꧁Capitulo único꧂
Intentó nuevamente encender la computadora. Pero ésta, por más que hiciera el amague de iniciar el Windows, no sé prendía del todo.
Ren miraba la computadora sin creerse que está se allá roto. Todo por un DVD que Kurosaki Juzen le había puesto para que el viera un verdadero video porno. Lo cual, Ren no se había dado cuenta de qué era el condenado video, hasta que vió la inscripción en el DVD.
Él muy tarado lo había comprado o grabado con algún estúpido virus y ahora la computadora sufría las consecuencias de haber hospedado aquel DVD. Lo peor de todo era que... No tenía ni idea de cuánto costaban las netbooks, y él le daba uso a la que le había dejado Haruko.
Salió de sus pensamientos al escuchar un 'Clik' que provenía de la parte interna del aparato eléctrico. Y cuando creyó que no podía ocurrirle algo peor... La computadora se apagó del todo.
Apretó nuevamente el botón de encendido, pero ni siquiera la parte interna de la computadora hizo el característico ruido que indicaba que se estaba prendiendo. La computadora... había muerto totalmente.
Y tenía el presentimiento de que ni mandándola a arreglar, podría encender nuevamente.
"Y ahora qué?" Se preguntó. Mirando fijamente la pantalla del ordenador apagada, en donde se reflejaba su rostro demacrado.
–La cena está lista!.–La voz de Haru se escuchó desde la primera planta y, por primera vez, deseó pedirle un consejo a su novio.
El problema radica en que, si Ren le contaba acerca de la repentina destrucción de su ordenador, Haru le preguntaría una cosa o le diría otra:
_¿Cómo fue que se rompió?
Y/o
_Te compraré otra, no te preocupes.
–No quiero!.–Medio gritó en susurros para si mismo.
Ren no quería que Haru le comprará las cosas sin pensarlo siquiera. El no era un niño y quería demostrarle que podía pagar sus propias cosas. Pero las dos veces anteriores fueron pura suerte y casualidad, ya sea por el viejo que le rentaba el apartamento a Haru o por lo que había pasado con Natsuo.
Ahora no sabía dónde conseguir un empleó. El viejo no necesitaba ayuda y Natsuo Vivía en uno de esos departamentos para estar cerca de Takamura-Sensei.
De repente, Ren salto de la silla en la que se había vuelto un ovillo pensando. Takamura-Sensei podía ayudarlo, tal vez necesite algún asistente o algo en la enfermería. Y solo podría ayudarlo en los recursos escolares.
Salió de sus pensamientos cuando tocaron la puerta de su habitación. Sabía que seguramente era Haru, así que comenzó a ordenar un poco su escritorio.
–Pasa!–Dijo mientras metía unas fotocopias dentro de un folder.
Haru entró segundos después, viendo porque Ren tardaba tanto.
–A eso se le llama un buen desorden de estudiante a punto de graduarse.–Habló, seguido de un silbido de incredulidad.
Ren siempre se había destacado por ser muy ordenado. Pero ahora su escritorio era un completo desastre con toda su tarea esparcida por toda la mesa, junto con algunos resúmenes y notas que tenía para estudiar, ni hablar de los biromes y plumones que habían por toda la mesa. En resumen, parecía que había pasado un tornado por su escritorio.
–Lo siento. Se me fue la hora buscando cual sería la versión más verídica y específica para poner en la redacción de Historia.–explicó brevemente.
Haru lo miró sonriendo levemente. Entendía muy bien a Ren. Los exámenes finales formaban estrés en cualquier estudiante que se "Comiera" los libros, y para Ren debía ser aún peor, debido a la beca que le permite estudiar en el instituto al que asiste.
–No te preocupes.–Se acercó para luego besar sus labios lenta y dulcemente. Su Ren ya había crecido y ya casi faltaba poco para que cumpliera la mayoría de edad.–Se que estás estudiando y no diré nada nunca sobre eso.–tomo sus manos con cariño mientras le sonreía levemente, de una forma de expresaba ternura.
–Siento que te estoy dejando de lado mucho últimamente. Lo siento.–Ren se disculpó de corazón. Pues realmente lo sentía de aquella forma y el que ahora le pasará aquello con la computadora, no le hacía muy feliz.
Quería decirle a Haru, en verdad que quería decile que aquella Netbook había sido estropeada solo por un video que a su amigo le pareció que sería de su gusto.
"Ese estúpido video Porno!!!" Pensó Ren, mientras bajaba las escaleras junto a Haru.
