I accidentally falling in love
Agosto, 2006
Primer día de clase. Para muchos el mejor momento de sus vidas, para la joven Han Soojin el purgatorio.
Era su último año de estudio en la escuela secundaria Yongsan de Seúl y hasta el momento no había mucho que contarle al mundo, ella seguía siendo tan poco popular como cualquiera de aquellas paredes que le rodeaban.
Al menos tenía una motivación, una razón por la cual levantarse todas las mañanas y soportar el tedio diario de las clases, el pretexto poseía unos penetrantes ojos marrones y su nombre era Min Yoongi.
Yoongi no era el típico adolescente miembro de algún equipo deportivo o del club de matemáticas, ni mucho menos era el alumno modelo, todo lo contrario: era un rebelde sin causa, un pobre diablo digno de cualquier película hollywoodense moderna.
No le gustaban las reglas y detestaba las órdenes, vivía su propia vida como se le pegaba la gana; varias veces lo expresó en voz alta haciéndose acreedor a severos castigos que no coartaron en nada su carácter fuerte. Y era justamente eso lo que le atraía de él.
Min Yoongi era su único amigo. Su primer encuentro sucedió un par de años atrás en circunstancias demasiado dolorosas como para recordarlas, desde entonces ella se convirtió en su sombra y a donde él iba ella también estaba.
Perdida en sus pensamientos metió sus libros distraídamente en el casillero de siempre, solo ella se encontraba en esos momentos en el pasillo, el reloj marcaba las ocho con diez minutos cuando la puerta de cristal se abrió. Yoongi empujo con fuerza y le cedió el paso a la persona que venía detrás de él.
Ese joven de ojos oscuros, de mejillas afiladas y voz profunda le enloquecía el corazón, amaba sus labios y las líneas que se formaban a los lados cada vez que sonreía, su cuerpo se paralizaba cuando lo escuchaba hablar con esa voz penetrante que le erizaba la piel y su mente volaba al infinito cada vez que él pasaba los dedos por su cabello, con tan solo ese movimiento podía enloquecer a todas las chicas de la escuela, era como su sello personal. Eran 1.76 cm de pura perfección.
Por un momento, se perdió en el movimiento de sus brazos, en el sonido de su chaqueta de cuero y en su caminar despreocupado, estaba embelesada por su presencia que ni siquiera notó a la joven que caminaba a su lado.
-¿Soojin?-Aquella voz que tanto conocía la trajo de regreso a la realidad de súbito, el impacto que le causó su voz le hizo sonrojarse al instante-¿Qué haces aquí tan temprano?-Le preguntó con una sonrisa en los labios. Entonces se dio cuenta, detrás de él apareció la criatura más bella que ella había visto nunca, observó cómo el brazo izquierdo de Yoongi se deslizaba lentamente sobre el hombro de la chica, entonces algo se quebró en su interior, su corazón latió con fuerza y se le formó un nudo en la garganta. Tragó saliva y trató de calmarse.
-Una más a su lista de conquistas-pensó observando a la joven, Soojin conocía su nombre: Park Yuna, la estudiante modelo, la del promedio intocable, Yuna la popular, la hermosa chica de ojos vivaces, en fin, todo lo contrario a ella. Y a él.
-¿Puedes escucharme?-Preguntó Yoongi cuando no obtuvo respuesta. Soojin salió de su trance y se sonrojo de nuevo, de pronto deseó que la tierra la tragara y la escupiera al otro lado del mundo.
-¿Qué?-
-Te pregunté por qué estás aquí a esta hora- Yoongi sonrió, se burlaba de ella.
-Me caí de la cama-respondió cerrando de golpe el casillero, colocándose de nuevo la máscara de indiferencia que tanto le ayudaba cuando estaba con él.
Entró al salón de clase, ocupó la última mesa de la fila junto a la puerta, Yoongi entró unos minutos después, se había despedido de su nueva novia en la puerta, se sentó a su lado y no dijo nada durante un rato. Unos minutos después el resto de los alumnos comenzó a llegar.
-Eso no parece muy común en ti-Le dijo Yoongi soltando un suspiro, alzó las manos al aire y arqueó la espalda.
-¿El qué?-Preguntó Soojin sin atreverse a mirarlo, se sentía terriblemente estúpida en ese momento.
-Llegar temprano-Se burló de nuevo, la chica apretó los puños tratando de contenerse.
-No comiences, Min Yoongi ssi-decir su nombre completo dejaba al descubierto que tan molesta estaba. Yoongi levantó las manos en señal de rendición y no volvió a decir nada.
-Atención clase-Un hombre de unos cuarenta años de edad, con un marcado acento inglés entró en el salón llamando al orden, metió los dedos pulgares en los bolsillos del chaleco mientras esperaba a que todos tomaran sus lugares, las solapas de su saco se abrieron un poco y revelaron un pronunciado vientre. Acomodó sus lentes de aumento sobre el puente de la nariz y juntó las manos haciendo un ruido seco, esta vez todos guardaron silencio.
