Amor Entre Sirvientes [ONE-SHOT]

Summary

Lucy Heartfilia es una chica que es vendida a una familia poderosa económicamente para poder pagar una deuda que su familia tenia, si bien no era tratada mal, tampoco era tratada con amabilidad, haciendo que su vida se volviera monótona y aburrida, pero eso cambio cuando llego a conocer al jardinero de la familia, un joven lleno de energías y muy alegre, que le dará la vitalidad que había estado necesitando hace tiempo.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Sirvienta y Jardinero

La vida nunca ha sido fácil para algunas personas, teniendo que trabajar más que otros para poder llevar el pan a la mesa, otros que ni trabajando en tres trabajos diferentes pueden tener el dinero suficiente para poder llegar a fin de semana o mes.

Eso es lo que le paso a Lucy Heartfilia, una chica que fue vendida por su familia para poder pagar sus deudas, y siendo comprada por la familia Heartwell

La cual era una de las más influyentes y adineradas de todo el continente, siendo los dueños de múltiples tierras, con un imponente castillo en medio de colinas, teniendo la suerte de vivir entre lujos y solemnidad, los miembros de esa familia jamás llegaron a tener ninguna necesidad, pues incluso tenían buena relación con otros reinos y continentes.

Siendo conocidos por ser quienes más exportaban alimentos como cacao, banano, vinos de fresa y miel. Alimentos que eran muy demandados y que muchas familias pagaban altas sumadas de dinero por estos, por lo que la familia Heartwell estaba casi nadando en dinero.

Lo que nos lleva al caso de Lucy, sus padres habían tenido una deuda con la familia Heartwell desde hace un buen tiempo, una muy grande que no podía ser pagada de un día a otro, y para hacerlo peor, los Heartfilia se terminaron metiendo en más deudas con la esperanza de conseguir el dinero para pagar la deuda principal, que era con los Heartwell

Cosa que no funcionó, entonces uno de los hijos de los Heartwell les dio una propuesta, una que no podrían rechazar debido a la situación en la que se encontraban.

- Si nos dan a su hija, para que sea la dama de compañía y asistente personal de mi hermana menor, haré que mi padre olvide la deuda -propuso el mayor viendo a los padres de Lucy-

Era de esperarse lo que pasaría después, si bien al inicio el padre intento negarse a vender a su propia hija, el hijo mayor de los Heartwell los termino presionando para que aceptarán, diciendo que si no lo hacían, muy posiblemente caerían en la ruina y serían pisoteados por los demás.

La familia Heartfilia no era una familia tan poderosa como los Heartwell, pero si eran conocidos por tener en su poder varias forjas y armas de buena calidad, el problema es que otras familias también entraron en ese negocio y le era difícil a los Heartfilia seguir manteniendo su posición, por lo que a regañadientes, acepto las condiciones del hijo mayor.

Lucy Heartfilia consoló a su padre y madre, diciéndoles que no se preocuparan por lo que acababa de pasar, que intentarán seguir adelante y les prometió que se cuidaría y tendría cuidado, empacando todo lo que tenia para después irse de la casa que la vio crecer.

- Lulú, ¿Qué haces viendo la ventana? Estoy esperando mi té de menta -la voz de la hija mejor de los Heartwell hablo-

Lucy fue traída devuelta a la realidad, había estado un buen rato mirando por la ventana, recordando como había llegado a la mansión de los Heartfilia, soltó un suspiro y giro la cabeza para ver a su ama.

- Ya voy señorita Riz... Solo admiraba la belleza del exterior -dijo dándole una sonrisa-

Lucy actualmente ya llevaba dos años trabajando en la mansión, siendo conocida por su dulzura, inteligencia y su habilidad de manejar cualquier situación con gracia, logrando de esta manera que la familia Heartwell y los demás sirvientes de la mansión no la tratan tan mal, incluso logró que Riz, la hija menor se llegara a encariñar con ella.

Pero aun así, aunque tenía una buena vida y de momento no había tenido tantos problemas con los demás, Lucy sentía que su vida estaba llena de monotonía, atrapada en un trabajo que, aunque estable y le permitía a su familia poder vivir con menos estrés, carecía de emociones para ella, llegando a un punto en que no sabía que podría pasarle si seguía así

Mientras regresaba a la habitación de la señorita Riz con su té en una bandeja de plata, miro por la ventana a un jardinero que estaba cortando los arbustos del jardín de la mansión, creando esculturas que eran un lujo en sí mismo, quedando maravillada por el talento que tenía aquel jardinero.

