enigma || taekook/kooktae oneshot

Summary

Jungkook volteó la hoja del cuestionario y leyó la siguiente pregunta. Definición de felicidad. Una sonrisa ladina se formó en su cara. Para él, la felicidad tenía dos nombres: Taehyung y Vante. Los amores de su vida.

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1
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n/a
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18+

única parte

—Debes estar bromeando —Fue Jimin quien bramó ante la estupidez que Jungkook le acababa de contar. ¿Acaso era consciente el chico de lo que hacía?

—Cállate, Jimin. Sé lo que hago. —Chilló el pelinegro.

—Pues parece que no.

Jungkook bufó ante las palabras de su mejor amigo e hizo un puchero por la reprimenda que estaba recibiendo, Jimin no entendía nada, claro que no.

—Estás jugando con ambos, Jungkook. Sabes que Taehyung está enamorado de ti, y tú lo estás de Vante. No entiendo tu lógica de querer ser novio de Taehyung. —Jimin tomó asiento en la cama del pelinegro y Jungkook bajó la mirada. Entendía ese punto, pero Jimin sólo sabía la mitad de la historia con ambos chicos.

—También me gusta Taehyung —dijo el pelinegro con el afán de que Jimin se callara y comprendiera su punto, pero era imposible si Jungkook no se explicaba bien.

Jimin suspiró cansado.

—Haz lo que quieras, pero si alguno de los dos, o tres contándote, sale lastimado, tienes que tener en cuenta de que yo te lo advertí. Estás jugando con fuego.

Jungkook asintió. Eso era lo único que necesitaba, que nadie se opusiera a su decisión.

—Gracias. —Sonrió.

Jimin negó.

—Qué haré contigo, Kook.

Y Jungkook sonrió más. Nadie podía controlar su sentir por ambos chicos. Taehyung y Vante eran su vida, y simplemente no podía decidir por uno.

O eran ambos o nada, así de simple.

—Nada, Jim.... nada.



Jungkook llegó a la tan conocida calle y contó las casas hasta llegar a la casa roja de puerta marrón, la casa que ya conocía de memoria desde el jardín de infantes. La sonrisa en su cara no se hizo esperar y caminó los últimos 6 metros hasta llegar a la puerta y tocarla, su suegra, que era como otra madre para él, no tardó en abrir y le sonrió cariñosamente al verlo.

—Jungkook, que bueno que llegas —Hyeshin lo abrazó amorosamente y Jungkook correspondió a su abrazo con una sonrisa en la cara. —Taehyung me contó que ya son novios, felicidades a ambos.

Se separaron de su abrazo y Jungkook asintió con las mejillas rojas. Enhorabuena.

—Sí, me lo propuso ayer. Estaba demasiado nervioso cuando me lo confesó.

Hyeshin asintió y le acarició la mejilla.

—Lo sé. No paraba de pedir ideas de cómo declararse, pero me alegro que lo haya hecho, tú ya eres parte de la familia. —Y Jungkook asintió feliz. —Pero vamos, no te quito más el tiempo, estoy segura de que vienes a... verlo.

Y la tensión en el rostro de HyeShin se hizo presente haciendo que Jungkook se pusiera tenso.

— ¿Qué ocurre?

—Olvidé que Taehyung no estaba. Vante se encuentra arriba cariño, no sé si quieras subir. Llegó hace rato...

Y a Jungkook le dieron escalofríos.Claro que quería subir a verlo, hace días que no lo veía.

—Subiré, no se preocupe. —Jungkook le dio un beso en la mejilla a Hyeshin y la señora asintió.

—Me alegro que ambos te tengan, Jungkook.

Y Jungkook sólo asintió.

—Y yo me alegro de tenerlos a ambos... —sonrió ladinamente.

Al llegar al piso de arriba, Jungkook visualizó las puertas de los respectivos cuartos de Taehyung y Vante, y dándole una última mirada a la puerta azul de la habitación de su novio, se adentró a la que estaba justo enfrente, la puerta del cuarto de Vante.Su querido Vante.

La habitación se encontraba oscura ya que las persianas estaban cerradas, pero la figura en la cama le demostró a Jungkook que la habitación no se encontraba vacía. Caminó los pocos pasos que los separaban y tomó asiento en la cama del chico, la música de piano que se reproducía en el estéreo sonaba como una película tétrica. Típico de la personalidad intimidante del chico.

—Vante... —susurró Jungkook posando su mano en las piernas del chico castaño. No alcanzaba a verlo bien por la oscuridad, pero era consciente de que Vante se encontraba despierto por su respiración. —Hace días que no te veía.

—Me alegro de eso. —la voz grave de Vante le causó escalofríos al chico y Jungkook frunció el ceño ante las palabras bruscas que el chico soltó.

