hae y hyuk || eunhae oneshot

Summary

Aquel verano fue lo mejor que les pudo pasar, pero lamentablemente llegó a su fin y Donghae debía de volver a Daejeon, y despedirse de Hyukjae fue lo peor del mundo. Pero lo peor fue cuando, al ingresar a clases, se enteró de que aquel apuesto chico, era su nuevo profesor de clase. Y que, después de enterarse de que Donghae era menor, Hyukjae no quiso saber nada de él. ¿Qué hará Donghae para recuperar su amor?

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

única parte

Esa mañana, Donghae se levantó a duras penas y con una tristeza inmensa en él. Hace tres días que había regresado de Mokpo y su corazón dolía cuando recordaba a su dulce amor de verano de esos dos meses en que fue a visitar a su abuela. Lee Hyukjae fue todo lo que siempre buscó y ahora que ya no estaban juntos, dolía. Y demasiado. Se quitó las cobijas de encima y se preparó para el inicio de clases, tomó su toalla y se metió al baño para ver si así podía despejarse un rato del dolor de su corazón, y claro, para ir presentable al instituto.

El agua le quitó el sueño y comenzó a ponerse el uniforme que consistía en su pantalón negro, camisa blanca, corbata a rayas y su saco con el nombre de la institución en él. Se puso su gorra para cubrir su cabello desarreglado y salió de su cuarto para caminar a la cocina para poder desayunar. Ya en ella, saludó a su mamá con un beso en la mejilla y tomó asiento mientras el dulce aroma de panquecillos recién hechos emanaban por sus fosas nasales.

Su casa era muy pequeña, sólo era de un piso y en ella sólo estaban la sala, la cocina, un baño, la recámara de sus padres, la de sus hermanas y la de él. No había comedor ni un jardín en donde se pudiera dar el lujo de tener un perro para sacarlo a pasear. Su familia era de una posición económica media, pero sus padres siempre les habían dado todo a sus hermanas y a él, y Donghae estaba agradecido con ellos. Sus padres eran su todo en esta vida.

Tomó su mochila de la entrada cuando terminó de desayunar, y se despidió de sus padres y hermanas cuando el claxon del carro de su mejor amigo, Heechul, sonó. Era hora de irse.

— ¡Que tengas un lindo día cariño! —Le dijo su madre antes de salir y Donghae le sonrió agradecido. Aún no podía sonreír con ganas porque cada cosa le recordaba a Hyukjae, y detestaba eso.

Salió de su casa y corrió hacia el auto deportivo de Heechul cuando lo divisó estacionado en la acera. Su mejor amigo lo saludó con la mano y se sentó en el asiento del copiloto. Se giró para saludar a Jungsoo y a Sungmin quienes iban en la parte de atrás.

— ¿Qué tal tus vacaciones Hae? ¿Cómo está tu abuela? —Le preguntó Heechul y prendió el auto para dar marcha al instituto. Donghae fingió una sonrisa y susurró que su abuela estaba bien.

—Nos tuviste abandonados Hae, ya ni contestabas los mensajes —reprochó Sungmin y Donghae asintió. Eso era cierto, el verano estuvo todo el tiempo con Hyukjae que ni atención le prestó a su celular en aquellos meses.

—Lo sé, lo siento... pero estuve ocupado.

— ¿Qué te tuvo tan ocupado que ni atención nos diste en vacaciones? —se burló Heechul sin despegar la vista de la carretera.

—Conocí a alguien —murmuró Donghae y sus amigos se sorprendieron al oír aquello. Pero sus miradas se apagaron cuando vieron como los ojos de Donghae se ponían llorosos. —Me enamoré...

Heechul sintió tristeza por Donghae y, con una mano, le acarició la rodilla para darle confort. Sungmin le sobó el hombro y Jungsoo lo tomó de la mano. Donghae sonrió a sus amigos y se limpió las traviesas lágrimas que salieron de sus ojos.

Después de tres minutos en silencio, llegaron a la escuela y Donghae aparcó en un lugar disponible cercano a la entrada. Todos bajaron del auto y Sungmin lo abrazó por los hombros mientras comenzaban a caminar hacia la entrada. La mirada de Donghae se puso triste cuando Siwon, el novio de Heechul, llegó y abrazó a su mejor amigo para después cargarlo y besarlo. Sonrió triste cuando recordó que Hyukjae solía hacer lo mismo con él. Pero esos sólo eran recuerdos... recuerdos porque jamás pasó por su estúpida cabeza pedirle su número al chico. Y ahora estaban las consecuencias de que sufría por él al no tener nada con qué comunicarse. Vaya que era un tonto.

—Vamos dentro —Le dijo Jungsoo y lo tomó del brazo.

Todos ingresaron al salón y Donghae tomó asiento en la parte de atrás junto a sus amigos. Acomodó sus cosas y esperó a que el timbre de ingreso sonara. Sus ganas de trabajar eran nulas y comenzó a dibujar garabatos en su libreta para no aburrirse y evitar oír los chasquidos de besos que se daban sus amigos con sus parejas. Su ojos se abrieron con asombro cuando observo a Jungsoo darle un beso a Youngwoon, y sus labios formaron una sonrisa cuando se dio cuenta de que su amigo al fin había aceptado la invitación del chico.

Sí que en estos dos meses había pasado de todo.

Y una vez más su sonrisa se apagó cuando recordó a Hyukjae.

Recordó sus besos, sus abrazos, sus caricias, sus gemidos...

Limpió sus ojos para evitar que las lágrimas cayeran y se acomodó en su asiento cuando el timbre sonó. No levantó la mirada cuando sus compañeros entraron al salón ni cuando escuchó la puerta cerrarse anunciando que el profesor había llegado. Siguió haciendo garabatos en su libreta y se dispuso a recordar el lindo verano que pasó con Hyukjae.

Recordó las salidas al cine, al parque, a los bolos, a los helados, a su casa. Recordó todo lo vivido con él y cerró los ojos para evitar llorar.

Abrió los ojos por el ligero golpe que Sungmin le dio en su costilla y vio con confusión al chico, pero el pelinegro sólo movió con su cabeza hacia enfrente para que volteara, así que eso fue lo que hizo. Su mirada se amplió cuando visualizó al chico de sus sueños frente a él y estuvo a punto de sonreír si no fuera por la dura mirada que Hyukjae le dio.

