1. 🦋00🐍
El crepúsculo tiñe el cielo de tonos dorados y carmesí, mientras una brisa suave acaricia las flores que reposan en el jardín. En medio de esa quietud, un susurro nace en el corazón de una joven, tan suave como el aleteo de una mariposa, tan delicado como un pétalo que cae al suelo. Es una carta no escrita, un poema susurrado al viento, que nunca será entregado al destinatario de sus sentimientos...
Querido Iguro,
¿Acaso sabes cuántas veces he deseado ser ella?
Tu mirada, siempre fija en esa cálida luz que es Mitsuri, me ha dejado atrapada en las sombras, observando desde lejos, soñando con un amor que jamás será mío. ¿Qué tiene ella que no tenga yo? ¿Es su sonrisa tan brillante como para eclipsar todo lo demás? ¿O es su risa lo que ilumina cada rincón de tu mundo?
He intentado ser fuerte, Iguro, como una mariposa que desafía las tormentas, pero cada vez que veo tus ojos, siento cómo se rompe algo dentro de mí. Me pregunto, en medio de la soledad, si alguna vez te has detenido a mirar, realmente mirar, lo que hay detrás de esta sonrisa que siempre llevo. Si vieras, aunque fuera por un instante, el amor que he guardado tan celosamente, ¿cambiaría algo? ¿Te darías cuenta de que hay un corazón aquí, esperando, deseando ser visto?
“Shinobu,” escucho tu voz en mis sueños, tan clara, tan cercana, pero siempre inalcanzable.
“Sí, Iguro,” te respondo, aunque sé que en la realidad, mis palabras nunca te alcanzarán.
En mi corazón, he escrito cientos de cartas, como esta, que nunca verán la luz del día. Cartas que expresan un amor tan profundo y sincero que asusta. Pero, ¿cómo podría entregártelas? ¿Cómo podría decirte que, si fuera ella, si pudiera ser la que ilumina tu vida, entonces tal vez, solo tal vez, me amarías?
Pero no soy ella. Y aunque intento aceptarlo, hay noches, como esta, en que el peso de ese conocimiento es casi insoportable. Porque, Iguro, mi amor por ti es tan real como las estrellas que brillan en el cielo. Y aunque sé que no puedes verlo, no puedo evitar sentirlo. Es un amor que existe en silencio, entre las palabras no dichas, en la mirada que nunca encuentras.
Tal vez algún día, en otra vida, en otro lugar, podré ser la que ilumine tu mundo. Pero hasta entonces, seguiré aquí, en las sombras, amándote de lejos, deseando ser la luz que buscas, aunque sé que esa luz no soy yo.
La brisa se lleva el último suspiro del día, y con él, los sueños de un amor imposible. Shinobu cierra los ojos, dejando que las palabras se desvanezcan en la oscuridad, como un susurro que el viento se lleva, dejando solo el eco de un amor que jamás será correspondido.