Llámame oscuridad

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Summary

En "Llámame oscuridad", Una reina de la penumbra cansada de la monotonía del inframundo decide aventurarse en el mundo humano. A medida que explora la vida de los mortales, se enfrenta a sus propios demonios internos y comienza a cuestionar su esencia. Durante su travesía, establece una conexión inesperada con un joven humano que le revela la belleza y la fragilidad de la vida. Sin embargo, su nueva existencia se ve amenazada por fuerzas oscuras que buscan arrastrarla de vuelta a su hogar. En un dilema que desafía su naturaleza, deberá elegir entre regresar a la oscuridad que conoce o abrazar la luz de un amor inesperado, mientras lucha por descubrir quién es realmente en un mundo que teme lo desconocido.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

De la oscuridad a un amanecer

En un mundo de tormento si no eres quien toma el liderazgo la oscuridad consume lo poco humano que existe en tu interior , muy despacio de la manera más placentera y agobiante que te puedas imaginar. Es por ello que esto se volvió parte de mí. Mi nombre no lo recuerdo, pero para tí puedo ser oscuridad, tormento, agonia, desespero. En realidad, no importa cómo me llames de todas las maneras terminaré consumiendo te.


La noche del 10 de diciembre del año 4004 . Era gélida y silenciosa. La luna llena, oculta tras nubes negras, apenas iluminaba el bosque. Las sombras se retorcían como si tuvieran vida propia, susurrando secretos ancestrales. En lo más profundo de aquel lugar olvidado, una cueva se abría como la boca de un monstruo, tragándose la poca luz que se atrevía a entrar.

En esa oscuridad absoluta, un llanto desgarrador rompió el silencio. Un bebé había nacido, pero no era un nacimiento como cualquier otro. La criatura que yacía envuelta en mantas negras como la noche, no era humana, al menos no del todo. Sus ojos, cuando se abrieron, brillaban con un fulgor sobrenatural, como si reflejaran la misma oscuridad que la rodeaba y al reflejar la atormentada mirada hacia su madre la regala un ultimo suspiro, un eco de amor y sacrificio, se desvaneció en la oscuridad, dejando a la criatura sola en un mundo que la aguardaba con ansias de devorarla.

El padre, un hombre consumido por la desesperación y la locura, había sido el primero en escuchar la llamada de la oscuridad. Su alma, desgarrada por la pérdida y el odio, se había transformado en un pozo de sombras, alimentándose de su propia tristeza. A medida que la niña crecía, él se convirtió en su tormento, un espectro que la acechaba en cada rincón de su mente, susurrándole secretos oscuros y alimentando su naturaleza con el veneno de su desesperación.


La pequeña, atrapada entre la luz que había perdido y la oscuridad que la rodeaba, comenzó a manifestar poderes que la aterraban. Sus ojos, que antes brillaban con la inocencia de la infancia, se tornaron en espejos de la tormenta que la consumía. Cada vez que su padre la atormentaba con sus gritos y lamentos, un hambre insaciable despertaba en su interior, una necesidad de devorar la oscuridad que emanaba de su alma.

Mientras el tiempo avanzaba, la niña se convirtió en un ser desgarrador, un espectro que se alimentaba de las sombras de las almas que la rodeaban. Cada encuentro con otros seres humanos se volvía un ritual macabro; sus risas se transformaban en llantos, y sus esperanzas, en desolación. La llamada de la oscuridad resonaba en su corazón, y ella no podía resistir su atracción....

     En noches de tormenta, cuando los relámpagos rasgaban el cielo y el trueno retumbaba como un lamento ancestral, Lo único que la complacía o almenos por un determinado tiempo se centraba en azotar a su padre. Él, atrapado en su propio abismo de desesperación y locura, se vio arrastrado por la furia de lo que había creado. La niña, ahora un ser desgarrador, se alimentaba de su angustia, convirtiéndose en el eco de sus propios miedos. Cada grito de su padre resonaba en su interior, alimentando su sed de poder, pero también la dejaba insatisfecha.

La oscuridad se sentía atrapada en un ciclo sin fin, devorando las sombras de su hogar, pero ya no encontraba satisfacción en el dolor de su progenitor. La tormenta que había desatado en él se tornó en un rugido constante, un recordatorio de que su esencia estaba ligada a la desesperación que él había sembrado. Pero la llamada anhelaba algo más; deseaba explorar el vasto mundo moderno, donde la luz y la oscuridad coexistían en un delicado equilibrio.


Oscuridad emergió del bosque, dejando atrás la cueva que había sido su hogar y su prisión. Al cruzar el umbral, se encontró en un mundo que vibraba con una energía desconocida. Las luces de neón parpadeaban en la distancia, y el murmullo de la multitud resonaba como un canto lejano. Era un lugar lleno de vida, pero también de una soledad abrumadora.

Las calles estaban pavimentadas con sueños y esperanzas, pero ella solo podía sentir el eco de su propia desesperación. La gente pasaba a su lado, absorta en sus teléfonos y en sus pensamientos, ajena a la oscuridad que la había moldeado. Cada risa y cada conversación eran como dagas que la recordaban lo que había perdido: la conexión humana, la calidez de la luz que había anhelado.


