Me enamoré de tí

Summary

Verte por primera vez hizo que se me acelerará el corazón

Status
Complete
Chapters
4
Rating
5.0 1 review
Age Rating
13+

Capítulo 1

Todo podría ser tan sencillo si tan solo él se sintiera más seguro, si su padre no lo habría lastimado tanto que perdiera la confianza y se escondiera detrás de esos audífonos y de la gorra de sus sudaderas. 



Quizás si su madre no hubiera ido a ese puesto de trabajo en Tokio, su vida hubiera sido diferente. Llena de risas como cuando era un niño, ahora vivir en una oscuridad constante lo consumía. 



Cuántas veces escuchó salir de la boca de su padre cuando patético se veía, debía de cambiar, arreglarse para verse más atractivo, sabía que su hijo no era para nada feo, al contrario, cada que salía sin esas sudaderas enormes, las miradas siempre estaban en él. 



Y eso a Izuku lo hacía sentirse incómodo, tener la atención de un número de gente no era para nada agradable. 



En la Universidad tenía solo un amigo, Mirio, aquel rubio alegre, que siempre le sacaba una sonrisa, cuando lo conoció esa mañana que llevaba su sudadera favorita por ser el primer día de su segundo año. 



Entró a través de las puertas y Mirio chocó con él y sin querer derramó su café en ella, trato de limpiarla con su suéter muy torpemente sin conseguir quitarle la mancha. 



Su nerviosismo llegó a ser tanto que vio a su medio hermano y le quitó su chamarra de piel para dársela. — Lo siento tanto, te doy la chamarra de mi hermano para que no te sientas incómodo… 



Habló como si lo conociera… — ¿Cómo lo sabes? — apenas susurro.



— Eres del mismo ciclo que mi hermano. — Señaló a Katsuki mientras se alejaba molesto por lo que acaba de hacer Mirio. — Están estudiando lo mismo y por eso te he observado, disculpa por hacerlo... Eres un chico muy inteligente y le has dado problemas a ese lunático, y eso lo agradezco. — La campana sonó, Mirio le quitó su celular de las manos para ingresar su número. — Mándame un mensaje para poder entregarte la sudadera, por lo mientras puedes tener está de Kats.



Sonrió y se fue desapareciendo entre la gente… Izuku no supo cómo reaccionar, vio la chamarra y las miradas de todos los demás estaban puestas en él, se la puso y se fue a su salón. 



Claro que sabía quién era Katsuki, su rival en la escuela, siempre competían en ser el número uno de toda la Universidad con las mejores notas, aunque en deportes no era para nada bueno, pero de vez en cuando iba a verlo jugar. 



Fue amor a primera vista, cuando entró exactamente con esa chamarra el año pasado en su salón, lo siguió con la mirada hasta que se sentó detrás de él y su corazón no dejaba de palpitar desesperado. 



Suspiraba y pensaba que en algún momento notaría lo raro que era…



El año pasó sin dificultad y siempre peleaban por el puesto, aunque el peli verde tenía la clara ventaja de ello. A Izuku le encantaba mirar sus entrenamientos desde el salón de clases. Ver cómo el sudor recorría su frente, cómo sus músculos se ponían tensos en los remates que hacía cerca de la red… 



Katsuki era el rematador oficial de la selección de Voleibol en su escuela. 



Ese deporte en particular le gustaba a Izuku, cuando era pequeño intentó jugar, pero su padre se lo prohibió porque le quitaba el tiempo para poder estudiar, terminar sus estudios era lo único que debía hacer. 



Se fue rápidamente a su salón y el único que se encontraba ahí era Katsuki, escuchó un pequeño sonido venir de su boca, se quitó la chamarra y se la devolvió. — Lo siento, tu hermano me dio esto, pero no es correcto. — la puso en su pupitre y se sentó en su lugar. 



Katsuki quedó con la boca abierta, no había notado lo hermoso que era Izuku. Sus sudaderas no dejaban ver ese bonito cuerpo, cómo sus caderas eran anchas al igual que sus piernas, una cintura tan delgada que las chicas de su clase lo envidiarían de inmediato. 



Él ya sabía que era muy hermoso, le encantaba ver esos ojos color Esmeralda que reflejaban tristeza, su pequeña nariz, sus labios que eran una línea delgada que era perfecta, una sonrisa que pocas veces llegó a ver, pero le quitaban el aliento cuando la veía. 



Sus pestañas largas y esas constelaciones que se dibujaban perfectas en sus mejillas. Trago saliva cuando se dio cuenta de todos los encantos de su amor imposible. 



Izuku se hizo bolita prácticamente en su asiento y con su mochila se cubría un poco su cuerpo. Empezaron a entrar sus compañeros y de inmediato las miradas se fijaban en el peli verde. 



Los susurros que se escuchaban, eran claras preguntas, nunca habían visto a Izuku y para ellos era un extraño o quizás una persona nueva. Katsuki se dio cuenta de que se empezó a poner rojo y antes de que se levantara puso su chamarra en sus hombros. 



— Puedes usarla hoy, no tengo problema por pagar algún destrozó de mi hermano, la necesitas y yo puedo sobrevivir un día sin ella. — La sonrisa cálida del cenizo hizo sonrojar a Izuku, le regresó una pequeña sonrisa y eso bastó en ese momento para Kats. 



El profesor entró a clase y todos se sentaron… Nadie murmura nada más por la mirada asesina que les regalo Katsuki. 



Cuando el reloj se puso a las 11 de la mañana todos salían a comer el almuerzo y Mirio ya estaba en la puerta de su salón. Le volvió a quitar el teléfono e Izuku no pudo hacer nada. 



Katsuki lo miró mal, pero Mirio solo le sacó la lengua y tomó la mano de su nuevo amigo. — vine para invitarte el desayuno y para marcarme, ya que quizás jamás me llames tú, así que ahora tengo tu número registrado… ¿Me puedes decir cuál es tu nombre? 



Izuku agarró su teléfono. — Mi nombre es Midoriya Izuku y tú, ¿cómo te llamas? 



— Me llamó Toshinori Mirio… — agarró a Izuku de su brazo y se fueron a la cafetería, se dio cuenta el rubio en tan poco tiempo que su nuevo amigo era un verdadero nerd. 



Su conversación fue en verdad tan entretenida, desde lo más casual de su Facultad, admirando y elogiando lo que Mirio estudiaba y haciendo preguntas ocasionales. 



De su ferviente colección de superhéroes y de cómics que le encantaba leer, supo un poco de ello porque a su hermano también le gustaban las mismas historietas, quizás podía robarle una y prestársela a Izuku para que la leyera. 



La hora y media que tenían para descansar pasó en tan solo un suspiro lleno de tanto entusiasmo… Izuku por primera vez en mucho tiempo, se sentaba aceptado.



Continuará...