yoonsei school || yoonmin kooktae mini fic

Summary

Nuevo año. Nuevos problemas. Jimin tiene en mente una sola cosa. Destruir a Min Yoongi. Y por otro lado, Jungkook busca el perdón de Taehyung, quien en algún momento fue su novio. Luego de que el tercer año concluyera, nada volvió a ser igual. Jimin olvidó su amor hacia Yoongi para convertirlo en odio, y Taehyung perdió la confianza en Jungkook. ¿Cómo le harán para volver a ser los de antes?

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Actualidad.

Último año. Jimin haría mejor las cosas, de eso estaba seguro.

Su cabello grisáceo estaba bien peinado y su uniforme lucramente planchado; sólo había un problema, él no estaba bien. Hace un año pensó que todo estaría de maravilla, vaya que se equivocó. Soltando un suspiro de alivio se preparó para lo que le esperaba, soportar los murmullos de la escuela mientras cuchicheaban cómo el becado de Min Yoongi lo había humillado, cómo lo utilizaba para después destruirlo como si valiera nada, como si fuera la peste, como si fuera un tonto chico que sólo se enamoró.

Pero ese Jimin ingenuo que le creyó todo ya no estaba, ahora todo iba a ser diferente. Era su turno de destruirlo y demostrar que no estaba roto, que valía la pena y sobre todo, que nada ni nadie lo podía destruir.

La limusina en donde iba se estacionó frente a la puerta de entrada del instituto Yoonsei y ya sentía las miradas sobre él, aun cuando no lo veían directamente.

—Aquí vamos —Jimin se alentó a sí mismo y con una sonrisa arrogante salió de la limusina. No permitiría que nadie se volviera a burlar de él.

Jungkook llegó a la escuela minutos antes de que ésta cerrara sus puertas de entrada. Ignoró las miradas de desprecio que le daban y caminó a paso lento hacia su casillero. Al abrirlo sonrió con tristeza al ver que la foto que se había tomado con Taehyung, hace algunos meses atrás, aún seguía pegada ahí. Lo extrañaba demasiado, tanto que dolía el haber echado a perder las cosas. Y todo por su culpa por no haberle dicho toda la verdad acerca de su miserable vida, jodidamente patético se sentía en esos momentos.

—Espero que este año las cosas cambien —se alentó.

Los murmullos se hicieron presentes y eso a Jungkook sólo le significó una cosa: Taehyung o Jimin habían llegado. Su corazón revoloteó al pensar que sería Taehyung pero se apaciguó cuando vio Jimin caminando hacia él. No es como si no quisiera ver a su amigo pero el poder ver de nuevo a Taehyung hacia a su corazón alterarse.

—Hola Kook —Lo saludó el de cabello gris.

—Hola Jimin —Jungkook le sonrió a su amigo y cerró su casillero. Los murmullos aún seguían y lamentó eso, Jimin no se merecía lo que Yoongi le había hecho hace algunos meses atrás.

— ¿Qué tal tus vacaciones? ¿Has hablado con Taehyung? —Jimin comenzó a caminar y Jungkook le siguió el paso.

—No, le dejé mensajes pero sólo me contestó que se iba a Japón con sus abuelos. Dijo que le diera espacio.

—Es comprensible, rompiste su confianza —Jimin susurró lo último y le dio una sonrisa rota a Jungkook. Eso al pelinegro le rompió el corazón.

— ¿Tú cómo estás, Jimin? —Jungkook trató de ser suave al preguntar pero no lo logró. Los ojos de Jimin comenzaron a aguarse y el chico de baja estatura quitó la mirada.

—Estoy bien kook, estoy bien. —Mintió.

Jimin le dijo adiós con un leve susurró roto y comenzó a caminar más rápido. Jungkook sólo hizo una mueca, y fue directo a su salón sin ver las miradas que le daban. Esperaba que este día fuera la oportunidad perfecta para hablar con Taehyung y pedirle perdón por lo que hizo. Lo amaba demasiado como para perderle definitivamente.

Taehyung se preguntaba porqué razón tenía que ir a la escuela, su cama era tan cómoda que no quería levantarse de ella pero los gritos de su madre lo hacían bufar y maldecir.

