La ultima campana

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Summary

El bullicio habitual de la mañana en Gwangju no revelaba lo que estaba por venir. Ji-yeon, distraída en su pupitre, no podía quitarse de encima una sensación de inquietud. Las noticias sobre un virus parecían algo lejano, hasta que sonó la campana de emergencia en su escuela. En cuestión de minutos, el caos se apoderó de los pasillos. Gritos, empujones, rostros pálidos de terror. Ji-yeon, junto a sus amigos Dong-hyun y Hye-jin, se abrió paso desesperadamente hacia la cafetería, buscando un refugio que apenas les ofrecía seguridad. El virus había llegado, transformando su escuela en una trampa mortal. El mundo que conocían acababa de cambiar para siempre.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
16+

El Último Día de Normalidad


Todo se centra en un día común en Seúl. Las calles están llenas de estudiantes que se dirigen a la escuela, oficinistas apurados, y el tráfico habitual que marca el ritmo de la ciudad. Ji-yeon camina sola hacia su escuela, con sus auriculares puestos, tratando de evadir la realidad que la rodea. Es un día nublado, y el cielo parece más oscuro de lo habitual, pero nadie parece prestarle mucha atención.*



Ji-yeon observaba el suelo mientras caminaba, tratando de ignorar la ansiedad que se arremolinaba en su pecho. Su madre había pasado la noche anterior hablando con su hermano sobre su próximo torneo de fútbol, mientras que a ella ni siquiera le preguntaron cómo le había ido en sus exámenes. Era solo otro día en su vida, donde los esfuerzos parecían nunca ser suficientes.



En la escuela, Ji-yeon se reúne con sus dos amigos, Dong-hyun y Hye-jin. La conversación es ligera, sobre las últimas clases y los exámenes. Pero, a lo lejos, sirenas empiezan a sonar, un sonido que crece poco a poco en la conciencia de todos.



Dong-hyun frunció el ceño cuando escuchó las sirenas. No era inusual escuchar sirenas en Seúl, pero hoy parecían… diferentes. Más urgentes. Hye-jin soltó una risa, tratando de cambiar el tema. ¿Estás listo para el examen de historia? Apostamos ayer que no sacarías más de un 60, bromeó, tratando de aligerar el ambiente. Pero Ji-yeon apenas escuchaba, su atención dividida entre la conversación y el ruido creciente.



La clase continúa como de costumbre, pero Ji-yeon no puede sacarse de la cabeza el sonido de las sirenas. A lo largo de la mañana, más estudiantes parecen notarlo también. Los teléfonos comienzan a vibrar en los bolsillos, con notificaciones de mensajes urgentes. En la pantalla, se despliegan las noticias de un brote extraño en una ciudad vecina. Se informa de un virus que provoca comportamientos violentos en las personas.



Ji-yeon sintió su corazón acelerarse mientras leía la noticia en la pantalla de su móvil. Era un titular que se sentía más como algo salido de una película que de la vida real: ‘Virus Desconocido Provoca Violencia Masiva en Daejeon’. Su estómago se revolvió al leer más. No era la única; las caras de sus compañeros de clase mostraban el mismo desconcierto y temor.


El eco de la campana suena a lo largo de los pasillos, pero no es el sonido de la rutina diaria; es la señal de algo mucho más oscuro. Mientras los estudiantes comienzan a entender lo que está sucediendo, el pánico se desata en cuestión de segundos. Ji-yeon, Dong-hyun y Hye-jin se encuentran atrapados en una clase que ahora parece un ataúd con ventanas.


El sonido de la campana hizo eco, pero esta vez no era el usual llamado al cambio de clases. Era una advertencia, un grito enmascarado de desesperación. Ji-yeon sintió un nudo en el estómago, como si todo el aire hubiese sido succionado de la habitación. Miró a sus amigos, sus rostros pálidos reflejaban el mismo terror que ella sentía.


- Ji-yeon: -con voz quebrada- ¿Qué vamos a hacer? Esto no puede estar pasando… no aquí.


- Dong-hyun: -mirando frenéticamente alrededor, tratando de pensar- Tenemos que salir de esta clase. No podemos quedarnos aquí esperando a que… que el virus nos alcance.


- Hye-jin: -respirando rápido, en un intento por no entrar en pánico- Pero si salimos, ¿a dónde? ¡La escuela está llena de estudiantes! No sabemos quién podría estar infectado…


El ruido en el pasillo se intensifica. Los estudiantes empiezan a correr, algunos llorando, otros empujando a los que tienen delante. Ji-yeon mira a Hye-jin, buscando algún tipo de respuesta. Pero lo único que encuentran es miedo. Dong-hyun sujeta la manija de la puerta, dudando por un instante antes de abrirla, el caos detrás de la puerta golpeándolos como una ola.



Dong-hyun dudó, su mano en la manija de la puerta. Podía escuchar los gritos, los sollozos. Pero quedarse allí no era una opción. Abrió la puerta y fue como si el pánico del pasillo se derramara en la sala. Ji-yeon sintió su corazón latir en su garganta, y Hye-jin le apretó la mano con fuerza, sus ojos llenos de miedo.



- Hye-jin: -casi gritando por encima del ruido- ¡No podemos ir muy lejos! Si nos quedamos cerca de la cafetería, al menos podremos tener comida. ¡Si esto dura días, la necesitaremos!


- Dong-hyun: -asintiendo, tratando de mantener la compostura, aunque sus manos tiemblan- Sí, eso tiene sentido… al menos sabemos dónde está y cómo llegar rápido desde allí. ¡Vamos!


El grupo se mueve rápidamente hacia la cafetería, pero el caos en los pasillos hace que sea difícil mantenerse unidos. Hye-jin tropieza, pero Ji-yeon la agarra antes de que caiga al suelo. El ambiente está cargado de pánico y desesperación, y cada paso que dan es una lucha contra la marea humana.


Era como nadar contra una corriente. Cada vez que avanzaban un paso, parecía que eran empujados dos hacia atrás. Ji-yeon apenas logró mantener a Hye-jin en pie cuando casi tropezó con alguien que corría en dirección contraria. El ruido era ensordecedor; gritos, sollozos, y las órdenes confusas de profesores que intentaban mantener el control.


- Ji-yeon: -jadeando, mientras tira de Hye-jin- ¡No te sueltes! ¡Tenemos que llegar a la cafetería antes de que se llene o que la cierren!


- Dong-hyun: -mirando sobre su hombro, asustado por lo que podría estar detrás- ¡Rápido, no podemos quedarnos aquí parados!


Finalmente llegan a la cafetería, pero cuando intentan entrar, se encuentran con que las puertas están cerradas desde adentro...