Otra sirvienta qué pasaba por hay noto como Lucy veía por la ventana con gran atención, por lo que se acerco mientras le preguntaba que estaba haciendo, Lucy se sobresalto un poco, peor no tanto para que el té no se cayera.

- Nada... Solo veía al jardinero podando los arbustos -respondió Lucy un poco tensa- Aunque... no recuerdo que nuestro jardinero fuera castaño

- Oh, es por que es nuevo. El antiguo se retiro debido a su edad -respondió la otra sirvienta viendo por la ventana- Puedo decir que él tiene más talento que el anterior

- ¿Sabes como se llama?

- Se llama Hyoudou Issei, fue contratado por su energía casi inagotable y su habilidad para transformar un arbusto en una escultura digna de admirar

Ambas sirvientas vieron como Issei podaba unos arbustos con tijeras especiales, transformándolos en diferentes cosas, como en un perro, una persona, hasta llego a retratar al señor Heartwell en un arbusto grande, se seco el sudor de la frente y suspiro satisfecho por su trabajo, además de que en todo momento llevaba una gran sonrisa

Al notar que estaba siendo observado por las sirvientas simplemente los saludo, ganando una sonrisa por parte de Lucy, pero una mueca por parte de la otra sirvienta.

- Plebeyos -exclamó antes de irse- Deberías apurarte, el té se enfriara

Lucy recordó la tarea que tenía que hacer y se fue corriendo, Issei vio como las sirvientas se fueron y volvió a ver sus obras, su sonrisa se cayó un poco mientras su mirada tenía un leve brillo de tristeza.

- Me pregunto si en algún momento la familia Heartwell reconocerá mi talento, así como hicieron con mi abuelo -suspiro mientras se sentaba en el suelo y veía el cielo-

Un día, mientras Lucy llevaba un pesado cargamento de lujos a la biblioteca privada de la familia, se terminó tropezando en el jardín trasero, los libros cayeron al suelo junto con ella, provocando que gruñera molesta y quisiera gritar, hasta que una voz cálida llamó su atención.

- ¿Estas bien? -pregunto la voz que venía enfrente suya-

Lucy levanto la mirada viendo que era Issei, quien tenía una mirada y sonrisa despreocupada, le extendió la mano para ayudarla a levantarse y Lucy tomó su mano, siendo levantada sin problemas, notando como la mano de Issei era algo áspera y más dura qué la suya, posiblemente gracias al fruto de tener en las manos objetos de jardinera casi todo el tiempo.

- Gracias... -le agradeció mientras se limpiaba el polvo de su traje-

Ambos empezaron a recoger los libros y quitarles la suciedad qué tenían para evitar que Lucy tuviera un regaño por haber cometido tal error. Issei no pudo evitar fijarse en la manera en que la luz del sol atravesaba su cabello rubio, dándole un brillo dorado qué la hacia ver incluso más hermosa, por su parte, Lucy noto la calidez en los ojos de Issei, algo que rara vez veía en el frío mundo de la nobleza y más con la familia Heartwell.

Aunque la trataran con menos rudeza y no le exigieran tanto, no quería sentir que le dieran miradas llenas de amor o cariño, incluso Riz, a quien había estado ayudando por dos años, muy rara vez le dedicaba una sonrisa y las pocas veces que la veía sonreír, era por que esta cometía un error o por que sus padres le traían algo que quería.

Sin duda la nobleza era extraña y rara en muchas ocasiones.

Por lo que, Issei era la única persona en esa mansión que le dedico una mirada llena de vida, incluso parecía que Issei estaba admirándola como si fuera una obra de arte, haciendo que Lucy sonriera, provocando que Issei se sonrojara y mirara a otro lado.

- ¿Tantos libros para una sola persona? -bromeó Issei para intentar distraer a Lucy y dejara de verlo-

- Son para la señora Sophie, creo que puedes hacerte una idea de como es ella -dijo un poco tensa-

La señora Sophie era la esposa del señor Heartwell, quien al igual que su marido, tenía una actitud fría y distante con los demás sirvientes, no toleraba ningún error y siempre quería que todo fuera perfecto, escondiendo su rostro detrás de un abanico color morado con toques rojos

Si bien no era una persona explosiva y que insultara a los demás por cometer algún error, ella prefería hablar de forma directa y señalar todos y cada uno de los errores que había cometido, eso mientras ocultaba la mitad de su rostro en su abanico, dándole una apariencia más intimidante que su esposo.

