" I" ÉL
El miedo golpeaba sin cesar su pecho, no podía respirar, sentía todo su cuerpo lleno de aire totalmente innecesario, hacía q sus ojos estuvieran desorbitados y quisieran salirse de sus cuencas, los pulmones le dolían tanto como sus descarnados pies, llenos de rastros del bosque, las espinas y piedras se incrustaban en su piel, la sangre rodeaba las heridas y la suciedad manchaba todo su cuerpo, pero era tanto su miedo qué habría sido capaz de haber tenido tiempo, de rasgarse toda la piel en tiras con tal de poder huir, de poder respirar sin sentir aquellos pasos lentos pero constantes, siguiendo su rastro, su caminar acompasado cómo su horrible respiración, tan calmada q ni siquiera cuando sus garras se introducían en la piel, causando cascadas de sangre se aceleraba, no se inmutaba y su rostro seguía como el mármol, pálido y rígido.
Era el momento perfecto de pensar en morir y no en huir. Su terror aceleraba el metabolismo y le daba un sabor aún mas delicioso a su sangre, y eso no lo sabía, no podía saberlo, no daba tiempo a que lo analizara, no mientras sus ojos eran arrancados de sus cuencas, y los tendones restantes de los globos oculares pintaban de sanguinolenta sangre sus mejillas, mientras sus gritos estridentes eran la prueba de q Él, estaba recolectando diversión
La poca luz q entraba por entre las copas de los árboles, se apagó de repente junto con todo el dolor q su cuerpo sentía q no podía tolerar
Ahora ya no sabría nada más
Ni de su sangre siendo mezclada con otras destinadas a una caja de vinos, embotellados para añejarse en una cava, perfectamente alineados. Ni de su piel, ahora limpia y sin más marcas q unas blancas de heridas y rasguños en lo q una vez fueron sus pies qué ahora están colgadas al sol junto a otra veintena de víctimas
Ni mucho menos, de los pasos lentos y de la voz melodiosa de Él, entonando una lúgubre melodía recolectando su preciada cosecha
Y sonreía, mientras entre el espeso cabello blanco, q se apartaba dejaba a la vista unos colmillos completamente perlados, como si de marfil se tratase, convirtiéndose en una sonrisa perfectamente escalofriante. En un mullido sillón rojo escarlata, recamado en complejos diseños de rosas doradas, en los bordes, se encontraba sentado un hombre, su cabellos plateado caía en cascadas sobre su rostro, ocultando la mayor parte de su cara, vestía una especie de kimono de telas gruesas y blancas, con diseños de nubes en el, las mangas tapaban sus largos brazos, dejando a la vista unas manos largas y huesudas, terminadas en unas afiladas garras, transparentes y elegantes, sus ropajes anchos se ajustaban en su pecho amplio y fuerte, donde se recostaba una cabecita revestida de cabello blanco que se confundía con el de él, la chica levantó un poco la vista, su piel era igual de pálida y sus hojos completamente negros, como un pozo de oscuridad, sin embargo era claro que estaba avergonzada, mientras jugueteaba con su vestido, ella aprentaba unos 18 años aproximadamente, sus labios eran de un suave color durazno y sus pestañas eran tan blancas como su cabello -¿ Te ha gustado la historia?- su voz era algo fuerte, más de lo que parecería por su aspecto, pero tenía cierto deje de preocupación reflejado en su expresión, qué desapareció cuando él comenzó a acariciar su cabello y recostó su cabeza otra vez en su enorme pecho. Ella sonrió suavemente y dejando a un lado la hoja escrita, lo abrazó fuertemente, dejando que su cuerpo se relajara, él, con su derecha suavemente, como todos sus movimientos, tomó una copa de una mesita de cristal pulido y tallado, y la movió ligeramente, para, olerla y luego llevársela a los labios, delgados y rosas, que se alargaban en una sutil sonrisa, dónde se entre veían unos colmillos largos y blancos, un rato después se levantaba para cargar sin esfuerzo en sus brazos a la joven ya dormida mientras le besaba la frente suavemente, la ternura tiñéndole fugazmente la mirada. En la sala de estar, solo quedaba el sofá vacío y una botella rojiza con una tapa dorada, una copa de cristal con arabescos tallados y embarrada de un líquido rojo con un suave olor a alcohol en él, mientras solo quedaba el eco de su acompasado caminar rumbo a su alcoba.
!!Hola😁 espero qué si han leído hasta aquí les haya gustado y decidan seguir los cantares❤ estaré revisando sus opiniones😊🤭