1.bonito lápiz
Narra izan
Era un día como cualquier otro despertando en un departamento solo, dándome una ducha fría para despertar bien, entes de comer y cambiarme para ir a esa escuela llena de aburrimiento.
No sin antes encontrarme con la carta mensual de los que dicen ser mis padres, la cual solo me recuerda que prefieren viajar por el mundo antes de cuidarme.
Por lo menos me pagan el departamento los otros gastos puedo cubrirlos con mi trabajo.
-no entiendo porque no pensaron en los viajes para arreglar su jodido matrimonio antes de tenerme-
Tomo el casco y las llaves de mi motocicleta, para dirigirme a la escuela.
Con un poco de emoción, lo cual me sorprende un poco desde que ese tonto de Brais se a interesado en intentar colmar mi paciencia, he estado sintiendo este tipo de sentimiento el cual no logro identificar
Narra Brais
Entro al salón de clase con mi grupo de amigos solo para encontrarme con ese chico rubio, con cara de amargado.
Sentado en su sitio al frente de todo con sus útiles preparado para la clase y en mi mente solo pasa una idea "acaso duerme en el salón ese cabron, como es que siempre es primero en llegar y tiene todo listo". Pero todos eso pensamientos son interrumpidos por mi mejor amiga Sabrina
-Otra vez lo estás mirando muy descarado, disimular no es lo tuyo- dijo la pelirroja en mi oído
En ese momento me di cuenta que Izan me miraba desde su asiento con unos ojos que no logro identificar que significan.
Narrador
Al comenzar la clase izan dejó de distraerse con brais y su amigita para concentrarse en la asignatura, después de todo tenía que mantener su beca.
A diferencia del otro que no presto atención a la profesora ni por un segundo, solo podía pensar en la próxima travesura que le haría al rubio.
Sin darse cuenta que lo estaba mirando fijo otra vez.
No sabia porque pero ama la forma en la que Izan se hace el que no le importa sus bromas. La indiferencia que le muestra solo hace que quiera molestarle, más hasta que no lo pueda ignorar.
****
Al finalizar las clase Brais se queda sentado al fondo esperando que todos salieran sabiendo que el rubiecito se quedaría guardado sus cosas con toda la paciencia. Cuando vio que Sabrina sacó a apurones a los últimos alumnos se acerca a su objetivo
Izan pudo concentrarse en la clase aunque le costó mucho ya que tuvo que aguantar eso sexis ojos color a miel posados un su nuca.
En un momento se planteo muy seriamente darse vuelta y giñarle el ojo al dueño de esa mirada, para ver su reacción pero se pudo contener, ya que se encontraba rodeado de más personas y le molestaría escuchar chisme emparejándolos. Sobre todo porque serían mentira.
Unos pasos acercándose a el lo saco de sus pensamientos de reojo pudo ver al pequeño matón caminar hacia el. Ese era el momento que estuvo esperando todo el día
Brais se acercó y le arrebato un lápiz que tenía detrás de la oreja
-Bonito lápiz, ¿he? Voy a robarlo para mi~- el terminar la frase que había estado ensayando en su cabeza una cuantas veces se lleva el lápiz a la boca mordiendo lo un poco, mientras sonríe travieso
Aunque a Izan le encantaría quitarle el lápiz de la boca y dejar que mordiese sus labios, tuvo que actuar como si no le importase para que Brais no se aburra.
-ha si genial- le contesto el rubio simulando desinterés mientras sigue acomodando sus cosas
-¡Oh, vamos, no te hagas el desinteresado! Sé que te encanta que te provoque. ¿No quieres recuperar tu lápiz? Podrías intentar quitármelo. Sería divertido, ¿no crees?-
Izan le quita le lápiz de la boca dejando un hilo de baba, mirándolo serio le dice -si muy divertido... gracias-
Este movimiento rápido hizo que Brais se sorprendiera pero rápidamente vuelve a su papel de matón.
-¡Ja! ¡Sabía que no podrías resistirte! Pero no te enojes, solo quería verte reaccionar.-
Izan sulta una pequeña risa -nunca puedo resistir a ti- Al decir esto mete el lápiz en su boca mirando con una sonrisa traviesa a Brais
El chico rizado le dio un pequeño escalofrío y aunque no lo notaba su cara se a enrojecido un poco al darse cuenta que ese era lo mas cerca que a tenido de un beso.
