1
1958
Londres.
Enamorarse era una fantasía.
Algo exagerado, romantizado, descabellado, bastante idealizado. Enamorarse era todo, menos realista. Eran cuentos de hadas que solía leer y simples historias cortas que llegó a escuchar cuando era un niño. Era un muro de cristal que todo el mundo ponía enfrente de su larga relación para hacerla parecer perfecta.
Enamorarse era todo, menos algo perfecto. Al menos para Baekhyun.
Él creció alrededor de una familia que todos los días se desmoronaba como migajas de una pared pintada con pintura barata. Su madre despreciaba a su esposo, quien la detestaba también. Estuvieron juntos por años y años. Claro, infelices.
Insatisfechos. Imperfectos. ¿Por qué seguían juntos? Baekhyun nunca lo supo, jamás les pregunto. Simplemente, lo entendía: El amor nunca dura.
—Oh, él es muy tranquilo,— Baekhyun escuchó —No habla demasiado, lee mucho y casi siempre está trabajando, muy rara vez está en casa.
Baekhyun se mofó de sí mismo, de pie junto a la puerta. ¿Qué tiene de malo ser tranquilo?
Había escuchado esas palabras siempre, desde que era un niño: hablas muy poco, abre la boca un poco más, deja de ser tan aburrido.Y es que, leer era el único escape que tenía a todo lo que le rodeaba. Y su trabajo... su trabajo lo mantenía ocupado. De -de todo a su alrededor. De sí mismo, quizá.
—¡Creo que en realidad es bastante encantador! Nunca dice malas palabras, siempre es educado. Además, es muy inteligente, por todos esos libros que lee. Trabaja en un despacho de abogados. Si, el que está cerca del centro.
Baekhyun siguió escuchando, eso lo hizo relajar los hombros un poco. Así que, no es... el peor.
Baekhyun estaba de pie en la entrada de aquella casa, de quien no estaba seguro quien era el dueño. De hecho, por el último par de semanas, no se sentía muy seguro de muchas cosas. Se mudó a Londres hace solo un mes. Apenas comenzaba a instalarse en su nuevo hogar, y ahora había sido traído a la fuerza a la casa de sus vecinos. La estruendosa charla se escuchaba desde la sala, mientras Baekhyun miraba alrededor, disfrutando de su estética moderna. Era bastante grande, lo que le hizo cuestionarse sobre el número de personas que vivían ahí.
Afuera llovía muy fuerte. Estaban en Londres, por supuesto. Era noche, alrededor de las 8. Baekhyun vio un tocadiscos de vinilo en una pequeña mesa de madera, que estaba contra la esquina de la pared, la cual parecía bastante fina. Colocó suavemente la punta de sus dedos sobre el disco, tocando despacio sobre la ruleta, cuando de repente.
—Es Little Richard— escuchó decir a una voz profunda, lo que le hizo voltear al instante, un escalofrío recorriendo su espina, sobresaltándolo —Impresionante, ¿no crees?— continuó, refiriéndose al vinilo en el tocadiscos.
Los ojos de Baekhyun se agrandaron por unos segundos, era como si de repente hubiera olvidado como articular palabras con las cuerdas vocales en su garganta. Habla. Baekhyun por un momento olvidó como hablar. El hombre de pie frente a él era alto. No mucho más alto que Baekhyun, pero se veía mucho más grande. Más ancho. Su cabello oscuro caía delicadamente sobre su rostro, era ligeramente largo, con algunos mechones enredados en la parte posterior de su cuello. Vestía una brillante camisa roja y pantalones.
—Bueno,— el hombre habló seriamente, mirando a Baekhyun, quien seguía ahí, estupefacto. —¿Se te perdió algo?
—No, señor— Baekhyun dijo, y... ¿señor? ¿Por qué le dijo señor? Ese hombre parece apenas un poco mayor que él. Baekhyun maldijo a su subconsciente por hacerle decir eso en voz alta. Los hombres dominantes y autoritarios siempre lo habían intimidado por razones desconocidas.
