Prólogo
El festival de las estrellas había sido un evento único después de tiempos de guerra. En esta ocasión no hubo premiación alguna, pues todas las ordenes habían dado lo mejor de sí en la lucha contra Lucius Zogratis y sus paladines. Después de la guerra, el reino trébol tuvo que hacer un esfuerzo por reestructurarse y al cabo de varios meses todo había vuelto a la normalidad... o eso es lo que pensaba Asta, quien paseaba de puesto en puesto disfrutando de las delicias que le ofrecían gratis, pues para su suerte, todo el continente le estaba sumamente agradecido por haber acabado con la guerra y salvado el continente. Así es, Asta se había convertido en el gran héroe del continente.
— Vaya que ser un héroe tiene sus beneficios -comentó Noelle que caminaba junto a él.
— Solo es algo de gratitud -Asta comía su brocheta con sumo deleite.
— No deberías comer tan rápido -lo regañó Noelle-. ¿Cuándo aprenderás los modales de...?
Su voz fue cortada por los juegos artificiales que anunciaban la presentación de los monarcas de los cuatro reinos del continente: el rey Augustus Kira Clover XIII, Loropechika, la madre de Yuno como representante de la Pica y Mars como embajador del diamante.
Las personas que atiborraban las calles de la capital les brindaron un fuerte aplauso.
— Loropechika se arregló muy bien -observó Noelle-. Se ve hermosa.
— Sí.
— ¡No la mires mucho!
— ¿Qué?
Noelle se tapó la boca velozmente.
— Nada, olvídalo.
Los aplausos cesaron y se hizo el silencio. Asta se sorprendió de ver las calles repletas, suponiendo que era normal puesto que no solo estaban las personas del trébol, sino también invitados de los otros reinos.
— ¡Estimados súbditos! -habló el rey Kira con su voz amplificada por el micrófono mágico-. Después de una temeraria guerra, podemos festejar y divertirnos con total libertad, el continente esta en paz.
Hubo unos segundos en los que las personas manifestaron su entusiasmo mediante un vitoreo alegre. Cuando el bullicio se detuvo el rey continúo.
— Sin embargo, la paz no se logró sin el sacrificio de los valientes caballeros mágicos que dieron su vida luchando contra un enemigo que bien podía ser un dios -muchos asintieron pues sabían lo peligroso que había sido Lucius Zogratis-. De entre todos los valientes uno fue quien puso fin a tan temible enemigo... sí, saben de quien hablo, ¡Nuestro héroe continental! ¡El caballero de la antimagia! ¡Asta de los toros negros! ¡Ven aquí al estrado!
El estallido de los aplausos y vitoreo bien podrían oírse a kilómetros pues todos aplaudían, silbaban o emitían un grito de júbilo. Por su parte, Asta se quedó pasmado con su brocheta a medio terminar en la mano. Se puso algo rígido al ver que todos aquellos que lo rodeaban lo veían directamente.
— Tienes que ir -le dijo Noelle-. ¿Qué esperas? ¡Ve al estrado!
— ¿Eh? -Asta reaccionó-. Sí, allí voy.
— ¡Primero deja la brocheta!
Cuando Asta llegó al estrado los vítores se acrecentaron. La verdad, no sabía que hacer así que optó por saludar con una mano, generando así un estruendo debido al grito emitido en masa.
“Están exaltados -pensó Asta”.
— Y no hay que olvidar que no lo hizo solo -esta vez era Loropechika quien hablaba a través del micrófono mágico-. Hay un ser que ha demostrado tener un buen corazón a pesar de su origen demoniaco.
La reina del corazón le hizo un gesto a Asta quien entendió lo que le estaba pidiendo. Fue así como Liebe se presentó en forma chibi acomodándose en el hombro de Asta. Todos lo vieron y hubo un silencio momentáneo. Liebe atinó a saludar con la mano provocando el grito masivo de las féminas.
— ¡¡¡KAWAIIIIII!!!
— Joder, no podían decir otra cosa -se quejó Liebe.
— Te adoran -le dijo Asta sonriendo.
— No solo a mí -Liebe parecía atento al público-. Muchas parecen querer comerte.