¿Por qué las vacaciones no eran para siempre? Se preguntó mientras se levantaba a regañadientes y comenzaba su rutina para alistarse.

Al terminar de desayunar agradeció a sus padres y se preparó para ir a la escuela. El chófer Choi ya lo estaba esperando para llevarlo en la lujosa limusina de sus padres y se introdujo en ella. En el camino los nervios lo invadieron porque seguramente vería a Jungkook y no sabría qué hacer. Ya lo había evitado bastante en vacaciones, pero tampoco era su culpa el irse a Europa a vacacionar, simplemente fue un buen pretexto para ignorarlo. Pero ahora ya no habría pretextos y era momento de afrontarlo cara a cara sin un maldito país de por medio.

—Hemos llegado joven Kim —El chófer le habló y Taehyung salió de su ensoñación con las mejillas rojas de los nervios.

—Gracias por traerme —Tae le sonrió y salió de la limusina acaparando las miradas de todos los alumnos presentes y recibiendo sonrisas falsas de muchas personas.

—Buenos días, oppa —saludaban las chiquillas sonrojadas y Taehyung sólo les sonreía. Necesitaba encontrar cuanto antes a Jimin y poder alejarse del gran tumulto de personas que lo comenzaban a acosar.

— ¡Taehyung! —Escuchó a lo lejos y su corazón comenzó a ir más rápido por la simple voz de Jungkook. Mierda,pensó.

—Tae, hola —Jungkook le dijo al llegar hasta él y Taehyung evitó su mirada a toda costa. Aún le dolía y le daba tristeza verlo pero estaba consciente de que no podía huir por siempre.

—Hola —saludó nervioso.

—Tae...

—Me tengo que ir —Taehyung huyó de ahí (como era de esperarse porque su sensible corazón no soportó tanto) y dejó con el corazón roto a Jungkook, aunque el pelinegro sabía que se lo merecía. Pero eso no significaba que se iba a rendir tan fácil, es más, era la dura prueba del destino para comenzar a hacer mejor las cosas.

Un Yoongi con la cara seria llegó al colegio ignorando los constantes cuchicheos que oía a sus espaldas. El acto de humillación que hizo hacia Jimin hace dos meses lo hacían el blanco de todos y eso a él le disgustaba demasiado, pero nadie le había dicho que iba a terminar enamorado del chico de mejillas apachurrables. El destino simplemente era una mierda. Tenía que ver a Jimin y pedirle perdón por todo el daño que le había hecho, tenía que disculparse por haberlo destruido y por haber jugado con sus sinceros sentimientos.

Al entrar a su aula de clases todas las miradas se posaron en él y Yoongi las ignoró yendo al último lugar de la fila de en medio. Este día iba a ser tan catastrófico y jodidamente terrible.


10 meses antes.

“El primer día de escuela era el más esperado por todos, pero no para Yoongi. Su madre lo había inscrito a sus espaldas a la famosa Yoonsei School, el instituto más prestigiado de toda Corea del Sur, la escuela en donde puro niño rico y mimado asistía. Ese simplemente no era su lugar. Se sorprendió bastante cuando la solicitud de aceptación llegó y se tapó los oídos cuando su madre comenzó a chillar de felicidad y a decir pura palabrería tonta de cómo su hijo (su bebé) había sido tan afortunado. Iba a ser el niño becado de Yoonsei School. Fantástico.

Al entrar al instituto casi vomita al ver a las chicas más plásticas y a los chicos más huecos. Todas las miradas se centraron en la puerta de entrada y todas las féminas comenzaron a decir a coro oppa cuando dos chicos de cabello castaño ingresaron a la escuela.

Solo alcanzó a escuchar que los reyes Jimin y Taehyung habían llegado. Malditos niños ricos y mimados.

Girando los ojos se dispuso a caminar a su nuevo salón y esperó a que su nueva escuela no fuera una tortura para su ‘nueva vida’.”


Actualidad.

Jimin fingió una sonrisa a las personas hipócritas que se le quedaban viendo en los pasillos de la escuela, y puso los ojos en blanco cuando veía a algunas otras murmurar entre sí mismas. Taehyung, quien iba a su lado, iba perdido en sus pensamientos pensando en Jungkook y el qué hará con él para arreglar el problema que tenían. No quería terminar todo con el lindo pelinegro, pero aún era muy pronto como para perdonar.