Una pequeña sonrisa apareció en los labios de aquel hombre, y Baekhyun no pudo evitar sentir como las esquinas de sus propios labios se curvaban un poco y se sintió nervioso.
—Yo solo... regresaré a la sala— Baekhyun dijo, tartamudeando un poco, y el hombre solo asintió, con una sonrisa divertida aún en su rostro.
Baekhyun se dio la vuelta y caminó hacia la sala, preguntándose a quien acababa de ver y que estaba haciendo ahí, en esa casa. Muchas preguntas rondaban su cabeza mientras observaba alrededor, hasta que vio a dos mujeres sentadas en un sofá, quienes parecía como si estuvieran susurrando algo una a la otra.
—¡Baekhyun!— Taeyeon exclamó, y sus ojos se iluminaron, su voz resonando suavemente. Eso era lo que a Baekhyun le gustaba tanto de ella, su forma de hablar tan suave. —No has saludado bien a Sandara.
Sandara, Baekhyun pensó mientras miraba a la otra mujer en el sofá. Rizos oscuros cayendo hasta la altura de su barbilla. Usaba lápiz labial rojo intenso y algún tipo de sombra plateada brillante en sus párpados. Intimidante.
—Mucho gusto— dijo sonriendo.
—Encantada de conocerte también, Baekhyun— Sandara le respondió y Baekhyun no pudo evitar notar el contraste entre ella y su esposa, quien estaba sentada a su lado.
Taeyeon, con su cabello largo y rubio, y sus brillantes ojos marrones, labios rosas y contextura pequeña —Una disculpa enorme por no haber podido asistir a su boda, escuché que fue preciosa. Taeyeon, tienes que enseñarme las fotos.
—¡Tenemos muchísimas! Te dije que vinieras, fue un día muy especial, ¿Verdad, Baekhyun?— Taeyeon le preguntó con una sonrisa, y Baekhyun resopló, asintiendo.
Taeyeon regresó a mirar a Sandara —Deben venir con nosotros en el verano, regresaremos a Yorkshire por un mes, solo a visitar. Me gusta Londres, en serio, pero ya extraño mi hogar— Taeyeon dijo, sus hombros cayendo sutilmente. Baekhyun no sabía cómo consolarla.
—Londres es agradable... ¿Tú trabajas, Sandara?— Baekhyun preguntó y Sandara lo miró.
—Que amable de tu parte. No es muy común escuchar a los hombres mostrando interés en el trabajo de las mujeres.— Ella se rió entre dientes, aunque su tono de voz era un poco frío, casi calculador, irónicamente poco llamativo. —Soy profesora de inglés— la mujer le respondió y Baekhyun asintió.
Era extraño sentirse tan intimidado por una mujer apenas unos años mayor que él, pero no podía evitarlo.
—Baekhyun es abogado— Taeyeon dijo con una sonrisa.
Baekhyun se rió un poco avergonzado. —Taeyeon, n-no soy abogado. Voy a la escuela de Derecho. Voy a graduarme este año, por ahora soy secretario en el despacho de los Edwards Adams— le respondió y Taeyeon le dio una cálida sonrisa.
—Bueno, vas a ser abogado. Uno muy bueno.— Taeyeon le dijo y Baekhyun le sonrió de vuelta.
—Mi esposo es abogado.— Sandara agregó y Baekhyun la miró —Quizá él podría ayudarte.— Fue ahí cuando los ojos de Taeyeon se abrieron más de lo normal, como si estuviera olvidando algo de vital importancia.
—¡Tu esposo!, ¿Dónde está?— y era bastante adorable ver lo emocionada que estaba por todo.
