INTRODUCCIÓN
Encontró a su alma gemela cuando tenía catorce años.
Jimin era dulce, amable, juguetón, encantador, divertido y todas las cosas buenas que alguien puede ser. Taehyung lo amaba, tanto que el pecho le dolía por contener un cariño así de grande, imaginar una vida sin su alma gemela era imposible.
Sus alegrías y mejores momentos los vivió junto a él, fue el hombro donde lloró sus desventuras y sus abrazos amables lo hicieron sentir protegido.
Jimin fue lo mejor que le pudo pasar en la adolescencia.
Pero aquella relación, con la que él estaba tan feliz y encantado, dio un cambio drástico el día que cumplió diecisiete años.
Jimin fue a su casa a celebrar, por supuesto, le llevó un enorme regalo y cantó “Feliz cumpleaños” para él con mucha emoción. Después del festejo familiar subieron a su habitación para estar un rato juntos y a solas, Taehyung planeaba ver con su amigo la película en DVD que su papá le había comprado poco antes y que se había negado a reproducir esperando el momento en que estuviera con su gran amigo.
—¡Es la primera entrega de mi trilogía favorita! —dijo con alegría—. Así que debemos verla juntos, abrazados.
Y no mentía, en un pequeño mueble tenía los tres libros de aquella historia que lo había cautivado y muchas fotos de los actores que imprimió, además del poster que robó del cine.
—Estás tan emocionado como si no la hubiéramos visto ya en el cine —replicó Jimin con una risita.
—Pero ahora es diferente porque no hay nadie más, sólo tú y yo.
Jimin se sonrojó ante sus palabras, en sus mejillas había un rubor natural que normalmente se confundía con el color adquirido por la vergüenza, pero su piel se puso mucho más roja.
—Sólo tú y yo —repitió en voz baja.
—¡Sí! Sin que nadie nos moleste. ¿Quieres palomitas?
Jimin negó suavemente con la cabeza y se sentó en la cama para esperar a que pusiera la película.
Todo fue normal al principio, se recostaron lado a lado mientras observaban la pantalla, Taehyung estaba tan emocionado que habló sin parar, pero Jimim ya se había acostumbrado a eso y era inmensamente feliz al verlo.
La película terminó, ellos se quedaron con la espalda pegada al colchón y los ojos en el techo, Taehyung siguió narrando todo lo que vieron en la película y sobre la expectante que estaba a la siguiente entrega, Jimin escuchó e intervino de vez en cuando, hasta que por fin ya ni hubo más qué decir sobre el tema.
—Me da un poco de miedo que ahora que vamos a la universidad nuestra relación se vuelva un poco más distante —murmuró Jimin.
Taehyung se giró para estar frente a él, tan cerca que sus alientos chocaron y pudo ver cada una de las pecas que manchaban su piel.
—Eso no va a pasar —aseguró Taehyung—, yo no puedo alejarme de ti, eres la persona más valiosa e importante para mí, Jimin, no podría vivir sin tu presencia.
—Yo me siento igual, para mí eres la persona más especial…
—Quiero que estemos siempre juntos, cuando terminemos nuestros estudios debemos comprarnos un departamento para vivir los dos ahí.
—Tae —llamó Jimin en voz baja, con la cara roja y las pupilas dilatadas, su corazón estaba acelerado y su respiración era pesada—, ¿tú también te sientes de esa forma?
Taehyung, en cambio, estaba tranquilo. Sus emociones era de euforia, pero diferentes, su corazón se mantuvo tranquilo, simplemente feliz por estar con su amado amigo.
—¿De qué forma? —inquirió con suavidad.
—¿Sientes…? Cuando estamos juntos, los dos, ¿no sientes algo en el pecho? Como si… Como si el corazón se te fuera a salir, como si… no sé.
—Huummm… Bueno…
—¿No crees que estábamos destinados a encontrarnos?
—¡Sí!
—Cuando estamos juntos, para mí, todo es más hermoso.
—Para mí también, verte hace que me sienta más feliz y estar contigo me causa mucha emoción, me siento tranquilo… Eres como… una penicilina.
Jimin rio ante la comparación, luego volvieron a quedar en silencio.
Para Taehyung todo estaba calmado, el momento era tan relajante con su mejor amigo, decidió sincronizar su respiración con la de Jimin porque eso lo hacía sentir más cercano a él. Luego clavó la mirada en sus mejillas y contó cada pequeña peca que adornaba su piel sonrojada, su tarea se vio interrumpida porque sintió la mirada de su amigo sobre él. Alzó el rostro para entender el porqué de eso y, de un momento a otro Jimin se acercó demasiado a su rostro hasta estampar los labios sobre los suyos.