—Deje de estar durmiendo y ponga atención. Y quítese la gorra, esto no es un reformatorio —vociferó Hyukjae con voz dura y se giró cuando terminó de hablar.

Donghae seguía asombrado y se quitó la gorra escuchando las burlas de algunos de sus compañeros, se acomodó en su asiento y puso atención a Hyukjae. ¿Qué hacía Hyukjae en su instituto?

—Soy Lee Hyukjae, su nuevo profesor de matemáticas —habló el chico alto viendo a sus nuevos estudiantes, evitando a toda costa que sus ojos fueran al lugar del chico que puso su mundo de cabeza hace dos meses. —Pasaré lista...

Sacó la lista de asistencia de su portafolio y comenzó a decir los nombres de sus alumnos. Dijo con frustración el nombre deLee Donghae y siguió con los demás hasta que terminó. Les pasó a sus alumnos unas hojas y, mientras éstos las repartían, se dedicó a darles las instrucciones.

—Contesten eso, es para ver cuánto saben. Al finalizar me dejan la hoja en mi escritorio. Pueden empezar.

Hyukjae terminó de decir aquello y tomó asiento en su silla para dedicarse a observar como sus alumnos sufrían con los problemas que les había dejado.

Su mirada no pudo evitar posarse en el chico castaño que lo observaba de reojo. Lee Donghae... el chico que fue todo para él en aquel verano, pero ahora sólo resultó ser un mentiroso. Desde que entró al salón sus ojos se posaron en el chico y frunció su ceño cuando vio que portaba el uniforme escolar...era menor de edad.

Quitó su mirada de él con un agudo dolor en el pecho y comenzó a resolver los problemas para cuando los tuviera que calificar, aquellos problemas matemáticos eran pan comido para él.

Cuando la campana sonó, todos los alumnos se pararon de su asiento dispuestos a ir a su siguiente clase. Donghae vio como sus amigos se levantaban de su lugar y recogían sus cosas, pero él no estaba haciendo nada. Necesitaba quedarse a solas para hablar con Hyukjae y ver por qué carajos lo trató tan mal en clase, y claro, que hacía allí y verificar si todo estaba bien entre ellos. Lo tomó de sorpresa verlo en su instituto, y peor aún, siendo su profesor de matemáticas, materia la cual detestaba.

—Vamos Hae—le dijo Jungsoo, pero el chico negó con la cabeza.

—Adelántense ustedes, quiero hablar con el profesor Lee —comentó Donghae. —Quiero pedir tutorías... ya saben que soy pésimo con las matemáticas —Donghae rió nervioso. Sus amigos asintieron comprensivos y se despidieron del chico. Aún tenía diez minutos para ir a su siguiente clase.

Hyukjae no levantó la mirada aún cuando el timbre sonó. Sólo veía de reojo como los alumnos iban dejando en su escritorio la hoja de trabajo y, cuando pensó que ya se encontraba solo, se recargó en su silla cerrando sus ojos y pensando en Donghae.

—Hyukjae—escuchó la voz del susodicho. Su cuerpo se tensó por completo y frunció sus cejas. —Hyukjae...

— ¿Se le ofrece algo, joven Lee? —preguntó Hyukjae tratando de que su voz sonara firme y dura, cosa que logro haciendo que Donghae frunciera sus cejas mientras veía a Hyukjae reprobatoriamente.

— ¿Por qué no me comentaste que eras profesor? —indagó Donghae mientras observaba al mayor. Quería tanto que esos brazos del pelinegro lo rodearan. Lo extrañaba bastante.

— ¿Y tú por qué carajos no me dijiste que eras menor de edad? Joder Donghae, me acosté contigo y ni siquiera tienes dieciocho años, eso me hace un pedófilo —bramó enojado Hyukjae. Donghae abrió los ojos asustado.

—Yo... pensé que tú lo sabías..., pensé que mi abuela te había dicho mi edad...

—Pues no fue así —Hyukjae se llevó las manos a la cara. —Tengo veinticinco años Donghae...

—Pero eso no me importa —Donghae se arrodilló frente a Hyukjae.—Por favor, perdón. Podemos solucionar ésto y que la gente no se entere... te amo, Hyukjae.

El pelinegro se quitó las manos de la cara y negó con la cabeza frustrado.

—Es mejor que los dos finjamos que nada ocurrió en ese verano, olvidemos lo nuestro Donghae. Será lo mejor. —Hyukjae trató de quitarse a Donghae pero el chico negó con la cabeza con desesperación.

—No..., por favor no hay que olvidar —Donghae ya comenzaba a sentir sus ojos llorosos. Se levantó del piso cuando Hyukjae se levantó de la silla y se abalanzó sobre él para besarlo.

Pero su corazón se rompió cuando Hyukjae lo apartó.

—Por un carajo Donghae, vete —Hyukjae se limpió los labios y aventó al chico. Donghae abrió los ojos sorprendido. —Sólo vete —susurró Hyukjae abatido. A él también le dolía esa situación, aunque no lo pareciera. Él veía por el bienestar de Donghae y el suyo, y aunque quería al chico con locura, lo que ellos hicieran a partir de ese momento ya iba a ser mal visto y él necesitaba un trabajo que mantener, ya no era un crío de veinte años que podía hacer lo que quisiera, ahora habían responsabilidades, que quisiera o no, tenía que acatar. Y ser un pedófilo no entraba en ellas.

Donghae bajó la mirada apenado y se limpió las lágrimas. Tomó su mochila del suelo y asintió sin volver a ver a Hyukjae a la cara.

—Lo siento —Y sin mas que decir, se fue de ahí. Hyukjae se refregó los ojos y se sentó en la silla pensando en lo que acababa de ocurrir hace unos momentos.¿Había hecho bien en tratar así al chico?Lo que tenía claro ahora era quetodo era una mierda en esos momentos.

En el resto del día Donghae se mantuvo callado. Sus amigos no preguntaron nada porque pensaron que se debía al amor de verano que su amigo tuvo, y también porque sabían que Donghae no iba a hablar. Al finalizar la jornada escolar, los chicos junto a Donghae se fueron hacia el auto de Heechul, quien también los llevaba de vuelta a su casa.

—Wow, lo bueno que el día no estuvo tan pesado —comentó Heechul. Asintió en respuesta mientras su amigo le iba dando mimos a su novio. Jungsoo no se encontraba con ellos ya que se había ido con Youngwoon.

