1. Preludio de un mal día.
Me miré al espejo.
Estaba fatal.
Stella Meshik ya no era la sombra de lo qué fue hace diez años.
Me sentía mal conmigo misma.
¿La razón ?
Yo había cambiado demasiado.
Era una solterona aburrida. Anti hombres.
Una amargada.
No me ayudaba sonreír frente al espejo.
Éso era de todos los días. Desde qué dejé a Aki me había amargado mucho.
Mí pesimismo estaba por las nubes.
Era jueves.
Había conseguido una semana de vacaciones. No me alegraba tener que volver a ver a mí ex novio,pero una promesa era una promesa.
Aki y yo salimos por cinco años,hasta qué él me pidió matrimonio.
Todo estaba bien hasta qué decidió cancelar la boda tres meses antes.
Éso fue hace seis años.
Desde entonces yo vivía alejada de las relaciones con hombres.
No me interesaba tener nada con un hombre,ni casual ni más formal.
Me vestí de manera cómoda,tenía qué arreglar unos asuntos porque mañana viajaría a la pequeña "Villa del amor" un lugar escondido en quién sabe dónde.
Nunca oí hablar de ése lugar.
Odiaba tener qué ver a Aki con otra mujer,cuando sabía que no había superado todas las malas cosas con él.
Fuí a comprar un vestido para la fiesta,uno negro sencillo.
Nada qué pudiera atraer a un imbécil con ganas de una noche de alcohol y sexo.
Ya no estaba para eso.
Tenía 31 años y sin ganas de perder el tiempo con hombres de una sola noche. Sí algún día empezaba algo con un hombre ( cosa qué realmente dudaba) tendría que ser algo estable.
Cero juegos.
Algo directo.
Compré los zapatos, un sombrero y fuí a buscar el regalo para la pareja.
No tenía idea de qué regalar. Opté por algo genérico.
Unos cubiertos que sé qué nunca usarían.
Me agaché para verlos y sin querer choque con alguien.
- Lo siento - dije apenada porque fue mi trasero el que le pegó al extraño.
-¿Eso fue intensional?- se quejó el hombre con molestia.
El tipo me miró feo, cómo si yo fuera una loca gritando.
- No. De verdad,no lo ví - dije avergonzada.
El hombre de traje me miró con molestia.
Negó con la cabeza antes de alejarse.
Un rápido vistazo me dejó ver sus ojos verdes.
Tomé los cubiertos y los pagué sin demora.
Seguía azorada por lo qué pasó.
Olvidé el incidente y regresé a casa.
Calenté una de esas cenas congeladas en el microondas.
De verdad era una solterona aburrida.
Por la mañana salí temprano hacia el aeropuerto.
Odiaba los contratiempos.
Y demasiada gente.
Me formé para subir al avión. Al menos Aki tuvo el descaro de pagar todos mis gastos.
El avión, el hotel...
El transporte a la boda.
Suspiré.
No era una fila muy larga. Alguien se puso detrás de mí.
Revisé el boleto.
Un viaje a Villa San Antonio,la villa del amor por excelencia.
¡Qué aburrido!
-¿Así que también vas a Villa Aburrida?- preguntó alguien detrás.
Giré mi cabeza en dirección a la voz y descubrí qué estaba a mí lado.
Éso no me gustó.
-¿Tiene algo de malo? - dije cortante.
- No.
De nuevo noté qué estaba moviéndose.
-¿Acaba de moverse hacía adelante?- le dije enojada.
- Es su imaginación. Aquí estaba cuándo llegó.
- Es el típico macho qué quiere ir delante de todos - me quejé.
Estaba por continuar discutiendo cuándo llamaron al siguiente y él se me adelantó.
Maldición.
Se lo dejé pasar porqué no quería pelear.
Respiré profundo mientras lo ví alejarse.
Me enfoqué en mí destino.
Una vez qué entregué mi maleta subí al avión.