Asta frunció el ceño. Observó a todas las personas bajo el estrado. Efectivamente, habían muchas damas que lo miraban sonrosadas y con expresiones soñadoras, otras cuchicheaban entre ellas mientras lo miraban.
— ¿No creo que les llame la atención no? -Asta estaba incrédulo.
— Bueno, quizá deberías cubrir un poco más tus músculos, prácticamente tienes el torso al descubierto.
— Se requiere más que músculos para atraer a una mujer -le dijo Asta.
— A ver -Liebe comenzó a enumerar con sus pequeños dedos-. Las humanas se fijan en los hombres que tienen; atractivo físico, status, fortuna, influencia e independencia.
— Ves, yo solo tengo lo primero, soy plebeyo, no tengo status.
— ¡Cómo gran héroe del continente! -la voz del rey del trébol resonó-. ¡Hago oficial el ennoblecimiento de nuestro héroe! ¡Que desde ahora adopta el apellido “STARIA”!
Asta se quedo pasmado, hace no mucho un mago real le había preguntado que apellido le hubiera gustado tener y el había mencionado el que parecía combinar mejor con su nombre.
“Un momento... ¡Ahora soy Noble!”
— Bien, ahora tienes el status -comentó Liebe.
— Sí, pero esas solo son dos cosas de la lista. La verdad, no cambia...
— ¡Y para que la casa Staria surja como debe ser! -habló Loropechika-. Nosotros, los representantes de los cuatro reinos le damos la justa recompensa por su hazaña... ¡Un billón de Yuls!
— ¡ESO ES DEMASIADO! -Asta por poco se cae de espaldas.
¡Le estaban dando un billón de Yuls! ¿Existía esa cantidad de dinero? ¿Qué haría con tanto dinero?
— ¿Cuánto es eso en galletas? -le preguntó Liebe.
— A ver... -Asta comenzó a contar con los dedos-. Muchos.
— Genial, Ge, Ge, Ge -Liebe se frotó las manos-. Ya tienes otra cosa de la lista.
— Supongo que es lo que se puede obtener, pero influencia e independencia... -Asta suspiró-. Esa es otra historia.
— ¡Por acuerdo de los cuatro reinos! -Esta vez hablaba Mars-. Asta Staria será escuchado y tomado en cuenta siempre, en cualquiera de los reinos, con derecho a voz y voto en cuestiones políticas y militares.
— Vaya que eres influyente -se burló Liebe-. En cuanto a independencia, eso sería...
— Como todo noble -habló la madre de Yuno-. Nuestro héroe debe debe tener tierras bajo su control, por ello, le otorgamos tierras fértiles y las llaves de la mansión Staria.
Asta abrió mucho los ojos, la reina de la Pica tomó su mano y le entregó no una llave, sino todo un llavero. Calculó unas treinta llaves anexadas al aro metálico. Cuando le dijeron la dirección, se sorprendió que fuera el lugar exacto donde había estado la vieja cabaña de Lichita, su madre. (Liebe le había contado todo).
— Al parecer no solo me lo contaste a mí -acusó Asta.
— Los reyes querían asegurarse de que no fuera peligroso, así que tuve que contarles mi historia mientras tu permanecías inconsciente tras la batalla contra Lucius. En fin, ahora tienes todo lo que una mujer desea de un hombre.
— Supongo -Asta se rascó la parte trasera de la cabeza-. Bueno, ahora tenemos tierras que cuidar y podremos vivir en la mansión Staria tranquilamente.
— ¡Actualmente, nuestro héroe es el único miembro de la recién reconocida casa Staria, apellido noble reconocido en el continente entero! -habló Augustus-. ¡Por ello! ¡Sobre los hombros de nuestro héroe recae la responsabilidad formar una familia y tener hijos que cargarán con el orgullo del apellido Staria!
— ¿Espera qué? -Asta se quedó con los ojos muy abiertos.
— ¡Por tanto! -Augustus continuo con su discurso-. ¡Declaro que Lord Staria deberá contraer matrimonio dentro de dos años y en esta misma fecha!