Aquella noche solo fueron Haru, Shima y Él. Aki se había quedado en casa de su reciénte novia y había llamado a Ren específicamente para notificar su ausencia en la cena. Esto era más porque sabía que el menor no haría escándalo alguno por aquello. Sin embargo, no podía decir lo mismo de Shima o Haru, esos dos si lo harían, y estaba completamente seguro deque Ren lo apoyaría más.
La cena fue tranquila. Haru y Shima hablaban de la cafetería, de sus progresos y las fechas importantes que se venían.
Ren había aprendido mucho mirando a Haru, Aki y Shima trabajando en la cafetería. Por lo tanto, varios de los temas que salieron a flote en la cena los entendió perfectamente, haciendolo pensar cuánto le gustaría poder ayudar. Pero para ello, necesitaba una experiencia con la que no estaba familiarizado, y esa es la interacción con personas que no conocía.
Poner una sonrisa cordial, hablar suavemente y atender a las personas no era su fuerte. Por lo que decidió jamás ponerse en ese puesto.
O tal vez... Si?
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A veces las ideas que Ren tenía en la cabeza no las entendían muchas personas, y Takamura Shiro era una de esas tantas. En qué momento se le ocurrió a ese demonio que podía ayudarlo en la enfermería de la escuela?.
–Definitivamente... No.–Negó completamente serio.–Mi sueldo solo me permite pagar renta y mis alimentos. No puedo pagarte por ayudarme a trabajar aquí.–Fue directo y sincero. Y ahora que aparentemente viviría con Natsuo, tenía que pensar en que lugar podrían ir a vivir.
Claro estaba que no vivirían por mucho tiempo separados. Y la idea de vivir juntos en el pequeño departamento en el que vivía él mismo, no era muy alentadora.
–De todas formas, para que quieres trabajar?. Se acercan tus exámenes finales, no deberías concentrarte en eso?.–Preguntó como quién no quiere la cosa, mientras miraba su reloj de muñeca comprobando que faltaba poco para que el receso se acabará.
–Juzen metió un DVD a mí Netbook. Este al parecer tenía un virus y se terminó de romper completamente ayer en la noche.–Takamura miró a Ren aún sin entender.–Quiero trabajar para poder comprar otra. Mis estudios dependen mucho de esa computadora. Además, hablo muy seguido con Haruko y se preocupara si no hago video llamada con ella desde la netbook que dejó para mí.–se sentó en una silla frente a Takamura.
Por primera vez, Ren actuó como un chico de su edad. Apoyando los codos en sus rodillas, mientras sus manos sostenían los costados de su rostro, dejando ver el estrés que cargaba consigo debido a los exámenes. Takamura por fin vio las bolsas levemente oscuras bajo sus ojos, que indicaban que no estaba descansando bien por los nervios crecientes.
Por otro lado, comprendió la razón que tenía Ren al querer trabajar para obtener dinero y así comprar una nueva computadora. Tomó un sorbo del café que Haru le había preparado en su termo y luego miró a Ren confundido.
–Es necesario que trabajes?–Ren volteó a verlo inexpresivo cómo siempre pero su mirada era curiosa.–Bueno, no deberías decirle a Haru lo que sucedió?.–Ren lo miró con obviedad y fastidio reflejados en la mirada.
–Ese es el problema. Me la comprará sin pensar y no quiero eso. Dice que está juntando dinero para mí carrera y solo faltan dos meses para que termine el instituto. Luego tendré que anotarme en la universidad.–Aparto la mirada de Takamura y la posó sobre el café que él tomaba.–Quiero demostrarle que ya no soy un niño y que puedo comprar mis útiles escolares por mí cuenta.–Ren sentía muy a menudo que era una carga para Haru en ese sentido.
Después de todo... Haru había dejado de ser Host por él. Había abierto un negoció por él, había escogido una casa cerca del instituto por él y eso que no contaba el que Haru limpiaba, cocinaba y administraba el dinero en la casa. Él solo estudiaba y ya.
Ni siquiera podía tener un trabajo como Aki y Shima, los cuales eran de medio tiempo. Pero tenían dinero para ellos y compraban lo que querían.
En cambio Ren tuvo que batallar con Haru en el último empleo que tuvo. Estaba realmente exausto de pelear con el por eso, quería demostrarle que también podía trabajar y pagar sus cosas como cualquier chico de su edad... Si es que había alguno haciéndolo.