Donghae sintió un peso sobre sus hombros y giró su cara para encontrarse con su acosador personal, Lee Taemin. El chico de Jeju que llegó de intercambio hace un semestre.

—Hola lindura, casi no te vi en todo el día —le dijo Taemin antes de plantarle un beso en la mejilla. —Te extrañé en vacaciones.

Donghae puso los ojos en blanco y reprimió una sonrisita.

—Yo no —se burló y Taemin hizo un puchero.

—Sabes que en el fondo sí lo hiciste —Taemin se burló. Donghae solo negó con la cabeza divertido, pero su cuerpo se tensó por completo cuando escuchó la voz de Hyukjae a sus espaldas hablando por celular.

— ¡Que tenga un lindo día profesor Lee! —le gritó Sungmin.

Hyukjae levantó la vista al oír su apellido ser pronunciado, y colgó la llamada con su amigo cuando éste dejó de hablar. Divisó a unos metros a unos cuantos de sus alumnos y les sonrió amable.

—También ustedes, jóvenes —les sonrió a sus alumnos, pero su vista se dirigió al cuerpo de espaldas que conocía a la perfección.Donghae.

Frunció el ceño al ver como un joven desconocido abrazaba muy cariñosamente a Donghae y cerró sus puños por los celos causados. Y le enfureció más que Donghae no hiciera nada por quitárselo de encima. Tenía claro que él había sido el causante de que entre Donghae y él ya no hubiera nada, pero no por eso el chico tenía que mostrarse tan liberal en la escuela, en donde el ya estaría a partir de ese día. Y se maldijo, porque él no tenía derecho de pensar sobre Donghae, al fin y al cabo era la vida del chico y él había decidido ya no formar parte de ella.

Aunque doliera de puta madre.

—Nos vemos mañana —dijo antes de subirse a su auto y cerrar la puerta con fuerza. Encendió su carro y arrancó furioso. Tenía que controlar todo lo referente a Donghae si no quería causar problemas, aunque eso se le hiciera casi imposible.

Donghae vio como el auto de Hyukjae arrancó y se subió al auto de Heechul cuando todos sus amigos lo hicieron.

Iba a ser tan difícil fingir que nada había pasado aquel verano.



El martes en la mañana, Donghae estaba más decaído que nunca.

Su andar por los pasillos de la escuela era completamente monótono y fingía escuchar hablar a sus amigos acerca de la increíble fiesta que iba a haber ese fin de semana, o algo así oyó decir a Heechul.

Iba caminando a un lado de Jungsoo pero su ingreso al salón de biología se vio interrumpida cuando un brazo se posó en su hombro. Se giró extrañado pero puso los ojos en blanco al ver que sólo era Taemin molestando, de nuevo.

—Hola, precioso —le dijo Taemin sonriente. Donghae fingió una sonrisa y se giró a su amigo, aunque le jodiera que lo estuviera molestando a cada rato había de admitir que el chico tenía perseverancia y le caía bien, sólo de vez en cuando.

—Hola Taemin —le dijo y le hizo una seña a sus amigos para que entraran al salón, ya que éstos se detuvieron observando la escena.

Los chicos asintieron y entraron a su salón dejando a Donghae a solas con el rubio.

—Necesito de tu ayuda, precioso —le dijo Taemin tomándolo de las manos y besándoselas. —Es de vida o muerte.

— ¿Qué quieres? —Donghae se acomodó la mochila y vio con atención a su amigo.

—Minho me invitó a salir y no sé qué ponerme —dijo espantado el rubio. Donghae frunció el ceño ante lo dicho y quitó sus manos de entre las de Taemin.

— ¿Es en serio? ¿Eso es de vida o muerte?—Donghae intentó ingresar a su salón pero nuevamente el brazo de Taemin se lo impidió.

—Vamos Hae, es que creo que esla cita—susurró Taemin pronunciando entre dientesla cita,como si eso implicara algo demasiado importante, aunque sí era importante para el chico pero no demasiado para Donghae.

—Llevan saliendo desde antes de salir..., no sé porque te pones nervioso.

—Creo eslacita, Donghae —bufó exasperado el rubio y Donghae puso los ojos en blanco entendiendo.

—Que lento eres Tae, pensé que ya hasta te lo habías follado —se rió Donghae y Taemin le dio un golpe en su brazo. Donghae fingió dolor.

—Te espero en el centro comercial a las seis en punto Hae, no llegues tarde —le dijo Taemin dándole un beso en la mejilla. — ¡Te quiero precioso! —Gritó cuando se iba. Donghae rió pero su risa se vio interrumpida cuando vislumbró a Hyukjae a tan sólo unos cuantos metros de él.

El profesor llegó a la hora justa esa mañana, sus ánimos estaban por los suelos pero tenía que mantener su trabajo si quería seguir teniendo techo y comida. Así que cuando llegó a la escuela, fue a la dirección para ir por sus listas de asistencia listo para irse a su salón de clases.

Saludó a unos cuantos alumnos que le daban los buenos días e iba tarareando una cancioncilla que estaba de moda en esos momentos. Su oído se agudizó cuando escuchó la dulce risa de Donghae y levantó la vista encontrándose con una escena para nada agradable.

Vislumbró al chico rubio de ayer besando la mejilla de Donghae y su frente se frunció cuando oyó al chico decirlete quieroypreciosoa Donghae.Su Donghae.

Se dio cuenta que Donghae lo vio y bufó antes de comenzar nuevamente su andar. Tenía que controlar sus celos en la escuela y no dejarse llevar por ellos, pero Donghae se lo ponía difícil. Demasiado difícil.

E ingresando a su salón de clases soltó las listas de asistencia en su escritorio asustando a unos cuantos alumnos. Y de ahí entendió el apodo que le dieron ese mismo día:el temible y enojón profesor Lee.Aunque para algunas alumnas, él era el profesor por el cual asistirían contentas al curso de verano para que el profesor Lee pudiera ver los buenos dotes que ellas tenían. Cosa completamente inútil porque en su cabeza sólo estaba presente el trabajado cuerpo del alumno, Lee Donghae.

Y con ese pensamiento confirmó que sí, estaba completamente jodido por el chico.

La sonrisa de Hyukjae se endureció al ver a Donghae entrar al salón de clases y fingió estar ordenando unas hojas en el escritorio para evitar ver al chico. Su sola presencia hacía que Hyukjae tuviera un ataque nervioso, el chico castaño lo ponía realmente mal.

