No me esperes más

Summary

Algunas veces no puedes escoger lo que será tu futuro y Quackity lo ha estado aprendiendo bien...

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Complete
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1
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n/a
Age Rating
16+

Capítulo único

Quackity despertó lentamente de su descansó, suspiro con fastidio al sentir el sol golpear contra su rostro por la abertura de las cortinas, se volteó y enterró la cabeza en la almohada intentado reconciliar el sueño para poder ver a su amado una vez más.

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Sus intentos no dieron resultado, se levantó con pereza de la cama y comenzó su día: se cambió, ducho y vistió sin ánimo, se preparó un desayuno liviano que llevó en bandeja hasta el jardín, se sentó en la mesa de camping que había instalada y empezó a comer a gusto, disfrutando de la suave y fresca brisa de la mañana junto a la hermosa vista que le regalaba el tan bien cuidado jardín llenó de flores.

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"¿Cómo estará él?"

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Susurró perdido en sus pensamientos el chico, recordando lindos momentos que vivió junto a su amado en su país natal, sin darse cuenta de la noción del tiempo, siguió contemplado las encantadoras flores violeta que resaltaban entre todas.

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Un noto de llamada atrajo su atención, miró su móvil, era su madre quien llamaba, suponiendo para que sería aquella llamada el chico frunció el seño y corto de inmediato, pero su madre volvió a llamar varias veces más, insistente, hartó de esa situación, contensto malhumorado.

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La llamada duró poco, muy poco, su madre sólo llamó para recordarte al chico lo que él había estado ignorando desde el día que llegó allí, pero ya no podría hacerlo más, esta era la noche designada, la ignorancia que se esforzaba en mantener no tendría ningún sentido ahora, hoy se celebraría su compromiso.

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El chico se paró de su asiento en silenció, con la mirada ciertamente pérdida, camino hasta las flores y se recostó cuidadosamente en ellas, todo su cuerpo quedó rodeado, estiro su mano y tocó con suavidad los pétalos de la flor más cercana, aquel color violeta era hipnotizante para él, quizás porque le recordaba amargamente la imagen de su amor.

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『•••』

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En el salón de una gran mansión se estaba llevando a cabo una importante celebración, el joven chico junto con el dueño de la propiedad estaban celebrando su compromiso, mucha gente había asistido al gran evento, todo dentro del salón era elegante y llamativo, se podría decir que incluso era algo presumido por las millonarias reliquias que adornaban las paredes.

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"Vamos, sonríe un poco. La gente nos está observando"

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"Yo no pedí esto..."

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"Basta de estupideces. Muchas personas llorarían de felicidad al tener la oportunidad que tú tienes, ¿cuándo vas a entender que es tú bien? Es por tú futuro que hacemos todo esto"

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Él chico abrió y cerró su boca sin poder formular una oración concreta, sus pensamientos no estaban en orden, sabía bien que sus padres no lo hacían por él, ellos solo querían la estabilidad financiera que el compromiso ofrecía, vendieron su futuro, pero no podía hacer nada pues todavía seguía siendo menor de edad, sus padres podían hacer lo que quisieran con su vida.

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"¿Mi futuro o el de ustedes?"

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"No nos faltes el respetó. Es por tú futuro y punto"

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Él chico se abrazo a sí mismo, inseguro, calló ante las palabras firmes de su autoritario padre, no le convenía hacerlo enojar, pero quería hablar, protestar, hacer cualquier cosa con tal de demostrar su disgusto, ese compromiso había arruinado su vida, no quería crear una nueva, quería recuperar la que perdió.

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Los papeles estaban firmados, el acuerdo estaba hecho, ya no era el tiempo ni el momento de oponerse a ello, aunque lo deseará su antigua vida nunca volvería, tenía miedo, mucho miedo, pero tuvo tiempo para asimilar aquello y poder así seguir a delante, solo que algo se lo impedía, las últimas palabras de su amado.

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"El baile va a empezar, tienes que ir junto a su prometido"

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Caminando de forma lenta y torpe él chico obedeció, pequeñas lágrimas caían por sus mejillas ocultas bajo el cabello medianamente largo que él poseía, sus labios levemente hinchados por moderlos producto de la ansiedad que comenzaba a tener, sentía que con cada paso que daba una parte de él moría.

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Jschlatt recibió a el joven chico ofreciéndole su mano, su rostro mostraba una sonrisa triunfante junto con unos ojos llenos de orgullo y deseó, aquel joven representaba para él un valioso trofeo que cuidaría con todo su ser, era joven, hermoso, delicado y, según la información de los padres, bastante sumiso, todos los requisitos que quería cumplían con aquel joven, sería la envidia del vecindario cuando sea el día de su boda.

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Él chico acepto la mano, sintió como era tomado con cierta firmeza más no hizo nada, el salón se oscureció gradualmente y unos focos fresnel, que transmitían un llamativo color violeta, los enfocó a ambos, la música comenzó, dando la entrada a lo más esperado por varías invitados, el baile de la inusual pareja.

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El dueño del lugar y el joven chico tomaron sus posiciones, el baile empezó, sus cuerpos en sincronía danzaban en círculos por todo el salón siendo guiados por la suave melodía de la canción, el chico intentaba mantener aparta su mirada del mayor, no quería verlo, pero aquel color violeta atraía su atención.

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Finalmente el chico no pudo más, miró al mayor, el hipnotizante color violeta que los cubría hizo que su mente le jugará en contra, la imagen de su amado aparecía y se desvanecía, tomando el lugar del mayor, como si estaría bailando con él, su corazón latía con fuerza, una sonrisa escapo de sus labios, su amado esta allí, estaban juntos otra vez.

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Pero la ilusión no duró mucho, la melodía cesó, el baile término, aplausos se escuchan de los invitados fascinados por la asombrosa demostración, el chico respiraba agitado, podía escuchar su corazón latir, sus mejillas estaban levemente sonrojadas, su sonrisa todavía permanecía en su rostro, parpadeó unas cuantas veces, su amado ya no estaba, su sonrisa se esfumó.

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¿Volverás pronto?

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Si... solo serán unas cortas vacaciones. No te preocupes por mi, Lusu, se cuidarme.

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Se que estarás bien, Quacks. Hasta que regreses, yo... te estaré esperando en casa.

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El recuerdo de la última vez que estuvo junto a su amado se instalo en su cabeza, repitiéndose una y otra vez, el chico sintió sus ojos llorosos, pero rápidamente reprimir las lágrimas, no debía arruinar este momento, el chico y el dueño hicieron una reverencia a los invitados, tomados de la mano caminaron hasta su mesa asignada donde se sentaron a observar los siguientes espectáculos de la gran celebración.

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Esa sensación crecía, sentir que moría con cada minuto que pasaba allí, al lado de aquel hombre, pero no había nada que hacer al respecto, solo, quizás, acostumbrarse a ello, debía empezar a hacerse la idea, el hombre a su lado sería su esposo le gustará o no, pero las últimas palabras de su amado le provocaban una enorme culpa, le había mentido, jamás volvería, tal vez era momento de dejar su pasado atrás.

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"Por favor... No me esperes más"