Renegado | Chanbaek

Summary

Viernes a las cinco. El banco de la pequeña ciudad cierra sus puertas, pero para Baekhyun la noche de terror apenas comienza. Un guardia de seguridad traicionero saca su arma y toma el control, llevándose al joven cajero como rehén. Lo que comienza como un robo se convierte en un juego sadico de poder y seducción. Atrapado, atado y casi desnudo en el baúl de un auto, Baekhyun se enfrenta a su peor pesadilla. Pero cuando logra liberarse, decide no solo escapar, sino también hacer justicia por su cuenta. En lugar de llamar a la policía, Baekhyun se embarca en una misión de venganza contra su captor. Un juego de gato y ratón comienza, donde el poder y el control cambian de manos. ¿Podrá Baekhyun enseñarle una lección al ladrón arrogante y salir victorioso? ADAPTACION ©️Todos los créditos a su autora original

Genre
Romance/Drama
Author
Mitzil
Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

Baekhyun se removió de pie tras el alto mostrador del banco. Estaba separado de los clientes por una lámina de cristal claro con un agujero en la parte de abajo a través de la cual podía deslizar billetes y ellos podían deslizar tarjetas.

El hombre al otro lado del cristal estaba sudoroso, era sudoroso, sucio y grosero. El cristal no hacía nada por evitar que el aliento fétido llegara al lado de Baekhyun. El cajero aguantó la respiración, inclinándose ligeramente atrás hasta que el hombre se fue y aún podía oler las cebollas rancias que había comido para comer. Baekhyun quería vomitar pero no lo hizo. Se echó atrás el cabello castaño claro y sonrió al siguiente cliente, siempre profesional.

Desearía poder decir que le gustaba su trabajo, pero no era así. De hecho, lo odiaba.

Era un pequeño banco en una ciudad pequeña. El trabajo era tedioso y aburrido. El gerente era un imbécil condescendiente, que mandaba en el banco como si fuera el rey y todo fuera su feudo.

Además, aunque algunos clientes eran personas muy adorables, muchos pagaban sus problemas con él. Entendía lo duro que era, pero no era culpa suya que no les pagaran el viernes, no era culpa suya que tuvieran un descubierto en sus cuentas, no era culpa suya que el banco les cobrara comisión, y no era culpa suya que tuvieran que esperar tres días para cobrar sus cheques. Era como funcionaban las cosas. Pero de alguna forma, los clientes enfadados querían hacerlo responsable personalmente por todos sus problemas financieros.

La joven guapa que estaba en la cola fue al otro cajero. El estómago de Baekhyun se apretó cuando la siguiente mujer tras ella avanzó de forma agresiva a su ventanilla. Tenía un sedoso cabello rubio platino y tocó el cristal con sus uñas acrílicas para llamar su atención, actuando como si él fuera un pez en una pecera. Era joven, a principio de sus treinta, pero vestida de una forma que intentaba parecer mayor.

Llevaba mucho labial, delineador por fuera de sus labios para hacer que parecieran más grandes. Podría haber sido bonita si no fuera tan zorra. La había atendido varias veces antes y ella había sido increíblemente maleducada y le maltrataba verbalmente cada vez. Baekhyun intentó saludarla educadamente mientras ella empujaba su tarjeta de débito por debajo de la ventanilla.

Ella le ignoró y declaró:

–Su cajero está roto. No me da mi dinero. Necesito quinientos dólares inmediatamente.

Él se giró hacia su ordenador, pasó la tarjeta y empezó a teclear la información.

–Sí señora, sólo espere un momento mientras compruebo su cuenta.

Baekhyun paró mientras miraba la cuenta con una gran cantidad al descubierto. Habló suavemente: –Um, señora, parece que no tiene suficiente dinero en la cuenta actualmente para cubrir esa cantidad.