—Buenos días clase, por favor; resuelvan los siguientes ejercicios —dictó y Hyukjae y se dispuso a escribir en la pizarra los problemas matemáticos para su clase.

Donghae vio los jeroglíficos que Hyukjae escribía y escondió su cabeza entre sus manos pensando en que probablemente este año reprobaría y repetiría esa materia. Simplemente las matemáticas no eran lo suyo, y por más que estudiara, éstas no parecían querer entrar a su cabeza. Y por esa misma razón, se había dado por vencido de aprenderlas.

— ¿Qué haces? —le preguntó Jungsoo quien estaba sentado a un lado suyo. —Pensé que ayer te habías quedado a pedirle ayuda al profesor Lee para tus tutorías.

Donghae se tensó en su lugar y pensó en una respuesta rápidamente.

—El profesor Lee me dijo que no daba tutorías..., así que ya valí —Donghae gimoteó en su lugar y Jungsoo hizo una mueca.

—Lo siento. Ahora sí tendrás que estudiar el doble. —Donghae asintió ante lo dicho y comenzó a anotar en su cuaderno los problemas.

En el resto de la clase, Jungsoo le ayudó un poco con los problemas y le explicó la manera en que debía de resolverlos. Donghae intentaba ponerle atención pero algunas veces su vista se iba hacia el profesor Lee quien se encontraba concentrado leyendo. Donghae se fijó en lo lindo que se veía Hyukjae con el ceño fruncido, y fantasías indebidas invadieron sus pensamientos en donde él, Hyukjae y ese largo escritorio se encontraban presentes. Donghae se sonrojó ante eso y volvió su vista a Jungsoo.

—Bien —llamó Hyukjae a sus alumnos. —Pasarán al frente para resolver los problemas. Llamaré a unos cuantos al azar. —El profesor preparó el marcador y tomó la lista de su escritorio. —Lee Sungmin.

El chico se paró de su asiento y caminó a paso confiado hacia la pizarra. Tomó el marcador que el profesor Lee le ofrecía y contestó el ejercicio sin problema alguno volviendo a su lugar minutos después. Cabe decir que Donghae se encontraba nervioso, ya que de los ocho problemas que Hyukjae había dejado, él sólo llevaba tres; y eso a duras penas y con ayuda de Jungsoo.

—Dong Youngbae...

Donghae sudaba y estaba perdido en sus pensamientos tratando de resolver el problema cuatro. Sus manos se encontraban temblorosas y sus pensamientos estaban bloqueados. Y es que desde ayer se esparcía el rumor acerca del profesor Lee; que era un despiadado pero que aún así era caliente. Y Donghae de eso estaba seguro, y lo estaba más porque ya lo había comprobado.

—Park Jungsoo —su compañero de butaca se levantó del lugar y caminó a pasos cortos hasta la pizarra. Donghae vio que su amigo se encontraba nervioso, pero aún así resolvió el problema y Hyukjae lo felicitó.

—Kang Daesung.

Donghae estaba delirando. Sentía la mirada borrosa y su respiración estaba entrecortada. Jungsoo se dio cuenta de eso y le puso su libreta bajo el brazo para que Donghae contestara los problemas, pero ya era demasiado tarde.

—Lee Donghae —recitó Hyukjae con voz seca y sin verlo a la cara.

El chico sintió su bilis subir y se levantó a paso nervioso de su banca. Caminó temeroso hacia Hyukjae y tomó el marcador que el chico le ofrecía. Observó el pizarrón y contuvo la respiración al ver tanto jeroglífico frente a él.¿Qué mierda tenía qué hacer?Sus manos estaban temblorosas y ya llevaba rato viendo el mismo número 8X frente a él.

—Lo estamos esperando, joven Lee —argumentó Hyukjae con tono seco. Donghae pasó saliva y volteó a ver a Hyukjae para que tuviera un poco de empatía con él, pero al ver la enojada mirada del chico, supo que estaba perdido. — ¿Ni un problema tan fácil puede resolver? —bramó el profesor enojado. El chico se espantó por su tono de voz y sus ojos se comenzaban a aguar. —Yo no tengo alumnos patéticos en mi clase, aquí se viene a estudiar. No a perder el tiempo.

Hyukjae estaba cegado por el enojo que le causó el ver a Donghae abrazado a un chico que no midió sus palabras de ira que iban dirigidas hacia el menor. Sólo se arrepintió de ello cuando vio que las lágrimas comenzaban a bajar por las mejillas de Donghae. Ahí su expresión cambió a una de arrepentimiento y le jodió la manera en como Donghae comenzó a llorar y su pecho se contrajo porque sabía bien que era su culpa, y le jodía aún más el no poder hacer nada para disculparse debidamente con el chico.

Y la campana sonó anunciando el final de la clase.

Los alumnos comenzaron a salir de la clase y Donghae se encontraba petrificado en su lugar por las horribles palabras que Hyukjae le dijo. No fue sino hasta que sintió la mano de Jungsoo que volvió a la realidad.

—Esperen afuera, voy enseguida —les susurró a sus amigos y ellos asintieron. Donghae se dirigió a su lugar para recoger sus cosas, y cuando se giró dispuesto a irse del salón, la mirada arrepentida de Hyukjae se posó en su campo de visión.

—Donghae...

—Pediré que me transfieran de su clase, profesor Lee —le dijo Donghae comenzando a caminar hacia la puerta. Hyukjae abrió los ojos sorprendido e intentó hablar pero Donghae se le adelantó. —No quiere alumnos patéticos en su clase, ¿cierto? —el chico se burló herido.

Y con eso, Donghae salió de ahí dejando a Hyukjae con un gran dolor en su corazón y con una jodida culpa sobre él.



Para Hyukjae no fue fácil aceptar el que Donghae se haya transferido de su clase, eran obvias las circunstancias del porqué lo había hecho pero el chico pelinegro se negaba a aceptar que ya no vería a Donghae aunque sea por dos horas. Y ahora, frente a sus alumnos quienes se encontraban concentrados resolviendo algunos problemas, su mirada sólo estaba posada en el lugar que en algún tiempo le perteneció a Donghae. Y se odió, porque era su jodida culpa que el chico ya no estuviera ahí.