- Si.. creo que puedo hacerme la idea de como es ella, una vez me toco lidiar con ella -dijo en voz baja, temiendo ser escuchado por alguien más-

- ¿Enserio? ¿Y como te fue lidiando con ella? -pregunto Lucy asombrada y con curiosidad-

- Me fue bien... dijo que podía mejorar, pero que para alguien de mi edad, tenía buen talento

- Oh, ¿se refería a tus esculturas de arbustos?

- Es correcto, descubrí que tiene una vista de águila impresionante... logrando ver errores que ni yo había visto

- “Normalmente para señalar lo malo... todos tienen buena vista... curiosamente...” -pensó Lucy mientras suspiraba- Muchas ganas por la ayuda

- No agradezcas, no quiero que tengas que lidiar con la señora Sophie, creo que sería muy difícil para ti tener que lidiar con alguien como ella

- Tengo suficiente con tener que lidiar con Riz...

- Espera, ¿eres la sirviente personal de Riz? -exclamó Issei abriendo los ojos-

- Si, ¿No lo sabias? -pregunto Lucy sorprendida-

- Digamos que... no me dejan entrar tanto a la mansión, son muy contadas las situaciones donde me dejan entrar -respondió rascando su nuca- Y lo que pasaba dentro de la mansión, muy pocas veces llega a salir de esta

- Oh... entiendo. Pues un gusto en conocerte Issei, soy Lucy. Asistente personal de la señorita Riz Heartwell -dijo con una sonrisa-

- El gusto es mío señorita Lucy, siempre es agradable conocer a una bella dama como lo es usted -dijo dándole una gran sonrisa-

- No sabía que eras coqueto -dijo dándole una sonrisa pícara-

- Solo digo la verdad -alzo sus manos para mostrar sinceridad- Bueno, no la atraso más, fue un gusto hablar con usted

- Lo mismo digo yo

Issei giro sobre sus talones y se fue del lugar, Lucy se le quedó viendo hasta que su silueta desapareció de su campo de visión, miro los libros y los volvió a recoger, esta vez colocándolos en una posición para que no le fuera tan difícil llevarlos a la biblioteca, agradeciendo que aun fuera temprano

- Es un chico agradable... y es la primera vez que alguien me dice bella -dijo para si misma mientras caminaba-

Hasta donde recordaba, desde que vivía con su familia y hasta que fue vendida, jamás llegó a escuchar a nadie decirle bella o linda, ni siquiera sus padres le habían dicho eso, posiblemente pensaban que no era necesario recalcar algo obvio, Lucy era una mujer muy bella físicamente y en personalidad era incluso más hermosa, pero aun así eso no quería decir que le molestaría escuchar que le dijeran linda al menos una vez.

Cuando llego a la biblioteca fue recibida por los guardias que cuidaban la entrada, quienes al ver los libros y oír lo que dijo Lucy, asintieron y tomaron los libros para guardarlos ellos mismos, por lo que Lucy se inclino y se fue del lugar, esperando poder descansar un poco después de llevar esos libros, aún pareciéndole ridículo que unos simples libros llegarán a pesar tanto.

Mientras caminaba, paso por uno de los jardines qué tenía la mansión, viendo las esculturas qué había hecho Issei en ese lugar, siendo de un elefante, un cisne y un león, los admiro por un buen rato, viendo el detalle que había puesto en su trabajo.

- Es increíble el talento que tiene -dijo maravillada-

Semanas después, la familia Heartwell organizó un baile de gala en honor al cumpleaños de su hijo mayor, los sirvientes tenían prohibido participar, pero debían asegurarse de que todo estuviera perfecto, Lucy veía esto como una injusticia, pero no podía hacer nada cuando los líderes de la familia daban las órdenes, también pensó en que ningún noble querría hablar con ella por ser una sirvienta más del montón.

Por lo que suspiro derrotada y empezó ayudar a los demás con los preparativos, luego ayudo a la señorita Riz con su vestido, ajustándolo y viendo que no tuviera ningún error o se viera mal, pues en un día tan especial como lo era hoy, era donde más iban a estar exigentes y no quería ser regañada por “arruinar” su gran baile

Una vez terminó, acompaño a Riz hacia el baile, dejándola poco después de que hiciera su presentación, diciendo que lo mejor que podía hacer era irse de hay, tomaría este momento para relajarse un poco, mientras caminaba por los pasillos vio por una de las ventanas como Issei caminaba hacia la parte trasera de la mansión.

