El jugador número 11 del apocalipsis

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Summary

En un mundo devastado por el apocalipsis, nuestro protagonista despierta con una habilidad única: un sistema que le otorga poderes extraordinarios. Pero no está solo; otros también poseen sistemas, y son conocidos como jugadores. Cruzarse con uno de ellos podría significar la salvación o la ruina, ya que en este nuevo mundo, la línea entre aliado y enemigo es más delgada que nunca. La supervivencia dependerá de cada decisión y de en quién decida confiar.

Genre
Fantasy/Action
Author
DEAKI
Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
13+

El despertar

La oscuridad me envuelve mientras mis ojos intentan ajustarse a la penumbra que me rodea. Una rigidez antinatural y una sensación de adormecimiento invaden cada fibra de mi ser, como si hubiera estado en un letargo profundo durante años. Me esfuerzo por levantarme, cada movimiento es una batalla contra la inercia de mis músculos atrofiados. Al fin, logro incorporarme, y mis ojos exploran con dificultad mi entorno. Un tenue resplandor azul ilumina ligeramente la cápsula de criogenización en la que estoy atrapado. Un laboratorio subterráneo, lúgubre y olvidado, me rodea con su silencio sepulcral.


Un sonido agudo rompe la quietud, y de repente, una interfaz holográfica aparece ante mis ojos. La información que proyecta es confusa y perturbadora: niveles, habilidades, puntos de experiencia... Como si estuviera en un videojuego. Mi mente, aún aturdida, no logra procesar el significado de esos datos. Sin embargo, la urgencia de la situación me impulsa a actuar. Con una determinación que no sabía que poseía, rompo la cápsula, el vidrio se quiebra con un estruendo que resuena en el vacío de la instalación.


Al salir, el aire frío y viciado golpea mi rostro. Me encuentro en un pasillo angosto y sin ventanas, el ambiente está impregnado de un olor a metal oxidado y polvo acumulado por décadas. Avanzo con pasos inseguros, cada eco que produce mis pisadas me recuerda lo completamente solo que estoy en este lugar olvidado por el tiempo. Eventualmente, encuentro una salida que me lleva al exterior, y lo que veo me llena de horror y desesperación.


México, mi país, un lugar que alguna vez estuvo lleno de vida, ahora se ha convertido en un páramo desolado. Los edificios que antes se erguían orgullosos, ahora son ruinas, esqueletos de una civilización que ya no existe. Los árboles y plantas han reclamado lo que alguna vez fue suyo, rompiendo el concreto con sus raíces. Autos oxidados yacían abandonados en medio de calles agrietadas, y los cadáveres de aquellos que una vez fueron humanos, ahora son restos incompletos y mutilados. Sus huesos muestran marcas de mordeduras y desgarraduras, como si hubieran sido presas de bestias salvajes. El silencio es opresivo, roto solo por el susurro del viento que acaricia las paredes de los edificios, en las cuales alguien, en sus últimos momentos de cordura, había escrito con desesperación frases como "Es el fin del mundo", "No hay nada que podamos hacer", y "Dios no ha abandonado".


Un escalofrío recorre mi columna al asimilar el escenario apocalíptico en el que me encuentro. Con el corazón latiendo con fuerza, decido explorar en busca de respuestas. Mis pasos me llevan a través de las calles destrozadas, donde encuentro más de esos mensajes desesperados y algunas señales de vida reciente, aunque nada concreto. Mientras avanzo, la interfaz holográfica reaparece, proyectando nuevamente información frente a mí. Esta vez, parece más clara: he adquirido habilidades, pero usarlas tiene un costo, uno que me desgasta física y mentalmente.


Las habilidades que poseo son sorprendentes en su simplicidad, pero me doy cuenta de que podrían ser mi única esperanza para sobrevivir:


(Activa) Correr nivel 1: Incrementa temporalmente mi velocidad por un minuto, pero requiere un punto de maná para activarse.

(Activa) Fuerza nivel 1: Aumenta mi fuerza por un minuto, con un costo similar en maná.

(Pasiva) Resistencia al hambre nivel 1: Reduce el impacto del hambre en un 1%.

(Pasiva) Resistencia a la sed: Aumenta mi resistencia a la deshidratación en un 10%.

(Pasiva) Resistencia a la radiación: Ofrece un 10% más de resistencia a la radiación.


Además, parece que poseo estadísticas básicas, un conjunto de números que determinan mi capacidad de sobrevivir en este mundo hostil:


HP: 20

Fuerza: 10

Resistencia: 10

Velocidad: 10

Durabilidad: 10

Maná: 20


El sistema procede a abrir un "paquete de inicio", y la voz mecánica del sistema me informa de las recompensas:


- Verduras enlatadas

- Atún enlatado

- Botella de agua

- Pastilla contra la radiación


La ironía de la situación me golpea con fuerza. En este mundo donde la suerte parece no existir, me sorprende que haya recibido algo útil. Sin embargo, el sentimiento de alivio es breve. Un ruido de vidrio rompiéndose me alerta, y antes de que pueda reaccionar, un zombie emerge de las sombras, tambaleándose hacia mí con un hambre insaciable reflejado en sus ojos vacíos.


El terror me paraliza por un instante, pero el instinto de supervivencia toma el control. Sin pensarlo, activo la habilidad de Fuerza nivel 1 y logro liberarme de su agarre. Corro utilizando Correr nivel 1, alejándome de la criatura que me persigue con una determinación aterradora. Mi corazón late con furia mientras busco desesperadamente algo con lo que defenderme. Encuentro un palo grueso de madera y, con toda la fuerza que puedo reunir, lo estrello contra la cabeza del zombie. El golpe lo derriba, pero no lo detiene. Su cuerpo se levanta de nuevo, y antes de que pueda reaccionar, recibo un golpe que me deja sin aliento.


Retrocedo, tratando de recuperar el control, pero el zombie no me da tregua. Me lanza un zarpazo que casi desgarra mi rostro, pero logro esquivarlo a tiempo. Con un grito de pura adrenalina, le doy una patada en las piernas, haciéndolo caer. Sin perder un segundo, agarro el palo y lo uso para golpear su cabeza repetidamente, hasta que la criatura deja de moverse, su cráneo hecho pedazos.


Exhausto, dejo caer el palo destrozado y caigo de rodillas. Mi respiración es pesada, y mis manos tiemblan mientras el horror de lo que acaba de ocurrir se apodera de mí. Fue un humano alguna vez, me digo, pero la necesidad de sobrevivir me impide compadecerme demasiado.


De repente, una notificación aparece en mi visión, interrumpiendo mis pensamientos:


Sistema: Felicidades, jugador número 11, por matar a un zombie común y ganar el logro "Cazador de zombies amateur". Has ganado 10 puntos de experiencia por matar al zombie común y obtuviste un punto de estadística. Por favor, utilízalo.


Sin pensarlo mucho, aplico el punto en Durabilidad, consciente de que mi capacidad de resistir futuros ataques será crucial. Pero el mensaje del sistema trae consigo una revelación aterradora: ¿hay más humanos por ahí? Y si es así, ¿serán aliados o enemigos? Si ese era solo un zombie común y casi pierdo la vida, no quiero ni imaginar lo que me espera en el futuro.


¡Tengo que hacerme más fuerte a toda costa! La determinación arde en mi interior mientras me doy cuenta de que este mundo postapocalíptico no tendrá piedad de los débiles. Cada paso que dé, cada decisión que tome, será una lucha por la supervivencia, y no puedo permitirme fallar.