Habían pasado dos semanas desde lo ocurrido y para Hyukjae había sido exasperante no haberse topado con el chico aunque sea en los pasillos de la escuela, era como si el rastro de Lee Donghae se hubiera evaporado, y eso le preocupó un poco, pero lo dejó pasar ya que si algo le hubiera pasado a Donghae sus amigos estarían preocupados, pero él los veía muy tranquilos en clase.

—Profesor, ¿podría explicarme ésto? —se acercó una alumna y Hyukjae retiró sus pensamientos acerca de Donghae para poder concentrarse en la alumna que requería su ayuda. Era demasiado odioso no saber del adolescente pero no era como si pudiera levantarse e ir por el chico para besarlo frente a todos. Su trabajo como reputación estaban en juego.

—Claro, ¿qué no entiendes?

Y así, otra larga hora pasó mientras Hyukjae explicaba ecuaciones y operaciones trigonométricas que sus alumnos no hacían el amago de entender. Su vida comenzaba a ser un fracaso.


Donghae resopló frustrado. No entendía nada de lo que salía de la boca del profesor Bang y su calificación contaba con +7 para pasar la materia, si seguía así de flojo en clases y sin entender lo más probable es que repitiera el curso y sus padres lo mandaran a lo más lejos descontándole su semana y sin poder ir a las próximas vacaciones para visitar a su abuela. Pero ahora que lo pensaba, ya no tenía tantas ganas de ir de vacaciones, no si ahora lo que tenía con Hyukjae se había terminado.

Maldito gilipollas.

Bufó con enojo y prestó un poco más de atención a las clases para resignarse a pasar aunque sea con un seis y tanto, no podía pedir más si su coeficiente intelectual se negaba a estar de su parte. Tomó su lápiz y comenzó a resolver los problemas con ayuda de su compañero de banca, un tal Moonbin, que ahora que lo pensaba, tenía una sonrisa muy bonita.

— ¿Entendiste? —lo distrajo el chico de bonita sonrisa y Donghae asintió por inercia. No había escuchado nada de lo que el chico le decía pero no iba a quedar como un tonto frente a él. Bastante tenía con haberse humillado con Hyukjae.

—Claro —le sonrió y Moonbin asintió volviendo a sus apuntes para resolver los problemas.

Donghae odiaba su vida, y claro, la matemáticas del demonio.

Después de minutos eternos en el aula, Donghae suspiró feliz al haber escuchado el timbre sonar, se despidió de Moonbin y salió del aula directo a su casillero escolar para dejar los tediosos libros que no ocupaba y poder irse a casa. Sus amigos se habían ido a casa desde hace una hora y Donghae hizo un puchero al recordar aquello, pero fue su elección cuando quiso hacer su transferencia de la clase de matemáticas. Y no se arrepentía, no si Hyukjae ya no estaba para romper su corazón (más de lo que ya lo había roto).

—Donghae —escuchó a sus espaldas y todo su cuerpo se tensó cuando escuchó la voz que le hablaba.¿Qué hacía el profesor Lee hablándole a él?

Cerró su casillero y sin dirigirle ni una mirada a Hyukjae se fue de allí para ir a los vestuarios a dejar su maleta deportiva, la cual se encontraba en su casillero por su flojera de no ir a dejarla en la mañana. Caminó en silenció escuchando los pasos a sus espaldas y bufó sintiendo las lágrimas avecinarse. ¿Por qué era tan patético en aquellos momentos? ¿Acaso no podía dejar de llorar?

Entró a los vestuarios y se dirigió a su taquilla (la cual también compartía con Heechul y Jungsoo) y dejó su maleta dentro mientras hacía un plan mentalmente de cómo salir de ahí sin que Hyukjae lo acosara. Era más que obvio decir que su plan de huida fue un rotundo fracaso cuando Hyukjae lo acorraló en los casilleros y lo besó.

Así de simple, así de fácil.

Pero... Donghae tenía dignidad y se hacía respetar.

Y sin pensarlo dos veces le dio un rodillazo a Hyukjae en sus partes bajas mientras con su brazo se limpiaba los labios. (Obviamente le había gustado el beso pero no era tan fácil perdonarlo y dejar el rastro de sus besos en él, había que tener tantito amor propio).

— ¿Qué mierda haces?

—Donghae... perdón. Ha sido una agonía no verte. —El mayor habló con sus manos presionando sus partes bajas y Donghae bufó enojado. ¿Era en serio lo que decía? El chico no más de dos semanas lo había mandado a la mierda, lo humilló, ¿y ahora venía cómo si nada?

¿Qué carajos le pasaba?

—Vete a la mierda, Lee —Donghae pasó a su lado y Hyukjae lo tomó del brazo para evitar la huida del chico. —Suéltame.

—No, Hae, escucha.

—No, escucha tú, cabrón. —Donghae se soltó del agarre y se volteó para ver al chico a la cara. —No puedes llegar y besarme, pretendiendo que las cosas están bien entre nosotros. ¿Captas? Me humillé por ti y me humillaste.

—Lo sé, y no sabes lo arrepentido que estoy de ello, Hae.

—No quieras creer que puedes besarme cuando quieras, Hyukjae. No soy así de fácil, ¿o también quieres que me disculpe por hacerte creer eso? —Donghae habló irónicamente y se sorprendió demasiado cuando no se sintió llorar.

Pegó un grito interno de alegría por su autocontrol. Vas progresando Donghae, se felicitó a sí mismo.

—Joder, Hae. Sólo escucha. —Hyukjae habló.

—No, eso te pedí hace dos semanas y me trataste como la mierda, ahora te puedes ir muy al carajo. —Donghae se giró para irse pero nuevamente el brazo de Hyukjae lo detuvo.

—Perdóname, Donghae. Sé que lo que hice no tiene ningún perdón pero en esos momentos me encontraba muy enojado contigo que fui incapaz de medir mis palabras. Y me arrepiento, tú no merecías ese trato.

—Claro que no lo merecía —la voz de Donghae se quebró y se regañó mentalmente.Íbamos tan bien, Hae.

—Por favor, sólo permíteme hablar contigo, quiero que me escuches. —Hyukjae se acercó unos cuantos pasos al chico y se sorprendió cuando Donghae no se alejó.

—Sólo tienes tres minutos y contando —agregó el chico.

— ¿Qué?, pero...

—Uno, dos, tres... —Donghae comenzó a contar y Hyukjae puso los ojos en blanco ante tal infantilismo del chico, pero no podía ni iba a decir nada ya que ese chico infantil era del cual estaba enamorado.

