Matrimonio adquirido
La boda de Chrome y Ruri se celebraba con mucho ánimo por parte de todos los invitados, quienes se encontraban separados en grupos que bailaban y otros que comían. Senku estaba en el segundo grupo, sentado tranquilo en una mesa compartida junto a Kohaku, Luna, Gen y más personas.
—Oye, Senku —llamó Chelsea, subiéndose a la orilla de la mesa—. ¿Podrías decirme si tienes algún interés amoroso?
—¿Qué? —El nombrado la miró con frustración, ante la pregunta tan repentina.
—Creo que para ti serían Kohaku, Luna o Gen, ¿cuál de ellos elegirías?
—¡¿Qué estás diciendo, Chelsea-chan? —Gen fue el primero de los mencionados en reaccionar.
El rostro de Luna se puso rojo, a la vez que Kohaku solo soltó una pequeña risa.
—No elegiré a uno de ellos como si fuera un objeto —respondió Senku, con total seguridad.
—¡¿Acaso Senku ha dicho algo razonable referente al amor?! —Los demás presentes reaccionaron con mucho asombro e incredulidad.
—¿Qué clase de monstruo creen que soy? —reclamó.
Mientras todos murmuraban emocionados por la respuesta de Senku, Gen solo pudo quedarse en silencio, comenzando a sentir su rostro acalorado y muchos nervios. Luna fue animada por Max y Carlos, sintiéndose ilusionada de que existiera la posibilidad de tener una relación con Senku, hasta que Kohaku habló.
—Todos sabemos que si alguien tiene una oportunidad con Senku, es Gen.
—¿Qué dices, Kohaku-chan? —El rubor en el rostro del mentalista se volvió notorio para todos.
—Vamos, Gen, solo tienes que elegirlo y podrás estar comprometido con él.
—Senku-chan no tiene tiempo para esas cosas —intentó aclarar con una sonrisa fingida.
—Si me eliges puedo hacerme el tiempo —contestó Senku, dejando a todos en shock, excepto a Kohaku.
—¡¿Eh?! —Gen solo pudo mirarlo con mucho asombro.
Todos comenzaron a murmurar de cómo estaban transcurriendo las cosas, Luna comenzó a ser consolada por Max y Carlos, mientras que Kohaku solo miraba con una sonrisa hacia Senku por su respuesta.
—¿Entonces, Gen, tú eliges a Senku? —preguntó Chelsea.
Gen bajó la cabeza, con el rostro muy rojo y el corazón latiendo como loco.
—Sí…
El corazón de Senku pegó un golpe al escucharlo y una sonrisa se formó en su rostro.
—Entonces, cásate conmigo, mentalista.
Todos los presentes miraron con emoción hacia Gen, esperando su respuesta, el cual ya no soportaba más el nerviosismo, sus dotes de actuación se encontraban congeladas y no era capaz de controlar sus emociones, estaba siendo totalmente vulnerable frente a todo el mundo.
—Está bien —respondió.
El lugar se llenó de aplausos, rápidamente la noticia se esparció por todos los invitados, quienes se dividían entre los que se sorprendían con los que ya se imaginaban que Senku y Gen terminarían juntos.
—Sea fuerte, señorita Luna —pidió Carlos.
—Ya tendrá la oportunidad de conocer a alguien más —agregó Max.
Chelsea se había quedado en shock, sentándose al lado de Kohaku, la cual mantenía su mejilla apoyada en su mano, mirando con una sonrisa cómo Senku caminaba hacia Gen.
—Finalmente —susurró Kohaku—. Buen trabajo, Chelsea.
—¿Eh? —La mujer la miró con confusión, la verdad era que no se esperaba que su pregunta directa terminara en una propuesta de matrimonio.
Senku tomó las manos de Gen y lo miró a los ojos.
—Tal vez debí hacer esto diferente —comentó Senku, con voz dudosa.
—No, esta espontaneidad es parte de Senku-chan —contestó Gen, con una sonrisa.
—No se me dan las cosas cursis, así que solo seré directo ya que es momento de decirte que te amo, Gen.
