One shots [Naruhina]

Summary

Libro de One shots Naruhina ❤️ Son minis historias basadas en pequeños fragmentos de mi imaginación. Espero lo disfruten 🌸

Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
13+

Hinata, ¿Qué pasó entre nosotros?


Naruto

Luego de 12 años de nuestro matrimonio, todo cambió entre nosotros.

Nuestros intereses ya no son los mismos. Tanto Hinata como yo hemos cambiado de muchas formas. Buenas o malas, realmente, es relativo para cualquiera. Puede decirse que nuestro lindo amor romántico que nos complementaba, disminuyó con el paso del tiempo.

La llegada de nuestros hijos preciosos focalizó nuestra atención en otros intereses; económicos, hogareños, personales, y mi labor como Hokage fue el cambio decisivo.

Aquella labor Shinobi que tanto había deseado desde niño, quien diría que me atrajo distanciamiento en mi familia, desafortunadamente.

Aquella sensación familiar que siempre necesite tener, la había alejado por completo.

Por un tiempo no pude evitarlo, mi labor como Hokage era lo que más me importaba en ese momento. Y llegó una temporada en qué mi mente se casó con el ideal de que mi familia era toda la aldea de Konoha.

No me percaté de cuánto perdería...

Había defraudado a mi familia.

Un día, regresé a casa de madrugada, eran pasadas las 12 a.m sin avisarle a Hinata y a los niños como siempre, ingresé con cautela a la habitación que compartía con mi esposa. Ahí, ví a Hinata durmiendo profundamente en ese amplio colchón que mostraba mucho espacio libre.

Mucho espacio libre, debido a mi ausencia.

Mi mirada se fijó en ella. Envuelta en aquellas ligeras sábanas que tanto le gustaba cubrirse hasta los pechos, con su suéter violeta que usualmente vestía durante el día.

La melancolía me invadió con fuerza al suspirar pesadamente.

"Otra vez dormía sin cambiarse... cansada...”

“Otra vez dormía sola”

No hice más que agachar la mirada después de pensar aquello. Dentro de mí interior había un sentimiento que me desgarraba el alma.

“Que mal esposo eres Naruto. Ella no merecía esto”

Ahora, 12 años más tarde, lo comprendía.

Ya no éramos un matrimonio, una familia. Solo un contrato de alianza nos unía.

Levanté mi vista de nuevo a su tierna presencia y me acerqué a su lado para admirar su esbelto rostro.

Hinata, ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que dormimos una noche juntos?

Era una pregunta muy buena, y a la vez, muy pesada. Una demasiado lamentable para los dos si soy sincero, porque cada segundo del día nos mortificaba en silencio.

Sin que ninguno dijera algo al respecto.

Lentamente retiré sus delgadas sábanas de tela fina sin intenciones de despertarla. Que belleza. Contemplé su lindo cuerpo por varios segundos.

Dentro de mi interior sentía deseos de querer abrazarla y consentirla entre mis brazos como cuando éramos unos locos enamorados.

Hinata, mi único deseo es volver a amarte para que descubras que jamás te olvidé.

Que jamás te dejé de amar.

En un impulso, pasé mis manos debajo de su espalda y rodillas para alzarla delicadamente y sentarla sobre mi regazo. Olí ese delicioso aroma a lavanda que tanto imanaba su cabello.

Que aroma tan aromático. Rodé mis brazos sobre ella y miré sus lindas facciones por un segundo, percibiendo un inexplicable sentimiento.

Hinata, ¿Cuánto tiempo continuaremos escribiendo la misma historia?

Necesito saber, ¿Todavía me sigues amando?

Mi tristeza empeoraba con el transcurso del tiempo cuando recordaba nuestros bellos momentos de noviazgo antes de casarnos. Este malestar es el precio a pagar por olvidar a mi familia. Mi hogar. Mi propósito. Ahora, había perdido mi orgullo.

No era un buen padre, tampoco un buen esposo... ¿Qué me había pasado?

En ese momento, Hinata abrió los ojos pesadamente al detallar por un momento donde estaba. Reflejando un ligero asombro.

-- ¿Naruto - kun?

Su mirada se elevó hacia la mía mientras yo le dediqué una cariñosa sonrisa.

-- N-no sabía que vendrías hoy... -- Su voz fue casi audible al posar su mano sobre mi pecho.

-- Disculpa por no haber avisado -- comenté de momento -- Nunca fue mi intención despertarte.

Ella sonrió sin ningún problema.

-- Está bien... no te preocupes. Adoro tu presencia -- se acurrucó más en mi pecho como un gatito -- Si hubiera sabido que vendrías hoy, te hubiera preparado la cena...

-- Está bien -- dije de pasada con un toque cómico -- No hay nada que un ramen de Ichiraku no resuelva.