La curiosidad era tanta que no pudo soportar y fue a ver que estaba planeando hacer, cuando llego lo vio sentado enfrente de una de las fuentes de la familia Heartwell, la cual era una serpiente qué votaba el agua por sus colmillos.

- ¿Qué haces aquí? -pregunto Lucy con cautela, asustando a Issei-

- ¡No me asustes así! ¡Casi me da algo! -exclamó Issei sujetando su pecho-

- Exagerado -se rio mientras se sentaba a su lado- ¿Y bien?

- Yo... Solo vine aquí para poder admirar mejor la luna y el cielo estrellado -dijo mientras calmaba su respiración- ¿Y tu?

- Yo... vine aquí por que solo estaría sobrando en ese baile -dijo bajando la mirada- Además nadie querría bailar conmigo...

- ¿Quieres bailar? -pregunto Issei alzando una ceja-

- Pues... me gustaría la verdad, he visto los bailes que hacen los Heartwell y me encantaría participar en uno -suspiro- Pero una sirvienta como yo no puede darse ese lujo

Estuvieron callados un buen tiempo, siendo acompañados únicamente por el ruido que hacía el viento al momento de mover las hojas de los árboles y las demás plantas, y por el ruido de la música que lograba llegar hacia ellos, Issei tuvo una idea y se levantó.

- Señora Lucy -esta lo miro- ¿Me concede el honor de bailar conmigo? -le propuso mientras extendía su mano-

Lucy se sorprendió mucho al oír esa propuesta, era algo demasiado repentino y que no había esperado para nada, se puso nerviosa y miro a todos lados, para asegurar de que nadie los estaba viendo

- No te preocupes, nadie va a venir aquí y menos con un baile tan importante como ese

- Pe-Pero...

- ¿O acaso no quieres bailar? -retiro su mano-

- Si... quiero -dijo tomando su mano- Eso si... soy mala en esto, ¿tu sabes bailar?

- Claro, mis padres me enseñaron hace dos años -respondió con una sonrisa mientras jalaba a Lucy hacia él-

Lucy soltó un jadeo al momento de ser jalada, colocó sus manos en los hombros de Issei mientras este la tomaba de la cintura, se miraron a los ojos, Lucy tenía un toque de vergüenza y nerviosismo muy evidente, era la primera vez que era trata así y no sabía cómo responder, pero Issei tenía un toque de diversión y burla.

- No soy un experto, pero... ¿Lista para bailar?

Lucy asintió levemente mientras tomaba la mano derecha de Issei y este entrelazo sus dedos con los de ella, para tener un agarre más firme, pero que le provocó nervios a Lucy, habiendo que su rostro se calentara y su corazón palpitara más rápido.

Bailaron bajo las estrellas y la luna, con la música de fondo filtrándose desde el salón principal, en ese momento, los títulos y las diferencias sociales no importaban, lo único que importaba, era que disfrutarán ese momento juntos.

El cielo nocturno fue el único testigo de lo que paso entre Lucy e Issei, quienes bailaron hasta cansarse, pero estaban satisfechos emocionalmente, volvieron a sentarse para descansar un poco y miraron el cielo, no dijeron nada entre sí, pero no necesitaban palabras para saber que les había gustado mucho el momento

- Muchas gracias por esto Issei... por permitirme cumplir este pequeño deseo que tenía

- No agradezcas por eso. Es lo mínimo que podía hacer, fue lindo bailar con una chica tan linda como tu

Lucy sonrió mientras se reía un poco, no sabía si le estaba coqueteando o si lo decía de verdad, fuera como fuera el caso, no le molestaba para nada, le gustaba sentirse apreciada de esa manera, dándole un beso en la mejilla, provocando que Issei se girara de golpe para verla atónito, mientras sus mejillas se volvían rojas

- Fue divertido, nos vemos Issei. -se levantó mientras sacudió su traje y se fue con una amplia sonrisa-

Los días fueron pasando más rápido de lo que uno llegaría a creer, y la relación entre Lucy e Issei se terminó volviendo mucho más fuerte, los encuentros que tenían antes, los cuales eran puras casualidades, ahora eran de forma intencional, aunque Lucy e Issei no podían pasar tanto tiempo juntos debido a las tareas que tenían cada uno, en diferentes partes de la mansión.