–Bueno. Si es así, entonces esto va a interesarte.–Ren volvió de sus pensamientos al presente, volteando a ver a Takamura quien miraba su ordenador que estaba abriendo Word.–Cerca de Kabukicho hay una cafetería que busca personal que trabaje medio tiempo. Tal vez te tomen, cumples los requisitos. Piden gente joven.–extendio la mano a ren.–No puedo darte trabajo aquí, pero al menos puedo ayudarte a hacerte un Currículum para pedir el empleo. Tienes tu tarjeta de identificación aquí? Tus documentos.–Ren rápidamente sacó de su bolso su billetera y se la extendió.–Bien, ahora ve al salón y cuando terminen las clases nos vemos aquí mismo.–Con eso dicho Takamura se puso manos a la obra mientras Ren se retiraba
–Gracias, Takamura-sensei.–agradecio para luego cerrar la puerta y hacer caso a la orden dada.
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Ren llegó al lugar acompañado de Takamura. Y mientras el mayor esperaba fuera, Ren entró haciendo lo posible por calmar su nervioso corazón.
–¡Hola! Te dejó la carta del menu?–Una chica de aspecto adulto se acercó a él con una sonrisa dulce en el rostro.
–No, en realidad vengo por el anuncio. Vi que necesitan personal y vine a dejar mí Currículum.–La chica se sorprendió, mirandolo de arriba a bajo.
–¿De verdad?.–Hablo mientras tomaba la hoja de las manos de Ren. Luego colocó una sonrisa de felicidad total.–¡¡¡Qué bien!!! Tienes la edad de dos de mis compañeros. Espérame aquí, enseguida te avisaremos si comienzas a trabajar o no.–Ren asintió entre aliviado y nervioso.
Al voltear vio a Takamura fuera de la cafetería hablando con Natsuo. Al parecer este último lo había visto mientras salía de Kabukicho y se acercó inmediatamente.
Natsuo volteó a la cafetería y al ver a Ren sonrió de medio lado entre sorprendido y divertido. Haciendo un andeman a Takamura, ambos entraron en el local acercandose al menor.
–¿Lo entregaste?–Preguntó Shiro mirando interrogante al castaño.
–Si. La mujer que me atendió dijo que esperara, me van a avisar ahora si me aceptan o no.–Contesto mientras saludaba a Natsuo.
–Eso es bueno. Quiere decir que en realidad necesitan personal y están desesperados.–Natsuo miraba su entorno. Le gustaba la calma que desprendía el lugar. Era totalmente diferente de el ambiente que se percibe en la cafetería de Haru.
La mujer que anteriormente había atendido a Ren, regresó más animada si era posible.
–¡Entraste! Comienzas mañana, preséntate dos horas después de clases. Tu horario termina a las seis de la tarde. Somos conscientes de los exámenes escolares, por eso no exigimos mucho en horarios.–Explicó brevemente la chica.–Por cierto, mí nombre es Sakura Kumiro y te ayudaré a integrarte en el trabajo.
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Pasaron unas semanas y sorprendentemente había podido engañar a Haru respecto a porque se iba y no regresaba hasta las seis de la tarde.
La excusa era que se juntaba con Kurosaki Juzen y Enomoto Akira a estudiar. Por lo cual tardaban mucho en construir los resúmenes y luego leerlos para aprenderselos.
Por otro lado, en la cafetería iba bastante bien. Creyó que no tendría oportunidad siendo mesero, pero puso en práctica lo que había visto tantas veces en Haru. Lo que si comentaban entre sus compañeros de trabajo era que, al aparecer Ren en la cafetería, estaban llegando muchos más clientes y lo mejor -Según ellos- es que pedían ser atendidos por Ren en particular.
Pasadas unas semanas, se adaptó mejor de lo que creía. Sin saberlo comenzó a sonreír levemente al atender a las personas, comenzando a simpatizar con la gente y dejarse llevar por las emociones que traía el tener compañeros de trabajo que se hicieron cercanos a él.
Para Ren era increíble el poder salir del trabajo con sus compañeros a quienes llamaba amigos ahora. Tomaban juntos el metro y se separaban en distintas paradas, pero hablaban bastante y sin saberlo, Ren comenzó a cambiar. Volviéndose más expresivo y hablando más de lo que acostumbraba, no solo en la escuela, también en la casa. No era un gran cambio pero si bastante notorio.
Haru, Aki y Shima estaban un tanto sorprendidos. Desde cuándo Ren opinaba o hablaba cosas de la escuela? Eso era extraño, pero bueno en cierta manera. Después de todo, era parte de su crecimiento. La etapa en la que dejaba la adolescencia atrás y tocaba madurar para volverse un adulto.
