I-Un Prullaje como cualquier otro
Recuerdo que cuando era un niño mi abuelo me contaba historias del Gran Calisto, un héroe de leyendas que derroto al Lobo Alpha Dante y al Emperador Fjellet al mismo tiempo en el Castillo de Atlantis, mi abuelo decía que Calisto era más que un hombre, era un semidiós, tenía dos alas del tamaño de una persona, hablaba de su armadura plateada más brillante que el cielo despejado pero más que nada hablaba con orgullo de como el Gran Calisto se revelo contra su hermano Anthony y tomaba el apellido de Valenfyr para guiar a nuestro pueblo a lo que alguna vez fuimos.
Mi abuelo falleció cuando tenía 7 años así que no recuerdo el día nada bien, pero el día anterior a que falleciera si lo recuerdo muy exactamente, él me dijo que ni siquiera pensara en enlistarme en la milicia, que no quería que mis padres tuviesen que ir a mi funeral, lo que me dijo tuvo peso para un niño de 7 años como el que era sabiendo que era un ex héroe de guerra nacionalista como ninguno otro.
Cuando tenía 10 años conocí a Casper, él había perdido a sus padres en la guerra y todo lo que tenía en la ciudad éramos nosotros, nuestras madres eran familiares lejanos y ella quiso cuidarlo, crecimos juntos como mejores amigos pero también como hermanos.
Me tuve que enlistar en la milicia a los 15 años porque mi familia se dedicaba a ser sastres y costureros pero con la Guerra Valenfyr-Zephyro las materias primas se volvieron mucho más caras y necesitábamos un ingreso extra para llegar a fin de mes, así que decidí enlistarme, en mi cabeza sonaba a una buena idea, durante 1 año no generaría un gasto para mi familia y cuando me graduase seria el ingreso que mi familia necesitaba para mantenerse a flote pero parece que Casper por primera vez tuvo una mejor idea, él se enlisto en la policía de Nueva Alba porque también quería apoyar pero no servir en la milicia.
Desde siempre quise ser como mi Abuelo, un gran Héroe de Valenfyr, para cuando me enliste ya lo había olvidado pero tal vez eso me hizo unirme a la milicia y no a la policía como Casper.
En el 8vo aniversario del fallecimiento de mi abuelo recordé la que posiblemente fue la última voluntad de mi abuelo, pero ya era tarde para cambiar algo, ya estaba destinado a pelear en la milicia, hasta que no fue así, hasta el día de hoy no sé qué les hizo cambiar de parecer pero finalmente me asignaron a la policía de la ciudad en la que nací y crecí, Nueva Alba, una ciudad amurallada llena de gente muy amable y con una arquitectura muy marcada, casas de madera de 2 pisos con techos de paja, gracias a esto mi familia ya no tiene problemas económicos y más importante para mí, puedo estar cerca de ellos al mismo tiempo que los ayudo.
Hoy, 5 años después de mi incorporación a la Policía de Nueva Alba y soy el capitán de mi tropa de patrullaje, donde año con año recibo a 4 reclutas que están destinados a ser policías, podría haberme vuelto un oficial hace tiempo pero nunca fui muy fan de participar u observar la corrupción y así es como inicio mi rutina de diaria.
Me desperté a las 5 de la mañana que es bastante temprano ya que aún no sale el sol para prepararme un desayuno simple ya que aún no me habían pagado y no tenía mucha comida en reservas, después me puse el mono traje de una tela que me queda pegada al cuerpo pero no estoy seguro de lo que es, me coloque el gambesón, las botas y guantes de cuero para finalmente colocarme el estandarte de Valenfyr sobre el gambesón, el León de la Victoria y salí desde mi casa a la casa de mi compañero de patrulla.
Toque la puerta y el me respondió con cierto pánico en su tono de voz.
–Voy enseguida León, dame 1 minuto.
No respondí, era lo que esperaba Casper nunca ha sido alguien puntual, así que lo espere recargado al lado de su puerta cuando de repente la abrió de un portazo ya listo para partir.
–Casper, tienes que ser más puntual, ya no eres un cadete y ya deberías saber que te multan por llegar tarde, o por no tener tu uniforme en regla.
Dije haciéndole ver con la mirada que no llevaba el estandarte puesto.
–Mierda – repuso una vez entendió
–El estandarte.