Le pasó un impreso con el balance negativo discretamente para no avergonzarla delante de los otros clientes. Ella miró el papel y le miró con desdén. Su voz sonó con desdén, –Estúpido tonto. Debes haber cometido un error. Compruébalo de nuevo.

El chico inclinó la cabeza educadamente y tecleó en el ordenador, comprobándolo de nuevo aunque sabía muy bien que lo había introducido todo correctamente.

Imprimió otro papel con el número de su cuenta, nombre, y el balance en negativo y se lo pasó sin una palabra. Él la miró a través del cristal con calma. Las cejas pintadas de ella se arrugaron y le miró con desdén, –Tráeme al gerente, bobo incompetente.

Baekhyun podría haber discutido con ella pero no lo hizo; no valía la pena. Llamó al gerente y se removió sobre sus doloridos pies de nuevo.

Todo el tiempo que la mujer estuvo esperando siguió exhalando y haciendo ruido con las uñas en la mesa por la impaciencia, sus labios rojos curvándose mientras resoplaba de enfado. Estaba armando jaleo. El resto de los clientes en la cola le lanzaron miradas sucias ya que ahora se veían obligados a esperar con el único otro cajero trabajando.

La cola ahora se movía con el ritmo de un caracol, pero empezaba a disminuir. Baekhyun miró el reloj, eran poco después de las cinco. EL banco cerraría en cualquier momento. Casi había acabado.

El corpulento gerente finalmente llegó y en cuando él la saludó ella le bombardeó con una descarga de insultos sobre Baekhyun y el banco y como ella se iba a llevar sus negocios a otro sitio si no dejaban de cometer errores como ese. A Baekhyun le habría gustado decirle que no dejara que la puerta le golpeara en el culo al salir, pero se aguantó. Ya había aprendido que “el cliente siempre tiene la razón”, sin importar lo grosero u ofensivo o equivocado que sea realmente el cliente.

Suavizó sus rasgos hasta quedar como una máscara en blanco y dejó que sus ojos vagaran. Se movieron a dónde siempre lo hacían cuando Baekhyun tenía un momento libre; el culo del guarda de seguridad. Estaba junto a la puerta, las piernas separadas, los brazos cruzados, mirando la calle. La tela de su uniforme estaba apretada sobre sus gruesos muslos y en su culo perfectamente esculpido. Mirándolo, Baekhyun suspiró con anhelo. Sí, este trabajo habría sido un completo asco si no fuera por la fantástica “vista”.

El hermoso hombre había empezado a trabajar en el banco sólo unas pocas semanas después que Baekhyun, y estaba bueno; muy bueno. Cabello negro azabache, mejillas cinceladas, hombros anchos y un culo apretado en el cual podías hacer rebotar una moneda. .

No habían tenido mucha oportunidad de interactuar, pero Baekhyun sabía que iba a haber un cambio inminente. El joven cajero tragó mientras sus ojos lujuriosos pasaban por esos músculos de nuevo.

El guardia parecía sentir los ojos de Baekhyun en él y giró su cabeza sólo para mirarlo de lado. La piel de Baekhyun se estremeció cuando sus ojos se encontraron, como siempre que ocurría. El otro hombre sonrió conscientemente a Baekhyun y se giró. El chico se sonrojó.

Hizo lo que pudo para devolver su atención a la mujer que todavía

estaba parloteando sobre que ella había tenido mil ochocientos dólares en su cuenta la semana pasada y ¿cómo era posible que no le quedara nada?

Baekhyun miró irónicamente el bolso nuevo de marca de lujo de ella y su boca se retorció con disgusto. Todavía podía ver la etiqueta de plástico adjunta al asa y metida con cuidado en el bolsillo exterior. Obviamente pretendía usarlo durante un mes o dos y luego devolverlo. Habría suciedad en la parte de abajo y manchas en el forro y obvias señales de uso. Cuando la dependienta de la tienda intentara decirle que no podía devolver el bolso, obviamente causaría una escena como esta. Baekhyun también tenía una experiencia maravillosa trabajando en moda.

