Prólogo
Me encontraba sentado con mi pokemon en brazos. Por los utensilios de mantenimiento, parece ser que estoy en un almacén muy pequeño.
Me encontraba sosteniendo la puerta con mis piernas estiradas, mientras intentaba hacer el menor ruido posible. La manilla estaba rota, por lo tanto, con un empujón podrían abrir la puerta sin problemas.
Tal vez me encontraba en el quinto piso de este edificio, pero quizás me este equivocando y este en otro piso. Llevo varias horas aquí despierto que ya no recuerdo varías cosas.
Como se llamaba este sitio?...
Silph S.A.
No. Seguramente me volví a equivocar. En estos momentos estoy distraído. Intento contar cuantos monstruos se encuentran en este piso. Antes de entrar, había contado a unos 25, pero desconfío de mis resultados y vuelvo a repetir el conteo.
Mi mirada tiene dos puntos de atención. Primero miro a mi pokemon, noto que sus herdias están mejorando y me lleno de emoción. Luego observo hacia la puerta, llenándome de determinación en mantenerla cerrada. Repito el ciclo cada 5 minutos.
Me sorprende no sentir miedo en estos instantes. Habré hecho esto varias veces que me terminé acostumbrando? Recuerdo que era muy asustadizo, si hubiera seguido así, no me encontraría vivo ahora.
Pasé muchas horas escuchando a esos monstruos caminar por el pasillo. Cada uno jadeaba, gruñia, algunos gritaban. Estoy esperando a que se larguen de una vez.
Ojalá los chicos se encuentren bien. Deben estar tratando de hallar una forma de sacarme de aquí, estoy seguro. Ellos jamás me dejarían encerrado hasta que uno de ellos se entere que siempre estuve aquí.
Tengo las ganas de bostezar. Ya estoy teniendo ganas de dormir. Quizás no sea malo, pero no debo bajar la guardia. Jamás debo hacerlo. Solo unas cuantas horas más.
Esperen...tal vez sea un sueño. Y si toda esta situación no es real? Entonces no habría razón para no dormir un rato cierto?
Cierto?
Abrazo a mi pokemon. Estiro mis piernas para seguir sosteniendo la puerta. Creo que aún no se han dado cuenta.
Lentamente, mis ojos me traicionan y comienzan a cerrarse. Intenté mantenerme despierto, pero mi cansancio me había ganado.
Solo...unos cinco...minutos.
Al cerrar mis ojos, vuelvo a sentirme relajado. Ojalá este tiempo durara para siempre. Dormir y estar en paz.
Si...es un lujo.
En medio de pokemon infectados caminando por el pasillo de un piso, en un edificio por la noche. Un joven entrenador que sostenía a su pokemon en sus brazos se quedó dormido.
Tuvo un sueño muy hermoso. Todo era como antes. Se alistaba para recibir su primer pokemon. Bajó de su cuarto y se despidió de su madre con un beso en la mejilla.
Ella le mostró su sonrisa habitual. Y lo motivó para ir sin nervios ni temor.
Era un bonito sueño, pero eso era todo. Si llegó a despertar, tendre la oportunidad de soñar lo mismo?
Es tanto pedir?
Red: No, no es tiempo de dormir.
Debo alcanzar ese sueño, y hacerlo realidad. Sacaré a todos de aquí. Lo prometo.
Pokémon Virus - Fin del Prólogo