— ¿Por qué dices eso?

—No me gusta venir a casa, me recuerda que no soy bienvenido.

—Sabes que eso no es cierto, tú eres bienvenido aquí. Tu familia te ama.

Vante bufó.

—Aman más a Taehyung.

—Taehyung es más cariñoso con ellos, por eso le demuestran su amor. Y tú eres muy frío con tu madre y tu padre, tienen miedo de hacer algo mal.

—Suenas como si en verdad los conocieras.

—Los conozco, el mismo tiempo que llevo conociéndote. —Jungkook golpeó el pie de Vante cuando el chico se lo puso en la cara.

—Casi catorce años...

—Sí, hace catorce años que te conozco.

—Y ahora eres novio de Taehyung...

—Sí..., Taehyung es lindo.

Y Vante bufó.

—Yo soy más lindo...

—Eres más atrevido. Taehyung es mucha ternura andante. —Jungkook sonrió ante el recuerdo de su novio. Y Vante fingió una mueca ante la cara tonta que probablemente Jungkook puso.

Y no se equivocaba.

—Ven aquí —Vante habló y Jungkook se acomodó a un lado del chico, abrazándolo por el estómago y recargando su cabeza en su pecho. —Me alegro de tenerte conmigo... —Vante susurró. —Y también gracias por estar con Tae.

—Los amo a los dos...

Y Vante asintió cerrando sus ojos.

—Lo sé...y eso es lo triste.



Cuando Jungkook despertó lo primero de lo que se percató fue de la respiración tranquilizante de Vante y sonrió ante lo tranquilo que podía ser dormido. Le besó la mejilla y se levantó de la cama para retirarse de ahí, tarareó una canción mientras se rascaba la nuca y salió del cuarto para irse al de Taehyung.

Cuando entró a la habitación se pudo dar cuenta de que la música de bigbang se encontraba sonando a través del pequeño aparato de música y Jungkook soltó un largo suspiro ante la cantidad de pila que se estaba gastando, ya que Taehyung no se encontraba ahí escuchándola. Y sin más, se acercó a apagarla.

—Ummm... —Jungkook caminó hacia el escritorio caoba y vio los apuntes regados de su novio. Vio que Taehyung se encontraba haciendo la tarea de literatura y el chico pelinegro sonrió al ver que se encontraba leyendo orgullo y prejuicio para su reporte de lectura que tenía que entregar.

Un libro, que a su consideración, era genial.

La puerta del cuarto se comenzó a abrir y un Taehyung con la cara apagada ingresó al cuarto. En su mano tenía sus lentes y se los puso para ver, y se dio cuenta de que Jungkook se encontraba ahí.

Una sonrisa automática se dibujó en sus labios.

—Kookie —Taehyung caminó hacia el chico y lo abrazó con cariño mientras le daba un pequeño beso en la frente. Jungkook sonrió ante la dulce bienvenida y besó la mejilla de Tae cuando se separaron. —Es bueno verte.

—Siento no poder venir ayer, me quedé dormido temprano. —Jungkook hizo morros y Taehyung lo tomó de la mano.

—No te preocupes, sé que tus ensayos pueden ser agotadores.

—Pero amo bailar.

—Lo sé. —Taehyung le acarició la mejilla y ahí pudo darse cuenta de los ojos hinchados de su pareja.

— ¿Recién despiertas? —frunció el ceño.

Jungkook se tensó en su lugar.

—Cuando llegué tu mamá me dijo que estaba Vante, así que fui a verlo. Estuvimos hablando, después nos quedamos dormidos.

—Oh, claro... —Taehyung hizo un intento de sonrisa y Jungkook lo abrazó cuando notó lo tenso que estaba.

— ¿Hacías tarea?

—Sí. Literatura. —Taehyung posó sus manos sobre la cintura de Jungkook y el chico pelinegro le besó el cuello.

—Te quiero demasiado, Taehyung. —Jungkook susurró.

Taehyung sonrió un poco.

—Lo sé, bebé.

Un silencio tenso.

—... sé que nos quieres a ambos. —Susurró el castaño.

Jungkook se separó y vio a su novio directo a los ojos.

—Son lo mejor que me pudo pasar, ambos.

Taehyung asintió. Abatido.

—Ojalá sólo fuera yo...

Y sin más, tomó asiento en su silla para continuar con su tarea.

Y Jungkook, por otro lado, tomó asiento en la cama y se dedicó a ver el perfil de Taehyung mientras pensaba en lo afortunado que era de estar con él.

Catorce años conociéndolo, cuatro años enamorado de él.



El domingo fue un día de aburrimiento total, Jungkook se había quedado a dormir con Tae y ambos chicos se encontraban viendo películas mientras comían mucha comida chatarra acostados en la cama del mayor. La película era totalmente aburrida y la cara de Jungkook demostraba eso.