Taehyung se petrificó por la impresión, no alcanzó a entender lo que sucedía o porqué, sólo supo que su querido amigo lo estaba besando…
Y fue tan extraño, lo más raro que hubiese experimentado hasta ese momento, jamás había besado a nadie y sin previo aviso su amado Jimin le robó la primera experiencia.
Pero, fuera de la sorpresa y confusión, no hubo nada más.
Siempre creyó que los primeros besos eran especiales y lo harían sentir en las nubes, pero el suyo fue tan… normal.
Jimin se alejó segundos después, con la cara completamente roja por la vergüenza que se apoderó de él, chilló antes de esconder la cara entre las almohadas.
Taehyung fue incapaz de hacer nada, lo observó en silencio y luego se movió para mirar el techo, estuvieron así unos segundos hasta que Jimin tuvo el valor de hablar.
—Tae —susurró—, estoy enamorado de ti.
La declaración lo tomó desprevenido, toda la situación estaba siendo demasiado para él, pero cuando se giró para ver a su Jimin algo se removió en su pecho.
—¿Tú también lo estás de mí? ¿Te sientes igual que yo?
“No sé”. Su mente dijo de inmediato.
Creyó que el amor era tan dulce y obvio, que al sentirlo sabría identificarlo sin problemas, pero por Jimin no se sentía de ninguna manera en particular.
Lo adoraba, lo amaba, era su felicidad; pero no creía estar enamorado de él o verlo como algo más que amigos.
Sin embargo, al notar la esperanza en los ojos de aquel al que tanto quería, se acobardó.
No tuvo la valentía para decirle que no creía sentirse de la misma forma o verlo como un amante.
—Yo… —murmuró con debilidad—. Te amo mucho, Jimin.
Esto pareció ser suficiente para ambos, porque no era una mentira y bien podría considerarse una respuesta que correspondía a la declaración de su amigo.
—Entonces, si me amas y te amo, ¿quieres que seamos novios? —inquirió Jimin con cautela.
¿Novios?
Taehyung sabía lo que eran los novios, entendía lo que conllevaba y los cambios que habría en su relación; no estaba seguro de querer eso, se sentía feliz con lo que tenían y no podía definir si sus sentimientos eran adecuados para un noviazgo, pero Jimin lo miró con esos ojos brillosos que tanto amaba y la sonrisa tímida que no era muy propia de él.
Sólo pensó en que amaba a ese hombrecito con todo su ser. Llegó a la conclusión de que, si así era, no había nada qué temer.
—Sí —susurró—, sí quiero que seamos novios.
Jimin amplió su sonrisa y volvió a robarle un beso.
Taehyung no estaba tan seguro, pero se refugió en la esperanza de que con el tiempo su amor evolucionaría hasta transformarse en lo mismo que Jimin sentía.

Ser un novio implicaba muchas cosas nuevas.
Como amigos ellos siempre fueron muy cariñosos, se abrazaban con frecuencia y nunca faltaron los regalos, pero eso se hizo más grande al tener un romance. Taehyung quería que Jimin se sintiera muy amado, así que le escribía cartas y ahorraba dinero para comprarle cualquier cosa que pudiese gustarle, eso era fácil, lo realmente complicado fue el notorio cambio que hubo en la parte física, ya no sólo se daban abrazos, sino también besos, muchos besos.
Se sentía culpable por no tener las mismas ansías que Jimin por ser tocado, él no necesitaba pasar esa línea, pero su novio sí. No le disgustaba la idea de besarlo y luego permitir que sus manos vagaran por debajo de su ropa, su cuerpo reaccionaba por inercia ante las caricias en su piel; pero no era algo que deseara realmente, nunca le nacían esas extrañas ganas que Jimin manifestaba sentir, y a pesar de eso, lo dejaba pasar porque sabía que eso hacían los novios.
Así que permitió sin protestar que Jimin lo llevara a un hotel que estaba a las afueras del pueblo una tarde de verano.
Su amado mantuvo un intenso sonrojo en el rostro en todo momento, desde que subieron al autobús, también al hablar con la recepcionista y pagar la habitación, hasta estar sentado frente a él con una sonrisa tímida.
—Hoy… me gustaría dar el siguiente paso —informó Jimin en voz baja.
—¿El siguiente paso? —preguntó, aunque Taehyung sabía muy bien a lo que se refería.
