hellish cake ➳ kv

Summary

Taehyung no tiene ni idea de cómo ha terminado en esta insólita situación, y por un momento está tentado a creer las palabras que siempre le dice Jimin. Esas cosas sólo te pasan a ti, Tae. Admítelo, eres un poco raro. Y quizás, después de todo, Jimin tenga razón, piensa Taehyung. ¿Cómo es posible que haya invocado un demonio siguiendo la receta de un pastel?

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6
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n/a
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18+

Taehyung no tiene ni idea de cómo ha terminado en esta insólita situación, y por un momento está tentado a creer las palabras que siempre le dice Jimin.

Esas cosas sólo te pasan a ti, Tae. Admítelo, eres un poco raro.

Y quizás, después de todo, Jimin tenga razón , piensa Taehyung.

¿Cómo es posible que haya invocado una criatura siguiendo la receta de un pastel?

La situación es desde luego poco común. Lo que sea que de repente ha brotado del libro —un grueso volumen que Taehyung habría jurado que era de repostería y no de hechizos dignos de Harry Potter— ahora se encuentra en una esquina de su salón. Antes de que eso pasase, Taehyung había tenido una mañana bastante tranquila. Había comprado los ingredientes temprano y luego los fue mezclando poco a poco mientras bailaba y cantaba al ritmo de la música aleatoria que sonaba en la familiaridad de su cocina. Taehyung se había puesto cómodo, ataviándose únicamente con su ropa interior y su delantal favorito de Pokémon —especial para días en los que preparaba repostería. Tenía pensado hacer dos pasteles: uno de ellos siguiendo su receta especial que había pasado de generación en generación en su familia; y, con el segundo dulce, pretendía innovar un poco más, cogiendo algún libro de recetas de la vieja librería de la esquina. Todo era relativamente normal hasta que de repente, cuando se encontraba preparando la masa de la segunda tarta, el voluminoso y viejo libro de recetas empezó a levitar en el aire. Taehyung entonces se armó y protegió con lo primero que encontró a mano —en este caso una sartén y una espátula— y se escondió tras la encimera de la cocina.

Y lo cierto es que todavía sigue ahí, refugiando su cuerpo tras el mueble, esperando a que la presencia desconocida que le da la espalda realice algún movimiento.

Taehyung permanece un par de minutos quieto, su material de repostería en mano y dispuesto a atacar a la amenaza, pero la verdad es que la situación no parece desarrollarse hacia ningún tipo de final, y Taehyung está empezando a perder su paciencia. La masa de pastel que había salpicado su cuerpo y pelo con anterioridad poco a poco está comenzando a secarse sobre su piel y sobre su ropa interior, formando pequeñas costras dulces y de color blanquecino. Y Taehyung es consciente de lo poco que le gusta frotar la ropa para que salgan las manchas, por lo que él mismo decide hacer que avance la situación, dándole un pequeño empujoncito.

Lentamente, y con miedo de poner un pie fuera de su zona segura, sale de detrás de la encimera con sus ojos clavados en el ser desconocido. Da pasos cortos, casi evitando hacer cualquier tipo de sonido para no molestar ni perturbar la aparente tranquilidad que tiene la figura. Poco a poco se aproxima, siempre poniendo delante de él la sartén y la espátula en caso de que deba defenderse. Es más que probable que en este momento se vea realmente ridículo, con su piel manchada de masa de pastel, su delantal de Pokémon —decorado con el estampado de una pokeball — todavía puesto y el material de repostería frente a su cara protegiéndolo.