Podía notar el problema de la rubia a una milla de distancia. Tenía poco dinero y gustos caros, combinado con la sensación errónea de que tiene derecho a todo.

Sin ninguna razón en particular, ella creía que era mejor que cualquier otra persona y por lo tanto el mundo le pertenecía. Lo demostraba pisoteando a todos en la industria de los servicios, porque era con los únicos con los que podía.

–¿Dónde ha ido todo mi dinero? – Gritó de nuevo de forma ofensiva.

–¿Ha comprobado el centro comercial? Apuesto a que se lo dejó ahí.

Las palabras sarcásticas salieron de su boca antes de que Baekhyun pudiera detenerlas. La mujer jadeó por el insulto y se estiró hacia el cristal intentando abofetearlo. Él la esquivó fácilmente, esquivando sus garras acrílicas mientras le agarraba su cabello castaño. Sus dedos se aferraron y tiró fuerte.

Una voz amenazante rugió, –Yo no haría eso si fuera tú.

Ella soltó el cabello de Baekhyun al instante. El cañón de la pistola le presionó la frente. Los ojos del guardia de seguridad brillaban con furia. Eran de un cálido ámbar dorado. Baekhyun nunca pudo discernir el color; a veces amarillo brillante cuando estaba feliz, otras veces parecían casi del color del fuego, especialmente cuando estaba enfadado. Parecía muy, muy enfadado.

Por un momento, Baekhyun se tensó de golpe, intentando procesar lo que estaba viendo. ¡No se suponía que el guardia hiciera eso!

La voz del hombre era muy baja y calmada mientras hablaba, mirando entre Baekhyun, el gerente y el otro cajero.

–Ustedes tres, apartense del mostrador y levanten las manos. Vayan por el botón del pánico y les dispararé sin pensármelo dos veces, ¿Quedo claro?

La mirada de Baekhyun se movió hacia la alarma silenciosa. Estaba a sólo a unos treinta centímetros de distancia, justo bajo el mostrador, pero no había forma de activarla sin que el hombre lo supiera.

El guardia de seguridad se giró hacia el resto de clientes. Sólo había dos; otra mujer y un hombre mayor. Estaban congelados por el miedo, observando la pistola y al hombre que la sostenía.

El hombre les habló educadamente –Necesito que vengan por aquí, por favor.

El gerente del banco hizo un movimiento para activar la alarma silenciosa. El guardia de seguridad empujó a la mujer delante de él a un lado y disparó en advertencia, justo por encima de la cabeza del hombre corpulento. Se congeló.

–Yo no haría eso si fuera tú. Sal de ahí y mantén tus manos arriba donde pueda verlas.

Otra Beretta se deslizó de la pistolera del hombro y señaló con ella a la sala de reuniones de la parte trasera. Baekhyun tragó fuerte y empezó a moverse hacia el final de la zona de cajas. Como el otro cajero y el gerente, mantuvo sus manos arriba y a plena vista del ladrón de bancos.

Notó al pasar que se había cortado la electricidad de todos los ordenadores. Alzó la mirada para comprobar las cámaras de seguridad y notó que las luces rojas parpadeantes habían desaparecido. La electricidad de esas también había sido cortada. Su corazón latía salvajemente en su pecho.

Miró al hombre que tenía todo el poder. Las pistolas en ambas manos siguieron de forma experta los movimientos de los rehenes hasta que estuvieron encerrados en una de las salas traseras. La cajera femenina miró a Baekhyun. Sus ojos agrandados y llenos de terror. Baekhyun le palmeó el brazo, deseando poder decirle que todo iba a ir bien y que no tenía que estar asustada, pero no podía.

EL hombre le pasó a Baekhyun un paquete de bridas. El chico se quedó mirándolas en su mano por un momento.

El ladrón de bancos le gruñó, –¿Qué esperas? Átalos. A todos menos al gerente.