Se sentía perdida en este nuevo mundo, dónde las sombras eran más sutiles, ocultas tras la fachada brillante de la modernidad. Sin embargo, su esencia seguía presente, como un susurro en el viento. Se sentía perdida, atrapada entre dos realidades: la oscuridad que la había alimentado y la luz que ahora la deslumbraba. La lucha interna se intensificaba, y cada paso que daba la alejaba de su pasado, pero también la sumía en una confusión aún más profunda. Continuó su camino por las calles vibrantes, donde las luces de neón parpadeaban como estrellas caídas en un océano de concreto. Cada paso que daba resonaba en su interior, un eco de la soledad que la había acompañado durante tanto tiempo. Observaba a la gente que la rodeaba, seres que parecían tan ajenos a su dolor. Eran figuras borrosas, atrapadas en sus propios mundos, ignorando la realidad que se desplegaba ante sus ojos. Para ella, eran meros espejos de una existencia vacía, carentes de la conexión que tanto anhelaba. Fue en medio de esta vorágine de emociones que lo conoció. Él era un cazador de demonios, un guerrero en un mundo que había olvidado cómo luchar. Su presencia era como un faro en la oscuridad, y cuando sus miradas se cruzaron, algo en su interior se encendió. Era un joven de cabello oscuro y ojos que parecían contener tormentas. No se dejó engañar por la fachada de su belleza; en su mirada había un entendimiento profundo, como si pudiera ver más allá de las sombras que la envolvían. A medida que se acercaban, Oscuridad sintió que su corazón, que había estado dormido durante tanto tiempo, comenzaba a latir de nuevo. Él no la veía como un monstruo, sino como un ser que había sufrido, un alma perdida en busca de redención. Sus conversaciones se convirtieron en refugios, momentos de luz en un mundo que la había tratado como una paria. Con cada palabra, él desnudaba las capas de su dolor, y ella, a su vez, comenzaba a despojarse de la oscuridad que la había definido.


El amor entre ellos floreció de manera inesperada, como una flor que se abre en medio de un desierto. Era un amor prohibido, lleno de matices y sombras, pero también de promesas de un futuro diferente. Él la desafiaba a enfrentar su pasado, a confrontar las sombras que la habían alimentado. Ella, a su vez, lo empujaba a cuestionar su misión, a ver que no todos los demonios eran lo que parecían. Sin embargo, la lucha interna de Oscuridad se intensificaba. Cada vez que se acercaba a él, sentía que se alejaba de sus sombras, pero también que se adentraba en un abismo de confusión. ¿Podía realmente renacer de las cenizas de su pasado? ¿Podía permitirse amar a alguien sin arrastrarlo a su propia perdición? La tensión entre la luz y la oscuridad se convertía en un hilo conductor de su existencia, un tira y afloja que la mantenía en un estado de constante inquietud. Mientras caminaban juntos por las calles iluminadas, Oscuridad se dio cuenta de que había encontrado algo más que un amor; había encontrado una razón para luchar. La conexión que compartían era un hilo frágil pero poderoso, capaz de desafiar incluso a las sombras más profundas. Y así, en medio de un mundo que vibraba con energía, ella se atrevió a soñar de nuevo, a imaginar un futuro donde la luz y la oscuridad pudieran coexistir, donde su amor pudiera convertirse en un faro para aquellos que, como ella, habían perdido el camino.


La luz que él irradiaba comenzó a penetrar las sombras que la habían envuelto durante tanto tiempo. Cada rayo de esperanza que él le ofrecía era como un bálsamo para su alma herida, y, poco a poco, la oscuridad que había sido su hogar comenzó a desvanecerse.

Una noche, mientras caminaban por un parque iluminado por las estrellas, la criatura sintió un cambio profundo en su interior. Era como si un fuego se encendiera en su pecho, una calidez que la envolvía y la llenaba de una paz que jamás había conocido. Miró al cazador, sus ojos reflejando la luz de la luna, y comprendió que su amor había sido la chispa que necesitaba para renacer. En ese instante, la oscuridad que la había alimentado comenzó a desmoronarse, como un castillo de arena arrastrado por las olas.

La lucha interna que había llevado durante tanto tiempo se tornó en una danza. Oscuridad, que había sido una sombra en el mundo, comenzó a desprenderse de las cadenas que la mantenían atada a su nacimiento. La oscuridad, que había sido su refugio y su prisión, se desvanecía lentamente, dejando espacio para una luz nueva y vibrante. Era un proceso doloroso, pero liberador; cada lágrima que caía era un adiós a la tristeza, cada suspiro un paso hacia la libertad.

Finalmente, en un momento de claridad, ella comprendió que no necesitaba seguir alimentándose de la desesperación ajena. En su lugar, podía ofrecer luz, amor y esperanza. La oscuridad que había sido su identidad se desvaneció como un eco lejano, y en su lugar surgió una nueva esencia, una que brillaba con la promesa de un futuro lleno de posibilidades.

Con el corazón ligero, se volvió hacia el cazador, quien la miraba con una mezcla de admiración y amor. Ella sabía que, aunque su viaje había sido largo y lleno de sufrimiento, había encontrado su camino hacia la redención. La oscuridad, que una vez había sido su compañera, ahora podía descansar en paz. El mundo a su alrededor parecía transformarse. Las luces de neón no eran solo destellos de modernidad, sino reflejos de su nueva realidad. La multitud que antes le parecía insignificante ahora era un mar de almas vibrantes, cada una con su propia historia, su propia lucha. Y en medio de todo, ella había encontrado su lugar. Con una sonrisa que iluminaba su rostro, la criatura se acercó al cazador. Juntos, se adentraron en un nuevo capítulo, donde la luz no solo era un destino, sino un viaje compartido. La oscuridad había sido derrotada, y en su lugar, un nuevo amanecer se alzaba, prometiendo un futuro donde el amor y la esperanza reinaban por encima de todo. Así, Os renació, no como una sombra, sino como un faro de luz en un mundo que aún tenía mucho que ofrecer.