en un intento desesperado para interferir. Pensó:
"¡Maldición! ¡Debe detenerse!"
Tan pronto como reaccionó, le ordenó al loto blanco que dictará la orden que se detuviera. Sumándose al alboroto otros dos equinos relinchando y ejecutando movimientos bruscos con discípulos encima. Obligó a Liu Qingge a sonar la campana.
"Ding"
-- ¡Deténganse!, ¡Practica cancelada!
-- ¡Ming Fan, ve!
Cuando Ming Fan escuchó el llamado de su Shizun, salió corriendo a montar su caballo en compañía de otros dos shidis para dirigirse al rescate.
Luo Binghe estaba sufriendo el peor escenario de su vida, y no tenía más remedio que sujetarse con firmeza de las riendas para no colapsar.
“¡No podía caerse...!”
Se repitió mil veces en su cabeza.
Angustiado, le indicó varias veces a su yegua que se detuviera. Fallando una y otra vez.
Los sonidos estresantes de los demás corceles aturdían aún más su paradero. Comenzando a gestionar saltos bruscos para librarse de su control.
Cuando Luo Binghe detalló de reojo como uno de sus shidis venía a auxiliarlo, de pronto, su caballo comenzó a galopar para huir del lugar. Aumentando su trote a una velocidad que todavía el pobre Luo Binghe no podía dominar, empleando un salto veloz que traspasó las murallas de la pista.
Derribándolo definitivamente contra el suelo.
Todos se alarmaron cuando escucharon sus gemidos de dolor al aterrizar con ambos brazos forcejados y adoloridos por las riendas. Provocando que otro susto recorriera sus cuerpos, cuando de repente otro corcel corrió descontrolado a su ubicación.
Cubriéndose la cabeza el pequeño Binghe para no ser aplasto, cuando fue detenido justo a tiempo por el propio Ming Fan durante el camino.
Ante su sufrimiento, ambos maestros traspasaron las rejas del corral, y Shen Qingqiu con bastante preocupación, se dirigió enseguida a dónde se encontraba.
Siendo testigo de cómo su discípulo se quejaba paulatinamente con varios raspones en sus túnicas y rostro. Intentando levantarse con la ayuda de Ning YingYing a su costado.
-- ¿Estás bien chico...?
Luo Binghe le asintió lentamente sin poder verlo a los ojos.
-- S-sí... Eso creo...
Todo se volvió silencioso. Nadie supo cómo quedarse después de observar tal situación.
Sin embargo, para Luo Binghe algo si fue seguro. Y mientras era víctima de como las miradas de sus shidis, shijie y especialmente de su Shizun, le demostraban lamento y decepción ante su persona.
Solo pudo pensar:
"Que lo había echado a perder por tercera vez”