Pero Haru era quien más notaba aquel cambio y su sentir estaba dividido. Estaba orgulloso y feliz de que Ren comenzará a dejar atrás aquellos días en los que casi no hablaba, y la palabra "Opinar" no existía en el diccionario mental de Ren. Luego estaba la parte en la que se comenzaba a sentir un inútil al que ya casi no le quedaba tiempo para nada, pensando que se estaba volviendo viejo y ya no serviría para ayudar a su Ren.
Decepcionado de si mismo, Haru comenzaba a cambiar para mal. Tenía un leve mal humor y solo se iba al ver que Ren lo necesitaba en cosas mínimas, pero no tanto. Cuando fue que Ren comenzo a salir con amigos? Cuando fue que comenzó a independizarse de él?.
La parte que estaba orgullosa y feliz no le permitía reclamar nada. Después de todo, Ren era una persona como cualquier otra y necesitaba crecer, Madurar y... Formar una familia.
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Ren tomó apresuradamente la bandeja que estaba en el mostrador mientras metía su libreta de anotación de pedidos en el bolsillo del delantal que llevaba como uniforme. Luego procedió a poner los dos cafés recién hechos y la porción de pastel pedida, se dió la vuelta y fue directamente a una mesa a entregar el café, luego a otra para entregar el segundo café y la porción de Tiramisú.
–Que disfrute la tarde. Si necesita algo más solo levante la mano.–Y con una leve sonrisa se retiró de la mesa.
–¡Ren! ¡Un pedido de Café irlandés y un Capuchino doble!.–Ren asintió y volvió a la cafetera. Tomó granos de café y comenzó a preparar las bebidas nuevamente.
Distraído mientras agarraba las tazas para servir el café, no vio a la persona que se sentó en la barra frente a él. Ren colocó las tazas en la bandeja que utilizaría para llevar los pedidos y al darse la vuelta para salir del otro lado de la barra, se topó de frente con nada más ni nada menos que Kaidou Aki.
–Hola Ren.–Al principió la expresión de Aki fue carismática, con una sonrisa que no mostraba los dientes y los ojos cerrados. Luego su rostro se transformó a uno de enojo total.–Espero que tengas una buena razón para que te defienda de Haru si se llega a enterar de ésto.–Aki estaba realmente enojado y no era para menos.
Ren sintió como sus piernas flaquearon y casi dejaba caer al suelo la bandeja con los pedidos ensima. Sintió que estuvo protegido por uno de sus compañeros que se acercó a Aki a preguntar si le dejaba el menú o si ya sabía lo que quería.
Ren salió pitando de la barra a llevar los pedidos. Y en el proceso, pensaba que no era tan malo que Aki supiera de el trabajo que llevaba a cabo. Así podría demostrar que podía trabajar y estudiar al mismo tiempo, tal y como Aki y Shima hacían.
Finalmente se decidió a demostrarle a Aki que se merecía el trabajo y el voto de confianza. Entonces fue donde él y preparó el siguiente pedido frente suyo.
–Espera a que termine mí turno y hablamos.–Aclaró mirándolo a los ojos. Aki asintió, dándole vía libre.
Y así se pasó la tarde, Ren atendiendo a la gente del café y Aki mirando su proceso y progreso con las personas. Fue entonces que un pensamiento fugaz pero certero invadió su mente.
"Ren ya estaba listo para trabajar o ayudar en el café de Haru"
Al dar las seis de la tarde, Ren fue a cambiarse el uniforme por la ropa normal. Metió el uniforme en una bolsa de papel marrón, que normalmente se usaba para los pedidos para llevar, y luego lo metió en la mochila con la que había arribado Narita la primera vez que vino a Japón.
Salió de los vestidores y se dirigió directamente donde Aki.
–Debemos irnos, hoy le toca a Kira cerrar el local. A mí solo me tocan los miércoles y viernes.–Le informó brevemente al gemelo mayor. Este simplemente asintió y lo siguió a la salida.
–Adios Ren!! La próxima semana cenaremos todos juntos, esta vez no puedes negarte!–Sakura sonrió levemente, pero Ren negó con la cabeza.
–No puedo. Lo siento.–Aki le hizo un andeman a Ren para comenzar a ir a casa, pero la chica volvió a la carga.
–Ren!! Es una reunión de empleados, no puedes simplemente faltar!–Exclamó ofendida.
Ren se volteó a verla y le frunció el ceño. Ya estaba bastante fastidiado con la muchacha, siempre lo buscaba y se le pegaba como una garrapata. Entonces comprendió que la chica gustaba de él.