Noelle se quedó de piedra ante ese anuncio. ¿Podría suceder algo peor?
— ¡Nuestro héroe continental es mayor de edad! -Anunció el rey del trébol-. ¡Y no tiene compromiso alguno! ¡Así que las interesadas pueden ir a por el con total libertad! ¡Quien conquiste su corazón podrá aspirar a convertirse en lady Staria! ¡No le pondremos restricción alguna a la unión! ¡Puede ser noble o plebeya! ¡Del trébol, Pica, Diamante o Corazón! ¡TODAS PUEDEN IR A POR ÉL!
— Hey, un momen...
El grito de las féminas resonó por todo lo alto, haciendo imposible la comunicación normal.
— ¿Qué es ese escándalo? -Se quejó el capitán Yami llegando al techo desde donde su hermana observaba el estrado.
— Asta fue ennoblecido y los reyes decretaron que debe contraer matrimonio en un plazo de dos años -explicó Ichika seriamente.
— ¿Casarse el mocoso? -Yami fumó-. Eso sería digno de ver. Me preguntó quien será la afortunada.
— Tiene que hacerse responsable -sentenció Ichika agudizando los ojos.
— Vamos, según me contó Asta fue un accidente que te viera...
— Le otorgaron un billón yuls.
— ¡El mocoso debe responder como un hombre! -zanjó Yami-. Ya me encargaré de hablar con él.
Asta dio un paso atrás. Acababa de ver al público y percibió cientos de miradas femeninas fijándolo como si se tratara de una presa a la cual hay que capturar.
“Ninguna va a tener a Asta -sentenció Noelle mentalmente-. N...No es que lo quiera para mí -se abofeteó mentalmente-. No, no debo retroceder, se supone que ya acepté mis sentimientos hacia ese tonto enano musculoso”.
“¿Qué se supone que va a pasar ahora? -Asta deseaba bajar del escenario”.
— ¡Sin más que decir! -habló Loropechika-. ¡Disfruten del evento!
Asta suspiró aliviado. Bajo del estrado. Noelle lo esperaba en el último escalón.
— Felicidades, Lord Staria -se burló Noelle.
— Supongo que me tendré que acostumbrar -Asta se encogió de hombros-. Ahora podemos seguir viendo los puestos y...
La tierra comenzó a vibrar. Asta observó una muchedumbre de mujeres que venían hacia él como si de una ola humana se tratara.
— ¡¡¡Asta-samaaaaaa!!!
— No puede ser -Asta dio un paso atrás.
— ¡Debemos huir! -Noelle tomó la mano de Asta y comenzó a correr tirando de él-. ¡Vamos, Bakasta!
Ni corto ni perezoso, el pelicenizo comenzó a correr. Al darse cuenta que era más rápido que Noelle decidió cargarla cual princesa y acelerar calle abajo.
— ¡ESO NO ES JUSTO! ¡ESA PELIBLANCA SE ESTA ADELANTANDO!
— ¿Por qué hablan a coro? -Asta miraba hacia atrás.
La masa de mujeres seguía devorando calles enteras. Asta comenzó a esquivar personas. De pronto recibió un sape de parte de Noelle.
— Ouch, ¿A qué se debe eso?
— ¡Todo esto es tu culpa!
— ¿Mía? -Asta no se la creía.
— ¡Sí! ¡Por tener fortuna, estatus, influencia y ser un enano con músculos esculpidos en mármol!
— Salvo lo último, ¡Todo lo demás me lo acaban de dar! -Asta miró hacia atrás-. ¿Qué no se cansan?
— Podrías librarte de ellas -dijo Noelle sonrojada y con la voz algo baja-. Si te comprometieras.
— Primero tendría que encontrar con quien comprometerme. ¡Ouch! ¡¿Por qué me pegas?!
— ¡Eres un idiota! -Noelle se cruzó de brazos e infló las mejillas-. ¡BAKA! ¡BAKA! ¡¡¡BAKAAAAA!!!
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Capítulos cortos y ágiles, así será este pequeño fic. Si te gusto dale like, comenta y comparte. Un abrazo, me motivan a escribir.