Los pensamientos de Baekhyun volvieron hacia aquel hombre al que había visto hace un momento en el vestíbulo. Aquella interacción sintiéndose tan falsa, como si nunca hubiera ocurrido. Quizá así había sido. Quizá solo fue la mente de Baekhyun, haciéndolo alucinar. Eso probablemente explicaría el indefinido resplandor que veía a su alrededor.
—Oh, cierto, lo olvidé completamente— Sandara dijo entre risas y era casi cautivador lo varonil que a veces parecía, mirándose al mismo tiempo tan joven y elegante. —Chanyeol, ven aquí, ¿quieres? Ha estado un poco ocupado últimamente con un nuevo caso en el que está trabajando. Saben lo difícil que es conseguir trabajo últimamente, así que Chanyeol está casi haciendo el trabajo de 10.
Baekhyun se sentó junto a Taeyeon, quien lo miró con una sonrisa tímida. Sandara se levantó por un momento para ir por su esposo, quizá. —Te hablé de ella ¿Recuerdas? Solíamos ser mejores amigas cuando éramos más jóvenes, pero se tuvo que mudar a Londres.
—Se ve mucho mayor que tú— Baekhyun señaló.
—Oh, lo es. No le gusta decir su edad, pero no está tan lejos de los 30— Taeyeon chilló. Baekhyun solo tenía 23 años y Taeyeon 22. Eran jóvenes, quizá demasiado para estar solos en una gran ciudad como esta, con un trabajo con el que apenas podían mantenerse. Baekhyun estaba estudiando Derecho en la Universidad “King's College” mientras Taeyeon estudiaba botánica en un colegio para mujeres. Baekhyun le había sugerido estudiar algo más útil, como negocios o inclusive inglés, pero Taeyeon tan solo se encogía de hombros y le decía que ese era un trabajo para hombres y que estaba feliz con la jardinería. Él no la contradijo.
Aquella casa era aterradora. Baekhyun la sentía demasiado lujosa, sentado en un sillón de terciopelo rojo. Las paredes eran de madera oscura y los pisos demasiado lustrados. Las cortinas eran gruesas y una luminosa chimenea atrajo los ojos de Baekhyun hacia la esquina. No había duda de que Sandara y su esposo Chanyeol eran muy ricos. Herencia, Baekhyun pensó. Sí, eso debía ser.
—Es una casa muy bonita, ¿no lo crees?— Taeyeon susurró, y Baekhyun suspiró, mirándola.
—Mejor que nuestro pequeño apartamento, eso es seguro— Baekhyun rio disimuladamente, apretando sus dedos en la palma de su mano. Taeyeon rió alegremente, totalmente de acuerdo.
—Mil disculpas— Una voz se escuchó y Baekhyun alzo la cabeza hacia esas vibraciones que causaban ese familiar cosquilleo en su espina dorsal —he estado ahogado en trabajo últimamente— una pequeña risa le siguió y Baekhyun sintió sus dedos enterrarse en la carne de su muslo, instintivamente nervioso.
Era aquel hombre de camisa roja y cabello osciro. Por supuesto que era él, Baekhyun pensó. ¿Por qué no habría de serlo? Oh- oh, por supuesto, era el Su boca se secó al verlo. Quizá por la forma en que le sonreía a Baekhyun, con aquel indescifrable gesto.
Baekhyun odiaba eso. Odiaba cuando no podía saber lo que alguien estaba pensando. Excepto por esta vez, no lo hacía, inclusive le parecía atractivo.
—Soy Chanyeol— Él dijo y luego le sonrió a Taeyeon. —¡Ah, Taeyeon! Te recuerdo-
—¡De tu ceremonia de bodas! ¡Oh, esperaba que lo hicieras! Estoy encantada de conocerte— Taeyeon dijo con una risilla, era casi vergonzoso lo alegre que ella era.
Baekhyun, en cambio, sentía la necesidad de ser serio frente a Chanyeol, quería impresionarlo, parecer correcto.