Anthony Hudson, era su maestro de ciencias, provenía de una familia adinerada de Inglaterra y había viajado a Corea siguiendo a su esposa, daba clases en Yongsan porque era el único trabajo que había podido encontrar, había aprendido el idioma y se había familiarizado con la cultura, Yongsan le había dado la oportunidad gracias a los contactos que tenía su esposa coreana en esa institución. Era un hombre culto, de modales finos, a pesar de su apariencia amable y casi paternal podía poner en aprietos a cualquiera con tan solo una mirada o con una que otra palabra mordaz, Soojin no le temía, le respetaba, como todos en ese lugar.
-Esta noche, como cada año, se llevará a cabo la exposición de proyectos científicos-hubo resoplidos inconformes pero el maestro Hudson continuó como si no hubiera escuchado-Los alumnos de último año tienen la noble tarea de mostrar a los demás estudiantes lo que han aprendido durante su estancia en esta escuela-
Yoongi levantó la mano inmediatamente
-No Min Yoongi-ssi, la química del amor y sus consecuencias no es un proyecto real-dijo adivinando lo que el joven iba a preguntar. Yoongi no tuvo más remedio que bajar la mano y fingir decepción, hubo risitas ahogadas en el salón, pero el profesor las ignoró.
Soojin dejó de escuchar al hombre, su mente prefería ocuparse en otras cosas, más específicamente en un par de ojos oscuros que la estremecían, que ahora tenían dueña. Yoongi ocupaba sus pensamientos la mayor parte del tiempo, para su mala fortuna se le había clavado en el corazón como una espina dolorosa que no podía arrancarse, él era el hombre de sus sueños, su héroe, su salvador, su todo.
Pero lo había perdido, de nuevo, él cambiaba de novia cada dos por tres. ¿Cuántas chicas habían logrado ocupar un sitio en la vida de Yoongi? Todas. Todas menos ella, entonces ¿Cómo había perdido algo que nunca había tenido? La respuesta no era sencilla.
En realidad, Soojin sentía que para él, ella era un mueble, una mesa vacía a su lado, un ente sin importancia que vagaba por ahí y no aquella chica triste y solitaria que había rescatado de un infierno, él parecía haber olvidado por completo aquel día.
-Han Soojin-el señor Hudson pronunció su nombre con severidad, había dado un pequeño brinco en su banca por culpa de la sorpresa. Todos sus compañeros la observaban, se sintió expuesta, como si sus pensamientos se hubieran escuchado en voz alta, evitó mirar a Yoongi-¿Quiere hablarnos un poco sobre su proyecto?-cuestionó el profesor.
Las ideas se amontonaron en su cabeza, no estaba muy segura si tenía una respuesta a esa pregunta ¿Un volcán? ¿Un germinado? ¿Algo sobre la tabla periódica? ¿Cuál era su proyecto?
-Soojin, ¿Debo recordarle que este proyecto representa el sesenta por ciento de su calificación final?-Su maestro caminó hasta ella con los brazos cruzados y una mueca dura en el rostro.
-No señor-contestó bajando la mirada, no tenía ninguna excusa convincente.
-De acuerdo-el hombre suspiró y dio media vuelta-Abran su libro en la página 314…-comenzó a dar instrucciones de nuevo, pero ella volvió a ignorarlo. Descubrió que había arrugado una hoja de papel entre sus dedos sin darse cuenta.
-¿Te encuentras bien?-le susurró Yoongi, Soojin se sorprendió al escuchar su voz.
“No”
-Si-contestó apenas
-Si tienes algún problema…-
“Tú eres la raíz de todos mis problemas”
-Estoy bien-contestó mordaz-No te metas en mis asuntos, ¿Quieres?-
Yoongi se inclinó sobre su mesa y se acercó a ella, Soojin fue capaz de percibir el aroma de su chamarra de cuero y cuando habló su aliento a yerbabuena le pegó en el rostro.
-Bien-expresó tajante, frio, su boca se torció en un gesto desagradable y no volvió a dirigirle la palabra durante el tiempo que duró la clase.
A veces no entendía por qué se empecinaba en tratarlo de esa manera cuando en realidad se moría por decirle que estaba loca por él, parecía como si quisiera alejarlo a propósito. Ocultó su rostro de él cuando sus ojos se llenaron de lágrimas, pasó saliva con dificultad para aliviar el nudo en su garganta. ¿Por qué tenía que comportarse tan odiosa?
La siguiente hora fue una completa tortura. Yuna, Hoseok, el mejor amigo de Yoongi y su novia, una chica de la cual no recordaba su nombre, engalanaban la clase de historia y con ese trio presente, Soojin desaparecía por completo a los ojos de Min Yoongi, pero lo soportó valientemente ¿Qué más le quedaba?