Una cocina explosiva [KatsuDekuKatsuFem]

Summary

Katsuki y Katsumi Bakugō eran conocidos por aquella pastelería tan famosa en Japón, ambos hermanos hacían de aquel lugar algo bastante único no solo por sus recetas si no también por sus constantes peleas. Los clientes de aquella cocina explosiva lograban pasar un momento bastante divertido y para nada ameno. En la cocina se hallaba el único chef pastelero, el mayor de los hermanos, Katsuki Bakugō quien disfrutaba de hacer muchas recetas dulces pero le disgustaba no ponerles picante mientras que la menor de los hermanos, Katsumi Bakugoō era la encargada de los meseros, además de ser ella misma uno de ellos; portando siempre algo que su hermano mayor no tenía, una sonrisa en el rostro y una expresión relajada sin un ceño fruncido.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Desde hacía una semana que todas las mañanas desde aquella cocina se podía ver una espátula volar hacia afuera y un montón de ollas sonar mientras un grito lleno de improperios se dejaba escuchar bastante molesto, se podía ver como otro pastelero salía furioso de ese lugar, dejando el uniforme sobre la barra para salir sin siquiera despedirse y maldiciendo su decisión de haber ido a pedir trabajo a ese infierno de lugar.


La ceniza que había presenciado aquella discusión entre su hermano mayor y el que se suponía era el nuevo pastelero sólo suspiró hondo, tomando la ropa que el hombre había dejado momentos antes de irse para comenzar a doblarla de manera lenta frente a la puerta que daba a la cocina, frunciendo el ceño como pocas veces lo hacía y siendo esas pocas veces siempre con su hermano mayor o con su madre, pero en esos momentos era con el primero.


—Otro pastelero que te consigo y que también se va por tu mal hablada manera de dirigirlo —Comentó Katsumi en alto para su hermano. —Eres un idiota, Katsuki.


—Cállate Katsumi, nadie te pidió que trajeras un bastardo inútil a ayudarme en mi cocina —Respondió Katsuki saliendo de su lugar de trabajo para verla con el ceño fruncido.


—Tú mismo muy directamente, aunque pienses que es de manera indirecta, pides que te consiga un ayudante y eso hago —Reprochó la chica viéndolo molesta. —¡Pero me estoy cansando de que siempre rechaces a todos los que te traigo!


—¡Entonces comienza a buscar gente que sepa trabajar a mi ritmo! —Reclamó Katsuki cruzándose de brazos.


Ambos hermanos se miraban bastante molestos, llevando el ceño fruncido y los brazos cruzados, mirándose mutuamente mientras ambos eran observado por la clientela de esa hora quienes estaban acostumbrados a esas típicas peleas y que no eran tan valientes como para ir a calmar a los dos hermanos cenizos, el último que lo había tratado de hacer salió con dos gritos en el mismo tono de voz y un par de insultos viniendo de ambos hermanos, el pobre chico salió corriendo del lugar y nunca más se le vio entrar ni pasar por aquella pastelería. Una lástima, pensaban algunos.


En algún momento todos los clientes se dieron cuenta de aquel chico peliverde que nunca habían visto por la pastelería y que no sabían de dónde había salido, pero el pequeño se encontraba dirigiéndose hacia los hermanos con un papel en la mano y sin darse cuenta de la pelea de miradas entre los hermanos que no duró demasiado porque el mismo chico terminó llamando la atención de ambos hermanos cenizos.


—Sumi-chan, Kacchan ¿De nuevo están peleando en el trabjo? —Cuestionó el chico cruzándose de brazos.


Los clientes se tensaron por la confianza con la que el chico les hablaba a los hermanos y rezaron en silencio por la vida tan corta que había vivido, porque era obvio que nadie se salvaba de hablarle de aquella manera a ninguno de los hermanos Bakugō.


—¡Izu! —Exclamó Katsumi alejándose de su hermano para prontamente negar a la pregunta del peliverde.


—Deku, ¿Qué mierda haces aquí? —Cuestionó Katsuki como si no hubiese estado discutiendo hace un momento con su hermana.


—Sí, estaban peleando —Se respondió a sí mismo Izuku mientras suspiraba hondo, viéndolos serios para dejar el cartel que tenía en su mano sobre la barra. —¿Por qué no me contaron que necesitaban un pastelero? —Cuestionó viendo hacia el cenizo mayor. —Kacchan estudiamos lo mismo, nos vemos todos los días en casa, dormimos en la misma cama, ni siquiera Sumi-chan me dijo nada ¿Por qué?


Ambos hermanos desviaron la mirada del contrario, evitando el regaño mientras los clientes estaban totalmente sorprendidos de lo que veían; no había gritos, no habían insultos, no habían golpes y no habían peleas con el recién llegado, era sumamente sorprendente viniendo de aquel par de hermanos. Nadie podía creer que hubiese u existiese alguien capaz de aplacar a los hermanos de aquella explosiva cocina, pero al parecer si la había y allí se encontraba, algunos trataron de alargar su café para poder seguir viendo y escuchando lo que estaba por pasar a continuación para no perderse ningún detalle.


—Sumi-chan, Kacchan quiero una respuesta a mi pregunta —Exigió saber Izuku cruzándose de brazos y frunciendo el ceño. —¿Por qué no me dijeron nada?