Chanyeol solo le sonrió a Taeyeon, quien rápidamente tomó la mano de Baekhyun. —El- él es Baekhyun, nos casamos el verano pasado— Taeyeon dijo emocionada y Baekhyun volteó a ver al hombre.
Chanyeol miró a Baekhyun y se sostuvieron la mirada por unos cuantos segundos, Chanyeol asintió con la cabeza, sonriendo suavemente. —Mucho gusto— él le dijo en una voz cautelosamente amable.
—Igualmente— Baekhyun respondió al instante, y luego se maldijo internamente por sonar tan diferente a él.
—Ah, conózcanse un poco, sería excelente si se hicieran más cercanos. Taeyeon se acaba de mudar a la ciudad, te garantizo que ahora saldré más— Sandara dijo riendo y Taeyeon la miró, sonrojándose confundida.
—No puedo salir mucho, Sandara.
—Oh, Taeyeon, estoy bromeando. Son hombres, ellos entienden. Ven a ayudarme con la cena, dejemos a los hombres charlar un poco.— Sandara dijo y Taeyeon asintió triunfante, yendo tras ella.
Baekhyun la miró y se preguntó si Taeyeon también estaba intentando impresionar a esa mujer, quizá de forma inconsciente.
—Así que... escuché que asistes a la escuela de Derecho
—Así es, me graduaré en un año, trabajo en Edwards Adams por ahora— Baekhyun le explicó y Chanyeol rió disimuladamente, lo que le hizo confundirse un poco.
—¿Edwards Adams? Es en la calle opuesta frente a mi despacho, ¿Qué haces ahí?—
Baekhyun odiaba cuando los hombres le preguntaban eso. —Soy el secretario del Señor Edwards— murmuró, esperando por los segundos silenciosos de juicio y burla antes del arrebato absoluto de confusión híper masculina del por qué un hombre tiene un trabajo hecho especialmente para mujeres.
Baekhyun lo miró. Chanyeol no se estaba riendo. Estaba sonriendo. —Que bien, es bastante respetable considerando lo joven que eres.— Le dijo y el chico finalmente sonrió un poco.
—Oh s-sí, gracias. A muchas personas les parece gracioso— Baekhyun dijo, repentinamente jugando con la tela de sus pantalones.
—No es tan gracioso del todo, tienes el trabajo más difícil. Digo, ¿qué es lo que tienes que hacer? Ir por café ocho veces y después repetir, repetir.
Baekhyun soltó una carcajada y miró entre pestañas a Chanyeol sonriendo —No te imaginas todas las veces que el Señor Edwards me ha pedido café y solo le he llevado té, jugo, agua o un vaso vacío— Baekhyun respondió y esta vez fue Chanyeol quien se rió a carcajadas.
—El señor Edwards, que buen viejo. Tiene como 98 años, ¿no?
Ambos se rieron hasta que Baekhyun tuvo que sostenerse de los costados, intentando no llorar por lo mucho que la risa le picaba el estómago. Chanyeol se rió también hasta que por fin pudo calmarse y miró a Baekhyun —¿Gustas un poco de vino?—
—Si, por favor.
Ambos se levantaron y Baekhyun siguió a Chanyeol hasta el cuarto contiguo a la cocina, el cual era pequeño y frio, lleno de botellas de vino. Así es como sabes que alguien es rico, cuando esa persona tiene un pequeño cuarto designado específicamente al consumo de alcohol. Era un muro gigante con pequeños agujeros en él, todos sosteniendo botellas con bebidas alcohólicas.
Baekhyun se rió entre dientes. —¿Bebedor compulsivo?
—¿Cuenta si lo hago tres veces al día?— Chanyeol preguntó, buscando una botella en específico para tomarla y sacarla del mueble de madera en el que estaba. Chanyeol la miró, y luego miró a Baekhyun. —¿Château Lafite?