Sus ojos se encontraron con marron mientras miraba más allá del cañón de la nueve milímetros. Baekhyun tragó fuerte. Asintió e hizo que cada persona se sentara en una silla de la mesa de reuniones, atando sus muñecas y tobillos a los asientos de madera. Tuvo cuidado de no apretar demasiado, pero tampoco los dejó muy sueltos porque el ladrón de bancos podría notarlo, y la pistola estuvo dirigida a su nuca todo el tiempo.

Cuando el resto estuvo atado, Baekhyun se levantó y esperó a que le dijeran qué hacer después. El gerente estaba en la esquina, el sudor mojando el cuello de su traje barato.

EL hombre alto de cabello oscuro volvió a guardar una pistola en la pistolera del hombro y con la otra señaló a la rubia con diamantes brillando en sus dedos, garganta y orejas.

–Ponlos en la bolsa –ordenó a Baekhyun.

Por esto, Baekhyun no sintió pena, ni un poco, mientras sacaba las joyas caras de sus dedos huesudos. Ella abrió la boca para lanzarle maldiciones y se encontró mirando el cañón de la pistola.

El hombre habló con burla, –Ni una palabra, zorra.

Sus delgados labios demasiado pintados se cerraron de golpe.

Se le indicó que fuera a por el gerente y el hombre se vio obligado a quitarse el Rolex y la cadena de oro y añadirlo en el montón. Baekhyun miró a la cajera, que no llevaba joyas por política del banco, al hombre mayor con su anillo de casado y a la mujer con la cruz dorada antigua alrededor del cuello. Tenía el diamante más diminuto que Baekhyun había visto en un anillo de plata liso. Ambos eran piezas con más valor sentimental que monetario. Baekhyun realmente no quería quitarle al hombre mayor el anillo de bodas. El ladrón de bancos parecía sentirlo y le dijo que los dejara tranquilos.

La estúpida mujer rubia realmente protestó por la injusticia del robo. Ella se quejó, –¿Por qué ella puede quedarse con su anillo? ¿Cuán horrible podía ser una persona? Baekhyun apretó sus dientes para evitar gritarle. El hombre de cabello oscuro le dijo lo que todos pensaban,–Porque ella no es una maldita zorra.

Ella jadeó con rabia por el insulto, –¡Bueno, yo tampoco!

Él rió oscuramente, –Oh, Estoy seguro de que sí. Muchas veces.

Ella apartó la cara para apartarlo de su vista, pero el hombre alto la agarró de la barbilla con un fuerte agarre. Baekhyun podía ver sus dedos clavándose en su rostro, lo bastante fuerte para dejar marcas.

–Jodida perra. Piensas que eres mucho mejor que todos los que están a tu alrededor, tratas a todo el mundo como basura. Dime, perra, ¿cómo ganas todo ese dinero que gastas en decoloraciones de mierda y en tetas falsas?

Ella le miró con furia y acumuló saliva como si fuera a escupirle. No tuvo oportunidad. Echó la mano atrás y le dio un revés. Sus nudillos conectaron violentamente con su pómulo con un sonoro “Crac” y su cabeza se movió violentamente de lado. La mano de él agarró el pelo de ella y le alzó la cabeza para poder restregar la pistola bajo su garganta.

Su fachada helada finalmente cayó. Su rostro se contrajo y empezó a llorar como una niña.

Él se mofó de ella, sus marrones ojos fríos y crueles, –No tan orgullosa ahora, ¿verdad, zorra? Así que dinos, dinos como has ganado toda esa mierda cara, que hace que mires a todos los que te encuentras con superioridad, lo que te hace pensar que eres mejor que todos los demás y que puedes tratar a las otras personas como si fueran mierda.

Ella permaneció en silencio y la mano se apretó en su pelo. Ella hizo una mueca, y habló con voz temblorosa, –Mis novios me lo dan.