–En mí casa nadie sabía que yo trabajaba aquí. Y ahora, por si no te has dado cuenta, mí hermano se enteró hoy, porque me a visto.–Habló seriamente. Sakura abrió grande los ojos al notar por fin al acompañante de Ren.–Me espera, posiblemente, la reprimenda más grande de toda mí corta vida y tal vez no vuelva a trabajar mañana. Y mí pareja seguramente también se va a enterar de esto, lo cuál significa que no regresaré mañana mas que para presentar mí carta de renuncia.–Para este punto la chica estaba completamente dolida por la forma en la que Ren le estaba hablando y no solo eso, había escuchado claramente que dijo "Mi Pareja" y eso significaba que nunca tuvo una oportunidad con él.–Asi que no. No puedo ir a la reunión.–despues de aquello último dicho, se retiró con Aki detrás de él.
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Había un silenció sepulcral desde que se fueron de la cafetería y el Parque estaba casi vacío. Faltaban unas cuadras para llegar a la casa, pero ninguno de los dos había hablado aún.
Aki eligió una de las blancas que estaban a un lado del camino y ambos se sentaron. El gemelo mayor sabía que Ren no hablaría a menos que él comenzará el interrogatorio y se decidió por preguntar algo que quizo saber desde que lo vio trabajando.
–Tal vez no te has dado cuenta, pero... Es por qué estás trabajando que has cambiado?.–Ren lo miró confundido, pidiendo con la mirada que le explicará lo que estaba diciendo.–Has cambiado Ren. Hablas más que de costumbre y opinas sobre cosas que antes no lo harías nunca. No sé si has notado que hablas cosas de la escuela y opinas de la forma que tienen de educar. A veces cuentas anécdotas escolares o hasta hablas de momentos que tenías en el orfanato.–Ren lo miró asombrado.
"¿De verdad eh cambiado tanto?" Pensó. Y entonces los recuerdos de las últimas semanas lo invadieron, dándose cuenta de que ha estado hablando acerca de cómo podía mejorarse el Café White Fang. Realmente estuvo al borde de lanzarse él mismo a su condena, muchas veces hablaba de cosas del café en el que trabajaba, pero al parecer ni Haru y mucho menos Aki o Shima se daban cuenta de ésto. Tal vez creyendo que él hablaba de White Fang, no del café en el que trabajaba.
–Entonces... Respondiendo a tu pregunta inicial, Sí. Eh cambiado por mí actual trabajo.–respondió seriamente. Sabía que ahora vendría la parte difícil, la parte en la que tendría que explicar porque estaba haciendo aquello.
–Bien ahora... Por qué estás trabajando en vez de estar estudiando?.–Aki lo miró seriamente. Y pobre de él si no le daba una buena explicación, porque de no ser así, se encargaría personalmente de que Haru se enterará de aquello.
Ren dejó salir un suspiro resignado y procedió a explicar todo lo ocurrido. Desde Juzen y el DVD, hasta la idea de Takamura-sensei y su trabajo actual. Incluso hablando de los sentimientos que tenía sobre Haru, y así, medida que Ren contaba, Aki fruncía más el ceño, totalmente desconcertado.
–Entiendo que crees que es correcto. Pero también entiendo la situación de Haru.–ahora era el turno de Aki en hacerle entender las cosas como Haru las veía. Tenía que hacerle entender lo que al parecer Haru nunca explicaría por el simple hecho de que Ren jamás se lo ha preguntado.–Haru te ama mucho Ren. Él está dispuesto a darte todo.–Cuando Aki vio que Ren iba a reprochar, lo detuvo levantando la mano en señal de que callara y escuchara.–Pero no en el sentido de un hermano ayudando a sus hermanos menores. De hecho, Haru nunca nos ha consentido de la forma en la que lo hace contigo. Y no debes sentir que eres un inútil, Haru hace lo que cualquier hombre haría por su pareja.–Ren se quedó totalmente en blanco.
Eso hacían las parejas? Consentirte como niños? Creyó que el amor y la relación de una pareja era diferente... Más madura si se ponía a especificar su pensamiento.
–Nunca te has detenido a observar el comportamiento de las personas que están en pareja? Cuando van por la calle o están en la escuela?.–Aki lo miraba atentamente y al ver la negativa que realizó Ren con la cabeza, comprendió que Ren amaba a Haru, pero lo hacía a su manera. Una única debía decir.–Haru te mima comprando y dándote cariños como cualquier pareja haría, porque eres lo más preciado para él.–explicó siendo más específico.–Ahora. Entiendo que quieras independizarte y ciertamente comenzar a trabajar es un buen comienzo, pero... De verdad quieres independizarte... de Haru?. Porque eso significaría irte de la casa y vivir solo.–Ren quedó totalmente en blanco.
No... Él no quería eso.
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Al final, Aki no le diría nada a Haru. Eso se lo dejaría a Ren.
