capítulo 1
Lunes 25/07, 6:45 a.m.
Me levanto lentamente para no marear, e intento ponerme las pantuflas, pero mi cerebro parece aún no haber escuchado la alarma.
Estoy sentada en la mesa, mirando el noticiero como si algo de eso me interesara de verdad, pero es lo que miran mis papás. Luego veo la hora y voy a mi cuarto, llega el momento que más odio de la mañana: Peinarme; Como siempre, me hago una trenza y me voy a lavar los dientes.
-¡Apúrate Luna!- papá está esperándome en la cocina.
No hay cosa que odie más que alguien me apure, y más a la mañana, asique salgo rápido, malhumorada, y guardo los auriculares en la mochila.
8:00 a.m. clase de matemática
No sé que sería más divertido, si seguir escuchando a la profesora haciendo cálculos que no entiendo o tirarme por la ventana.
Siempre odié las matemáticas y cualquier materia que se le parezca, aunque no me suele ir muy mal en las pruebas, eso no quiere decir que disfrute de hacerlas. El hecho de ver todas las operaciones combinadas con letras y ángulos que no puedo entender me da dolor de cabeza, asique no presto atención. En cambio, conecto mis auriculares y miro la ventana, no hay mucho para ver, porque enfrente de ella hay un árbol enorme que tapa la vista, pero ver los nidos de los pájaros en él, parece lo más entretenido en éste momento.
10:30 a.m. clase de historia.
Miro con aburrimiento mis apuntes subrayados con puntas arrugadas, nunca entendí que tipo de sentido tiene subrayar fotocopias y estudiarlas si nadie entiende realmente lo que dicen, pero así son las clases de historia, al menos en mi escuela; Aunque prefiero ésto antes que calcular operaciones o patrimonios de empresas.
12:30 a.m
Por fin, la salida.
El camino de vuelta parece más largo que cualquier clase de matemática o economía, pero al menos puedo escuchar música y mirar a los autos, así me entretengo hasta caminar las 15 cuadras que hay desde la escuela hasta mi casa.
Mamá está de mal humor, como siempre, asique me limito a sentarme y almorzar sin emitir una palabra, prefiero no molestarla, para que me deje ir a mi pieza tranquila al terminar de comer.
18:30 p.m.
Despierto. Me dormí toda la tarde.
Tengo hambre, pero no como, espero hasta cenar.
21:30 p.m.
Ceno con mis padres, ellos miran su novela, yo uso mi celular, a mamá no le gusta que haga eso, pero está muy ocupada en la televisión.
23:00 p.m.
Luego de leer un capítulo de mi libro, me voy a dormir, pero me cuesta, últimamente el proceso de dormirme parece insufriblemente interminable.