Deja que el viento te lo diga | Zhongven

Summary

"Aun si los vientos cambian de dirección. Algún día, volaran hacia un futuro más brillante... Toma mis bendiciones y vive tranquilamente desde este día en adelante" - Barbatos, el dios de la libertad

Genre
Romance/Other
Author
Lixie
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Único Captiulo

Aún recuerda el día en que lo vio por primera el día en que lo vio por primera vez, aquella vez sus ojos apreciaron a un ángel, aquel que le salvo la vida con una flecha anemo y no pidió nada a cambio, más que dedicarle una sonrisa llena de alegría aun sin siquiera conocerse.


Lo aprecio en lo alto de una montaña; sosteniendo un arco con su mano izquierda, sus grandes alas blancas extendidas y aquella ropa blanca que lo hacía ver aún más hermoso ante sus ojos. El nombre de aquel joven era Barbatos el arconte anemo y dueño del titulo del dios de la libertad.


Después de esa batalla conoció a el arconte y desde ese momento formaron una amistad sin darse cuenta, siempre sabía que si necesitaba ayuda podía contar con aquel joven, el con gusto prestaría sus servicios por ayudarlo a salvar a su gente.


Describir a Barbatos era una lista interminable para él; es alguien que no le importa ayudar a los demás, cree que todos tienen derecho a tomar el camino que ellos quieran, ojos aguamarina que reflejan el mar y un alma que grita querer ser libre.


Ahora se pregunta a si mismo porque, porque nunca fue a su búsqueda por tal ayuda que estaba seguro necesitaba. Porque llegar a este momento y darse cuenta de el peso que cargaba aquel chico.


Su gran amigo, su compañero de batallas, su ángel...y sobre todo su amante. Ahora las palabras dichas aquella vez cobraban sentido y el dolor en su cuerpo era nada comparado a el que sentía en su corazón.


"¿porque no acudiste a mi ángel?"





Un pequeño de trenzas gemelas se encontraba bailando alrededor de los infantes mientras con su lira creaba una alegre melodía y su voz inundaba esa hermosa catedral. Sus pasos eran elegantes y le daban la apariencia de un niño que solo se divertía.


Los infantes bailaban con él, reían o simplemente aplaudían, todos disfrutaban el show que les otorgaba el joven de ropajes verdes.


El joven era un rayo de luz para ese pueblo, Mondstadt era conocida gracias a las bellas canciones compuestas por el joven que era conocido como Venti el Bardo itinerante. Aquel que ha recorrido todo el mundo con sus melodías llenas de emociones que está dispuesto a compartir con el resto de personas a lo largo de las siete naciones que conforman la nación de Teyvat.


Al acabar la canción los niños aplauden alegres mientras el Bardo se inclina frente a ellos así formando una reverencia ante su público, los niños lo imitan en agradecimiento.


El Bardo sonreía viendo a las personas a su alrededor, cuando siente que alguien jala su capa así captando su atención, este vuelve su vista al suelo, encontrándose con una pequeña peli naranja que le mira apenada. Este se arrodilla frente a ella así quedando a su altura y le dedica una sonrisa tranquilizadora, la pequeña le extiende su mano que sostiene cinco moras.


"¿Nos puede tocar más canciones señor Bardo?"


"Claro pequeña Anne" le revuelve el pelo con delicadeza "todo para mis pequeños espectadores"


La niña sonríe en grande para dirigirse con los demás niños esperando una canción, el joven solo toma un poco de aire para empezar otra canción mientras las personas comienzan a llegar a ese lugar para contemplar el show.






La noche cae por completo, los faroles alumbran las calles de ese pueblo conocido por ser libre. La pequeña figura camina con tranquilidad mientras se dirige a Angel's Share. Al entrar toma asiento en la barra y pide el famoso vino del lugar mejor conocido como diente de león.


Las horas pasaban y el joven Bardo bebió el contenido de tres botellas de vino, pero se encontraba relajado observando un punto vacío mientras un hombre de cabello color fuego lo miraba de reojo con curiosidad.


Aquel chico bebía altas cantidades de alcohol y muy rara vez su estado era como el de los demás que frecuentan ese bar tan conocido, él bebía y bebía, pero siempre estaba calmado. Lo miraba hablar tranquilo con las personas y después ver un punto fijo en silencio mientras bebía, siempre se preguntaba que pasa por la mente del joven cantante. Cuando dio medianoche solo vio al joven pedir una botella y pagar todo, este se despide sin verlo para después salir del lugar a paso tranquilo, así dando la impresión de no haber bebido ni una gota de alcohol.


Y siempre se pregunta el dueño de aquel bar... ¿Dónde vivía aquel Bardo?, nadie sabe aquella respuesta a esa pregunta que se encuentra en la mente de todos.






Observa Mondstadt desde las manos de aquella estatua hecha en su honor, aprecia con nostalgia y alegría la ciudad que logro ver crecer sin su ayuda. Aquella ciudad que no quiso gobernar ya que ellos debían de ser libres tal cual él lo es, pero siempre velaría por el bien de su pueblo sin que ellos se den cuenta.


Contempló el cielo estrellado mientras estiraba su mano hacia ellas imaginando que puede tocarlas, así permitiéndose soñar e imaginar como un niño lo aria. Pero por su mente se pasaba la misma escena una y otra vez, al igual que aquellas palabras que nunca abandonarían sus pensamientos, aunque así él lo quisiera.