Taehyung, por otro lado, ya estaba dormido. Y apenas eran las cinco de la tarde.

Jungkook besó el labio inferior de su novio y se levantó de la cama con intención de ir a la cocina y preparar algo de comer, ya que las papas ya le comenzaban a dar asco.

— ¿Qué será bueno cocinar? —se preguntó a sí mismo viendo lo que había en el refrigerador. Vio que había carne y unos cuantos vegetales y sacó su celular en busca de una buena comida con esos ingredientes.

—Mierda... —se escuchó fuera de la cocina y Jungkook sonrió pensando que Taehyung se había pegado por distraído.

— ¿Estás bien?

—Sí...

Y su novio entró a la cocina.

— ¿Qué haces aquí? —el tono frío no hizo falta.

Y ahí se dio cuenta de que era Vante, no Taehyung.

—Preparo la comida. —Jungkook lo vio de reojo mientras seguía buscando una receta en su celular.

Vante bufó.

—Es domingo, no seas aburrido.

Y Jungkook frunció el ceño.

Vante se giró para salir de la cocina.

—Cámbiate, te invito a comer.

Y Jungkook sonrió.

Vante sí podía preocuparse cuando quería.

Ambos chicos salieron de la casa y Vante se puso sus lentes de sol mientras comenzaba a caminar hacia el garaje. Su motocicleta Harley Davidson se encontraba brillosa su querida Woon, era el amor de su vida.

—Woon, mi amor. —Vante le sonrió a la motocicleta y se acercó a ella mientras le besaba. Jungkook frunció el ceño y soltó un bufido.

—Estás demente, Vante.

—No lo escuches, Woon. Está celoso.

Vante se subió a su “novia” (como algunas veces solía llamarle a su motocicleta) y ayudó a Jungkook a hacer lo mismo. El chico pelinegro posó sus manos sobre la cintura de Vante y besó su cuello causándole escalofríos al chico castaño.

—No hagas eso, idiota.

Y Jungkook bufó para después sonreír.

Vante arrancó la motocicleta y salieron del garaje con destino a un lugar de comida rápida para satisfacer sus estómagos.

Al pasar varios minutos en las infestadas calles, Vante aparcó su motocicleta en un McDonalds, y Jungkook frunció el ceño.

—Comí demasiada comida chatarra con Tae.

—Con él, no conmigo.

Vante apagó su motocicleta y le puso un candado para amarrarla a un poste. Jungkook esperó a que Vante terminara de resguardar a su “novia” y ambos ingresaron a local con las terribles ganas de devorar una hamburguesa de tres quesos.

—Tengo una carrera hoy. Quiero que me acompañes. —Vante habló primero cuando tomaron asiento a un lado de la ventana. Ambos chicos ya habían ido a pedir su comida y por tanto ya se encontraban degustando las increíbles hamburguesas.

—Tengo escuela mañana. No me quiero desvelar.

Vante bufó.

—No llegarás tarde, máximo once y media. Por favor, quiero que estés conmigo. Necesito suerte.

—Lo pensaré.

Y Vante sonrió.

Y Jungkook hizo lo mismo pero con las mejillas sonrojadas.


Entrada la noche, Jungkook y Vante fueron hacia el lugar en donde se hacían las carreras clandestinas desde hace seis meses. Jungkook se ajustó la chaqueta negra al cuerpo y entrelazó los dedos con el chico castaño antes de avanzar hacia el tumulto de gente. Vante saludó a muchas personas, algunas chicas y chicos le dirigían miradas nada discretas y Jungkook frunció el ceño ante los celos causados.

—¿No te sientes acosado? —preguntó cuando pararon a un lado de la tienda rápida de snacks.

Vante negó.

—No les presto atención. No me interesan.

—¿Y quien te interesa?

Vante sonrió.

—Ya sabes la respuesta a esa pregunta.

Jungkook bufó con una sonrisa queriendo asomarse en sus labios.

Un roce veloz en su boca lo distrajo de sus pensamientos y se giró viendo como Vante miraba a otro lado con una sonrisa traviesa en su boca.

Estaba hasta el suelo por Vante.



La carrera de Vante había salido bien. Jodidamente bien. El chico había ganado la carrera con miles de wons en sus bolsillos y enseñó su dedo de enmedio como despedida hacia las personas que vitoreaban su nombre como el único campeón desde hace tres meses. Jungkook sonrió cuando Vante lo tomó de la cintura y lo besó fogosamente haciendo su ida más dramática y caótica. Jungkook solo pudo sentirse avergonzado.

—Vámonos. —Vante entrelazó sus dedos y lo ayudó a subir a la motocicleta mientras ambos se iban de allí. —¿A tu casa o a la mía? —preguntó el chico a mitad del camino.