O lo qué se suponía era un avión,el cual era pequeño para seis personas.
Y ahí estaba el hombre odioso qué me quitó el lugar.
-¡Ésto no es posible!- dije al verlo.
-¿Vas a subir o no?- se quejó el hombre.
-¿A ti qué te importa? - respondí cortante.
- Sí no subes no puedo ir a Villa Aburrida.
Me senté a su lado y la puerta se cerró.
Traté de ignorarlo.
Tomé una bolsa de cacahuates y empecé a pelear para abrirla.
El hombre se burló de mí al abrir la suya con facilidad. Después de cinco minutos el me miró con fastidio.
- Dámela te ayudo - dijo con poca paciencia.
Era odioso, se creía el mejor. Y se burlaba de mí.
Acepté porque su cara de fastidio amenazaba con insultarme.
Lo ví luchar con la bolsa de cacahuates y noté qué usaba el cabello castaño un poco largo.
Tenía una barba de tal vez un mes y sus ojos verdes eran fríos.
Al final abrió la bolsa con los dientes y le miré con asco.
- No gracias - dije cuándo me daba la bolsita - tiene tu saliva.
Me dió su bolsita de cacahuates y la acepté.
Mordí un cacahuate y él hizo lo mismo.
Estaban rancios.
-¡Ah, qué asco!- dije en voz baja.
Ví qué él opinaba lo mismo y se guardó los cacahuates en su saco.
-¿Así qué también vas a una boda? - trato de hacer la plática.
¿Cuál era su insistencia de saber sobre mí?
-¿Cuántas bodas puede haber en la " Villa del amor"?- dije con sarcasmo.
-¿Vas a la boda de Aki?- preguntó sorprendido.
-¡Ay,no puede ser!- dije con molestia.
-¿Eres Stella Meshik?- dijo aún más sorprendido.
-¿Cómo sabes mí nombre?
- Soy Lauri Ylönen, hermano de Aki.
-¿Cómo es qué nunca te conocí en el tiempo que pasé con Aki?
- Odio a mi familia. La evito si puedo.
-¿Así qué tengo el honor de conocer al hermano de Aki,el antisocial Lauri?
- No eres tan bonita cómo esperaba - murmuró con descaro.
- Imbécil.
No dije nada más durante el viaje.
Al llegar al aeropuerto me senté a esperar el transporte hacía el hotel.
Él se sentó en otra banca. Lamentablemente el transporte,un auto pequeño era para ambos.
Me senté pegada a él.
-¿Y de qué trabajas?- preguntó él.
- Soy abogada. ¿Y tú?
- Trabajo en la constructora Raikku.
- Ah, sí, ésa constructora despidió hace un año a muchos empleados.
-¿Qué haces exactamente?
- Defiendo a la gente de sus patrones egoístas y explotadores como tú empresa.
- Oh.
Era cínico y desvergonzado. Detestable y estúpido.
Al llegar al hotel fuí al mostrador.
- Buenas tardes - dije - una reservación a nombre de Stella Meshik.
- Y una a nombre de Lauri Ylönen.
- Stella... Si, aquí están sus llaves. Y otra a nombre de Lori...
-L-A-U-R-I - deletreo el cínico con molestia.
- Lo siento.
Me reí del error y comencé a buscar mi habitación.
Eran dos o tres habitaciones juntas por área.
La mía estaba junto a otra habitación.
Una cabaña preciosa.
-¿Es enserio?- se quejó él.
-¿Qué?- dije sin darme cuenta.
-¡Estamos juntos! - estalló en molestia.
- ¡Ay carajo! - dije mientras pensaba qué sería un largo fin de semana.
Entre a mi habitación enojada.
Sabía qué era cosa de Aki.
Era su venganza en mí contra.
Imbécil.
Abrí el baño,el cuál era enorme.
- ¡Es el colmo!- gritó Ylönen al verme.
- Ésto no puede ser peor - dije pensando qué tendría que compartir el baño con él.