—Me gustaría… tener… hacer… —balbuceó, nervioso por su atrevimiento—. Quiero tener mi primera vez contigo, Tae.
Él no pudo decir nada, sólo tragó saliva, porque sabía que eso era lo que hacían las parejas, aunque él no tuviera ganas o necesidad. A pesar de ello, su cuerpo reaccionaba bien al toque de su novio, disfrutaba de esos momentos, sólo debía obligarlo a sentir deseo también.
Tal vez después de hacerlo pudiera arreglar ese asunto.
—Tae —llamó Jimin y le acarició una mejilla—, yo te deseo y amo mucho.
El contacto fue tan gentil, suave y cálido. Taehyung vio a los ojos de su amado y sonrió,Jimin era la persona más especial en su vida, la parte de su sí mismo que alguien creó junto a él para estar siempre unidos, así que haría lo que fuera por verlo feliz; además, tenía la esperanza de que dar ese siguiente paso resolvería todo. Las confusiones, las dudas, el nulo deseo…
—Jimin… —susurró mientras cerraba los ojos.
—¿Tú también te sientes de esa manera?
—Yo te amo mucho, mucho.
—Y yo a ti… ¿Me deseas? ¿Quieres hacer esto? No voy a presionarte…
“No” pensó de inmediato.
Pero podría querer, sólo debía… tener la fuerza de voluntad.
No respondió, para evitar mentir, y en su lugar se acercó para besarlo con dulzura, dando así su consentimiento, esperanzado a obtener buenos resultados.
Pronto subieron la intensidad, sus manos vagaron por el cuerpo del otro, la ropa les estorbó y unieron sus cuerpos. Cuando terminaron Jimin se negó a mirarlo, se escondió debajo de las sábanas y rio con vergüenza, Taehyung no insistió, sonrió también, pero por tristeza.
Lo disfrutó, por supuesto, su cuerpo no estaba muerto y pudo sentir cada caricia, el placer se apoderó de él al punto de hacerlo correrse en el condón que Jimin le ayudó a ponerse; pero después de eso nada cambió, seguía sintiéndose igual.
Jimin era hermoso, mucho, el más bello de todos, cualquiera estaría feliz de estar con él, pero Taehyung era incapaz de verlo de esa forma. Aunque era su novio, lo que sentía no era muy diferente a cómo cuando eran amigos.
Después de eso, de algún modo, Jimin comenzó a… molestarlo.
No lo odiaba, lo amaba todavía mucho, pero no aguantaba lo cansado que resultaba ser su novio.
Ya no quería escribirle cartas donde mentía, ni mensajes falsos cada vez que le enviaba una foto subida de tono, le aburría tener que ceder a los toques sensuales o al sexo, nunca le vio sentido; estar con él dejó de ser maravilloso para ser tortuoso, llegaba con dolor de cabeza y lloraba en los noches, porque no se merecía el amor de Jimin, no lo merecía a él.
¿Por qué no podía sentirse de la misma forma? ¿Por qué sus ojos no brillaban al verlo? ¿Por qué las mariposas en su estómago se volvieron crueles pajarracos que lo atacaban sin piedad?
Deseaba volver el tiempo atrás, a los días donde se tomaban las manos sin esperar nada más, cuando sus abrazos eran inocentes y su toque muy suave.
Pero Taehyung centró demasiado sus pensamientos en sí mismo y olvidó por completo a la otra parte de la ecuación. Jimin era inteligente y perspicaz, su error fue subestimarlo. Creyó que las cosas entre ellos seguían iguales, que fingía muy bien sus emociones, y no fue así.
En el otoño, justo después de su cumpleaños, Jimin lo enfrentó. Las hojas caían de los árboles, resignadas a perder todo lo que tuvieron alguna vez, al igual que aquel joven que miraba a su novio con seriedad.
—Taehyung —llamó Jimin con firmeza—, siento que lo nuestro no está funcionando.
Esas palabras significaron muchas cosas: liberación, un poco de miedo, su cobardía expuesta.
Taehyung no supo qué decir, lo miró en silencio, llevaba mucho tiempo deseando que toda esa farsa de ser novios terminara y por ello se puso feliz al escucharlo. Creyó que podrían volver a ser simplemente amigos, olvidarse de toda esa estupidez, seguir juntos.
—Jimin… tienes razón —dijo Taehyung con seriedad—, esto no está bien.
—¿Hice algo mal? —inquirió Jimin con un hilo de voz.
—No, no… Sólo…
—No me amas.