Los ojos de Taehyung están clavados en la tenebrosa figura del ser, que por alguna razón en vez de inspirarle miedo le resulta maravillosa. Lleva una camiseta de seda color plomizo, una enorme abertura en la tela desde su cuello hasta su espalda baja deja ver la piel grisácea del ser —piel que, en vez de darle un aspecto enfermo, simplemente lo hace parecer distinto, diferente, incluso especial. El centro de su ancha espalda lo recorre una oscura columna vertebral formada por pequeñas vértebras, vértebras que en lugar de estar bajo la piel se encuentran al aire, en la superficie de su espalda. A la altura de su espalda baja, la columna, cada vez de menor grosor, se separa de su cuerpo, arqueándose como la cola de un gato y terminando en una pieza puntiaguda de material óseo. De las vértebras salen, como pequeñas raíces o costillas, huesos alargados que se arraigan por sus costados, enterrándose bajo la piel y abrazando su torso de forma curiosamente armoniosa. La espalda, sin embargo, en vez de ser tersa y lisa tiene un par de bultos a la altura de los omóplatos, como si en cualquier momento un par de alas fuesen a brotar de su espalda para extenderse en todo su esplendor. Sus ojos siguen bajando y aprecia los muslos del ser, cubiertos por tela oscura pero, a pesar de ello, con músculos fuertes y definidos tensándose debajo de ésta.

Taehyung se acerca más y más por momentos y justo cuando hace amago de abrir la boca para hablar, la criatura frente a él gira tímidamente su cabeza, mirándolo por encima de su hombro.

Y roba el aliento de Taehyung cuando sus ojos se conectan como imanes.

Taehyung deja que su mirada se deleite con las extraordinarias y únicas facciones. La piel y los tonos de su rostro son grises como en su espalda, pero entre la monocromía destacan su boca y sus ojos. Pequeños colmillos asoman tímidamente de sus labios rosa pálido brillante, reposando sobre éstos con delicadeza. Los iris son de color sangre, intensos y profundos, y en su interior, detrás de las espesas pestañas color carbón, centellean dos pupilas gatunas.

Ojos de aspecto feroz pero que curiosamente albergan una ternura envolvente e hipnótica.

Las cejas se curvan en un perfecto y tímido arco sobre los ojos y cuando la criatura parpadea, Taehyung observa el tono granate oscuro y violáceo que cubre sus párpados grisáceos. El flequillo azabache cae con delicadeza sobre su frente, cubriéndola de forma desarreglada, y en la parte superior de su cráneo, sin embargo, hay algo más: un par de cuernos oscuros y puntiagudos ascendiendo hacia el cielo, aproximadamente del tamaño de un palmo. De repente sus orejas se mueven ligeramente, como escuchando algún sonido lejano y entonces Taehyung se da cuenta de que éstas son un poco puntiagudas y de que están perforadas por una serie de aros plateados. El desconocido —porque definitivamente el ser frente a él es un hombre—, gira todavía un poco más su cabeza y su afilada y marcada mandíbula se acentúa aún más.

— Mmm, perdona —Taehyung habla, su voz probablemente sonando tan temblorosa como él mismo la ha escuchado en su cabeza. El chico mantiene su mirada sobre Taehyung, curioso, pero no responde— ¿Hola?

Ante las palabras de Taehyung la criatura levanta una de sus perfectas cejas— ¿Hola? —repite, con el mismo tono que el castaño.

Taehyung jadea y se sorprende al escuchar su voz, porque es terriblemente adorable. Esperó toparse con una voz grave de ultratumba que le pusiese la piel de gallina y ese timbre no podía alejarse más de lo que había imaginado.

— ¿Puedes hablar?

— ¿Me estás llamando tonto? —responde algo indignado, pero sus palabras no muestran enfado alguno. Suena realmente como una pregunta inocente.

Taehyung se crispa, temiendo haberlo hecho enfadar— No, no, no, en absoluto. Yo nunca-lo último que quería era ofender —atropella sus palabras.

— No me has ofendido —murmura de forma escueta.

Y tras esa intervención se hace el silencio, un silencio quizás algo incómodo y pesado. Taehyung traga saliva, nervioso.

— ¿Puedo hacerte una pregunta? —se atreve— Si no te importa, quiero decir.

— Adelante —mientras dice estas palabras se gira, todavía permaneciendo en el suelo, pero ahora dándole completamente la cara con sus brazos apoyados sobre sus muslos.