El cuerpo del nombrado tiritó tras recibir esa confesión de amor. Siempre había creído que su enamoramiento por Senku sería unilateral, incluso lo había aceptado y era feliz mientras pudiera estar a su lado. Que Senku se confesara y le pidiera matrimonio era un escenario que solo había visto en sus sueños.
—También te amo, Senku-chan, siempre quise decírtelo —confesó.
Senku acercó su rostro al de Gen para darle un beso en los labios, provocando que todos los invitados comenzaran a aplaudir y a gritar de la emoción, incluyendo a los recién casados. Chrome se acercó a ellos para felicitarlos por su compromiso, al igual que Ruri que le entregó su ramo de flores a Gen.
Semanas después, la boda entre Senku y Gen fue realizada, para sorpresa del último que no esperó que todo ocurriera tan rápido.
Luego de la ceremonia vino la celebración, al igual que en la boda de Chrome y Ruri, todos se encontraban al aire libre comiendo y bailando. Gen observó con una sonrisa a sus invitados, hasta que su vista se enfocó con mucha sorpresa en Kohaku que bailaba muy apegada a Hyoga.
—Vaya, Kohaku-chan se lo tenía bien guardado —comentó Gen.
—La verdad también estoy sorprendido —contestó Senku, quien se encontraba al lado de su ahora esposo.
Gen continuó mirando hacia las diferentes parejas que se encontraban comiendo o en la pista de baile: Homura intentaba no mirar hacia Hyoga y Kohaku, dedicándose a comer y a ignorar a Mozu que no dejaba de coquetearle; Kinro y Kirisame bailaban juntos con sus cuerpos muy tiesos y sus rostros muy rojos; Taiju y Yuzuriha bailaban juntos con sonrisas en sus rostros; Chrome y Ruri comían; tras ser rechazado por todas las mujeres, Ginro no tuvo más opción que bailar con Matsukaze; Minami se debatía si invitar a Tsukasa a bailar, mientras que Ryusui quería bailar tanto con ella como con Tsukasa y François. Su sorpresa volvió a aumentar cuando vio a Luna sentada al lado de la científica con la que había confundido a Senku tiempo atrás, las dos conversaban muy cerca la una de la otra.
—Yo siempre pensé que a Kohaku le gustaba Senku —comentó Chelsea, apareciendo de la nada y asustando a los recién casados.
—Yo pensaba que le gustaba Gen —confesó Senku, rascándose la oreja.
—¿En serio, Senku-chan? —Gen lo miró con incredulidad—. Yo también pensaba que a Kohaku-chan le gustabas tú.
—¿Así que en todo este tiempo a Kohaku le gustó el chico malo, mientras que ustedes no eran capaces de confesar sus verdaderos sentimientos, por miedo a enterarse de que a uno de ustedes estaba enamorado de ella o hacerle algún daño a ella? —preguntó Chelsea.
—¿De qué estás hablando? —reclamó Senku, sintiéndose expuesto.
—Siempre tan directa, Chelsea-chan —susurró Gen.
—Mira, doctora Chelsea. —Senku observó hacia los invitados que se encontraban comiendo y una sonrisa malévola se formó en su cara—. Ya que gracias a ti Gen y yo pudimos hablar de nuestros sentimientos, te lo compensaré dándote un empujón.
—¿Un empujón?
Chelsea fue empujada por Senku hacia la mesa de invitados, dirigiéndose a una persona en específico.
—¡Oye, Sai, ¿por qué no la invitas a bailar?!
—¡¿Eh?! —El rostro del nombrado se puso rojo, mientras que la cara de Chelsea se llenó de confusión.
Sin esperar respuesta, Senku lanzó a la mujer hacia los brazos de Sai y después regresó con su esposo, el cual miraba la escena con una expresión de gran impresión e incredulidad. Senku siempre lograba sorprenderlo de un modo u otro.
—Senku-chan, eres increíble…
—¿Quieres ir a comer algo?
—Quiero una cola. —Senku sonrió al escucharlo.
—Bien, vayamos por una.
Senku y Gen se tomaron de la mano y caminaron hacia la barra de tragos. Mirándose con cariño y sonriéndose mutuamente dieron inicio a su matrimonio.