C.U
En el reino de Lysandra, un lugar donde la magia y el poder eran tan palpables como el aire que se respiraba, había una antigua tradición: los alfas gobernaban, los betas eran los administradores y los omegas eran los guardianes de los secretos más profundos de la magia.
El joven príncipe Alec, un alfa conocido por su destreza en la batalla y su firme liderazgo, estaba a punto de tomar el trono. Sin embargo, su vida cambiaría cuando un nuevo omega llegó al castillo, el misterioso y encantador Lysander. Lysander no era un omega común; su linaje estaba envuelto en leyendas y sus ojos, de un verde intenso, revelaban un poder mágico raro y valioso.
Desde el momento en que Lysander cruzó las puertas del castillo, Alec sintió una atracción inexplicable hacia él. Aunque el protocolo dictaba que los omegas se mantenían al margen de los asuntos políticos, Lysander era diferente. Su aura era seductora y poderosa, y Alec se encontró irresistiblemente atraído por él.
Una noche, mientras Lysander paseaba por los jardines del castillo, Alec se le acercó. Bajo la luz de la luna llena, el aire estaba cargado de una tensión palpable.
—No te he visto en la sala del consejo —dijo Alec, su voz suave pero firme—. ¿Por qué estás aquí solo?
Lysander giró hacia él, sus ojos brillando con un fuego interno. —A veces, la tranquilidad de la noche es más reveladora que el bullicio del día.
Alec se acercó más, su corazón latiendo con fuerza. —¿Reveladora en qué sentido?
Lysander lo miró fijamente, y por un momento, el mundo pareció detenerse. —Porque bajo esta luz, puedo ver más allá de las apariencias. Y lo que veo en ti, Alec, es una lucha entre lo que esperas ser y lo que realmente eres.
Alec, conmovido por la sinceridad de Lysander, tomó su mano con suavidad. —Quizá lo que realmente necesito es alguien que me ayude a entenderme a mí mismo.
Lysander le sonrió, un brillo travieso en sus ojos. —¿Y qué pasa si te digo que esa persona soy yo?
Alec se inclinó hacia él, sus labios rozando los de Lysander en un beso que encendió una chispa de pasión y conexión profunda. En ese instante, el destino del reino parecía entrelazarse con el de ellos, mientras Lysander y Alec descubren que el verdadero poder no reside solo en el título o la magia, sino en el amor que puede unir incluso las fuerzas más opuestas.
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