— ¿Qué haces en mi cocina?

El ser mira a su alrededor, y en su frente se dibuja un ceño fruncido. Está confuso— No lo sé. Estaba en el infierno y ahora estoy... —clava sus ojos en Taehyung— ¿Dónde estoy?

— Seúl.

— Se...¿Ul? —repite, jugueteando nervioso con sus dedos y torturando su labio inferior con sus dientes.

— Lo cierto es que tengo una ligera sospecha de por qué estás aquí —susurra Taehyung, inquieto ante la mirada fija del ser. Entonces se vuelve a poner nervioso y balbucea sin control— Creía que era un libro de cocina, lo juro-no sabía que terminaría invocando a un… —hace aspavientos en su dirección— lo que seas, leyendo una receta de repostería.

El chico parece pensar durante un par de segundos y luego se levanta como un resorte— ¿Quieres decir que me invocaste por accidente?

— Intentaba hacer una tarta —explica Taehyung cubriéndose.

— ¿Tarta? —más confusión en su semblante.

Taehyung señala en dirección al horno, donde el primer pastel que hizo se está cocinando. La criatura agudiza su vista y observa con atención mientras olfatea y mueve sus orejas puntiagudas— Huele bien.

— ¿Quieres… quieres un trozo? —ofrece con toda la amabilidad que puede teniendo en cuenta que está al borde de un ataque de histeria.

— Sí —llega rápida la respuesta. Y Taehyung no puede evitar pensar que se ve como un niño pequeño desesperado por un pedazo de tarta.

— Te daré un pedazo si me dices tu nombre y lo que eres —el chico no responde, sólo lo mira desconcertado— Tu nombre. ¿Cuál es tu nombre?

— ¿Nombre? —pregunta— No creo tener de eso.

— ¿No tienes nombre? ¿Y entonces qué eres?

— Soy un demonio —responde orgulloso porque sí sabe la respuesta a esa pregunta.

— Pero no tienes nombre.

— No.

— Fantástico —casi exclama, abrumado por lo insólito de la situación— Pues ha sido un placer conocerte. Yo soy Taehyung y te aconsejo que vuelvas a donde sea que pertenezcas porque te garantizo que aquí llamarás un poco la atención con esas pintas.

— Pero me dijiste que me darías un trozo de carta —farfulla con un ápice de decepción.

— Tarta —corrige— Taaaaarta —alarga la sílaba para que lo entienda— ¿Qué demonios estás haciendo, Taehyung? —se reprende en voz alta— ¿A quién le importa la tarta ahora? ¡Hay un maldito demonio en tu cocina!

— ¿Maldito? —la criatura levanta una ceja— ¿Qué he hecho para merecer que me llamen así? ¡Eres tú el que me ha invocado y recibido así! —señala con indignación su vestimenta -si es que a eso se le puede llamar vestimenta.

Taehyung entonces se da cuenta de que tiene razón, y de que únicamente está tapado por su corto delantal de pokeball , por lo que en un rápido movimiento tira de la tela hacia abajo, estirándola y esperando que tape más piel.

— ¿Me harías el favor de irte de mi casa? —consulta en un susurro— Siento de verdad haberte invocado por error. Debo haber metido la pata mientras hacía la tarta. Estoy realmente estresado últimamente, ¿sabes? —Taehyung empieza a desahogarse sin darse cuenta, y el ser lo mira con curiosidad— Llevo más de medio año fingiendo tener pareja para que mis amigos me dejen en paz y no me organicen más citas a ciegas. ¡Siempre me traen tíos muermos y aburridos! —gesticula de forma exagerada— Mañana vienen a cenar a casa y esperan que les enseñe fotos maravillosas de mi novio inexistente con el que, supuestamente, he recorrido medio mundo. Sin mencionar que dentro de un par de semanas dos de ellos se casan y soy tan estúpido que sólo se me ocurre a mí decir que lo llevaría allí. Sí, ese novio que no existe. ¡Bravo, Taehyung! —exclama hablando consigo mismo mientras agita en el aire la sartén. El ser, que lo mira con atención, la esquiva cuando ésta casi lo golpea de lleno en la cara.

