Capítulo 1: El inicio del fin.
El reloj marcaba las 11:36 pm con uno incensaste tic tac que abrumaba al joven sentado en la cama, sosteniendo firmemente la pistola que sellaría su cruel destino. Con sus manos temblorosas se apuntó a sí mismo en la frente listo para acabar con su vida.
Cerro los ojos por un instante que le recordó toda sus recuerdos que ya no podría soportar ni un segundo más, el abuso de su padre, la perdida de su madre y los constantes sueños que lo abrumaban desde los 14 años, sus predicciones de un futuro oscuro y terrible.
Finalmente, puso el dedo índice en gatillo de la pistola decidido de terminar su tormento, pero en ese momento un milagro paso, el timbre desgastado, rompió el silencio sepulcral de la habitación. El constante sonido resonó en su cabeza sacándolo del trance.
Confundido y temeroso bajo el arma y la guardo bajo la almohada. El timbre volvió a sonar acompañado de los golpes incesantes en la puerta. Con el corazón acelerado, el chico se acercó a la puerta y miro por la mirilla. Vio a su padre, Carlos, acompañado por sus hermanos Lucas y Javier y su sobrina Eva.
"Matthew, abre la puerta" —Demando Carlos hostilmente-
Con sus manos temblorosas sujetó la manija de la puerta. Podía sentir el frío acero contra su piel que lo hizo volver a pensar su decisión ¿Qué pasaría si no abría la puerta? ¿Y si solo lo ignoraba? Finalmente, tomo una decisión, simplemente ignorar las cosas no lo detendrá su sufrimiento.
"Espera un momento" —Contestó Matthew-
El joven trago saliva y sin dudar más, aunque con el corazón a mil por hora abrió la puerta. Inmediatamente, su pequeña sobrina Eva corrió a los brazos de Matthew.
"¡Tío!" —Exclamo la pequeña— "¡Tío Matthew! Te he extrañado. ¡Mira cuanto crecí!"
Matthew se agachó para poder abrazar a Eva. Aun con un nudo de la garganta trato de no desmoronarse
"Eva estoy orgulloso de cuanto has crecido" —Dijo con una sonrisa forzada— "Yo te he extrañado más de lo que puedas imaginar"
Luego de unos segundos, Matthew soltó a su sobrina del cálido abrazo. Suspiro antes de levantarse del suelo y finalmente dirigir su mirada a sus parientes.
En medio estaba su padre con una mirada desaprobadora en su rostro, las arrugas marcadas de enojo y su cabello canoso y descuidado. Además de su característico olor a tabaco barato en su chaqueta de cuero.
"Tanto tiempo sin verte ¿No es así Matthew?" —Gruño roncamente Carlos-
Matthew rápidamente evitó la mirada de su padre con temor. Apretó sus puños con el suficiente coraje para voltear hacia arriba.
"Sí..." —Murmuro Matthew con la voz temblando— "ya han pasado más de tres años"
Después de esto el padre entro a la casa sin respeto alguno y con ellos acompañados de sus hermanos, Diego y Lucas.
Diego con su traje negro y corbata de lana, su peinado formal al igual que su apariencia. Un completo hombre de negocios. Mientras la pequeña Eva sentada a lado suyo. Por otro lado, Lucas con una vestimenta casual, el pantalón de mezclilla y su camiseta negra simple.
Pero mientras la familia permanecía sentada en los sillones, nadie prestaba su atención al propietario del lugar, Matthew. Él se sentía impotente a no tener importancia en su propia casa.
Se sentó en el borde del sillón con sus manos temblorosas en sus rodillas. Podía escuchar las risas y murmullos, pero ninguno dirigidos hacia él. Matthew intentó intercalar una palabra aquí o allá, pero sus esfuerzos fueron completamente ignorados por temas triviales sin importancia ¿Acaso nadie se preocupaba por él? ¿En verdad era alguien sin importancia?
Miro sus palmas sintiendo que no tenía más propósito su existencia de ser un mero espectador. Mientras su mente se llenaba de más autodesprecio, el sonido del reloj resonaba en su mente. Cada tic-tac lo envolvía cada vez en más en la oscuridad.
Se levantó silenciosamente del sillón, observando si alguien lo volteaba a ver o le hablara. Pero nadie lo hizo, nadie lo miro. Con un suspiro pesado camino hasta el baño y se encerró.
Abrió la llave del lavabo para evitar que los demás lo escucharan. Mientras apoyaba sus manos en la cerámica, se vio al espejo frente a él.
"¿En verdad soy tan despreciable?" —Se preguntó a sí mismo— "Y-yo... soy un inútil"
Vio su reflejo una vez más. Su apariencia descuida lo hizo odiarse aún más a sí mismo.
"Y-yo..." —Tartamudeo con lágrimas en sus ojos— "Soy el culpable de toda mi miseria"
Su mente se nubló de más y más pensamientos sobre la miseria de vida que tenía. El abuso de su padre y esas alucinaciones que lo hacían ver como un complemento loco.