Él resopló, –¿Novios? Creo que quieres decir clientes, ¿no, puta?

Ella se negó a contestar, apretando su mandíbula con ira.

Él tiró de su cabello de nuevo, las raíces oscuras tirando de su cuero cabelludo, y ella gritó.

–Si duermes con hombres para que te den dinero, eso te convierte en una puta. Repite conmigo. Soy una puta.

Ella se entomo cuando él hizo un gesto de pegarle y luego habló suavemente, –Soy… una puta.

–Más fuerte.

–Soy una puta. una sucia puta. ¿Por qué no les enseñas a todos como te ganas el Una cruel sonrisa apareció en su rostro, –Eso es cierto, perra. Sólo dinero?

Ella le frunció el ceño y él estiró la mano y abrió la sedosa blusa de ella, desnudándola hasta la cintura.

–Muy bonito, ¿no? –El hombre preguntó al gerente, cuyos pequeños ojos no podían evitar centrarse en sus grandes pechos falsos.

El hombre corpulento saltó, de repente incluso más temeroso y nervioso ahora que era el centro de atención del loco. Sólo asintió lentamente, el resto de su cuerpo se congeló como un ciervo iluminado por los faros de un coche.

–Ven aquí y quítale el sujetador para que podamos ver el resto de esas tetas falsas.

El criminal con barba dio un paso detrás de la rubia y señaló al gerente con la pistola. El hombre gordo se acercó lentamente. La mujer le lanzaba cuchillas con los ojos, pero él estaba más asustado del hombre con la pistola que de ella.

Desabrochó el sujetador por el cierre delantero. Quedó colgando y él apartó las copas para que los pechos botaran libres. Estaban firmes como piedras en su pecho y eran enormes. Se veían increíblemente falsos, como si tuviera globos de agua demasiado llenos atornillados a su escuálida caja torácica. Baekhyun podía ver las cicatrices en los laterales y ondas en la silicona. Era grotesco.

–Tócalas.

El gerente estiró la mano vacilante y cerró sus dedos gordos sobre las bolsas estiradas de ella y apretó un poco.

El hombre asintió, –Bueno, ¿eh?

El hombre gordo se entomo evasivo, –Están bien, supongo.

Baekhyun rió. Probablemente se sentían tan falsas como parecían.

El hombre arqueó una ceja y la miró, –¿Escuchaste eso, puta? Él cree que tus caras tetas están “bien”. ¿Cuánto te costaron esos globos de agua?

Los ojos de ella brillaron con ira, escupiendo la respuesta, –Cuatro mil dólares.

–¿Cuatro mil dólares? Vaya, vaya, eso es mucho para que lo gane una puta como tú. ¿Por qué no abres esa boca de puta tuya y le enseñas a ese buen hombre cómo ganaste todo ese dinero?

Ambos le miraron con horror y él los miró impasiblemente antes de acercarse para colocarse detrás de ella, presionando la pistola en la base de su cráneo. Miró al gerente del banco, –Tienes diez segundos para meter tu polla en su garganta hasta las pelotas, o esta fea puta necesitará un funeral con el ataúd cerrado; ¿entiendes lo que quiero decir, amigo?

El hombre asintió, dedos temblorosos moviéndose para bajar la cremallera de sus pantalones. El sudor se acumulaba en su frente y Baekhyun pudo verlo mojando la camisa blanca del traje. Su pene estaba flácido y empequeñecida por su barriga gorda, pero la sacó y se la metió en la boca en segundos.

Ella empujó su propia cabeza adelante lo mejor que pudo mientras estaba atada a la silla, tragándosela desesperadamente hasta que su nariz de punta presionó el vello púbico de él. Baekhyun hizo una mueca de disgusto con su nariz mientras se imaginaba el olor a sudado que probablemente llegaba a la nariz de ella en ese momento.

El hombre sonrió, –Excelente. Ahora tienes cuatro minutos para hacer que se corra, puta. Un minuto por cada mil que estas bolsas graciosas te costaron.