Su risita suave inundó el silencio del dormitorio, y yo le sonreí casi de prisa. Cuánto tiempo ha pasado que no escuchaba esa hermosa melodía.

Ambos guardamos silencio y por un momento y sentí como expresó un largo suspiró contra mi pecho mientra lo acariciaba.

-- Me encanta cuando estás aquí. Ójala... fuera así siempre...

Entorné los ojos sin decir una palabra. Escuchar eso se sintió como si me lanzarán una cubeta de agua fría.

-- Hinata... -- dije al apartarla por un momento complicado -- Lamento nunca estar aquí contigo...

-- Está bien Naruto... -- intervino al instante acariciando mi mejilla -- Ya hablamos de eso.

"Aún así no me bastaba" pensé de inmediato.

Ella continuó -- Tu trabajo es demandante y yo entiendo. Si necesitas quedarte allá en la oficina, yo entiendo...

Volvió a acurrucarse sobre mi pecho mientras mis fuerzas de voluntad peligraron por sucumbir junto con su voz.

Hinata, eres muy noble y comprensiva... ¿Por qué no me reprochas nada?

Siempre me sentía como un egoísta estando a su lado. Aunque no me lo afirmara, yo sabía que también sentía esa soledad que tanto nos marcaba.

Y es que nos necesitamos, necesitamos amarnos, sentirnos, abrazarnos... Tú más que nadie lo sabe.

Cubrí sus mejillas al mirarla con un brillo desesperado -- Hinata, ¿Todavía me amas?

Un silencio se presentó de pronto, y luego percibí una dulce caricia de su parte sobre mi mejilla. Ella sonrió con dulzura:

-- Siempre te he amado, Naruto-kun.

Temblé al escuchar sus palabras, y pregunté casi de prisa: -- ¿Entonces por qué seguimos haciéndonos daño?

Ella guardó silencio.

Mi amor por ella era infinito, y ahora quería remediar mis errores y demostrarle el resto de mi vida que todavía la amo con locura.

Un silencio se prolongó entre nosotros, y luego un ligero sollozo se escuchó por parte de Hinata. Pude apreciar como la luz de la luna reflejo sus orbes blancos cristalinos.

Mis ojos respondieron de la misma manera con tristeza. Ambos sintiendo ese sufrimiento que desgarraba nuestros corazones desde hace 12 años.

Ambos sabíamos que nuestro destino debía cambiar.

-- Volvamos a iniciar, Hinata -- suplique con una mirada, acariciando sus mejillas -- Volvamos a iniciar nuestra bella historia que perdimos hace tiempo. ¿Quieres?

Ella se encogió de hombros y se alejó por un momento afectada, diciendo con un tono tembloroso -- No hay nada que arreglar...

-- Sabes que sí -- Mis ojos se cristalizaron -- Hinata... ¿No quieres volver a amarnos como antes?

Sentí como sus lágrimas bajaron por sus lindas mejillas, y se las limpié de inmediato, mientras mencionó las palabras mágicas que necesite oir.

-- Si quiero.

Ahí un beso marcó un nuevo inicio en nuestra historia.

Está vez nuestro amor ya no tendría un final triste. Volveríamos a amarnos como antes cuando éramos unos locos enamorados, sin permitir que otra fuerza vuelva a impedir nuestro amor correspondido.

Que hermoso se sintió esto. Esa noche ambos descubrimos lo maravilloso se sentía nuestro cariño después de muchos años. De lo que nos estábamos perdiendo sin concientizarlo.

-- Te prometo que ahora en adelante los visitaré más seguido. No te fallaré ttbayo.

Ella sonrió. Definitivamente era como una obra de arte ante mis ojos, nadie podía convencerme de lo contrario.

Aunque luego suspiró profundo. Algo afligida.

-- Naruto-kun, he intentado hacerles entender a los niños tu ausencia con la mejor disposición posible... -- entornó la mirada lentamente -- sin embargo, Boruto... le cuesta entenderlo...

Y se limpió las lágrimas que amenazaron por salir. Probablemente pensando que era la más insuficiente del mundo.

A pesar del cambio que nos distanció hace 12 años, Hinata nunca fue capaz de argumentar antes ellos en mi contra. No saben cuánto le agradezco por ello.

-- No te preocupes -- besé su mejilla con mi típico carisma para hacerla sentir mejor -- Yo me encargaré de Boruto.

Ella posó una mano sobre la mía y yo le besé el dorso, felices de que al final ambos estuvimos dispuesto a recrear nuestra linda historia amor como se merecía.

¿Qué paso entre nosotros? Fue una pregunta que los dos nos preguntamos incontable veces.

Sin saber que la respuesta a nuestro problema era volver a amarnos.

Cómo cuando estábamos en la etapa del enamoramient0.