—En realidad podrías darme lo que sea, no sé mucho de vinos— Baekhyun dijo y Chanyeol le sonrió.
—Pareces un chico de ron— Chanyeol canturreo hacia sí mismo mientras caminaba por el cuarto hacia la mesa, en donde había dos copas de vidrio.
—En realidad soy más de cocteles. Baekhyun dijo y Chanyeol se mofó.
—Esas son bebidas para mujeres— le respondió, dejando la botella en la mesa —Déjame mostrarte una verdadera bebida para hombres.
—Si los franceses la hicieron, está lejos de ser para hombres— Baekhyun se burló de vuelta, haciendo a Chanyeol reír.
Chanyeol vertió solo un poco en ambas copas, mientras Baekhyun solo lo miraba. Observó atento su cabello oscuro y espeso, casi -casi un mullet si entrecerraba los ojos. Fascinante. Baekhyun intentaba controlarse a sí mismo para no tomar un mechón entre sus dedos.
—Toma— Chanyeol dijo de repente, dándose la vuelta y extendiéndole la copa a Baekhyun, quien estaba demasiado cerca. Quizá no se dio cuenta de lo cerca que estaba, porque Baekhyun intentó alcanzar la copa, pero se golpeó contra el pecho de Chanyeol, salpicando un poco de vino en su camisa.
—Oh— Baekhyun exclamó con los ojos demasiado abiertos, esa camisa probablemente costaba más que su vida —L-lo siento—
—Está bien-—
—N-no, no me di cuenta, yo solo, f-fue tan repentino y-
—Tranquilo, no es para tanto, es solo una pequeña mancha, ¿podrías pasarme una servilleta? Chanyeol le dijo suavemente, con una pequeña risilla, y Baekhyun sintió algo removerse en su interior por lo calmado que Chanyeol estaba actuando.
Baekhyun tan solo asintió a lo que le dijo y tomó una servilleta de la mesa, girándose para mirar a Chanyeol. Lo dudó por un momento, pero se puso frente a él y presionó la servilleta contra su pecho.
—Perdón— le dijo.
Y Chanyeol, un poco confundido por las acciones de Baekhyun, tan solo dejó sus brazos inertes a sus costados. —No te preocupes.
Baekhyun continuó frotando la servilleta suavemente contra la mancha de vino esparcida sobre su pecho. Tragó saliva, dándose cuenta de lo cerca que estaban. Levantó la mirada un poco. Una estúpida decisión de la cual se daría cuenta después, pero no a tiempo- y vio como Chanyeol lo miraba con sus profundos ojos castaños.
Sintió su aliento estancarse en su garganta, y maldita sea- es un abogado, no se supone que deba paralizarse así, o perderse entre palabras, perderse
entre pensamientos. Los ojos de Chanyeol no se movieron ni un poco, estaban fijos en los cálidos ojos cafés de Baekhyun, hasta que el chico aplicó un poco más de presión en la servilleta que estaba frotando contra el pecho del mayor
—Ow-— Chanyeol exclamó, poniendo sus dedos sobre los de Baekhyun —¿Estás bien?
—Um- si— Baekhyun dijo, quitando su mano —Estoy perfectamente bien, ¿Por qué no habría de -tú ¿-tú estás bien?— Baekhyun balbuceó y Chanyeol lo miró confundido. Se mantuvo en silencio, lo cual lo estaba incomodando y Chanyeol lo sabía. Por supuesto que lo sabía. De lo contrario, habría hablado, pero no, se mantuvo en silencio y dejó a Baekhyun atorado en el agujero que el mismo cavó.
—Me refiero a tu camisa, ¿Tu camisa está bien?— agregó y Dios, que horribles pensamientos fueron esos y que horribles instintos que se presentaban frente a ellos sin disimulo. Que absolutamente horrible.
Chanyeol debió haber visto la vergüenza en el rostro de Baekhyun, porque comenzó a reírse. —Si, mi camisa parece estar bien.