Giró un cuchillo entre sus dedos, se inclinó y le gruñó en la oreja.

–El tiempo corre, puta.

Ella tragó duro, sus ojos ampliados sobre la polla en su boca, y entonces Baekhyun pudo ver que empezaba a trabajar en la polla del gerente, chupando mientras sus mejillas pintadas se hundían y tirando de ello con su boca. Él rápidamente se endureció y ella empezó a tener arcadas, ahogándose con la corta largura en su boca. Ella se echó atrás, con arcadas y tosiendo y luego lo intentó de nuevo, sólo para obtener el mismo resultado.

El ladrón sacudió la cabeza con irritación, –Jodidamente patético.

Tiró el cuchillo de forma experta desde donde estaba apoyado contra la pared y aterrizó con un ruido en la parte de atrás de la silla de ella, la punta de la cuchilla agrietando la madera. Ella se echó para delante en su silla mientras la punta se le pinchaba en la espalda.

–Seguramente alguien aquí puede enseñarle a ella cómo se hace. Seguramente uno de ustedes sabe cómo chupar una polla.

Él miró sarcásticamente a la mujer que llevaba una cruz alrededor de su cuello y al hombre mayor. –Ninguno de ustedes dos, eso seguro.

Arqueó una ceja de forma insinuante a la cajera de mediana edad y ella se puso blanca de miedo como si se fuera a desmayar.

Finalmente, sus ojos marrones aterrizaron en el chico castaño estratégicamente colocado en la esquina y los ojos de Baekhyun se entrecerraron defensivamente. No podía ser. No se atrevería…

El hombre de cabello oscuro sonrió con satisfacción, –Ahora, esos sí que son unos labios para chupar pollas si es que alguna vez vi unos.

Se acercó a Baekhyun y plantó una mano gigante en la pared junto a su cabeza, pasando el cañón de la pistola por su suave cara. Baekhyun se entomo, mirando al hombre sobre él con furiosos ojos negros.

El criminal hizo un puchero fingiendo dolor, una expresión que era casi absurda en sus rasgos masculinos. –Auuu, cariño, no seas así. Bonito chico con una boca tan bonita. ¿Por qué no le muestras a la buena señora como se hace?

Apretando sus dedos por el enfado, Baekhyun lentamente se arrodilló mientras el hombre tocaba su cremallera, soltando al monstruo. Su polla ya estaba casi dura del todo y era enorme. Salió de sus pantalones y se bamboleó junto a la boca del chico. El hombre la agarró y golpeó a Baekhyun en la cara, riendo.

Baekhyun apretó sus labios con enfado luego apartó su rostro. Entonces el imbécil agarró su nariz y apretó. Cuando Baekhyun abrió su boca para respirar, el hombre le metió su polla profundamente al chico en la boca. Baekhyun se atragantó, saliva derramándose por su barbilla, las mejillas estiradas, los labios estirados hasta casi agrietarse, la garganta abultada. Sus ojos aguados y los cerró.

Cogiendo una profunda respiración a través de su nariz se preparó para relajar su garganta y abrirla y dejó que el grueso miembro bajara por su cuello. No era como si fuera la primera vez que se había tragado una polla gorda. Ni de lejos. Bajo otras circunstancias podría incluso haberlo disfrutado.

El hombre empujó sus caderas hacia delante con un solo movimiento, enterrando su polla en la garganta de Baekhyun. El cuello del chico se abultó y los músculos de su garganta se movieron, trabajando y apretando la polla del hombre.

Los dedos del guardia se apretaron en el cabello de Baekhyun. Gimió de placer, –Joder cariño, sí, así se hace.

Palmeó la cabeza de Baekhyun y luego miró a la rubia, –Te quedan dos minutos, será mejor que te pongas a trabajar.