¿Qué debo hacer?, pensó al momento en que entraba a la cafetería en compañía de Jimin.

Jimin caminó hacia la cola de alumnado que estaba formado para pedir el almuerzo y se formó impaciente. Tenía hambre y había muchos alumnos en espera. Su respiración se tornó errática cuando oyó la risa escandalosa de Hoseok y de... él. Su persona menos favorita en el mundo desde hace dos meses.

¿Cómo es posible que esté riendo después de lo que me hizo?

Sus puños se cerraron por el enojo y giró su cuerpo haciendo que éste chocara con alguien causándole un ligero dolor en el hombro. Iba a pedir disculpas pero sus palabras se atoraron en su garganta al ver el rostro estupefacto de Yoongi frente a él. Jodidamente genial.

—Jimin... —Murmuró Yoongi al ver al dulce chico frente a él. No pensó verlo tan pronto.

—Fíjate por donde caminas, imbécil —Jimin dijo las palabras con crueldad y se giró ignorando a Yoongi. El chico sintió una opresión en el pecho al oír esas palabras y se fue de ahí cuando Hoseok le puso una mano en la espalda para ayudarlo a salir del leve shock que le causó el haber escuchado a Jimin hablarle así.¿Dónde había quedado su dulce niño de palabras tiernas?

Jungkook sonrió cuando en su campo de visión apareció Taehyung y sin dudarlo se acercó a él.

—Taehyung —Jungkook dijo y el castaño se giró sorprendido. —Hola —sonrió.

—Hola... —Taehyung sintió nervios al ver a Jungkook tan cerca. Sus ojos estaban demasiado cerca de él que lo ponían extremadamente nervioso y vulnerable, y peor con sus labios a tan sólo centímetros, ansiaba besarlos.

Si tan sólo olvidara todo quizá y...

—Perdón, Tae —Jungkook lo hizo volver a la realidad y se pateó mentalmente por sus pensamientos. Malditas hormonas y maldito Jungkook por ser tan guapo.

— ¿Me estás escuchando hyung? —Jungkook lo sacó de su ensoñación en donde él se comía a besos al pelinegro y miró los ojos de su —aún— novio. ¿Qué era lo que había dicho el bonito pelinegro?

— ¿Qué? —preguntó tímido. Jungkook bajó la cabeza y muy tímidamente tomó la mano de Taehyung, y una pequeña sonrisa se formó en su cara al ver que el castaño no se había apartado de su tacto.

—Lo siento mucho Tae..., siento mucho no haberte dicho la verdad.

— ¿Por qué lo hiciste? —frunció un poco el ceño.— Yo jamás te hubiera tratado mal, Jungkook —Taehyung le dio un apretón a la mano del chico y su corazón se oprimió cuando el pelinegro comenzó a sollozar.

—Lo sé, Tae. Tú jamás tratarías mal a nadie... es solo que, estaba asustado. — Jungkook cubrió sus ojos un momento y después la retiró. —Yo soy un simple becado en este instituto, y tú... eres prácticamente el rey aquí, quería caerte bien. Quedé embobado por ti desde el primer día. —Jungkook levantó la mirada y vio a Taehyung directo a los ojos. —Perdóname Tae, no medí las consecuencias de mis actos, soy consciente de lo que hice y estoy dispuesto a aceptar tus condiciones. Podemos seguir juntos si así lo deseas o..., dejaré de molestarte. Sólo quiero que me perdones.

¿Qué mierda hago?, pensó Taehyung. Se encontraba entre la espada y la pared y su mente le decía que lo mejor era dejarlo hasta ahí, pero su inestable corazón estaba en su contra.

—No quiero que te alejes de mí Jungkook, pero tampoco podemos ser los mismos de antes. Prácticamente le mentiste a media escuela. —Reprendió.

—Pero la escuela no me importa, el que me importa eres tú —se justificó el chico pelinegro.