"Desearía que vieras en lo que se convirtió tu ciudad"


Al decir eso solo las estrellas podían apreciar en sus ojos aguamarina el anhelo de aquel joven dios por que ese deseo se cumpliera. Mientras el solo bebía el contenido de la botella como siempre, la tomaba poco a poco esperando embriagarse, pero sabía que eso no era posible.


Asi que al terminar el líquido simplemente suspiraba con cansancio para después recostarse y descansar. La noche era de nuevo testigo del corazón destrozado y el peso que llevaba ese chico de trenzas gemelas.






Apreciar ha el arconte Geo dueño del título del rey de los contratos frente a el con su rostro lleno de preocupación y lágrimas mientras lo sostenía con aquellos fuertes brazos con los que ha peleado para salvar a Liyue, le hacía daño saber el dolor que estaba causando, pero ya no había vuelta atrás.


Alzo su mano colocándola con delicadeza en la mejilla del hombre de cabellos cafés, para después hablar con voz baja por el dolor "No llores Zhongli, no me gusta ver tu hermoso rostro con lágrimas"


Zhongli solo guardo silencio, negándose a lo que estaba ocurriendo. Pensaba que estaba listo para perderlo, pero no pensaban que, de esa manera, quiso devolver todo para que nunca pasara aquello. Pero también entendía.


"Mi hora llego Morax, por favor no te culpes por lo que sucede" le regala una sonrisa hermosa "Cuida de Xiao, no dejes que el karma lo consuma...el es solo un niño que ha sufrido mucho y por favor protege a Mondstadt por mi ¿puedes?"


Solo sintió como apretaba su mano con un poco de fuerza, sin saber de que otra manera podía reaccionar ante tales palabras que escuchaba. ¿de qué otra manera podría mostrar su preocupación?


"¿Por qué no acudiste a mi ángel?" pregunto Zhongli al borde de la audibilidad.


"No quería causar problemas, no quería ver tu rostro preocupado por mi...simplemente no quería dañarte" respondió Venti honestamente "¿me odias?"


El de ojos ámbar reflexiono, tratando de encontrar unas palabras, lo que resulto bastante complicado para aquel hombre de poderes dorados.


"No, no lo se. Me siento engañado, de nuevo" suspiro y aparto sus ojos "pero yo, probablemente, entiendo tus razones. Siempre has intentado resolver tus problemas tu mismo, sin involucrar a otras personas. ¿Es esta tu manera de protegerlos, eh?"


Venti sentía como sus ojos se humedecían, solo pudo sonreír, así trasmitiendo el amor que le tenía a aquel hombre que amaba con cada pedazo de su alma. Sabia que el tiempo se acababa así que dejo apareciera su forma arconte, así podría morir en paz, sin una mascara que ocultara quien es en verdad.


Solo era Barbatos, el arconte de Mondstadt, que se enamoró del rey de los contratos hace milenios y aun pasados aquellos, lo seguía amando con la misma intensidad. Y conforme las marcas en su cuerpo de color Aguamarina perdían brillo, su alma se perdía.


Con su último aliento se despidió de su amante "nos encontraremos en otra vida mi dragón" y sin mas la mano en la mejilla de Zhongli perdió fuerzas, pero antes de que llegara a tocar el suelo este la sostuvo, para bajarla con delicadeza, como si este fuera de porcelana.


+++


Caminaba con su forma arconte por la ciudad de la libertad mientras en sus brazos llevaba el cuerpo inerte del pequeño dios, todos lo que apreciaban la escena solo podían soltar sollozos por la pérdida de su dios.


No miraba a nadie, no se detuvo en ningún momento, solo quería buscar un lugar hermoso donde pudiera descansar su amado, un lugar digno de el como un dios bondadoso que lucho hasta el final por el bien de su pueblo.


Al llegar a el Levantaviento, donde se encontraba el árbol de Vanessa, con la gente del pueblo tras suya con velas y ramos de Cecilias; flores favoritas de su arconte. Todos murmuraban palabras en agradecimiento a su dios por el tiempo que estuvo a su lado y los cuido.


[...]


Lo dejo con delicadeza en un hueco que se encontraba en el árbol, al estar su cuerpo completamente recostado, flores crecieron dentro y alrededor del árbol. Asi formándose un hermoso ataúd a él arconte.


Vieron como su cuerpo tomaba color y las marcas en su cuerpo brillaban del color característico del poder anemo que maneja su dios.Aquella hermosa escena era algo maravilloso que nadie nunca va a poder apreciar mas que solo una vez.


El viento soplaba con calma moviendo así las hojas de los árboles y los cabellos de las personas con delicadeza, como si fuera una caricia de aquel joven.






El de ojos ámbar se acerco a el cuerpo de su amado para dejar un ultimo beso en aquellos labios color cereza que siempre le dedicaron una sonrisa. Se despedía de su amante, su único y verdadero amor, aquel que lo amo hasta el final y le otorgo los mejores años de su larga vida.


"Pronto nos volveremos a encontrar mi precioso ángel hasta entonces solo espérame con una hermosa sonrisa. Que Celestia te reciba con los brazos abiertos, ahora es tiempo que te encuentres con tu viejo amigo y le cuentes todo" beso su mano donde portaba un precioso anillo de oro. M