Baekhyun asumió que ella empezó a chupar frenéticamente la polla del gerente del banco, porque pudo escuchar los gemidos del hombre gordo haciendo eco a los gruñidos del hombre alto de ojos ambarinos, mientras lentamente follaba el rostro de Baekhyun. Salió lo suficiente para que el chico cogiera aire, una larga línea de saliva conectando la cabeza en forma de seta con los labios de Baekhyun. Se tomó su tiempo para restregar la suave punta sedosa de su polla contra el rostro de Baekhyun, mojando las preciosas mejillas del cajero con presemen antes de volver a empujar adentro y enterrándose hasta la base. Todo el tiempo mantuvo sus manos a cada lado del rostro de Baekhyun, sus dedos entrelazados con el cabello castaño del chico mientras mantenían intenso contacto visual.

Los ojos negros de Baekhyun brillaban húmedos mientras le miraba y sus mejillas estaban rosas por la humillación. El tratamiento rudo le estaba poniendo cachondo, su propia polla dura y anhelante en sus pantalones. Baekhyun mantuvo una mano sobre ella esperando que el hombre de cabello oscuro no lo notara.

Podía escuchar los gemidos del gerente creciendo en volumen y frecuencia y supo que estaba cerca de correrse. También podía decir que el hombre cuya polla chupaba no estaba para nada cerca.

El guardia de seguridad sonrió a Baekhyun y empujó hacia delante e hizo que el chico se atragantara con su polla una vez más. Ladró al hombre gordo, –Córrete en su cara.

Baekhyun asumió que hizo lo que el hombre pidió, porque escuchó a la mujer tener arcadas. El ladrón de bancos palmeó la mejilla de Baekhyun y sacó su polla, limpiándola en el rostro de Baekhyun. EL chico arrugó su rostro con disgusto y el hombre se rió de él mientras se volvía a subir la cremallera de sus ajustados pantalones negros del uniforme.

Rodeó a Baekhyun y la mirada del chico le siguió desde dónde seguía arrodillado en el suelo, jadeando para recuperar el aliento. Esperaba que el loco bastardo barbudo finalmente hubiera acabado de humillarlos.

El gerente de la oficina se estaba colocando tembloroso de nuevo la ropa, sus carrillos sonrojados con vergüenza. La señora con mala leche completamente humilde. Su peinado a la moda estaba destruido, colgando del lateral de su cabeza. Su maquillaje aplicado con cuidado se había corrido por todo su rostro, grandes manchas de máscara bajando bajo sus ojos y labial rojo esparcido alrededor de su boca. Su camisa colgaba abierta y sus pechos alienígenas estaban expuestos para la sala. El golpe de gracia era el semen lechoso goteando por su rostro y cuello, goteando en su pecho. Parecía destrozada.

El hombre le palmeó la barbilla con la pistola, alzando su cabeza para hablarle suavemente, –Cada vez que pienses que eres mejor que alguien y quieras ser una perra sin razón, como fuiste con ese buen chico de ahí, quiero que recuerdes este momento. Comparado con él, eres una basura. ¿Entendido?

Su voz estaba ronca, –Entendido.

–Bien. Creo que has aprendido tu lección.

Sacó el cuchillo de la parte de atrás de su silla con facilidad, luego lo usó para señalar a Baekhyun y al gerente. –Ustedes dos, traed sus culos aquí.

Baekhyun frunció el ceño. Entendía por qué el hombre quería al gerente pero, ¿por qué el hombre lo quería a él? ¿Por qué no le ataba y le dejaba aquí con los otros rehenes? No tenía sentido. No era así como se suponía que tenía que ser.

Se movió lentamente, confuso. No fue lo bastante rápido. El hombre estiró la mano y lo agarró. Baekhyun gruñó cuando la parte de atrás de su cuello fue tirada y el frío metal presionado contra sus costillas. El metal se clavaba incómodo en su costado mientras el hombre le empujaba hacia delante.