—Seremos amigos Jungkook, y tendrás que ganarte mi confianza de nuevo, ¿bien? —Taehyung acercó un poco su cara para ver de cerca al pelinegro, ya que Jungkook la había bajado. Jungkook en ese momento la levantó y vio de cerca al castaño, y no pudo evitar relamerse los labios.

—Sí —respondió. Taehyung asintió y le dio una rápida mirada a los labios de Jungkook antes de alejarse. La tentación estaba en su contra.

—Tengo que irme, nos vemos luego —Taehyung le dio un saludo con su mano y Jungkook hizo lo mismo. Al menos ya habían quedado en buenos términos, aunque no como él hubiera deseado.


Jimin le sonrió con ironía a las personas que aún se le quedaban viendo cada que él pasaba por los pasillos de la escuela y fingió una sonrisa a algunas otras mientras fingía que todo estaba bien. Soy tan patético, pensó de sí mismo. Su mirada se fue directo a la puerta marrón que indicaban los baños de la escuela y entró para despejarse un momento de todo lo que lo estaba aglomerando en una situación desesperada. Sentía que lentamente se quedaba sin aire.

¿Por qué tuvo qué enamorarse?

Si tan solo Min Yoongi no hubiera aparecido, él probablemente hubiera sido el chico inocente de antes. No la persona despreciable que ahora era. ¿O es que siempre lo fue? ¿Yoongi tenía razón? ¿Él siempre fue una mierda de persona como lo dijo en aquel vídeo?

Retuvo sus lágrimas y procedió a echarse agua en la cara para despejarse un rato de todo. Pero la puerta siendo abierta de un portazo hizo que su mirada se posara en el espejo para ver de quien se trataba. Y su respiración se puso irregular al ver a Yoongi detrás de él junto con su amigo Hoseok.

—Jimin... —murmuró Yoongi sorprendido de ver a su ex novio ahí. Una leve sonrisa se formó en sus labios al ver al peligris y pensó que aquella era su oportunidad de disculparse. Pero Jimin malinterpretó aquella sonrisa en forma de burla y su ceja se frunció.

A pesar de todo, sigue burlándose de mí.

— ¿A qué vienes? ¿Quieres ver cuánto te cobro por acostarte conmigo? —Jimin repitió las palabras que le dijo a Yoongi después de que lo terminara, y pensó en todo lo horrible que dijo Yoongi en aquel vídeo que hizo que se humillara en la escuela. —Lo siento, pero ya no eres mi tipo. Aunque podría hacer una excepción... follas bien. — Jimin fingió una eyesmile con una sonrisa irónica y lo barrió de pies a cabeza. —Aunque bueno, quizá también podríamos hacer un trío... quizá Hoseok pueda unirse, así él no se queda con las ganas de follar conmigo, la persona más zorra del instituto, ¿no?

—Jimin —reprendió Yoongi incapaz de oír más como Jimin se despreciaba a sí mismo.

— ¿Qué? —contestó el peligris. —Tú mismo lo dijiste, soy una “zorra”, “chupapollas, “p*ta”, como quieras llamarlo. No te quieras hacer el santo ahora. —Jimin salió del baño conteniendo sus lágrimas y cuando caminó hacia la salida de la escuela y se encontró a Taehyung, se derrumbó. Cayó en los brazos de su mejor amigo y lloró. Lloró porque dolía. Dolía tanto haberse enamorado de una persona que no lo quería, que nunca lo quiso.

¿Pero qué podía hacer? Nada.

Porque Min Yoongi ya lo había destruido.


10 meses antes.

“Jimin le sonreía con ternura a todas las personas que lo saludaban en los pasillos de la escuela, su dulce mirada se posaba en todas las personas y murmuraba un buenos días a todos los profesores con los que se topaba. Había transcurrido casi una semana desde que las clases habían comenzado y Jimin estaba feliz porque ese año no prometía ser tan difícil, tercer año probablemente fuera su año favorito.

Caminó a paso normal hacia la biblioteca de la escuela y saludó a la bibliotecaria para después ir a los pasillos de ciencias, necesitaba un libro de las plantas más raras del mundo y probablemente en ese pasillo encontraría varios libros de ese tema.

