Prólogo: "Promesa bajo el cielo estrellado"
Prólogo: “Promesa bajo el cielo estrellado”.
Bienvenidos al gran continente de Altagracia, una tierra extensa muy variada cultural y étnicamente hablando, en este lugar viven Humanos, Elfos, Enanos, Undines, Lizardmans y muchas otras razas.
Cada raza se especializa en algo que las hace destacar entre las otras, tomemos el siguiente ejemplo, los enanos son herreros por excelencia, mientras que los Elfos son cazadores natos, estas dos razas, tienen un pacto de no agresión y un tratado de libre comercio entre ellas, lo que ha hecho que ambas razas prosperen al punto de que el matrimonio entre elfos y enanos esta más que normalizado.
— ¡Venga chicos, que se nos hace tarde!
Ya casi en el apogeo del atardecer, la voz de un chico resonó por todo el bosque de una de las aldeas fronterizas del Mayley con Barents.
De unos arbustos y junto a unas aves que parecían huir de algo, un chico de tez caucásica, y bajo de estatura salió cubriéndose la cara para que las hojas del arbusto no entraran en sus ojos.
— ¡No corras tan rápido maldición!
Detrás del chico que salió del arbusto una voz hizo eco por el lugar, para luego salir por el mismo arbusto corriendo, era un chico moreno de contextura normal casi de la misma estatura del otro.
— ¡Ustedes dos bajen el ritmo, soy una chica saben!
Detrás de ellos, una chica de orejas puntiagudas, bajita y con una voz un tanto suave pero intensa corría un tanto enojada detrás de ellos.
— ¡Quiero llegar luego a nuestro lugar secreto, tengo algo que decirles!
El chico que iba delante del grupo grito con todo lo que pudo y aceleró el paso cuando vio que llegaban al gran puente que unía ambas islas, aquel puente estaba hecho con piedra tallada por los mismos enanos y decoradas al más puro estilo natural por los elfos, aquella estructura solida con aspecto antiguo, era el símbolo de unión de ambas razas y ahora, los tres pequeños niños corrían a través de él rumbo a aquel “lugar secreto” que el chico que iba a la cabeza decía.
Pasaron los minutos y con la aparición de las primeras estrellas cubriendo el firmamento de la región de Altagracia, los chicos habían llegado a su destino.
— Ha… Ha… rayos… — El niño moreno jadeaba mientras se quitaba el sudor de la barbilla con el antebrazo. — ¿Por qué siempre aceleras cuando te entusiasmas?
— Mi hermano tiene razón… — Detrás de él, la pequeña elfo siguió pidiendo explicación. — Además ya es tarde, nuestros padres se van a enojar…
— Dilo ya de una vez… Maddox.
Al unisonó los hermanos dijeron el nombre de su amigo el cual estaba mirando desde la salida de una pequeña cueva el cielo nocturno que cubría el territorio Enano.
— Niall… Ägir… — Sin mirar, Maddox dijo el nombre de sus dos amigos. — ¿No creen que Altagracia es preciosa?
Maddox formó una sonrisa en su rostro mientras miraba como poco a poco pequeños destellos de luces iban apareciendo alrededor de la cordillera que rodeaba Barents formando un espectáculo hermoso visualmente hablando. Esos pequeños destellos eran en realidad las casas de los enanos que ya comenzaba a hacer vida nocturna y poco a poco comenzaban a salir pequeños pilares de humo dando la señal que era la hora de cenar.
— ¿Eh? — Ambos hermanos miraron a su amigo con una expresión de confusión. — ¿Qué estás diciendo Maddox?
Niall se acercó al enano de tez color piel y se quedó a su lado sin mirarlo.
— ¿Acaso el oxígeno aun no te llega a la cabeza Enano? — Y Ägir hizo lo mismo, ganándose al otro lado del enano. — Enano idiota.
— Pronto tendremos diez años, ¿No? — Maddox pregunto seriamente.
— Todavía quedan dos años. — Y ambos hermanos respondieron al unísono.
— ¿Y eso qué? — Maddox se acercó un poco al acantilado que se formaba al salir de la cueva. — Dos años no son nada… hoy se irán a dormir y en menos de lo que ustedes piensan ya habrán pasado esos dos años.
— Maddox…
— Niall, Ägir. — De la nada, el tono de voz de Maddox se había tornado más serio.
De su bolso Maddox saco unos pequeños brazaletes hechos de cuero teñido de blanco con minerales de cuarzo incrustados en el centro teñidos de tres colores diferente.
— Eso es… — Niall fue el primero en reaccionar.
— Es mi último trabajo… — Maddox terminó la frase contestándole a su amigo. — Los hice para nosotros.
Maddox se acercó a Ägir y le entrego el brazalete con el cuarzo azul en el centro.