Se detuvo en el momento y regreso corriendo a su casa
para volver a la misma velocidad con el estandarte ya puesto intentando igualar mi paso ya que yo no me detuve en el tiempo que volvía.
Nos dirigimos hacia la comisaria para recoger nuestras armas reglamentarias e iniciar el patrullaje de una vez por todas, mientras caminábamos por las calles de la ciudad no podía evitar recordar cuando era un niño y corría por todos lados jugando junto a Casper, aun no podía creer que Casper se uniese a la policía ya que el soñaba con ser el más grande chef de la ciudad.
–León, ¿Quiénes son los reclutas nuevos?
–No recuerdo sus nombres pero todos vienen de
Ferme, los oficiales me dijeron que eran granjeros.
–¿De Ferme?, ¿Desde cuándo reclutamos a granjeros de la frontera?
–Yo que sé, pregúntales a ellos
–No estaría mal que supieras un poco más que yo, con eso de que ya deberías ser un oficial.
–¿Sigues con eso?¿para que quisiera ser un oficial?, ¿para estar todo el día embriagándome?
–Tú podrías hacer la diferencia
–¿Que podría hacer alguien como yo para cambiar un mundo como este?
Finalmente llegamos a la comisaria donde entramos a la armería para recoger nuestras armas reglamentarias, ambos llevamos espadas en el cinturón pero ambos tenemos diferentes armas principales, en mi caso es una alabarda de madera y Casper tiene su martillo antidisturbios, después fuimos a los corrales por nuestros caballos, yo saque del corral a mi querida Rosa, una yegua con crin dorada y pelaje blanco, yo mismo la crie desde que nació pero nunca tuvimos corrales en mi familia es por eso que ella está en la comisaria.
Mientras le hacía unas trenzas a la crin de Rosa ya que siempre se las deshacen para bañarla fue que nos habló el oficial encargado de la comisaria.
–Oye León, tus reclutas se despertaron más temprano que tú y ya están patrullando–él lo decía con la intención de molestarme ya que siempre he sido muy puntual.
–Está bien, ¿hace cuánto salieron?
–Tal vez hace 1 hora
Él se fue tarareando una canción que seguramente habría escuchado en un bar ya que olía ligeramente a alcohol, según lo que nos había dicho los reclutas deberían estar cerca de llegar a la plaza principal o ya estarían ahí, pensé que sería así porque fue hasta donde llegamos Casper y yo en nuestro primer día.
Así fue como nos subimos a nuestros caballos y salimos de la comisaria.
–Hacia la plaza ¿no?
–Sí, hacia la plaza
Nos fuimos cabalgando en nuestros caballos directamente hacia la plaza principal ya que si habrían hecho bien el patrullaje sería algo menos que hacer y aun que lo hubieran hecho mal entonces los haríamos repetirlo.
Una vez llegamos a la plaza los vimos a simple vista, los cuatro estaban ayudando a poner sus puestos a las personas de mayor edad, eso no es algo por lo que nos paguen así que no esperaba que los reclutas estuvieran ayudando a las personas de la ciudad y más sabiendo que ni siquiera son de aquí.
Casper y yo nos acercamos a ellos e inmediatamente terminaron de hacer lo que estaban haciendo y se formaron frente a nosotros, yo mire a Casper y el hizo lo mismo ya que casi ningún recluta tiene el suficiente respeto para formarse frente a cualquier policía, a lo que uno de ellos rompió el silencio.
–¡Señor!, me presento, mi nombre es Callum Peterson, es un honor que usted sea nuestro instructor.
–Entendido–dije algo desconcertado.
–Bienvenido a la tropa de cadetes 104 Callum, ¿me
harías el favor de presentarme al resto de los reclutas?
–Por su puesto señor, ellos son; Jacob, Oliver y Luna.
–Es un gusto recibirlos– dijo Casper.
–Recluta, nos informaron que empezaron el patrullaje 1 hora antes de lo acordado.
–Sí señor, quisimos adelantarnos hoy
–Está bien, ahora indíqueme en su mapa por donde hicieron su patrullaje y permítame sus notas sobre lo que hecho en esa hora
Callum me dio el mapa y Oliver me dio la libreta, en el mapa estaba indicada la ruta que hicieron, yo conozco la ruta de patrullaje de la zona norte ya que la he hecho más veces que cualquier otra y sorprendentemente la habían hecho bien aunque con ligeras desviaciones que no se encuentran en la ruta pero podrían pasar por errores de novato, eso lo corrobore con la libreta, siendo que la mayoría de desvíos fueron porque Callum se perdía a menudo.
