Capítulo 1
Katsuki Bakugo, el único heredero del difunto rey Masaru Bakugo, ese día ha logrado ascender al trono, y ahora él busca una esposa.
-Katsuki, hijo, organizaré un baile, para que puedas encontrar una concubina.-decía Mitsuki, la reina madre.
-Como desees madre -dijo él
-Mi león, necesitas una concubina para que te engendre un hijo y des continuidad a la dinastía. -dijo la reina.
-Como sea. -dijo Katsuki con claro desinterés
Mitsuki por otra parte solo le miró con seriedad.
Mientras tanto, en el barrio pobre, del reino vecino, una mujer joven, se encontraba cuidando de su hijo, su ahora única familia, su esposo la había abandonado hace unos meses y solo había quedado con su hijo Izuku. De 17 años. Misma edad del nuevo rey.
-Madre... deberías buscar a alguien más para que te cuide. -decía el muchacho.
-¿Y que hay de ti? No puedo dejarte solo. -dijo la mujer.
-Eres una mujer hermosa, no desperdicies tu belleza y juventud. -Dijo Izuku.
-Hijo mío... -dijo la mujer sin verle salida al asunto.
Más tarde, ambos se encontraban en el mercado comprando algo de comida, para la cena, de repente, empezaron a sonar las campanas de la iglesia, eso significaba solo una cosa. Una invasión del reino vecino. La gente empezó a correr, yendo a resguardarse, Izuku tomo la mano de su madre y empezó a correr con ella. Ambos fueron de regreso a su hogar.
Los invasores llegaron, y empezaron a llevarse a cuanta mujer hermosa se encontrase. Izuku, contemplando todo esto, desde la ventana, se asustó, cerró la ventana, y fue a asegurar la puerta, miró a Inko y le dijo:
-Tranquila, madre, ya pasara.
Inko no decía nada, de repente se escuchó el sonido de un galope, Izuku, por precaución, le dijo a Inko:
-Ocúltate en el sótano.
-¿Y que hay de ti? -Dijo la mujer preocupada.
-tranquila madre, ellos no me harán nada. -Dijo el muchacho.
Mientras tanto en las calles desoladas del pueblo, el firme galope del caballo del rey pasaba por allí, inspeccionando.
La cruel tradición de obligar a cada mujer que el rey estime conveniente a llevarla a su palacio y convertirla en su concubina, era algo de cada cinco años.
Katsuki pasaba en su caballo, observando las casas, hasta que de repente el diviso una casa algo deteriorada, Katsuki miro a sus soldados y dijo:
-Abran la puerta de esta casa.
Era la casa donde estaban Izuku e Inko. El muchacho al ver que esos hombres iban a abrir las puertas a la fuerza se preocupó.
-¡Ve al sótano, ocúltate! -Dijo el peliverde a la mujer.
Inko hizo caso de inmediato. y fue a ocultarse.
Los fuertes golpes en la puerta no te hicieron esperar, solo bastaron tres, para que la puerta se abriese. Izuku miró asustado como aquellos hombres entraban. Y después de estos entro Katsuki.
El rubio analizó el lugar, fue entonces que miró al chico de cabello verde y le dijo:
-Vives solo tu en este lugar?
-Si, solo yo. -mintió Izuku.
-Registren el lugar. -dijo el rey.
Los hombres que venían con él empezaron a registrar el lugar. Inko por otro lado estaba nerviosa, no temía que la encontraran, temía que le hicieran algo malo a Izuku.
Uno de los hombres bajo al sótano, encontrando a Inko, allí mirándole asustada.
-¡Su majestad! -Habló él- He encontrado algo interesante aquí.
Katsuki miró con seriedad a Izuku y se dirigió al sótano. Izuku intento detenerlo, pero dos de los hombres que venían con él lo detuvieron e inmovilizaron.
-¡No! ¡No le hagan daño!
Aquel hombre que había encontrado a Inko, venía con esta, ella decía:
-¡Suéltame maldito!
-Dijiste que vivías solo. -Dijo el rey al muchacho peli verde.
Este no dijo nada, el rubio contemplo a la mujer, y se acerco a ella. y con su mano le alzo con delicadeza la mirada. al ver el rostro de Inko, el rey dijo completamente deslumbrado:
-Es hermosa.
Inko le miraba con miedo, Katsuki sonrió de lado y dijo a modo de orden a sus hombres:
-Llévenla con las demás.
-¡No! -Grito Inko mientras se la llevaban.
-¡Madre! -Gritó Izuku desesperado.
-¡Izuku! -Gritaba Inko empezando a llorar.
Katsuki se iba yendo cuando Izuku dijo:
-¡¿Adonde se llevan a mi madre?!
El muchacho era retenido por dos hombres, el rey miró al muchacho quien le miraba con enojo, el rubio sonrió con burla y le dijo:
-Es muy hermosa para que viva en esta... pocilga, así que la llevare a mi palacio.
Cuando Katsuki se fue, los hombres que lo acompañaban arrojaron a Izuku contra el suelo y se fueron tras del rey.
mientras tanto Inko intentaba zafarse del agarre de aquellos que se la llevaban, mientras gritaba con desespero:
-suéltenme, por favor suéltenme!
estaba angustiada, y lloraba sin reparo. y fue a ella junto a otras siete muchachas, que se las llevaron.