Aún así, cuando tenían tiempo libre, qué normalmente era en la tarde o cuando el sol estaba apunto de esconderse, la pasaban juntos, eso si, siempre a escondidas, ya que en la mansión Heartwell estaba estrictamente prohibido tener relaciones amorosas, y más si eran entre sirvientes.

Teniendo que verse en la parte trasera de la mansión, si bien era verdad que aun no eran pareja y de momento solo eran amigos, sabían que pasaría si eran vistos por los demás y sabrían qué pensarían de su relación, y como ninguno de los dos quería que el otro tuviera problemas, se veían a escondidas, casi como si fuera algo similar a un amor prohibido (literalmente)

Con el paso del tiempo, los encuentros entre Lucy e Issei se hicieron más frecuentes, y este último había llegado a descubrir un rincón olvidado del extenso jardín, donde un viejo invernadero lleno de flores marchitas se convirtió en su refugio, allí podían verse sin temor a ser descubiertos, pues Issei reviso todos los alrededores y parecía que ni siquiera los guardias sabían de su existencia

En ese refugio podían compartir de mejor maneras sus sueños, pensamientos o inseguridades, como el hecho de que Issei a veces tenía miedo de que su talento no fuera apreciado o que lo compraran con el jardinero anterior, mientras que Lucy expresaba qué le gustaba pasar tiempo con él, era suficiente para sacarla de aquella monótona rutina.

- ¿Nunca has pensado en dejar este lugar? -Pregunto Issei con curiosidad mientras veía unas flores marchitas y regaba las pocas que había logrado revivir junto a Lucy-

- No se la verdad... además tampoco creo que pueda, me vendieron para salvar a mi familia -dijo Lucy recogiendo las flores marchitas para tirarlas- Así que... no creo que tenga esa opción

Cuando tuvieron la suficiente confianza ellos dos, Lucy le contó a Issei como había llegado a servir a la familia Heartwell, y si bien no la trataban mal, tampoco podía decir que eran amables con ella, solo eran indiferentes, hasta cierto punto.

- Pero... incluso si decidiera irme, dudo que mi familia me aceptará de nuevo, y posiblemente me regresarían aquí -Lucy suspiro mientras frotaba su frente- Aquí tengo estabilidad... aunque siento que algo me falta -levanto la mirada para ver el cristal rotó del techo que dejaba pasar la luz-

- ¿Y que podría ser eso que sientes que te falta? -pregunto Issei dejando de regar las flores-

- No sabría decirte... por que no se que es

- Hmm, entiendo ese sentimiento. Y es horrible -expreso chasqueando la lengua-

- ¿Y lograste descubrir que era? -se giro para verlo-

- Bueno, cuando empecé a pasar tiempo contigo ya no lo sentía, así que supongo que necesitaba la compañía de alguien más en este lugar -dijo con una sonrisa leve-

- Haces que suene como si tu nunca hubieras convivido con nadie -dijo Lucy en tono burlón-

- ¡Oye!

Lucy se rio un poco mientras empezó a huir de Issei, quien intentaba mojarla con la regadera qué tenía, esos momentos que pasaban juntos eran mágicos y la hacia sonreír, no esperaba que un simple jardinero fuera capaz de darle a su monótona vida, una calidez nunca antes recibida

Era felices juntos, pudiendo reír, bromear entre sí y a veces jugaban en su refugio en los momentos que tenían libre o en la noche, lo que hizo que se volvieran más cercanos e inevitablemente empezaron a sentir como su corazón se aceleraba cada vez que veían al otro sonreír o acercarse a ellos.

Eso si, siempre manteniendo las distancias en el horario laboral, pues aunque fueran cercanos, si eran descubiertos muy posiblemente terminarían metidos en problemas, por lo que siempre en la mañana y tarde se dedicaban a sus tareas diarias, aunque provocando de manera intencional leves encuentros entre ellos.

Pero no todo podía ser tan perfecto como a ellos les hubiera gustado, un día, uno de los supervisores de la mansión mientras hacía su ronda diaria para ver que todo estaba bien y en orden, escucho risas no muy lejos de donde estaba, y cuando fue hacia el origen del ruido, se encontró con Lucy e Issei sentados en una de las fuentes de la mansión, hablando de una manera muy cercana para ojos del supervisor.