Baekhyun sintió sus mejillas colorearse, probablemente combinando con el color de la camisa de Chanyeol. Sin pensarlo tomó la copa de vino y la llevó a su boca, dejando que el suave sabor se deslizara sobre su lengua hasta que sintió una mano en su cintura, lo que hizo que casi -casi- lo escupiera.
—¿Nunca antes has tomado vino?— Chanyeol preguntó, mirando horrorizado a Baekhyun tomar el vino como si fuera un vaso grande de limonada en un día de verano.
—Por supuesto que he tomado vino antes— le respondió bajando su copa, avergonzado de haber sido cuestionado sobre eso —Pero tengo 23 años, bebo vino con la misma frecuencia que tu bebes Coca Cola.
—Y me imagino que la consumes bastante— Chanyeol dijo, y suspiró —Acabo de conocerte y puedo deducir que no eres nada sofisticado.
—Oh, ¿Y tú sí?— Baekhyun le respondió y Chanyeol le sonrió un poco, inclinándose para hablar más despacio —¿Ha visto mi casa, señor Byun?
Baekhyun lo miró fijamente, admirando sus definidas facciones, fuertes, su mandíbula perfecta y su nariz recta, sus pómulos prominentes y cejas oscuras. Si Baekhyun hubiera bebido otra copa o dos, quizá pensaría que Chanyeol le parecía perfecto. El definitivamente no estaba pensando eso ahora, mientras lo miraba silenciosamente. Por supuesto que no.
—Bastante aristócrata, sí.— Baekhyun susurró, sintiendo la punta de su zapato siendo empujada por otro, dándose cuenta de lo cerca que estaban como para que sus zapatos se tocaran. Prácticamente cara a cara. Su simetría siendo casi alucinante, irónicamente.
—Puede ser— Chanyeol le respondió y Baekhyun lo vio retroceder un paso, sintiendo extrañamente vacío el espacio que le rodeaba, en el que ahora no estaba Chanyeol, pareciéndole irritante. No sabía por qué.
—Apuesto a que tienes un bote— Los llamamos yates— Apuesto a que tienes un yate. Dos, de hecho.
—¡¿Tienes dos yates?!
—Bueno, uno y un velero— Chanyeol dijo mientras se servía un poco más de vino —Podríamos ir a pescar algún día.
—¿Tan pronto haciendo planes?— Una suave voz interrumpió los pensamientos de Baekhyun, quien ya estaba visualizándose a sí mismo junto a Chanyeol, pescando juntos. Baekhyun volteó y miró a Sandara y a Taeyeon junto a ella, ambas sosteniendo bandejas de comida, que dejaron en la mesa de madera de al lado.
—Quise mostrarle a Baekhyun mi cuarto de vinos, enseñarle unas cuantas cosas de la crème de la crème. Después de todo, va a estar trabajando alrededor de abogados.
Baekhyun parpadeó, quizá demasiado atento a como sonaba su nombre saliendo de la boca de Chanyeol. Hermoso, sonaba hermoso. Existen solo unas cuantas cosas hermosas en el mundo: las noches estrelladas, Love me Tender de Elvis, y la forma en la que Chanyeol pronunciaba el nombre de Baekhyun. También Taeyeon, el día de su boda. Sin ningún orden en particular.
—¡Suena excelente!— Taeyeon chilló, con una gran sonrisa en su rostro. ¡Ustedes dos podrían volverse amigos!, como nosotras— les dijo, bastante emocionada con la idea.
—Chanyeol no tiene amigos, Taeyeon, está demasiado ocupado con el trabajo,
¿Verdad, amor?— Sandara dijo, caminando hacia él, sus tacones resonando en el piso de madera. Chanyeol puso su mano en su cintura.