Mientras Ren iba de camino a la cafetería, comenzó a sentir algo extraño. Como si lo estuvieran... Observando. Pero cada vez que volteaba para ver, no había nadie y de verdad que eso lo estaba poniendo un tanto nervioso.
Ren entró a Kabukicho y buscó a Natsuo quien no tardó en aparecer con un termo en la mano.
–¡Hola Ren!.–Natsuo saludó a Ren mientras caminaba despreocupado a él y le extendía el termo.–Ten, gracias por el favor. La verdad es que ayer lo necesitaba y es una suerte para mí que trabajes de tarde.–Sonrio complacido.
–No hay problema. Mientras no le digas a Haru que trabajo, todo está bien.–Tomó el termo de las manos de Natsuo y mientras lo metía en su mochila, la sangre se le heló no solo al escuchar la voz de su novio, sino también sentir un aura perturbadora justo detrás suyo.
–Ren... ¿Qué demonios estás haciendo aquí?.–Ren sentía que su mundo caía muy lenta y dolorosamente. Preguntándose qué haría ahora, como saldría de esta.
Pero entonces, por primera vez, sintió la magia de ser protegido por un hermano mayor.... Aki kaidou había llegado para salvarle el pescuezo a su hermano menor.
–Haru, no es lo que piensas. Hablemos afuera y tu Ren, ve a trabajar. Ya hablaremos cuando termine tu turno, en casa.–Ren no necesitó ni responder.
Salió pitando del edificio y se dirigió directamente al Café, donde se colocó el uniforme y arregló su peinado aún con el corazón en la boca. Sentía que todos sus sentidos se agudizaran, esperando escuchar la voz de Haru en grito llamarlo para irse a casa inmediatamente. Pero eso jamás pasó, la tarde estuvo casi completamente tranquila.
Hubo solo dos razones por las cuales "Casi" fue tranquila. La primera fue que Sakura estaba incómoda y contagiaba el ambiente de compañerismo de una insistente tensión, haciendo que Ren se sienta culpable de como le había hablado la noche anterior. Pensando que tal vez debía disculparse por su comportamiento.
Y la segunda razón fue que, a media tarde, Haru y Aki entraron a la cafetería mientras él y Kira llevaban los pedidos de cuatro personas.
La gente había decidido festejar el cumpleaños de un niño allí a última hora y el personal estaba ocupado. Por lo tanto a Kira y Ren les tocó atender al resto de la clientela, siendo supervisados por el dueño y jefe de el café.
Ren sintió el sudor inundar su cuerpo en cuanto los vió. Pero Aki solo le guiñó un ojo en forma cómplice y eso fue todo lo que necesitó Ren para relajarse. Haru no daría pelea... Aún.
Así que decidió actual profesionalmente, como lo hizo con Aki cuando lo descubrió. Solo que esta vez él deberá atenderlos, por lo tanto, tomó el pedido de la pareja que llegó antes que Aki y Haru, para luego tomar las cartas del Menú y llevarlas dónde habían decidido sentarse su novio y hermano mayor.
"Otra vez tenía a gente problemática en la barra justo frente a donde él prepara los pedidos de café."
Entró a la barra y dejó las cartas frente a ellos con el ceño fruncido mirando a Aki.
–¿¡No se te ocurrió una mejor idea que traerlo justo en mí hora de turno!?– le gritó en susurros completamente enfadado.–Si Haru no me mata, ¡lo hará mí estrés!–agregó en el mismo tono.
–¡Es tu problema, lidia con él!–Contestó Aki de igual forma y con cierto tinte de burla.
Haru miraba a Ren no muy convencido de lo que él estaba haciendo. No le gustaba que Ren trabajara, eso lo ponía de cierta forma nervioso y un tanto... Celoso?.
Por alguna razón, comenzó a pensar en como lo verían las Mujeres u Hombres cuando estaba vestido de aquella forma.
Definitivamente no quería que nadie más que él lo viera vestido de esa forma.
—Tengo mis razones para hacer esto.—Ren miró a Haru a los ojos, mientras preparaba un pedido frente a él.—Muy bien. ¿Qué les puedo servir?—preguntó cordialmente mientras miraba disimuladamente como detrás de Aki y Haru, pasaba caminando su Jefe de trabajo.
—¡Lo mismo que el otro día!—pidió Aki con entusiasmo.
Ren asintió para luego dirigir su atención a su novio. Haru no había ni mirado la carta, estaba absorto mirando las manos ágiles de Ren preparar tres pedidos a la vez. Fue cuando esté se acercó disimuladamente y le robo un beso que Haru reaccionó.