Jungkook cerró más los brazos alrededor de la cintura de Vante.

—A mi casa. Estás emocionado y lo menos que querrás es dormir y yo tengo escuela mañana.

Vante rió.

—Me conoces demasiado bien.

La llegada a casa de Jungkook fue rápida. Vante aparcó en la acera frente a su casa y Jungkook se bajó de la motocicleta dejando el casco en la parte trasera, le sonrió al chico a modo de despedida y Vante lo tomó de la cintura.

—Gracias por acompañarme. —Vante lo abrazó.

—No me des las gracias. —Jungkook acarició su cabellera antes de dejar un beso sobre ésta.

Vante se separó de él y ambos se miraron fijamente, después se sonrieron y finalmente se besaron.

Vante chupó su labio inferior y gimió sobre el beso. Hacía una semana desde que ambos no se besaban con tanta intensidad.

Al separarse, Jungkook suspiró entrecortado.

—Duerme bien. —Le sonrió el castaño.

—También tú.

Y con una última sonrisa, Jungkook ingresó a su casa con la respiración acelerada. Vante era un chico jodidamente caliente.



La escuela era un caos.

Los chicos de algunos semestres habían hecho protestas por los malos tratos del profesor de deporte y por tanto, habían cancelado las clases a partir de las once de la mañana. Jungkook, junto a Jimin y Taehyung, se encontraban sentados en una banca de un parque cerca del colegio, comían helado mientras veían a muchos estudiantes protestar por los derechos de respeto y quien sabe qué más. Jungkook bufó.

—Me hubieran avisado para no venir. —El chico pelinegro le dio una lamida a su helado y Taehyung sonrió.

—¿Te dormiste tarde o algo?

Jungkook asintió.

—Vante me invitó a su carrera clandestina ayer.

Taehyung se tensó y Jimin bufó poniendo los ojos en blanco.

—¿Y por qué no llevaron a Taehyung? —preguntó su mejor amigo con una mirada intensa. Jungkook quitó su mirada, pero antes de responder, Taehyung se adelantó.

—Me dormí temprano —sonrió incómodo el chico. —Espero que Vante haya ganado...

Jungkook asintió contento.

—Lo hizo...

Jimin negó con la cabeza. Aún no lograba comprender el afán de Jungkook por querer a ambos chicos, por jugar con los sentimientos de ambos. ¡Eran hermanos! ¡Gemelos! ¿Acaso Jungkook no tenía conciencia de ello?

—Me tengo que ir —Jimin se paró de la banca. —Iré a casa, nos vemos mañana, si es que este problema se resuelve.

Los chicos asintieron ante la despedida del Jimin y finalmente se quedaron solos en la banca.

—¿Vienes a casa? —preguntó Taehyung entrelazando sus dedos con los del pelinegro. Jungkook volteó a verlo.

—Claro. —Le dio un pico en los labios. Taehyung sonrió al probar el sabor del chocolate.

—Y... ¿qué tanto hiciste ayer con Vante? —curioseó el castaño.

—Me invitó a comer a McDonals. —Jugó con su mano y Taehyung asintió comprensivo.

Jungkook lo volteó a ver y lo vio con la mirada en el suelo. Su corazón se sintió aprisionado. Se acomodó mejor en el lugar y besó desprevenidamente sus labios.

Taehyung le siguió el beso y Jungkook comenzó a acariciar sus mejillas. Los besos con Taehyung eran más tiernos, dulces. Más bonitos.

Al separarse, ambos chicos juntaron sus frentes.

—¿Has pensado en regresar a las terapias? —preguntó Jungkook.

Taehyung negó.

—¿Por qué?

—Miedo, quizá.

—Necesitas hacerlo. —Jungkook le acarició la mejilla dejándole un beso en ella también. —Ya somos novios, Tae. Y ese es un motivo más para hacerlo.

—¿Le pediste lo mismo a Vante?

Jungkook negó.

—No, pero pienso hacerlo. —Jungkook guardó silencio por un momento. —Es momento de que ambos regresen.

Y Taehyung asintió después de varios minutos pensándolo.

Debía aprender a aceptar más a Vante. A aceptar que Jungkook también estaba con él.

A aceptar que ambos lo amaban. Y de que Jungkook los amaba a ambos.

De aceptar que desde hace catorce años, Vante era parte de él.

Y lo más importante, regresar a terapia junto a Vante, porque era momento de aceptar, junto a la ayuda de Jungkook, de qu etenía trastorno de identidad disociativa.


Trastorno de personalidad múltiple: El trastorno de identidad disociativo, también conocido como desorden de personalidad múltiple,​ es una enfermedad mental que se caracteriza por la existencia de dos o más personalidades en una persona, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente.