Más allá de los límites

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Summary

Lucas ha pasado una gran parte de su vida en un hospital. Luego de recibir una carta, él decide ser valiente y romper las reglas.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Más allá de los límites

Me gustaría saber cómo siente el aire que respiras. Observo a la ventana, pero mis miedos evitan que pueda abrirla. No sé cuántas especies de animales existen. Conozco solamente a aquellas las que he leído o visto en documentales. Mi mamá dice que estar adentro es mejor que afuera. Hay días que me imagino saltando la reja y al fin conocer el exterior. Enciendo el televisor; las personas se divierten, el sol acaricia sus rostros, o simplemente caminan bajo la lluvia. Están cautivadas por la belleza de la naturaleza y por el hecho de que son libres.

Me despierto y mi rutina empieza de nuevo. Pastillas o algunos exámenes me acompañan. Desearía ser capaz de saltármelos por un día. Pero no es así ya que tengo leucemia. Tenía cinco años cuando mi madre me llevó al hospital porque me salía sangre por la nariz. Habían sido más de tres veces durante el transcurso de la mañana. Un examen de sangre fue suficiente para diagnosticar mi cáncer. El temor de mi mamá se había hecho una realidad. Ella, como toda madre, lo presentía ya que mi tío había fallecido de una enfermedad relacionada con la sangre. Tenía diez cuando le informaron. Falleció a la edad de veinticinco. Creo que ahora me toca transitar por el mismo camino.

Actualmente, tengo diecinueve y mañana será mi cumpleaños. Soy consciente de que no podría llegar a otro día. No estoy triste, pero sí molesto, puesto que he pasado una gran parte de mi vida dentro de este hospital. Le pido a mamá que me lleve de paseo, pero ella siempre me hace recorrer los mismos lugares. Sala 45 y sala 46. Los doctores me autorizaron visitar esas salas y unos pocos pasillos. En la sala 45, pacientes con condiciones similares son llevados para allí. Hay juegos, rompecabezas y demás que nos ayudan a pasar el tiempo. No me gusta estar ahí. Hace seis meses conocí a una chica, su nombre era Laura. Su condición era cáncer de pulmón. Al igual que yo, ella no tenía permitido dejar el hospital. Solíamos hablar sobre los países que nos gustaría visitar. Me había enamorado, pero no se lo pude decir. Un día ella dejó de venir. Cuando les pregunté a las enfermeras, su cáncer se había expandido por todos sus pulmones y murió. Regresé a mi habitación y no le conté a mi mamá, sabía que eso la pondría triste.

En la sala 46 llevan a los recién nacidos. Los miro a través del vidrio. Me gustaría ser un bebé de nuevo y que mi enfermedad se fuera. Al mediodía almuerzo con mamá. El abuelo Juan y la tía Abigail nos visitan. Están sentimentales y me abrazan tan fuerte que no importa. Sé la razón de por qué están aquí. Finjo sorpresa a la vez que abro sus regalos. La pasamos genial y hablamos de nuestras vidas. Ellos dicen que algún día los podría visitar para conocer a mis primos. Solo los conozco por fotos.

Un tiempo más tarde una nueva persona llega. Es la mamá de Laura. Ella viene porque Laura le había comentado del tiempo que pasamos en la sala 45. Yo era su mejor amigo, pero no pudo decírmelo. Le doy las gracias, me abraza y llora. Antes de irse, me da una carta que Laura escribió. Mamá está cansada y toma una siesta. Las visitas ya no están. Es pasada de la tarde, no quiero quedarme en cama. Le digo a mi mamá que iré a la misma ventana que siempre voy. Desde ahí se ve un parque; hay familias y una playa. Me gustaría caminar por la arena y sentir el agua del mar en mis manos. El tiempo es limitado, sé que no me permiten salir afuera, pero ¿y si mañana no estoy aquí?

Regreso a mi habitación y mamá aún duerme. Me abrigo, uso guantes y una mascarilla para estar protegido. Las enfermeras están ocupadas y los doctores abocados a sus rutinas. Una vez oí de la terraza. Ahí arriba hay un pequeño jardín y bancas que te permite ver las estrellas. Tomo la carta y me decido leerla allá. Después de caminar algunos metros me siento exhausto. Debo continuar. Son las siete y empieza a oscurecer. Pasillos que nunca había recorrido se iluminan y finalmente llego al ascensor. Cuesta respirar. Me subo y presiono los botones. Las puertas se abren y veo diversas flores y luces. ¡Es asombroso! Alcanzo una banca y me siento. Apenas respiro por la mascarilla. Me siento mareado, no me detengo. Debo leer la carta.

“Querido Lucas:

Quiero agradecerte por ser tan encantador y gentil. Ambos éramos los más jóvenes entre adultos en la sala 45. Nuestra condición era la conexión. Recuerdo la primera vez que nos conocimos. Estabas dibujando un perro y te sugerí colorearlo de azul. Eso te molestó porque sabías que los perros son de color marrón. Después de aquel día, pasábamos las tardes juntos hablando de tonterías. Imaginaba que nuestras almas viajarían el mundo. Quería besarte, pero me era imposible. No me quiero ir. Si tengo que irme, tienes que saber que ¡te amé!

Con amor,

Laura.”

Termino la carta y las lágrimas me sobrepasan. Miro a las estrellas, una brisa acaricia mi cara. Se siente como si Laura estuviera aquí. Mi mamá me encuentra y grita mi nombre mientras llora; las enfermeras lucen molestas. Me aproximo a ellas y me desmayo. Despierto en mi habitación. Mi mamá está a mi lado y se emociona cuando le digo que lo siento. Ella dice que está bien, entiende por qué lo hice. El doctor me felicita, casi muero. Él está preocupado y quiere hablar con mamá. Estoy feliz; logré llegar afuera y experimentar lo que la mayoría hace cada día. Mi madre regresa, su rostro es el más triste que nunca. Ella me dice que mis resultados no son buenos. Miro el reloj, han pasado más de las 12 de la noche. Le digo que no se desespere. “¡Tengo veinte, mami!” Ella me abraza de una manera tan especial. “¡Quizás soy afortunado y puedo vivir más de mis 20!”

Ha sido un día increíble. Estoy agotado y quiero dormir. No sé qué sucederá mañana. Estoy tan emocionado que no me preocupa. Sueño que recorro el mundo con Laura. Estamos tomando un café en París, luego visitamos el “London Eye” en Londres. Estos lugares son más impresionantes que leerlos o verlos por la TV. Mi mamá finalmente tiene tiempo para seguir sus sueños. Lo que viene a continuación es algo maravilloso.