—Está bien. —El profesor suspiró. —Sé que lo que menos quieres es oírme pero tienes que entender que estaba enojado, nunca me dijiste tu edad y yo asumí que eras mayor. Era demasiado obvio que eras menor que yo, pero no pensé que tanto... —Donghae miró a Hyukjae con el ceño fruncido. Iba a replicar pero el alto se le adelantó. —Ya sé que pensaste que tu abuela me había dicho tu edad pero no fue así, yo sólo iba a su casa para arreglar el baño. Jamás hablamos a fondo de ti, solamente me dijo que su familia iría a visitarla y mencionó sus nombres, ni siquiera me dijo si tu papá o mamá era su hijo.

Donghae asintió, comenzaba a impacientarse y el autobús que lo dejaba a unas cuadras de su casa probablemente ya había pasado y ahora tendría que esperarse por media hora más. Pero su consciencia lo reprendió porque estaba con Hyukjae, y quisiera o no eso le gustaba. Aunque siguiera enojado y dolido por el chico.

—Cuando te fuiste de Mokpo quedé devastado, jamás me llegué a imaginar que alguien me pegaría tanto, hablando de amor. Y me reprendí cuando me di cuenta de que ni siquiera tenía tu número celular —Hyukjae sonrió de lado. —Fui un tonto al no pedírtelo...

Donghae hizo el amago de una sonrisa.

Cuando salían juntos era porque Hyukjae se lo pedía en casa de su abuela cuando iba de fontanero, carpintero, etcétera, y jamás se les pasó por la cabeza intercambiar sus números para lo cual ahora veían las consecuencias. Pero en esos momentos no importó, solamente eran dos chicos de vacaciones disfrutando del tan famoso amor de verano.

—Cuando me ofrecieron una oferta de trabajo aquí no dudé en aceptar, sabía que tú eras de éste lugar y mi meta para cuando llegara era buscarte. Proclamarte mi amor y volver a lo fuimos... —para Donghae fue inevitable no sonreír al escuchar esas palabras, pero su sonrisa se apagó cuando oyó las siguientes: —Esa era mi meta hasta que te vi sentado en el salón de clases. Te vi dibujando en tu libreta y con un jodido uniforme escolar, siendo un adolescente de quizá diecisiete años y que probablemente sólo se había divertido conmigo porque quería experimentar lo que era salir con un hombre mayor.

Donghae frunció el ceño negando.

—Eso es mentira.

Hyukjae asintió.

—Lo sé. Lo comprendí hasta después. —Hyukjae se acercó al chico. —Y me sigo odiando por como te trate, no lo merecías y por eso mismo te pido perdón. —El alto acarició la mejilla del chico y sonrió mostrando sus encías cuando Donghae no se alejó. —Perdóname, Donghae.

Donghae se quedó en silencio por lo que parecieron 15 segundos. Analizaba las palabras dichas por Hyukjae y veía al chico directo a los ojos tratando de descifrar si las palabras de él eran mentira o no. La sorpresa de ello es que no fue así y Donghae le creyó. Como un idiota enamorado. Y bajó la cabeza cuando ya no pudo soportar la intensa mirada de Hyukjae sobre él.

—Bien, sé que también fue mi culpa al no haberte dicho cosas sobre mí, perdón por eso. —Donghae se alejó unos pasos del chico cuando vio la cercanía entre ellos. Aún lo seguía poniendo nervioso su presencia.

Revisó la hora en su celular y se dio cuenta de lo tarde que era, si no corría era probable que no alcanzara a formarse a tiempo para la parada del autobús. Maldijo internamente. Levantó la vista para despedirse de Hyukjae y le dio una leve sonrisa antes de tomar sus cosas.

—Lo siento, se hace tarde, me tengo que ir. Adiós. —Se giró antes de que el chico tuviera oportunidad de tomarle del brazo y echó a correr para poder llegar lo antes posible a la parada. Esquivó a unos cuantos alumnos (muy pocos en realidad) y llegó a la entrada de la escuela para darse cuenta de que una tromba había caído en la ciudad. —Me tienes que estar jodiendo. —Maldijo internamente al clima y se reprendió por no haber llevado paraguas ese día. —Debí de hacerle caso a mamá.

Hizo un puchero y se armó de valor para echar a correr nuevamente, pero el destino lo salvó. O eso mismo creyó cuando Hyukjae lo detuvo antes de que hiciera su jugada corriendo y probablemente cayera de sentón a unos cuantos metros por el piso mojado.

—Estás loco si crees que te dejaré ir a la parada con esta lluvia —le dijo el profesor con el ceño fruncido y con la camisa de Donghae aún entre sus dedos. Donghae se soltó del agarre y bufó.

—No quiero perder otra vez el autobús, pasan cada media hora y si no echo a correr desde ahorita probablemente ya no lo alcance.

—Está lloviendo demasiado, Donghae. Hay mucho viento y dudo que tu pequeño cuerpo no se vaya volando —hizo un comentario gracioso y Donghae frunció el ceño ante la broma tan mala.

—No es culpa mía ser tan delgado —se defendió.

Hyukjae negó con la cabeza aún riendo y acarició la cabeza del chico para después quitar su mano de ésta y dejarla caer a su costado.

—Te llevaré a casa —se ofreció el profesor. Donghae se sorprendió ante lo que oyó pero al instante negó con la cabeza.

—No es necesario.

—Insisto, traigo carro y es mejor que te lleve yo y seco a que te vayas en autobús todo mojado.

Donghae lo pensó por un instante, no era mala idea pero no quería causarle problemas a Hyukjae por si alguien lo veía subirse a su carro. Hyukjae pareció analizar su expresión de duda a lo cual le dijo que se podían ir por la parte trasera de la escuela para que nadie los viera. Donghae asintió un tanto dudoso pero a fin de cuentas ya había dicho que si.

—Te veo en cinco minutos detrás de la escuela, iré por mis cosas y por el carro. —Hyukjae comenzó a caminar hacia su despacho pero se giró por una última vez. —Ni se te ocurra irte porque si lo haces te buscaré, ¿está bien?

Donghae asintió con una sonrisa queriendo salir de sus labios y el profesor le sonrió antes de renaudar su caminata.