—Bien, entonces, tú pedido corre por mí cuenta.—Ren tomó la pequeña bandeja y colocando los pedidos en ella miró a ambos.—regreso enseguida.—luego de esto, salió de la barra y comenzó a entregar los pedidos.
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Aki miraba a Haru que parecía estar perdido en sus pensamientos con una disputa interna. Así que decidió que sería buena idea que el ojiverde viera el desarrollo de Ren para con la gente.
—Haru... Míralo.—Haru miró a su hermano con una ceja alzada.—Mira a Ren y dime si no se parece a ti cuando atiendes en tu cafetería.–Haru no tuvo más remedio que mirar a su novio... Y lo que vió... Lo dejó totalmente sorprendido y maravillado.
Ren tenía la misma postura, sonrisa leve y hacía gestos que él mismo hacia. La manera de pararse, de hablar, manejar el equilibrio de la bandeja, tomar el pedido y hasta la forma de mirar a las personas. Era una especie de copia pero al estilo de Ren.
Sin dudas, Ren había aprendido de él y lo puso en práctica sabe dios por cuánto tiempo. Entonces se dió cuenta que Ren no prestaba atención cuando las chicas le coqueteaban o se le insinuaban, el solo tomaba pedidos y las trataba con profesionalismo. Tal y como él mismo hacía.
Ren volvió a la barra y comenzó a preparar los pedidos de Aki y Haru mientras le pasaba algunos pedidos a su compañero de turno.
El castaño menor desapareció en la cocina por menos de media hora, y al volver, traía el pedido de Aki y la sorpresa de Haru.
Ren no solo era Mozo allí, también cocinaba cuando la situación lo ameritaba. Y debido a que el personal estaba ocupado con el cumpleaños del niño, a su compañero y él les tocaba usar la cocina para los pedidos comunes.
Ren le entregó a Aki el té de Matcha con leche y crema batida ensima. Un macaron pequeño adornaba la punta con un polvo verde estaba adornando la crema, una cuchara y sorbete estaban a los costados.
Por otro lado a Haru le entregó una malteada de frutilla con crema batida y cerezas caramelizadas como adorno a los costados. Una sombrilla rosada estaba a un costado, y del otro, el sorbete y cuchara.
Una torta arcoiris fue depositada al lado del batido, mientras que Aki tuvo un plato con tres Macarons medianos de color verde, pero de diferente gusto.
Ren les sonrió cordialmente de forma leve y haciendo una reverencia fue a seguir atendiendo fuera de la barra.
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Ren fue llamado a la oficina de su jefe para cobrar lo que había trabajado todo aquel tiempo. Por lo tanto, mientras el menor estaba en aquel asunto, Aki y Haru estaban fuera esperándolo.
Cuando finalmente salió, le mostró a Aki un sobre con el dinero y sonrió suavemente.
—Mañana iremos a comprarla. Tengo dinero de sobra.—Aki sonrió complacido y le revolvió el pelo.
—Bien hecho Ren! Estoy orgulloso!—El menor abrió los ojos sorprendido.
"Así que esto es tener un hermano.... No se parece en nada a Haru." Pensó Ren.
—Ren...—La voz de Haru lo sacó de sus pensamientos y lo devolvió a la realidad.
Entonces... Ren tomó una decisión.
—Aki, vas a tener que ir solo a casa.—Mientras decía esto, tomó la mano de Haru y comenzó a tirar de ella alejándolo en sentido contrario.—Haru... tu y yo tendremos una cita.—Haru abrió los ojos con sorpresa.
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Ambos estaban sentados en una mesa para dos en un restaurante muy conocido para Ren. Haru estaba un tanto ansioso, era la primera vez que tenían una Cita normal y se dió justo después de un disgusto suyo.
—Se me rompió la computadora.—Solto Ren sin más.—Juzen metió un DVD porno en mí netbook y al parecer tenía un virus. No volvió a prender después de que metió el CD y no quería decírtelo porque seguramente la comprarías sin dudarlo. Y no quiero eso.—Haru iba a refutar sobre aquello pero Ren no lo dejó.—Haru, tu a esta edad ya eras casi totalmente independiente, pero yo siento que estoy encerrado en una caja de cristal de la que no me quieres dejar salir, tal vez por miedo o algún sentimiento contradictorio. Pero... No quiero parecer un niño mimado. Quiero ser como cualquier pareja normal y poder pagar mis gastos.—el mencionado lo miró sin poder creer lo que escuchaba. De verdad Ren quería independizarse de él?.—Haru, yo también quiero mimarte como tu lo haces conmigo....