—Te encanta mencionar eso, ¿Cierto? Chanyeol dijo, besando su mejilla delicadamente, mirando después a Baekhyun y a Taeyeon, mientras Sandara ponía una mano en su pecho, sonriendo. A Baekhyun le recordaba a Chanyeol de alguna forma. Su parecido era casi alucinante. Era fascinante como se complementaban el uno al otro, Baekhyun pensó mientras apartaba la mirada.
—¡Salpicaste tu camisa con vino! ¿Podrías no ser tan incompetente por una noche? Tenemos visitas— le dijo Sandara con esa voz elegante, que hacia evidente su clase alta, incluso sin tener que decirlo.
—No fui yo, cariño— Chanyeol le respondió, mirando a Baekhyun después, sonriendo suavemente —A Baekhyun se le cayó un poco.
—Lo siento, n-no lo hice a propósito— Baekhyun le respondió y Taeyeon rió cariñosamente.
—Hmm, entonces supongo que no puedo gritarte, no hasta que te conozca un poco más— Sandara dijo y Chanyeol se rió sutilmente.
—Yo le gritaré por ti, ¿Eso te gustaría, Baekhyun?— Chanyeol le preguntó, sus labios curvándose en una media sonrisa.
Baekhyun se tensó. ¿Cómo se supone que debía interpretar eso? Tan solo se rió, sonando tan forzado como se sentía.
—Deberíamos cenar antes de que se haga más tarde, tenemos clases mañana.— Taeyeon dijo y Sandara sonrió.
—Es encantador lo jóvenes que son. Reminiscente. Extraño eso, ¿Tú no?— Sandara dijo mientras servía la cena. Siempre sonaba tan fría y cortante, Baekhyun no podría descifrar cuando estaba siendo sarcástica y cuando no.
—No realmente. Al parecer, si tienes 23 en estos días no haces más que beber Coca Cola— Chanyeol dijo, haciendo a Baekhyun reír.
El sonido captó la atención de Chanyeol, por supuesto, porque giró la cabeza de inmediato hacia Baekhyun y le sonrió. Baekhyun lo miró, apartándose casi en un instante, no sabiendo por qué lo hizo, pero lo hizo, y Chanyeol lo hizo también.
Así fue por el resto de la noche, ambos cruzando miradas y apartándose después. La cena fue agradable. Las mujeres hablaron sobre algunos conocidos, mientras Chanyeol y Baekhyun hacían unos cuantos comentarios de vez en cuando. Era muy poco usual, pero Sandara exudaba esa aura fuerte y confiada que Baekhyun veía rara vez en una mujer. Quizá eso explicaba lo silencioso que Chanyeol era, y lo confiado que se mostraba cuando estaba con Baekhyun.
—Fue muy agradable, Sandara, muchas gracias, te extrañé tanto desde que te mudaste a Londres.— Taeyeon dijo rápidamente, con sus dedos jugueteando entre sí. El contraste entre ella y Sandara era más que evidente. Sandara era tan centrada, segura de sí misma, de carácter fuerte, claramente inteligente y no parecía buscar la aprobación de su esposo todo el tiempo, mientras Taeyeon era exactamente lo contrario. Baekhyun se preguntaba si se volvería igual que ella después de unos cuantos años de matrimonio.
—No te preocupes, Taeyeon, no vives tan lejos de aquí, ¿Cierto? Ven cuando quieras, espero verlos por aquí más seguido. Sandara dijo, sonriendo genuinamente.
—Si, por favor. Todos esos abogados y doctores treintones se vuelven aburridos después de un par de reuniones. No hay mucho de qué hablar cuando pasas tus días detrás de montones de papeles y huesos. Chanyeol dijo y Baekhyun soltó una risita.
Dejó de reír casi al instante en que Sandara lo miró por un par de segundos, sonriendo después. —Tú y Chanyeol parecen llevarse bien, deberías pasar más tiempo con él, no quiero que se vuelva aburrido— ella le dijo y Chanyeol se mofó.
