Entre Clases y Miradas Perdidas

Summary

El nuevo paso hacia la universidad pondrá a prueba todas las habilidades de Adora, tanto académicas como sociales y lo más importante de todo, incluso lo que sabe de sí misma como omega.| No tiene idea que al entrar a su primer clase de literatura avanzada se encontrara con un ser que en símismo podría ser la defi nición que tanto odia de un alfa. Guapa, sober bia, arrogante, que cree que cualquiera la quiera en su cama.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Primer día, Primer Instinto


El aire estaba cargado con la promesa de un nuevo comienzo. Adora respiró profundamente mientras subía las escaleras de la facultad por primera vez. Los nervios revoloteaban en su estómago, una mezcla de emoción y ansiedad que no conseguía sacudirse. Había trabajado duro para llegar aquí. Universidad de Etheria, una de las más prestigiosas, y Adora, una Omega, había logrado una beca completa.


Lo que más le importaba era demostrar que no era una Omega cualquiera. No le gustaba el estereotipo de su subgénero: débil, sumisa, necesitada de protección constante. Adora era fuerte, decidida, y siempre había desafiado las expectativas que otros tenían de ella. Había aprendido a dominar su cuerpo y sus instintos desde que era joven. Aunque no podía escapar del hecho de que su biología la hacía pasar por episodios de heat cada pocos meses, siempre había sido capaz de manejarlos sola, sin necesidad de un Alfa que la "marcara" o cuidara de ella.


El primer día de clases se sentía como una declaración de independencia.


Mientras caminaba por los pasillos, observó a otros estudiantes conversando, riendo, y ajustándose a sus propios ritmos. Algunos Betas, despreocupados, pasaban junto a un grupo de Alfas que, como era habitual, ocupaban los lugares más visibles. Adora apretó la correa de su mochila y siguió adelante. Ella no pertenecía a ninguno de esos grupos claramente jerárquicos. Su lugar era más complicado, más fluido.


Encontró su salón de clases de Literatura Avanzada y se sintió aliviada de llegar con tiempo de sobra. El aula estaba medio vacía, con algunos estudiantes dispersos por las mesas. Se dirigió a una de las filas del medio, queriendo evitar llamar la atención pero también lo suficientemente cerca como para no parecer distante.


Se sentó, sacando sus libros y su cuaderno, concentrada en mantener la compostura. Era el tipo de momento donde otras Omegas podrían haberse sentido incómodas; la mayoría prefería rodearse de Betas o mantener cierta distancia de los Alfas, para evitar reacciones no deseadas de ambas partes. Pero Adora confiaba en su capacidad para controlar sus feromonas. No necesitaba que la trataran con condescendencia ni con cautela.


Justo cuando creía que podría relajarse, la puerta del aula se abrió de golpe y una energía nueva invadió la habitación. Adora no necesitaba girarse para saber que era un Alfa: la presencia dominante era inconfundible, una onda que recorría el aire a su alrededor, tensando sus músculos involuntariamente.


Giró la cabeza con curiosidad, y entonces la vio. Una chica de pelo desordenado y orejas puntiagudas, con una expresión de aburrimiento en su rostro y una chaqueta de cuero colgada sobre su hombro. Catra, leyó en su identificación. El nombre resonó en su mente más de lo que debería.


Catra caminó por el aula sin preocuparse por la atención que estaba generando. Adora se dio cuenta de que algunas personas desviaban la mirada, probablemente instintivamente intimidadas por la presencia Alfa. Pero Catra ni siquiera parecía notarlo. Sus ojos dorados recorrieron el aula hasta que, por alguna razón, se posaron en ella.


Adora sintió un escalofrío recorrerle la columna. Era una reacción visceral, primaria, y no pudo evitar tensar la mandíbula. ¿Por qué la estaba mirando de esa forma? Durante unos segundos que parecieron minutos, se mantuvieron en una especie de batalla silenciosa, ambas evaluando a la otra.


Finalmente, Catra se encogió de hombros, como si la situación no le importara, y tomó asiento en la fila de atrás. Adora soltó el aire que no se dio cuenta de que había estado reteniendo.


Después de la clase, Adora salió del aula rápidamente, queriendo despejarse. Había algo inquietante en la forma en que Catra la había mirado. No era miedo lo que sentía, sino más bien una extraña sensación de alerta. Sabía que Alfas como Catra estaban acostumbradas a que las Omegas se sintieran atraídas por ellas, pero Adora no era como los demás. No quería caer en esa trampa instintiva.


Decidió tomar un descanso y dirigirse a la biblioteca, un lugar donde siempre podía encontrar algo de paz. La arquitectura del edificio era impresionante: altos techos y paredes cubiertas de estantes llenos de libros. El olor a papel y tinta la calmó un poco mientras buscaba un rincón tranquilo.