-he s-si bueno ¿Quién podría resistirse a mi encanto? Soy irresistible. Pero no te preocupes, solo te estaba probando un poco. No puedo evitar sacarte de tus casillas, es divertido- Aunque Brais había logrado recuperar su enfoque en molestar a Izan, su cara seguía levemente rosa
-¿te diviertes jugando con migo?- le pregunto Izan, intentando concentrarse en otra cosa que no sea como es que a Brais le queda tan bien el rosa leve en su cara.
Intentando controlar las ganas de comérselo en ese mismo momento sin importar que alguien pueda verlos o oírlos quería hacer que la cara de Brais esté completamente roja.
-¡Claro que sí! Me divierto mucho provocándote, es una forma de jugar. Pero no te preocupes, todo es en buena onda. ¿Acaso no te gusta un poco la emoción que te genero?-
-me gusta mucho lo que me generas pero yo no llamaría a ese sentimiento emoción-
-Oh, ¿entonces cómo lo llamarías? ¿Incomodidad? ¿Frustración? No importa cómo lo llames, mientras te mantenga interesado en lo que hago. Es parte de mi encanto, ¿no crees?-
Para ese momento el sonrojo de Brais había desaparecido. Cosa que molestaba un poco a Izan, entonces intentaría verlo otra vez
-si este interés es parte de tu encanto... justo por el no te mande a la mierda la primera vez que me molestaste -
Izan miro fijo a los ojos con una sonrisa traviesa a lo que ahora había detectado como su próxima presa
-Porque, aunque te moleste, también te divierte. Admítelo, Izan, secretamente disfrutas de nuestra dinámica. Pero no te preocupes, seguiré provocándote siempre que pueda, es demasiado divertido-
-por eso te gusta mirarme tanto, piensa en el momento perfecto para "provocarme"-
Izan lo miro de arriba a abajo y se mordió el labio inferior
En ese momento la cara de Brais se enrojeció al darse cuenta no sólo que, lo que decía su amiga Sabrina era verdad el lo miraba demasiado fijo, si no que Izan se dio cuenta de eso.
Cuando vio la sonrisa triunfante del rubio, Brais se dio cuenta que cayo en la trampa el quería avergonzarlo y lo había logrado. Eso era divertido, se enfrenta a alguien totalmente diferente a los demás.
Izan quería avergonzar a Brais, pues el lo avergonzaría el doble. O eso intento
Brais comenzó a rizar un mechón de cabello con el dedo índice de manera seductora -Oh, Izan, tienes una imaginación muy interesante. Pero no te confundas, solo estoy buscando formas de entretenerte. No te pongas demasiado emocionado, ¿eh?-
Las palabras del chico y su forma de intentar seducirlo hizo que Izan soltar un carcajada que retumbó por todo el salón vacío
Izan toma aire antes de hablar -hay Brais~ quien dijo que me emocionas solo me generas interés-
-Puede que solo sea interés, pero parece que disfrutas cada momento de nuestra interacción. Mantén esa chispa, Izan, porque estoy aquí para provocarte.-
Esas palabras fueron como una declaración de guerra para el rubio
-entonces provoca me- este miro a Brais con unos ojos llenos de lujuria los cuales un chico tan inocente como Brais no solo no los logro reconocer si no que también los confundió
Estas palabras también eran una declaración de guerra para el castaño.
Solo que ninguno de los dos había entendido el tipo de guerra a la que se refería el otro
-Reto aceptado, izan. Prepárate para una provocación épica- Brais levanto una ceja con una sonrisa maliciosa y le dio una palmada en el hombro, a Izan, antes de salir de la sala. -¡Nos vemos mañana!-
Entre risitas ahogadas Izan le responde -hasta mañana-
Mientras se va Brais le dice -Que descanses y sueñes con mis provocaciones. No te preocupes, tengo muchas más reservadas para ti. ¡Nos vemos pronto!- y al finalizar se fue del salón de clase
Mientras que Izan "pensaba tal ves sueñe con vos". se dio cuenta de la hora y que ya no llegaría a la estúpida reunión del consejo estudiantil
-Aaaa a la mierda me voy directo a casa-