—Suenas como mi madre, Dara. Pero claro, no me importaría.— Chanyeol dijo y Baekhyun tan solo lo miró, asintiendo después.
Todos se levantaron y caminaron hacia la puerta, la despedida durando más de lo normal porque las mujeres se quedaron hablando de algo que no alcanzaron a decir en la mesa. Era agotador ver lo mucho que hablaban. Baekhyun quisiera que dejaran algo pendiente para la próxima vez que se vieran.
—Así que...— Chanyeol dijo mirando a Baekhyun —Te veré más seguido por aquí— le preguntó, pero más que una pregunta, parecía una afirmación. Una pregunta retórica, quizá, porque el parecía bastante seguro de la respuesta.
—Claro, si tú quieres— le respondió y Chanyeol sonrió.
—Esa no es una respuesta. 'Si tú quieres' es lo que la gente dice cuando no quiere hacer algo. En serio, Baekhyun, no puedo evitar notar lo tenso que te pones a veces— Chanyeol dijo, posando su mano en el brazo de Baekhyun. —Relájate, haz algo de yoga, a la gente de la India les funciona.
Baekhyun sintió como la sangre le subía a la cabeza cuando Chanyeol lo tocó, una especie de corriente eléctrica recorriendo su espina dorsal. No sabía cómo, o por qué. Lo único lo que sabía era que le gustaría si Chanyeol lo tocara un poco más.
—Yoga, claro— Baekhyun rió, mirando a Chanyeol. Lo dudó un momento y después asintió. —Si..
—¿Sí?
—Me verás por aquí más seguido.— Le dijo tímidamente, sintiéndose pequeño ante la mirada de Chanyeol. —Si tú quieres.
—Me gustaría— Chanyeol dijo y Baekhyun le sonrió.
Un poco más tarde, Baekhyun caminó por la calle desde la casa de Chanyeol hasta la suya, junto a Taeyeon, quien se quejaba por el frio clima. Baekhyun apenas y le prestó atención, pues no podía sacar la sonrisa de Chanyeol de su mente.
—¿Te agradaron?— Taeyeon le preguntó cuando llegaron a su pequeño y desgastado apartamento, mientras se quitaba su abrigo. Baekhyun se quitó el suyo también, dejándolo en el perchero, caminando por el pasillo hasta la cocina.
—Claro, Sandara parece agradable, bastante inteligente, es encantadora— Baekhyun dijo y Taeyeon caminó hasta él.
—¿Y qué piensas de Chanyeol?— Taeyeon preguntó y Baekhyun sintió un extraño retortijón al escuchar su nombre, tomando una jarra de agua, sirviéndose un poco en un vaso.
—Es agradable, bastante divertido, no sé por qué me dijiste que el esposo de Sandara era aburrido.
—Bueno, eso fue lo que ella me dijo, pero parece alguien muy dulce, y muy guapo, por supuesto.— Taeyeon canturreó y Baekhyun se sonrió a si mismo. Muy guapo.
—Iré a cambiarme para dormir— Taeyeon dijo, inclinándose un poco para besar la mejilla de Baekhyun. —Ven a la cama pronto, no te quedes leyendo tan tarde otra vez.
—No te quedes esperándome despierta otra vez.
—Eres muy malo a veces— Taeyeon dijo poniendo una mala cara y Baekhyun la miró, sintiendo sus hombros tensarse. Intentó relajarse, no supo por qué se puso tan tenso de repente.
—Te quiero— Baekhyun murmuró, besándola suavemente. Ella sonrió, besándolo de vuelta, apartándose después.
—Te quiero también— le respondió con su voz suave, y Baekhyun sonrió mientras la veía darse la vuelta y caminar hacia su habitación, bailoteando un poco, su cabello rubio moviéndose con gracia.
Y mientras Baekhyun la miraba, su mente se sintió borrosa. No podía dejar de pensar en Chanyeol.