–Vas a venir conmigo, guapo. Mi bonito seguro.

El chico se giró para mirar al resto de rehenes. El miedo y la sorpresa escritos en su rostro mientras era empujado hacia delante a la puerta. EL gerente fue tratado igual. Ambos fueron llevados a la cámara acorazada.

–Ábrela.

Los carrillos gordos del hombre se bambolearon mientras sacudía la cabeza nervioso. –No tengo acceso, –mintió.

–Sí, tienes, –dijo.

–No, en serio, no tengo la combinación. Sólo el jefe la tiene. Sólo soy el segundo, por lo que no puedo…

EL hombre de ojos marrones lo miró con calma mientras enterraba el cañón de la brillante Beretta negra en su barriga rolliza. –Déjate de tonterías. Abre la cámara acorazada o empiezo a disparar y arrancarte partes del cuerpo, empezando con las que están entre tus piernas.

Y con eso, el gerente dejó de intentar proteger el dinero. De todas formas estaba asegurado por los federales. Introdujo la combinación, marcó el código, usó la llave alrededor de su cuello para abrir el último cerrojo y abrió la puerta.

Cuando acabó, el guardia de seguridad convertido en ladrón le golpeó en la nuca y cayó al suelo.

El hombre barbudo miró a Baekhyun y era obvio lo que quería que hiciera. El hombre joven se arrodilló obediente y ató los tobillos y las muñecas del hombre detrás de su espalda para que no pudiera llegar muy lejos si se despertaba.

El ladrón dejó la puerta de la cámara acorazada abierta y empujó a Baekhyun delante de él, la pistola en su espalda. Le indicó a Baekhyun que fuera primero a por el efectivo, llenando las bolsas con billetes hasta que estuvieron abultadas. Había fácilmente medio millón de dólares en dos bolsas para cuando acabó de llenarlas.

Mientras Baekhyun hacía eso, el hombre de cabello oscuro fue a por las cajas de depósito.

Este banco no era tan listo como los otros. Las cajas de depósitos que estaban vacías se dejaban abiertas con las llaves en la cerradura. Hacía que fuera fácil saber cuáles usar. También eran extremadamente fáciles de abrir. A parte de la cerradura básica y la llave, las viejas cajas de depósito no estaban diseñadas para mantener a la gente alejada, para eso estaban las puertas de la cámara acorazada.

Todo lo que el ladrón necesitó era un martillo. Las aplastó con facilidad, agarrando las joyas, collares, anillos y diamantes, barras de oro y Rolex, colecciones de monedas raras, y cartas de béisbol, y las metió en una tercera bolsa negra. Todo lo que tomó de las cajas de depósito era mucho más fácil de transportar y de usar que los grandes montones de billetes con secuencia numérica.

Cuando su bolsa estuvo llena, la cerró y la aseguró. Baekhyun empujó las dos bolsas llenas de billetes hacia él y dio un paso atrás de la puerta para permitirle salir. Pero para su sorpresa, el hombre dejó las bolsas a un lado junto a la puerta y se giró. Miró a Baekhyun como si tuviera todo el tiempo del mundo, una gran sonrisa estúpida en su rostro. Se estaba divirtiendo. El gran bastardo loco realmente se estaba divirtiendo.

Baekhyun lo miró enfadado, –¿Qué? Tienes lo que querías. ¡Tómalo y vete!

Ojos marrones brillaron con diversión mientras miraba la forma delgada de Baekhyun con lascivia. Empezó a acechar a Baekhyun, haciendo retroceder al diminuto castaño contra la pared. Baekhyun tomo una profunda respiración cuando le atrapó con sus fuertes brazos y se inclinó para susurrar en su oído, –No todo lo que quería. Todavía hay una cosa más que me ha llamado la atención. Una cosa más que voy a tomar.

Baekhyun de repente sintió que se le paraba el corazón. Incluso más desconcertante, sintió su polla hincharse en sus pantalones.