—Te amo, pero… no así.
—¿Así?
—No me gusta ser tu novio, nunca me ha gustado.
Decirlo se sintió bien, se deshizo de un enorme peso y pudo respirar mejor, una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios; al menos hasta que vio los ojos llorosos de su amado, el temblor en sus manos y esa mirada… decepcionada.
—Jimin…
—¿Y por qué fingiste durante tanto tiempo? —cuestionó con la voz rota—. ¿Por qué si no te gustaba seguiste el juego por todos estos meses? ¿Fue divertido burlarte de mí?
—No, no… Jimin, no —Taehyung tartamudeó, incapaz de encontrar alguna forma de arreglar el recién creado conflicto.
No esperaba esa respuesta ni ser acusado de algo como eso. Él jamás se burló de Jimin, sólo quería hacerlo feliz.
—¡¿Entonces?! —exigió Jimin—. ¡Todos este tiempo quise ser suficiente para ti, pero por más que intentaba no veía nada de tu parte! ¡Al principio parecía que todo estaba bien y luego ya no! A veces incluso pienso que me odias…
—No, no es así… Es que… Yo te amo, Jimin, eres muy importante para mí, sólo no quería que estuvieras triste y me dijiste que te gustaba y no supe qué decir o hacer, acepté porque creí que al final funcionaría…
—Lo hiciste por lástima…
—No, lo hice porque quería hacerte feliz.
—¿A base de una mentira?
—No es mentira, Jimin, tú eres importante para mí…
—¿Y todo lo que vivimos en estos meses? Debiste reírte mucho de mí cuando escribía mis cartas o me tomaba esas fotos…
—¡Te juro que no! —Taehyung irremediablemente lloró, porque no sabía cómo explicarse y las cosas que Jimin decía eran muy hirientes.
—No sabes lo cansado que es esforzarte todos los días y esperar al menos un “Te amo”... que nunca llegó… Ni llegará.
Y así, perdió a su alma gemela a los diecisiete años.
Se vieron un poco en la secundaria, pero ninguno hizo nada para acercarse. No volvió a saber de Jimin después de entrar a la universidad, así que todo terminó.
Taehyung se sintió culpable, por supuesto, creyó que todo fue causa del poco esfuerzo que puso en enamorarse. Jimin era el novio más perfecto y él intentó serlo, pero no fue suficiente. No era buen mentiroso, no hizo nada bien.
Mientras los años pasaban y él crecía, su corazón se mantuvo de la misma forma. Hubo muchos amigos y ningún amante.
Encontró muchas personas encantadoras a lo largo de su vida, pero siempre evitó tener relaciones profundas con ellas; poco a poco también se le hizo costumbre alejarse apenas veía el mínimo indicio de que esperaban algo más de él, porque no quería volver a pasar lo mismo de nuevo.
Encariñarse con alguien que terminaría enamorado de él y luego lo botaría de su vida por no ser correspondido era más doloroso de lo podía explicar.
Y el sexo… ni siquiera recordaba cómo era. Nunca le gustó que alguien lo tocara de forma sugerente y la idea de tener algo con un amigo ni siquiera se le pasó por la cabeza, odiaba las fiestas y no bebía alcohol, así que incluso los encuentros de una noche quedaron fuera de sus posibilidades… Pero Taehyung estaba bien con ello, era lo que quería. Nunca se le antojó estar con nadie, ni siquiera besar. Su mente y cuerpo estaban enfocados en otras cosas.
Por ello llegó a la vida adulta prácticamente solo, sin muchos amigos ni una pareja en su historial.
Tenía que fingir que estaba bien con la soledad, porque al final de cuentas, fue su decisión, era su culpa por tener un corazón y un cuerpo podridos.









Como odio a las personas que no saben decir lo que sienten y ceden por no lastimar a las personas, simplemente odié el que Tae aceptara ser novio de Jimin y peor tener sexo ,osea es la peor estupidez que pudo hacer Tae 🤬
Aunque no lo entiendan, es duro para ciertas personas ser sinceros más aún cuando son chicos, los jóvenes a esas edad no tienen claros sus sentimientos, no culpo a Tae, tampoco lo justifico pero debió ser sincero con Jimin, Jimin fue sincero con él y por eso le dolió que Tae no, y me dolió porque él si lo quiso de verdad, ahí voy yo que es importante enseñarle a los chicos límites y el que aprendan a ser sinceros a decir SI o No si algo no les gusta, al final los dos quedaron rotos, y Tae con ese trauma hasta que creció