Quien les llamó la atención y sin dudar, fue a contarle a los señores Heartwell lo que estaba pasando, provocando que de esta manera, ambos fueran llamados a la oficina del Señor Heartwell, quien al saber que dos de sus sirvientes habían estado muy cercanos, dedujo qué algo estaba pasando, por lo que decidió volver a recalcar algo que debían tener muy presente

- Los sirvientes deben conocer su lugar. No toleraré distracciones ni relaciones que interfieran con su trabajo -dijo con frialdad y con una mirada fija, como la de una serpiente-

Aunque no fueron despedidos de milagro, ya que no había pruebas sobre una relación romántica entre ellos, las reglas se endurecieron, y el señor Heartwell le ordenó a los supervisores que comenzarán a vigilar más de cerca a Lucy e Issei.

Esto terminó provocando que ambos fueran vigilados de manera más intensa, reduciendo enormemente las posibilidades de poder al menos charlar un poco, ahora solo se podían ver de lejos, provocando que sus corazones empezarán a doler, incluso Issei fue trasladado a otra parte de la mansión para no ver tan fácilmente a Lucy.

Esto deprimió mucho a Lucy, ya que ahora no podía hablar con Issei, y menos poder ver sus sonrisas, las cuales siempre calentaban su pechos y rostro, pero tuvo que tragarse todo ese dolor para evitar que Issei y ella tuvieran más problemas de los que ya tenían, ni siquiera podía llorar y quería hacerlo.

Issei no estaba del todo mejor, pies empezaron a exigirle más en su trabajo, que le diera más detalle a las figuras y que no se acercara nuevamente a Lucy, recordándole que lo habían contratado para servir a la familia Heartwell, no para que empezará a salir con una de las sirvientas.

La presión que empezó a recibir Issei después de eso fue una demasiado intensa, y siendo alguien tan joven, le estaba costando mantener la calma o al menos intentarlo, deseando con todas sus fuerzas golpear a los supervisores o cortarles la cabeza, ya que estos solo hablaban y hablaban, era irritante.

Pero logró mantener la calma, más que todo con la esperanza de poder ver a Lucy, si pudiera verla al menos una vez más, no le importaría seguir soportando a esos idiotas, pues Lucy había sido una princesa para él, aunque esta dijera que no podía serlo por diferentes motivos, para Issei, Lucy era y siempre sería una princesa para el.

El problema era que la realidad no es muchas veces como lo imaginamos, Lucy empezó a recibir más trabajo al igual que Issei, lo que hizo que vivieran estresados y llenos de deberes, reduciendo las posibilidades de verse aún más.

Issei, llego a creer que esto era culpa suya, que él había provocado que Lucy tuviera más presión, le dolía mucho ver como aquella bella sirvienta tenía que sufrir por su culpa, por lo que decidió tomar una decisión dolorosa, se presentó ante el señor Heartwell y pidió su renuncia, argumentando que sería lo mejor de todos.

Esto sorprendió al señor Heartwell y dijo que su abuelo se sentiría decepcionado de él por tomar tal acción, pero a Issei no le importaba lo que pensara su abuelo, pues ya se había retirado hace tiempo.

La noticia de la renuncia llegó a los oídos de Lucy, quien pudo sentir como su corazón se rompía al saber que la única persona que la había tratado bien se iba, quería llorar pero la señorita Riz le daba tantos deberes que no le daba tiempo para ella sola.

Pero cuando llego la noche, fue al invernadero, el lugar que fue su refugio por el poco tiempo que estuvieron juntos, al llegar descubrió que había una nota pegada en una de las paredes de cristal, la quito pata poder ver que debía.

"Gracias por el tiempo que pasamos juntos, sin duda fue lo mejor y me hace feliz haber conocido a alguien con quien pude charlar y no sentirme tan solo aquí, espero que algún día nos volvamos a ver Lucy"

Estaba claro que la letra era Issei, pero cuando Lucy termino de leer la nota, sintió que algo dentro de ella se rompía, no entendía por que se sentía así, pero tal vez era producto de haber estado tanto tiempo con él, que llegó acostumbrarse a su presencia, sus chistes malos y su risa, la había ayudado a liberarse de su monótona rutina, y era difícil para ella volver atrás sabiendo lo que vicio con Issei.

Lucy siguió trabajando con la misma normalidad de siempre, pero la diferencia no era una buena, ya que ahora le daban más trabajo a ella, pensó que si Issei ya no estaba, tal vez dejarían de darle tanto trabajo, vaya error.