"Solamente soy una mierda de persona" —sollozo Matthew amargamente— "¿Persona? Soy un desperdicio, soy una basura"
Se sentó en la tapadera del escusado y se puso ambas manos en la cabeza. Estaba enloqueciendo cada vez más, lo estaba llevando al borde de la desesperación. Pero en ese momento pudo observar débilmente algo en el suelo. Su navaja tirada en el mosaico mojado.
Rápidamente, la tomo con las manos aun temblando de desesperación. Sé bajo la playera manga larga y dio un suspiro profundo y amargo. No quería hacerlo, pero era la única forma de aliviar su dolor. Pasar su dolor emocional por físico.
Temblando empezó a deslizar la cuchilla por la piel pálida, pero llena de cicatrices de su antebrazo. Apretó los dientes tratando de no llorar más, pero su mente daba, era un caos.
"No..." —Susurro Matthew acobardado— "No puedo seguir haciendo esto..."
Rápidamente, tiro la cuchilla al suelo pero aun sintiendo el pequeño roce doloroso en su piel. Sabía que cortarse, más no solucionaría nada en su vida.
Respiro y Exhalo un par de veces una y otra vez, como le había indicado su terapeuta con anterioridad. Sabía que tenía que recuperarse, no merecía seguir viviendo siendo atormentado por sus fantasmas del pasado.
Cuando logro calmarse, sintió una débil notificación en su teléfono, la cual ignoro sin saber su significado.
Unos minutos después, Matthew salió del baño, encontrándose a su familia aún sentada en la sala con la mirada fijada en la televisión, con excepción de Eva quien tenía los ojos cubiertos por su padre Diego.
La televisión estaba encendida, y todos miraban la pantalla con una expresión de horror. Un presentador con la voz tensa y las manos temblando dirigió sus palabras al público del noticiero:
"Estamos recibiendo informes del todo el país y resto de la Unión Europea, las criaturas parecen estar avanzando rápidamente. Se recomienda buscar refugio y resguardar provisiones"
Después de las breves palabras del locutor, la transmisión se cortó abruptamente, dejando un sonido de estática molesto. En la pantalla de la televisión aparecían breves grabaciones de las criaturas.
Sus cuerpos estaban retorcidos y deformes, como si la naturaleza hubiera decidido experimentar con ellos. Cada monstruo parecía una amalgama de pesadillas, con extremidades desproporcionadas y torsos hinchados. La piel era una masa de escamas y cicatrices, iridiscente bajo la luz pero áspera y quebradiza al tacto. Cubiertos de pústulas y llagas supurantes, su piel parecía estar en constante estado de descomposición.
Mientras que la familia tenía la mirada centrada en el televisor, Matthew se quedó inmóvil cerca de una columna, observando lo que estaba sucediendo en el mundo, el cual seguramente cambiaria para siempre. Entender que sus sueños premonitorios se habían convertido en una realidad aterradora. Sus manos le temblaban y su mente estaba en estado de shock.
Carlos, siempre el hombre de acción, reacciono más rápidamente ante la amenaza. Se levantó rápidamente tomando su chaqueta del perchero.
"Tenemos que irnos. Ahora" —Exigió Carlos con firmeza— "Eva, Diego y Lucas, súbanse al coche"
Carlos dijo empujando a Diego y Lucas hacia la puerta.
Pero mientras Diego cargaba a su hija hacia el coche, Lucas se negó a salir de la casa al ver estado de shock de Matthew.
"No. No podemos dejarlo solo con la crisis que está pasando" —Protesto con un dejo de molestia— solamente yo sé lo que está pasando en su cabeza"
"¿En serio te quedarás con ese bueno para nada?" —Interrogo con ironía-
Al oír eso, Lucas se acercó a Matthew, el cual todavía estaba en un estado de shock. Le agarro del brazo con fuerza demostrando que no lo dejaría solo.
"Estare con Matthew" —Replico Lucas con autoridad-
Con esas últimas palabras y sin un último adiós, Carlos, Diego y Eva salieron de la casa, dejando a Matthew y a Lucas solo en el salón. El sonido de la puerta cerrándose resonó en el silencio tenso. Lucas, el cual todavía sostenía el brazo de Matthew, lo miro a los ojos y luego a la pantalla del televisor que mostraba las horrorosas criaturas. Finalmente, ambos se miraron a los ojos simultáneamente en el silencio.
"¿Qué vamos a hacer ahora, Matthew? —Pregunto Lucas en voz baja-
El silencio se alargó por un momento hasta que Matthew pudiera responder. Pero de sus labios no salió ningún sonido. En su atrofiada mente, las predicciones que había soñado desde los 14 años empezaban a cobrar vida, cada una peor que la anterior. Sus manos temblaban, pero no de temor y ansiedad, si no de un pensamiento de certeza de lo que pasaría.