Se sentó junto a una ventana, con vistas al campus, y sacó un libro. Las primeras páginas lograron distraerla, pero su mente seguía regresando a Catra. No había sido solo la mirada. Había algo más en la forma en que su presencia había afectado la atmósfera de la clase. Adora se encontró pensando en cómo sería conocerla fuera del aula, lejos de la tensión que sentía cuando estaba rodeada de otros.


De repente, sintió un cambio en el ambiente a su alrededor. Las feromonas en el aire se intensificaron. Catra acababa de entrar a la biblioteca.


Adora no necesitó mirar para saberlo. Era como si su cuerpo respondiera antes que su mente, reconociendo la proximidad de un Alfa. Cerró los ojos un segundo, maldiciendo su reacción. Sabía que podía controlarse, que no tenía por qué dejarse llevar por esos instintos. Pero, ¿por qué estaba tan nerviosa? Era ridículo.


Cuando abrió los ojos, Catra ya estaba caminando hacia ella, con esa misma mirada indolente que la hacía parecer despreocupada, pero a la vez aguda, como si estuviera siempre evaluando todo. Sin decir una palabra, Catra se sentó frente a ella, tirando su mochila en la mesa.


"Hola, rubia", dijo con una media sonrisa que no alcanzaba sus ojos. Adora parpadeó, tratando de mantener la calma.


"¿Necesitas algo?", respondió con firmeza, intentando ignorar cómo el olor de las feromonas de Catra se mezclaba con el aire, llenándolo de una energía que la hacía sentir incómoda.


Catra la miró, como si estuviera decidiendo si responder en serio o seguir con su actitud de desdén. Finalmente, apoyó los codos en la mesa y la miró directamente. "Nada en particular. Solo quería saber qué hace una Omega tan confiada como tú aquí, sola."


El comentario picó un poco, pero Adora lo ignoró. No iba a permitir que una Alfa, especialmente una como Catra, la pusiera en una posición vulnerable. "Estoy estudiando, igual que tú. ¿O acaso vienes aquí para molestar a la gente?"


Catra rió suavemente, aunque no sonaba precisamente amistosa. "Tú no pareces como los demás Omegas. No te asustas tan fácilmente."


Adora mantuvo su mirada, negándose a ser intimidada. "Tampoco soy como los demás, si eso es lo que te preguntas."


Hubo un momento de silencio entre ambas. Era casi como una confrontación sin palabras. Catra, finalmente, se encogió de hombros y se levantó. "Supongo que lo descubriré con el tiempo." Y, con una sonrisa de despedida, se alejó, dejándola sola en la mesa.


Adora apretó los dientes. Esa chica iba a ser un problema.



Esa noche, Adora intentó concentrarse en el trabajo del curso, pero su mente seguía regresando a la biblioteca, a la conversación con Catra. ¿Por qué le había molestado tanto? Había conocido a muchos Alfas arrogantes antes, pero había algo en Catra que la desestabilizaba de una manera que no entendía.


Las luces del campus se veían parpadeando desde la ventana de su dormitorio, y el aire fresco de la noche se colaba por una pequeña rendija en el marco. Adora decidió tomar un respiro y salió al pequeño balcón de la residencia. Las estrellas brillaban con intensidad sobre el horizonte, una vista que siempre la calmaba un poco.


"¿Estás bien?"


La voz de Glimmer, su compañera de cuarto, la sacó de sus pensamientos. Adora se giró y vio a la pequeña Beta acercándose a ella, con una expresión preocupada en su rostro.


"Sí, solo… pensando demasiado", respondió Adora con una sonrisa forzada.


Glimmer se acercó, apoyándose en la barandilla junto a ella. "¿Primer día de clases difícil?"


Adora suspiró. "No, no exactamente. Solo… conocí a alguien. Una Alfa. Y creo que va a ser un problema."


Glimmer arqueó una ceja. "¿Catra, verdad?"


Adora se sorprendió. "¿La conoces?"


"Todo el mundo conoce a Catra. Es famosa por ser… problemática. No me malinterpretes, no es que sea mala, pero no sigue las reglas. Siempre ha sido algo así como una rebelde sin causa."


Adora asintió lentamente. Eso tenía sentido. "Bueno, parece que me ha tomado por su nuevo proyecto."


Glimmer la miró con una sonrisa irónica. "Buena suerte con eso. Solo ten cuidado. Las Alfas como ella no siempre juegan limpio."


"Lo sé", respondió Adora, aunque en el fondo no estaba tan segura de saber cómo manejar la situación. No quería ser una presa fácil para alguien como Catra, pero había algo en la forma en que esa Alfa la miraba que la hacía dudar de sí misma.


Mientras la noche avanzaba, Adora no podía evitar sentir que este encuentro con Catra era solo el principio de algo más grande, algo que pondría a prueba no solo su fuerza, sino también todo lo que creía saber sobre sí misma y sobre lo que significaba ser una Omega.


Hola, amigos! Este esme  mi primer factic y es pero que les guste. En el proximo cap veremos mas de Catra