Le pase la libreta y el mapa a Casper el que los vio un segundo confiado de que yo los habría revisado correctamente y que si no había dicho nada es porque no había nada que decir, acto seguido me voltee hacia los reclutas y me baje de mi caballo para revisar sus uniformes los cuales no estaban del todo bien colocados pero estaban en regla así que si los iba a reprender no sería por esas dos cosas si no porque note que ninguno de ellos llevaban espadas antidisturbios que era lo reglamentario para los reclutas.
–Recluta, podría decirme ¿Por qué razón ninguno lleva su arma asignada?
–¿Arma asignada?
Al parecer ninguno de ellos sabía que tenían que llevar armas, aunque en la academia se suponía que se las asignarían, aun así yo y Casper nos reímos un poco a escondidas por la reacción de todos los reclutas, cuando pude parar y hablar correctamente les dije en un tono algo elevado:
–¿No les asignaron ningún arma en la academia?– pude ver como Callum abría los ojos en un claro signo de que había recordado que si les asignaron un arma.
–Sí señor, lo lamento fue mi error
–Bien recluta, entonces usted volverá a la comisaria a pie y nos alcanzara en el patrullaje con las armas reglamentarias del resto de reclutas– Callum no dijo nada más y se fue de regreso a la comisaria trotando
–Jacob, recoge el caballo de Callum y todos suban a los suyos
Volví a subir a mi caballo poniéndome al lado de Casper que me dijo al oído una vez se movieron los reclutas hacia sus caballos.
–¿No crees que te pasaste un poco?
–Tal vez, ya le tocara hacer lo mismo en su momento.
Durante el patrullaje los reclutas nos seguían de cerca y casi una hora después que nos alcanzó Callum, les dio las espadas antidisturbios a los demás reclutas y se subió en su caballo, él no paraba de verme lo que me incomodaba pero en sus ojos se notaba su curiosidad y ganas de preguntarme algo.
–Callum– él se sobresaltó y me respondió
–¿Si señor?– me pareció que se estaba absteniendo –¿Tienes algo que decirme?
–Sí señor, ¿usted tuvo entrenamiento militar cierto? –Así es, mi entrenamiento fue militar no policial
–Entonces ¿Por qué usted se encuentra aquí, en Nueva Alba como un policía y no en el frente peleando contra Zephyro?
–Porque yo nací en Nueva Alba y es un honor poder proteger a las personas con las que crecí, prefiero eso a pelear en el frente– yo sabía que eso era una mentira y solo estaba intentando evadir su pregunta.
–Ya veo– me pareció que se dio cuenta que intente evadir su pregunta pero no me dijo nada al respecto.
A mitad del patrullaje note que una paloma blanca me estaba siguiendo por todos lados, cuando la vi directamente la paloma bajo y me di cuenta que era una paloma mensajera que tenía un rollo atado a la pata, así que la tome en mi mano y recogí el rollo que era una carta para mí que decía lo siguiente:
Para el capitán de la tropa de reclutas 104; Señor León Guerreiro, se solicita su presencia en el castillo del Duque León IV, en el 4 piso, oficina del Teniente de la Policía en un plazo de 2 horas a la llegada de la paloma.
Una vez cerré la carta baje el ritmo para ponerme a la par de Casper y su caballo Guapo.
–Casper te encargo a la tropa, haz que terminen el patrullaje y aprendan la rutina antes y después de la jornada, me llamaron al castillo
–Yo me encargo, ¿Pero para que te llamaron?
–No lo menciona en la carta pero sí que me presentara inmediatamente
–Entiendo, lárgate para que me digas que ocurre
Apresure el paso de Rosa parra llegar lo más rápido posible al centro de la ciudad donde se encuentra el castillo del Duque, ate a mi caballo en los establos del interior y me adentre al castillo que tenía que subir 4 pisos que debía pasar para descubrir par que había sido llamado esta vez, todo lo que quería es que no me mandasen a llamar para ascenderme forzosamente al puesto de oficial como me había amenazado el Teniente la última vez que lo rechace el año pasado, era lo que esperaba ya que siempre era llamado por estas fechas aunque esta vez fue un poco después de lo que esperaba y podría resultar ser otra cosa.