Ren estiró el brazo sobre la mesa para tomar de la mano a su novio. Este lo aceptó desesperado por tener un contacto físico con él, deseando poder llegar a más y poder comportarse como las demás parejas. Pero aquel último deseo era imposible, Ren un era ilegal y además de todo.. Japón no es muy liberal en ese sentido. Por lo tanto, tuvo que tragarse las ganas de besarlo y abrazarlo como un idiota completamente enamorado, y solo dedicarse a explicarle la situación a Ren.
—Escucha Ren. Se que quieres demostrar que ya no eres un niño, y lo entiendo perfectamente, solo que... No es la forma de hacerlo. Mí situación a tu edad era diferente, yo... No siempre fui responsable conmigo mismo.—Haru recordaba como la abogada Kashiwagi Mikiko tuvo que buscarlo hasta el hartazgo y sin embargo, al encontrarlo fue amable con él. Haru sabía que muchas de las cosas que hizo Mikiko por él, no venían por órdenes de Haruko, sino que eran dadas de corazón por ella misma.—Mi vida fue difícil y creo que no soy la única persona a la que le fue de esa manera. En tu caso, tu perdiste no solo a tus padres dos veces... Sino que... No los recuerdas, ni sabes de dónde vienes. Yo, que si lo puedo recordar, es aún más doloroso....—Haru se estaba abriendo más que de costumbre, le estaba hablando a Ren de si mismo... Al menos una parte de él que nadie conoce. Incluso se atrevería a decir que... Ni el mismo conoce aquella parte de si mismo.—Mi situación fue diferente en cuánto a independencia. Estaba obligado a hacerlo, y aunque ya conocia los movimientos y costumbres de Tokyo, aún sigue siendo difícil adaptarse del todo. Sigue siendo difícil porque siempre termino solo y no quiero acabar de esa forma... Quiero poder estar cerca de mí familia y que me necesiten, porque quiero sentirme lo útil que no pude ser a tu edad. Quiero mimarte pero al mismo tiempo cuidarte, y se que una familia no es del todo igual que tener una pareja.—Ren escuchaba y observaba a Haru quebrarse por primera vez. Y eso lo hacía sentir culpable, haciendo que se preguntará cómo no había visto a través de aquella máscara que Haru portaba todo el tiempo.
Aquel era el verdadero Haru. Una persona dulce, comprensiva, a veces estúpida pero la mayoría del tiempo muy inteligente, dolido, lastimado, incomprendido, amoroso, y... Asustado.
Ese era Haru...
"Mí Haru." Pensó Ren, mientras se dejaba inundar por todos aquellos sentimientos que Haru dejaba al descubierto.
Ren miró a los ojos verdes de su pareja, dejándolo completamente maravillado lo que había en ellos. Por fin la flor que se veía en ellos había abierto sus pétalos mostrando su bello interior, el interior... de Haru.
"Los ojos son las puertas del alma." Recordó una frase que había leído en algún libro.
Ren apretó el agarre haciendo que Haru conectará la vista con la suya.
—Haru... Te amo.—el mencionado abrió grande los ojos, impresionado por lo que escuchó.—Eres lo más hermoso que pudo pasarme y no sé si realmente te merezco, pero voy a esforzarme para hacerlo. Soy muy egoísta, así que permíteme amarte lo que me queda de vida y hacerte lo más feliz que pueda. Nunca voy a dejar de necesitarte, porque jamás voy a dejar de amarte.—Haru era único y completamente hermoso... por dentro. Ren se propuso cuidar esa belleza por el resto de su vida y tratar, si era posible, de hacer más hermoso su interior.
—Ren... yo también Te amo.—dejando salir las lágrimas, también dejó salir sus sentimientos tan puros y cristalinos por ese niño que llegó a su vida y la puso patas arriba.
Pero resultó ser que él estaba patas arriba, Ren solo llegó a enderezarlo y cuidarlo. Eso era lo que Haru estaba haciendo, estaba devolviendo el favor. Estaba intentando cuidar lo que lo había hecho realmente madurar y ser responsable.
Entendiendo por fin que él solo estaba fingiendo ser maduro y responsable consigo mismo y con sus hermanos. Cuando en realidad, tuvo que venir su otra mitad para que él comenzará a serlo realmente.
—Haru... Cásate conmigo.—Un respingo se escuchó de parte del nombrado, para que un susurro, débil y emocionado, contestará.
"Sí".
Solo faltaban unos cuantos meses para que Ren tuviese la mayoría de edad, y Haru seguiría a Ren a dónde fuese a hacer su carrera. Ahora tenía otra – No tán – excusa para seguirlo.