Después de subirse al auto de Hyukjae, Donghae optó por poner música con el permiso del alto, a lo cual Hyukjae sonrió cuando escuchó a Donghae entonar unas cuantas melodías. No iba a decir que era la primera vez que escuchaba al chico cantar, pero con la lluvia de fondo y una balada era la ocasión perfecta para oír al chico. Era como si se encontrara en un vídeo musical depresivo, aunque la ocasión no era tan depresiva como lo parecía. El sonido de la música menguaba el momento y no era necesario la plática para que el momento se tornara cómodo, con la música de fondo, el leve canto de Donghae y las risítas de Hyukjae el agradable momento se hacía ameno.

Hyukjae aparcó frente a la casa del menor y Donghae se giró hacia el chico para agradecer el viaje que lo salvó de la lluvia. Hyukjae le dijo que no fue nada a lo cual Donghae le sonrió por última vez antes de salir del carro para irse corriendo a su casa.

¿Ahora que era lo que iba a ocurrir con ellos?


Los días pasaban y era más que obvio que la actitud de Hyukjae había cambiado por completo con Donghae. Ahora era más amable y cada vez que se cruzaban por los pasillos el profesor le daba sonrisas discretas que hacían que el corazón de Donghae sufriera por los lindos pliegues del chico. Él no podía pasar como si nada y fingir que no lo alteraba, porque era claro que sí lo hacía.

Ese día, viernes para ser más específicos, Donghae había salido tarde del colegio por unos problemas con su matrícula escolar, así que se quedó en el área de secretaria para arreglarlo y cuando salió se dio cuenta de que era demasiado tarde y que el autobús estaba a escasos minutos de pasar; y sin pensarlo dos veces echó a correr a la salida de la escuela.

Pero estaba de más decir que la suerte no estaba de su lado. El autobús se fue sin percatarse de los gritos del chico para que lo esperara así que haciendo un puchero inconscientemente, Donghae tomó asiento en la parada esperando al próximo transporte. Para variar, Donghae olvidó las llaves de su casa y ese día era festivo a lo cual sus padres habían salido a acampar con sus hermanas dejándolo solo a él en casa porque en su escuela no le dieron el día.

—La vida me odia —riñó el chico con mirada tristona.

El sonido de un claxon se escuchó frente a él a lo que levantó la mirada para percatarse de que el auto del profesor Lee se encontraba a su lado con un Hyukjae sonriéndole desde el asiento del piloto.

—Súbete. —Le dijo y Donghae no lo pensó dos veces antes de hacerlo porque así se ahorraría tiempo y dinero. Hyukjae era como el embarazo, aparecía en los momentos menos esperados. — ¿A tu casa? —le preguntó avanzando por las calles y Donghae estuvo a punto de asentir, pero recordó que había olvidado las llaves. ¿Ahora que iba a hacer? Probablemente le pediría hospedaje a Heechul o a Jungsoo, sólo por esa noche.

—No. He olvidado las llaves de mi casa y mis padres no se encuentran. Llévame con Heechul, le pediré hospedaje por esta noche. —El profesor Lee se mordió los labios y le dio una mirada intensa al chico haciendo que éste se pusiera nervioso. — ¿Qué?

—Puedes quedarte conmigo, yo no tengo problema.

—No..., eso es mucho. Ya tengo demasiada vergüenza de que me lleves, no es necesario.

—Insisto, será solo por hoy.

—Hyukjae, en verdad no es necesario...

—Donghae —el chico le tomó de las manos. —En verdad que no tengo problema, tengo una habitación de invitados y estoy seguro de que dormirás muy cómodo ahí.

El menor iba a negar nuevamente pero Hyukjae habló antes que él diciendo que no aceptaba un no como respuesta, a lo cual Donghae tuvo que aceptar. Y sin más, Hyukjae aceleró para llegar lo más temprano a su departamento.

Cuando arribaron al departamento del mayor, Donghae se sorprendió cuando se dio cuenta de que el bloque de departamentos se encontraba en un área muy popular y por tanto eso quería decir que el sueldo de Hyukjae era bastante bien si se podía dar el lujo de vivir en una área como esa. Pero no comentó nada porque la vida de Hyukjae ya no era de su incumbencia, aunque eso se sintiera como una patada en su sensible corazón.

El profesor lo invitó a pasar a su piso y Donghae abrió la boca sorprendido cuando admiró por dentro la vivienda del chico, ese departamento era como lo triple de su humilde casa. Donghae se sintió un tanto cohibido por ese hecho. Hyukjae era demasiado para un pobretón como él, pero no iba a lloriquear como una colegiala, sus padres habían hecho mucho por él y estaría eternamente agradecido por ese hecho.

—Lo siento, no hice nada de comer porque salí tarde pero podríamos pedir a domicilio, ¿te parece? —Hyukjae lo distrajo de sus pensamientos y Donghae asintió conforme. — ¿Gustas pizza o algo en específico?

—Lo que quieras está bien para mí, Hyuk.

—Está bien, vuelvo en un momento.

Hyukjae desapareció de su campo de visión y Donghae tomó asiento en el sofá de cuero negro que a su parecer era demasiado cómodo. El chico mayor volvió después de unos minutos y le sonrió con tranquilidad tomando asiento a su lado. Donghae se puso nervioso al instante, la sola presencia del mayor aún lo seguía poniendo con los nervios a flote.

—Pedí pizza de pepperoni, no se me olvida que sigue siendo tu favorita.

Donghae se sorprendió ante ese hecho.

—Oh, gracias.

—No es por nada.

El silencio se hizo presente por unos minutos y Donghae comenzaba a sentirse incómodo pero cuando estaba dispuesto a hablar de cosas triviales con el mayor, la sorpresiva intromisión a sus labios lo hizo desistir de esa idea.

Oh, joder. Hyukjae lo estaba besando. Y él le correspondía.

Hyukjae saboreaba sus labios a su antojo, lamiendo y mordiendo el inferior y superior las veces que se le dio la gana, y estaba de más decir que Donghae hacía lo mismo con los labios del profesor. Las manos del mayor fueron a parar a la cintura del menor y Donghae subió las suyas a las mejillas del pelinegro para poder profundizar aún más el beso. Los leves gemidos que soltaba Hyukjae de vez en cuando hacían que Donghae comenzara a tener un problema en sus pantalones.

La falta de oxígeno se hizo presente entre ambos y Donghae fue el primero en separarse del beso viendo hacia los ojos de Hyukjae para tratar de averiguar, o darse una idea, de lo que estaban haciendo. Grande fue su sorpresa cuando vio al chico sonreírle sin preocupación. ¿Qué no hace tan solo unos días atrás lo había mandado a la mierda?