— Vaya, lo siento —responde el demonio mientras retrocede poco a poco en dirección a un portal que ha abierto para volver al infierno mientras Taehyung hablaba. Pone un pie dentro del pasadizo y de repente siente que le agarran la muñeca con fuerza.

— ¿Dónde vas, desagradecido? ¡Te he dejado oler mi tarta! ¡Al menos escúchame cuando hablo contigo! —grita Taehyung sin hacer ningún esfuerzo por adoptar un tono para interiores.

— Eres raro, ¿lo sabes? —dice la criatura mirando con pánico en sus ojos el agarre cálido de Taehyung sobre su piel gris, analizando el contraste y sintiendo escalofríos ante el tacto. Hace cientos de años que su corazón dejó de latir, pero por alguna razón siente que de repente ha empezado a funcionar de nuevo, palpitando rápido y audiblemente. Y entonces siente miedo, se crispa— Puedes… ¿Puedes soltarme?

Taehyung mira los ojos color sangre y se asusta de igual forma por la cercanía, porque es absolutamente imprudente por su parte acercarse tanto a un demonio. Probablemente podría reducirlo a cenizas con un suspiro. Aun así, no aparta su mano. Observando el claro nerviosismo de la criatura ante su tacto, Taehyung se da cuenta de que es extrañamente adorable. ¿No se supone que los demonios deben ser descarados, sanguinarios, atrevidos y ardientes? ¿De dónde había salido este? ¿Era acaso la oveja negra de la familia? Taehyung no tiene ni idea, pero definitivamente es fascinante y absolutamente atractivo a pesar de la personalidad antagónica al imponente aspecto.

— Te soltaré —murmura, sus ojos fijos en los ajenos. Ambos están nerviosos, pero Taehyung ha tomado una decisión. Y Taehyung nunca retrocede. Siente la mirada del demonio viajar a sus labios cuando Taehyung los humedece, y entonces, por fin habla— Pero con una condición.

Debe estar muy loco si realmente está haciendo esto.

— ¿Condición? —pregunta al instante, curiosidad de nuevo en sus ojos.

— Ven conmigo a la boda de mi amigo. Finge ser mi pareja durante la ceremonia y la fiesta de después —suelta.

Y por un momento Taehyung piensa que el demonio soltará una fuerte carcajada y atravesará ese portal, dejándolo con la palabra en la boca. Sin embargo, simplemente sigue quieto, mirándolo con interés.

— ¿Por qué debería quedarme y ayudarte? —inquiere con seriedad.

— ¿Te daré tarta? —responde sin demasiada convicción, golpeándose la frente mentalmente cuando es consciente de la tontería que ha dicho.

Ambos se miran, Taehyung espera ansioso la respuesta y de repente, de forma totalmente inesperada, llega.

— Trato.

Taehyung suspira, decepcionado— Lo entiendo, soy un estúpido, sabía que no querrías, —se frena a sí mismo cuando es consciente de la respuesta— espera, ¿has dicho trato?

— Sí, trato —repite y automáticamente mira el agarre de nuevo con pánico— ¿Me sueltas ya, humano?

Taehyung aparta abruptamente su mano y da un respingo cuando el portal que se había abierto anteriormente se cierra en un segundo dejando tras de sí una ráfaga de aire que tira varios cojines de su sofá.

Se hace el silencio entre ellos y la realidad de repente vuelve a golpear a Taehyung, éste dándose cuenta de que todavía está ataviado únicamente con su ropa interior. Y con un demonio, que siempre es algo a recalcar.

— ¡Vuelvo en un minuto, ponte cómodo! —dice mientras echa a correr en dirección a su cuarto y cierra la puerta con violencia, apoyándose sobre ella al entrar.

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