Tomó cinco libros que hablaban de plantas y caminó hasta sentarse en una de las tantas mesas que el lugar poseía. Arrimó la silla para acomodarse mejor y levantó la vista cuando escuchó una maldición. El chico frente a él lo veía espantado.

—Lo siento... no suelo decir groserías —susurró tímidamente el chico pelinegro. Jimin le sonrió para tranquilizarlo y su ceño se frunció extrañado porque no reconoció al chico, pero le sonrió agradablemente.

—No te preocupes, yo a veces también suelo decir una que otra —comentó Jimin y el chico frente a él le sonrió tímido. — Soy Jimin, Park Jimin —el chico extendió su mano y el pelinegro la tomó.

— Jeon Jungkook —Jungkook se acomodó en su silla.

— ¿Eres nuevo? No recuerdo haberte visto por aquí el año pasado... —Jungkook se tensó al oír aquello pero Jimin no lo notó.

—Sí, mi familia se acaba de mudar y me ingresaron aquí —mintió el pelinegro. Cerró los ojos un momento, odiaba mentir pero esta ocasión lo ameritaba. O eso creía.

—Oh, genial. Yoonsei School es la mejor escuela de Corea del Sur, no te arrepentirás de haber elegido esta institución —Jimin le sonrió aún más y Jungkook le correspondió la sonrisa. — ¿De qué trabajan tus papás?

— Oh, ellos... son dueños de una cadena de hoteles en el extranjero —mintió nuevamente. Su lengua escocia por soltar tanta mentira. — ¿Y los tuyos?

—Mi mamá es abogada y mi papá es el CEO de varias empresas —Jimin le sonrió y abrió su libro. Jungkook asintió, el jamás tendría esa vida de lujo.

Ambos chicos siguieron estudiando hasta que una voz grave interrumpió su momento, y a Jungkook le falló la respiración al ver a Kim Taehyung frente a él.

—Hasta que te encuentro Jimin, pensé que estabas en el salón del consejo estudiantil —Taehyung tomó asiento a un lado de su amigo y acomodó su mochila en la mesa.

—No, vine a adelantar tarea —Jimin le sonrió a su amigo y volteó su mirada hacia Jungkook, para percatarse de que el chico pelinegro no le quitaba la mirada de encima a su amigo. Una sonrisa traviesa se formó en sus labios. —Taehyung, él es mi amigo Jungkook —el chico pelinegro se sorprendió al oír su nombre y comenzó a ponerse nervioso cuando la mirada del chico castaño se posó en él. Llevaba toda la semana viéndolo desde lejos y tenerlo frente a él hacia que su corazón latiera desbocado. — Jungkook, él es mi amigo Taehyung — Taehyung le sonrió al chico pelinegro y estiró su mano para que Jungkook la estrechara. El menor tomó la mano de Taehyung y sintió que tocaba a un ángel, retiró su mano cuando ésta comenzó a sudarle.

—Hola —habló Taehyung con una bella sonrisa en los labios.

—Hola —murmuró el chico pelinegro. Taehyung creyó que el chico era una ternura y moría por acariciar aquella barbilla tan bonita.

Y fue así como ellos se conocieron, gracias a Jimin y su afán de que Taehyung consiguiera novio.”


Actualidad,

Jungkook llegó a su casa y dejó su mochila y zapatos en la entrada. Su hermano probablemente estaba cocinando y se fue a la cocina para saludarlo y ver en qué podía ayudar después de haber tenido un ajetreado día de escuela.

—Ya llegué, Seokjin Hyung —mencionó al entrar y puso su mano en sus ojos para después reír al percatarse de la escena que había interrumpido. —Lo siento —dijo apenado.

Seokjin se separó rápidamente del beso que compartía con su pareja y sus mejillas se tiñeron de rojo. Namjoon, a su lado, también rió.

—En unos minutos más estará la comida —dijo Jin sonrojado. Jungkook asintió y salió de ahí dispuesto a irse a su habitación, pero la voz de Jin interrumpió su huida.

—Y no te olvides, hoy iremos al cementerio. —Y Jungkook asintió abatido. Hoy era el aniversario de muerte de sus padres, hoy cumplían cuatro años desde que un auto los chocó y los mató al instante. Un milagro que él hubiera sobrevivido.