—Katsuki me amenazó para que no te dijera nada —Soltó Katsumi rápidamente, las malas mañas de su hermano mayor se pegaban e Izuku mismo las tenía, sólo que él era más peligroso si se molestaba que su hermano mismo. —Yo quería pedírtelo a ti, pero Katsuki se negó y me dijo que prefería buscar a alguien más capacitado y menos torpe.


—¡Calla idiota, no le digas eso! —Exigió Katsuki con su típico ceño fruncido, empujando a la menor y volteó rápidamente hacia Izuku al escuchar el primer sollozo. —Espera Deku, yo no le dije eso exactamente —Comentó saliendo de detrás de la barra para acercarse al peliverde. —No llores maldita sea.


—¿De verdad soy tan inútil para Kacchan? —Cuestionó Izuku llorando mientras se alejaba de los brazos ajenos. —¡No me toques, Kacchan idiota!


Todos los clientes abrieron la boca con sorpresa al escucharlo insultar al cenizo mayor, algunos incluso escupieron su bebida, pero todos se mantuvieron observando de reojo queriendo saber cómo reaccionaría el hombre. Contra todo pronóstico, Katsuki sólo se congeló en su lugar luego del insulto, si bien nunca dejaba que nadie lo insultara, era su Deku quien lo había hecho mientras lloraba y había aprendido por las malas que si le gritaba en aquella condición, lo más probable es que lo mandarían a dormir en una de las habitaciones de invitados y él no quería volver a dormir lejos de su Deku por lo que se mantuvo con la boca cerrada mientras veía a su hermana acercarse a consolar a Izuku.


—Ya, no llores Izu, ambos sabemos que mi hermano siempre es un idiota —Comentó Katsumi dejando que Izuku llorara sobre su hombro mientras veía de manera seria a su hermano. —Preguntémosle porqué no te quería aquí en realidad.


—No quiero saber —Respondió Izuku limpiándose las lágrimas mientras le correspondía el abrazo a la ceniza. —Igual hoy duerme fuera de la cama.


—¿Qué? ¿Por qué? ¡Ni siquiera te grite Deku! —Cuestionó Katsuki rápidamente acercándose a ambos.


—Lo estás haciendo ahora, una semana en la habitación de invitados —Respondió Izuku con una sonrisa sobre sus labios antes de acercase a la ceniza a besar su mejilla. —Sumi-chan ya te has entretenido mucho y hay mesas esperando, tu gente no se ha movido desde que llegué, así que vamos que hay que trabajar.


—¿Te vas a quedar? —Cuestionó Katsumi separándose de Izuku y sonrió igual de amplio al verlo asentir.


—Alguien tiene que hacer trabajar a la bestia —Comentó Izuku refiriéndose a Katsuki a quien se arrastró de la mano hacia la cocina. —Camina Kacchan, hay trabajo por hacer.


—¡Ya escucharon cuerda de inútiles! ¡No los veo trabajando y hay clientes esperando, muevan sus culos o se quedarán sin trabajo! —Ordenó Katsumi en alto con el ceño fruncido y bufó para ir a la caja registradora a seguir su trabajo.


Todos los meseros se dispersaron a seguir con su trabajo mientras los clientes se terminaban su desayuno para ir a pagar, dejando que los clientes recién llegados –Quienes también estuvieron pendientes de lo que allí sucedía– ocuparan las mesas vacías para hacerles más ameno su desayuno y el trabajo a los hermanos Bakugō, aún sentían curiosidad por el chico peliverde, pero no iban a cuestionar nada más, sólo esperaban que el chico no saliera con una espátula en la cabeza de la cocina por culpa del mal genio del cenizo mayor.


En la cocina se hallaba Izuku preparando uno de los pedidos que habían pasado desde afuera, teniendo a Katsuki pegado a su espalda –Algo extraño dado la personalidad del cenizo– pidiendo que lo perdonara y lo dejara dormir con ellos, Izuku se encontraba sonrojado por la cercanía tan íntima de tenía Katsuki y por los besos que éste depositaba en su cuello, aunque estuviera molesto por no ser tomado en cuenta por el mayor, aun así su cuello era una sus zonas erógenas y el cenizo lo sabía, por eso se aprovechaba.


—Kacchan ponte a trabajar que no es hora para andar toqueteándome y mucho menos es el lugar adecuado, además estás castigado —Regañó Izuku tratando de separarse para evitar situaciones vergonzosas.


—No me separaré hasta que levantes el castigo, Deku —Respondió Katsuki sosteniéndole las manos para arrinconarlo en una de las paredes antes de besarle de vuelta el cuello. —Vamos Deku, sabes que no pueden dormir sin mi.


—Sí, sí podemos y ya deja de acosar a Izu de manera sexual, Katsu tonto —Respondió Katsumi dándole en la cabeza con el cucharón de metal. —Ponte a trabajar que estamos en hora pico, idiota.


—Yo te mato enana —Gruñó Katsuki sobándose la cabeza luego de haber soltado a Izuku.


—Ya, no peleen —Pidió Izuku volviendo al plato que había estado preparando. —Es hora de trabajar, vamos.


Ambos hermanos acataron la orden del peliverde, Katsuki se puso a hacer la otra mitad de la orden que se había agarrado Izuku mientas Katsumi tomaba los platos que iban saliendo para entregárselo a la gente a su cargo para que llevaran sus pedidos. Sin duda aquel peliverde era lo que necesitaban aquellos dos hermanos para que aquel lugar no terminara siendo una cocina explosiva.