C.U
La noche se había asentado sobre el edificio de *Stray Kids*, y la calma del descanso había envuelto a los miembros del grupo. Sin embargo, en la sala de prácticas, las luces estaban apagadas, y un suave resplandor de la luna se filtraba a través de las ventanas.
Changbin estaba sentado en un rincón, su espalda reclinada contra la pared mientras escuchaba la música baja que sonaba desde sus auriculares. Había pasado el día ensayando y estaba buscando un momento de tranquilidad para despejar su mente.
Jeongin entró sigilosamente en la sala, todavía en sus ropas de entrenamiento. Lo encontró allí, con una expresión relajada y una sonrisa en los labios. Su corazón dio un vuelco al verlo, sintiendo una atracción que había ido creciendo en silencio.
“¿Hey, Changbin?” Jeongin dijo en voz baja, acercándose. “Parece que estás disfrutando de un poco de soledad.”
Changbin levantó la vista, su mirada encontrando la de Jeongin. “Sí, solo necesitaba un descanso. ¿Qué pasa? ¿No puedes dormir?”
Jeongin se sentó a su lado, sus dedos rozando ligeramente los de Changbin. “No, no puedo. Pensé que podría hacerte compañía.”
Changbin lo miró con una chispa de curiosidad. “¿De verdad? Bueno, tu compañía siempre es bienvenida.”
El ambiente entre ellos se volvió más íntimo y cargado. Jeongin se acercó, sus labios a un susurro de los de Changbin. “He estado pensando en ti. En nosotros.”
Changbin sintió un escalofrío de anticipación. “¿En nosotros? ¿Qué estás diciendo?”
Jeongin se inclinó más cerca, susurrando. “Que me gustas. Más de lo que puedo decir con palabras.”
Antes de que Changbin pudiera responder, Jeongin lo besó, el contacto suave y eléctrico. Changbin respondió con una intensidad igual, sus manos acariciando la espalda de Jeongin mientras profundizaban el beso. La conexión entre ellos era palpable, una mezcla de deseo y cariño que ambos habían estado reprimiendo.
Cuando finalmente se separaron, ambos estaban respirando con dificultad, sus rostros iluminados por la luz de la luna. Jeongin sonrió con una mezcla de timidez y determinación. “Nunca había sentido esto antes. ¿Qué hacemos ahora?”
Changbin lo miró con una mirada ardiente, su mano acariciando suavemente el rostro de Jeongin. “Ahora, solo queremos estar juntos. Sin presiones, sin expectativas.”
Jeongin asintió, acercándose aún más. “Estoy de acuerdo. Solo quiero disfrutar de este momento contigo.”
La noche se llenó de susurros y caricias mientras se entregaban el uno al otro en una danza lenta y apasionada. Cada toque y cada beso eran una declaración silenciosa de sus sentimientos profundos, un lenguaje que no necesitaba palabras.
En la intimidad de la sala de prácticas, rodeados por la penumbra y la tranquilidad de la noche, encontraron un rincón de calma y conexión que solo ellos podían compartir. La pasión que se desató entre ellos no era solo física, sino también emocional, un reflejo de la profunda conexión que habían estado cultivando en secreto.
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Espero que hayas disfrutado de esta