—Extrañé ésto —habló primero el profesor viendo las mejillas sonrojadas del menor. Donghae frunció el ceño y estaba dispuesto a pedir una explicación pero el sonido del timbre interrumpió el momento. La pizza había llegado.

Después de que Hyukjae ingresara con la caja de pizza en manos, ambos chicos olvidaron hablar de lo que había ocurrido hace tan solo unos minutos, Hyukjae prendió la TV y una película de Adam Sandler salió a colación por lo cual decidieron dejarle en ese canal. Las risas de Hyukjae no se hicieron esperar y Donghae sonreía ante algunas tonterías que hacía el actor americano.

Al finalizar de cenar, Hyukjae apagó las luces de la cocina y sala para ir a mostrarle al chico menor la habitación de invitados que le había prometido a Donghae darle por esa noche. Donghae caminó por el pasillo con un Hyukjae a sus espaldas, y el mayor posó sus manos en la cintura del menor de manera sutil haciendo que Donghae brincara del susto por la sorpresa.

— ¿Qué haces? —susurró intrigado.

—Te he extrañado como un imbécil, Hae. —Le respondió el profesor en su oído. Donghae se estremeció ante la cercanía de Hyukjae y se giró entre los brazos del chico para verlo a la cara.

—No te entiendo —confesó.

— ¿Qué no entiendes?

—Hace tres semanas prácticamente me mandaste a la mierda y ¿ahora me tratas así? Me confundes, Hyukjae.

El mayor soltó un suspiro.

—Lo sé. Pero estos últimos días me he dado cuenta de lo mucho que me haces falta, y ya no quiero luchar contra eso. Te extraño como no tienes idea y quisiera que volviéramos a lo de antes.

El corazón de Donghae latió desenfrenadamente ante lo último.

— ¿Estás jugando conmigo?

—Claro que no, te estoy diciendo la verdad. Quiero que regresemos, Donghae.

— ¿Estás escuchando lo que dices?

—Por supuesto que sí, Hae. —El profesor rió.

—Pero, ¿y tu trabajo? Estamos jugando con fuego, Hyuk.

—Trataremos de ser discretos en el instituto, pero a las afueras, quiero que seas todo mío. —El mayor de acercó a Donghae y le dio un fugaz beso en los labios viendo que aún el chico seguía pensando en sus palabras. — ¿Qué dices? ¿Lo intentamos de nuevo?

Donghae parpadeó repetidamente aún sin saber que decir.

— ¿Quieres regresar conmigo, Hae? —Hyukjae susurró sobre sus labios. —Esta vez haré las cosas bien.

Y Donghae mandó todo a la mierda y besó al profesor.

Hyukjae sujetó al estrecha cintura del chico y lo acercó más a él para poder disfrutar del beso a su mayor esplendor. Lo tomó de los muslos y lo levantó haciendo que las piernas de Donghae rodearan la cintura del mayor.

—Creo que esta noche no dormirás en la habitación de invitados —le susurró el profesor cuando se separaron para recuperar el aire. Donghae rió y volvió a besar a Hyukjae.

Probablemente lo que menos hicieron esa noche fue dormir.



La siguiente semana se pasó demasiado rápido, Hyukjae y Donghae habían retomado su relación y en los pasillos de la escuela (cada vez que se cruzaban) trataban de ser discretos a la hora de echarse miradas o sonrisas las veces que se veían. Y ese día, viernes, Donghae caminaba hacia el despacho del mayor porque habían acordado verse para ir al cine del sur de la ciudad a pasar el rato. Donghae tocó la puerta al llegar y elpaseque se escuchó de Hyukjae lo incitó a ingresar a la oficina con una sonrisa entre los labios.

—Hola —saludó después de ponerle pestillo a la puerta. Se acercó al chico y le dio un suave beso en los labios antes de separarse.

—Hola, cariño. ¿Estás listo?

—Sí, ¿tú?

Hyukjae negó: —Sólo dame cinco minutos en lo que termino de firmar estos documentos.

Donghae asintió y tomó asiento frente al chico. Sacó su celular para distraerse un rato y jugó un poco de Bubble Witch.

Después de pasados diez minutos, Hyukjae suspiró frustrado y le dio una rápida mirada a su novio para darse cuenta de que se encontraba demasiado enfrascado en su juego. Volvió su mirada a los documentos que el director le había pasado esa mañana y siguió firmando. Donghae apagó su celular después de aburrirse de jugar y suspiró con desgana. Vio a un Hyukjae frustrado firmando y sonrió cuando una loca idea le llegó a la cabeza.

Un fetiche extraño había llegado a él.

Dejó sus cosas en la silla y se inclinó para poder escabullirse debajo del escritorio del profesor. Vislumbró las piernas de su novio y sonrió para sí cuando alcanzó la bragueta del pantalón de vestir del mayor. Sintió a Hyukjae brincar en su lugar cuando se dio cuenta de lo que hacía.

—Hae... —le habló confundido.

—Tú sólo sigue firmando

— ¿Qué...?

—Shh.

Donghae bajó lentamente el cierre del pantalón y comenzó a acariciar el miembro de su novio, deleitándose con alegría cuando la erección se comenzó a hacer presente. Los dedos de Donghae parecían hacer bien su trabajo, y cuando la boca de Donghae se hizo presente los instintos de Hyukjae salieron a flote haciendo que unos cuantos gemidos salieran de su boca.

—Mierda —jadeó el mayor cuando se corrió dentro de la boca de su pareja. Donghae sonrió de lado y tragó la esencia del profesor. Salió de debajo del escritorio y volvió a tomar asiento en la silla. Pero eso no era suficiente para Hyukjae. —Ven aquí.

Donghae acató las órdenes del mayor y tomó asiento entre las piernas del chico mientras no lo pensaban dos veces antes de tomar los labios del otro. Hyukjae quitó, sin ver, los papeles del escritorio y los escuchó caer al suelo, junto a otras cosas mas. Recostó al chico sobre la gran mesa de madera y se separó de Donghae no sin antes darle una intensa mordida en su labio inferior.

—Atente a las consecuencias, Lee Donghae.

—No me estoy oponiendo, profesor Lee.

Y con una divertida sonrisa en los labios, Hyukjae besó a Donghae antes de bajar sus pantalones.