— En el idioma de las gemas, el cuarzo azul significa calma y relajación, conociéndote como sé que lo hago, espero que esto ayuda a calmar tus nervios Ägir…
Le dio toda esa explicación mientras le tomaba el brazo y le amarraba el brazalete en su muñeca izquierda para luego acercarse a Niall.
— Para ti, el brazalete con el cuarzo ahumado, este está ligado al crecimiento espiritual, sé que eres muy bueno con tus instintos, así que creo que esto te ayudará a estar más en contacto con tu “yo interior” Niall.
Repitió el mismo proceso con Niall, para luego acercarse a la parte más angosta del acantilado y mostrarles el último brazalete con el cuarzo de color amarillo en el centro.
— Elegí el amarillo porque significa tranquilidad y crecimiento, se dice que teniéndolo cerca encontraras el equilibrio vital y espero encontrarlo.
— Espera un segundo…
Mientras Maddox terminaba de ponerse su brazalete, Ägir alzó la voz.
— Estos colores del cuarzo… — Luego de mirar su cuarzo miro directamente a Maddox. — Es por nuestros ojos, ¿Me equivocó?
— Para nada. — A Maddox se le escapó una pequeña sonrisa traviesa. — Era de esperarse de alguien tan perspicaz como tú Ägir.
— Si Ägir está en lo cierto… — Ahora era Niall el que hablaba mientras miraba su brazalete. — ¿Por qué el mío es Cuarzo ahumado? Yo tengo el mismo color de ojos que ella.
— Es por tu color de piel hermano.
— ¿Eh? — Ante la respuesta rápida de Ägir, Niall miró incrédulo a Maddox.
— Quería que los tres fuesen basados en nuestro color de ojos, pero al ser mellizos y tener el mismo color, quise hacer el de Niall del color de algo que fuese distintivo en él.
— Ya veo…
Al parecer Niall podía entender las razones del porqué su gema tenía una relación diferente a la de los otros dos.
— No es que este criticando el regalo ni nada de eso, es más…
Ägir lanzó un comentario algo directo mientras miraba con una pequeña sonrisa su brazalete mientras posaba la yema de su dedo en él sin tocar el cuarzo.
— Estoy muy agradecida por esto y lo atesoraré como un tesoro de mi pueblo, pero — Volvió a mirar a los ojos a Maddox. — ¿Por qué tan de repente?
— Quiero pedirles algo. — Maddox respondió de forma directa y honesta.
— Lo sabía… — Y sin pelos en la lengua y frunciendo un poco el ceño Ägir respondió. — Venga, escúpelo… Dependiendo cual sea el motivo… puede que hasta devuelva el brazalete
— Si lo adultos te vieran… — El enano sonrió un poco lanzando una bola recta en forma de declaración
— Maddox. — Pero la elfo la recibió sin problemas y le lanzó una mirada furtiva
— De acuerdo, de acuerdo. — Maddox suspiró profundamente y miró a sus amigos. — Quiero formar una alianza con ustedes dos cuando seamos mayores de edad.
— ¿Eh? — Ambos hermanos se sorprendieron.
— Quero formar una gran alianza con ustedes y convertirla en la mejor de todas.
A medida que Maddox iba revelando sus intenciones el cielo comenzaba a llenarse de estrellas mientras la luna nueva se posaba en la cabeza del Enano.
— Se que los tres tenemos metas individuales, así que… — Maddox sonrió de forma segura. — ¿Qué mejor que logras esas metas individuales mientras hacemos historia juntos?
Al terminar con su frase, Maddox alzó su brazo con la mano cerrada formando un puño frente a sus amigos.
— Comenzaré yo. — Subió un poco su tono de voz, mostrándose entusiasmado. — ¡Mi sueño es descubrir todos los minerales que Altagracia tenga escondidos y descubrir de que formas usarlos!
— Tu si sabes cómo entusiasmarme Maddox. — Niall se acercó a su amigo y choco el puño de este con el suyo mientras sonreía. — ¡Mi sueño es lograr batir el récord de batallas invictas y convertirme en el campeón de campeones!
Ambos chicos aun sonriendo miraron a la elfo que los miraba de forma seria.
— Ha… — Ägir soltó un leve suspiro para luego sonreírles. — Esta bien… no me miren con esa cara de mascota pidiendo comida…
Ägir se acercó a ellos y conecto su puño con el de su hermano y con el de su amigo.
— ¡Mi sueño es lograr cazar a las bestias legendarias sin recibir ningún daño y llevarme el drop más raro por aquella hazaña!
— ¡Y para eso!
Los tres chicos gritaron bajo el cielo estrellado y con la luna que comenzaba su nuevo ciclo como testigo de aquella promesa.
— ¡Crearemos la alianza más grande y poderosa que Altagracia haya visto!


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