Ahora tenía que ayudar con el jardín debido a que ya no tenían jardinero, además de hacer las tareas que le pedía Riz y tener que ayudar en la cocina, esto la estaba volviendo loca y quería gritar, pero no podía, en eso recordó las palabras que Issei le había contado una vez, si bien podía irse de aquí, no tenia a donde ir y tampoco era opción ir donde su familia.

Pero mientras llevaba unos libros a la biblioteca, escucho por casualidad una conversación entre otras sirvientas, por lo que dejo los libros en el suelo y fingió estar revisándolos para evitar ser descubierta, logrando escuchar que Issei había vuelto a su pueblo natal después de renunciar y quién había comenzado una nueva vida como dueño de una pequeña floristería

Lucy logró escuchar la dirección del pueblo, por lo que empezó a pensar en la decisión que cambiaría su vida, quedarse en la mansión Heartwell, o ir al pueblo natal de Issei.

Era algo que empezó a pensar con cuidado mientras dejaba los libros, no quería traerle problemas a Issei, pero también quería dejar esa vida que no la había feliz, por lo que al pasar tres días más decidió que lo mejor era seguir su corazón esta vez, y este le decía que fuera por Issei.

Así que cuando cayó la noche, Lucy empaco todas sus cosas y se fue de la mansión, dejando una nota en el tocador de Riz, donde explicaba qué se iba por que sentía que iba a explotar y también por que quería vivir para ella misma, no para otros.

Lo cual no era mentira, Lucy había vivido ayudando a los de su familia, incluso fue vendida a los Heartwell para ayudarlos, pero jamás vivió la vida que ella misma quería, por lo que ahora no le importaba si iban donde su familia, pues Lucy sintió que sus lazos se cortaron cuando decidió ser vendida, no odiaba a su familia, y les deseaba lo mejor, pero no quería tener que ser la que ayuda a todos siempre.

Había apuntado la dirección del pueblo en una hoja para evitar olvidarla, ya que era conocida por no tener tan buena memoria, pero la ventaja que tuvo a su favor fue que el pueblo no estaba tan lejos y no se encontró con ningún enemigo en el camino.

Al llegar al pueblo se sentía cansada y los pies le dolían, además de que su respiración estaba algo agitada, noto que no había muchas personas fuera, y era normal, era de noche y las pocas personas que estaban afuera eran niños jugando o adultos que hablaban entre sí.

Empezó a caminar un poco más, buscando por todos lados aquella floristería donde trabajaba Issei ahora, el pueblo no era muy grande, pero tampoco era pequeño, era medio, por lo que si era un poco complicado encontrarla, además de que las calles y casas estaban muy juntas y no tenían mucha diferencia, por lo que decidió detener a unos niños que estaban jugando

- Oigan pequeños -llamó su atención-

- ¿Qué pasa hermana mayor? -pregunto uno de los niños viéndola-

- ¿Sabes donde queda la floristería?

- ¿Floristería? -pregunto el niño más pequeño alzando una ceja- ¡Ooh! ¿Donde venden flores?

- Esa misma -dijo Lucy con una sonrisa-

- Al fondo de esta calle, girando a la izquierda -explico el niño mayor señalando el camino- Hay esta la tienda del hermano Issei

- Anotado, muchas gracias pequeños

Lucy siguió su camino mientras podía escuchar como los niños se iban corriendo, al momento de llegar a la floristería pudo ver a través de las ventanas como Issei cuidaba de un ramo de rosas, sonrió ampliamente, era evidente lo mucho que le gustaban las flores a él.

Al entrar en la tienda, pudo ver que habían varios ramos de diferentes flores, junto a varias macetas, algunas vacías y otras con flores, Issei al oír como alguien entraba levanto la vista y cuando vio a Lucy, dejo caer las herramientas que tenía en las manos.

- Lucy... ¿Qué estás haciendo aquí? -pregunto Issei atónito-

- Solo empecé a seguir mi corazón... y eso me llevo aquí -respondió con una sonrisa temblorosa- Te extrañe...

- Yo igual...

Ambos se abrazaron con fuerza, dejando atrás las barreras sociales qué alguna vez los separaron, esta vez iban a vivir una vida diferente, una simple, pero llena de alegría y cariño, y lo más importante de todo.

Es que lo harían juntos.