Prólogo
Los personajes e imágenes utilizados en esta obra no son de mi propiedad, créditos a sus respectivos creadores.
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-"Hmmm, hoy se siente extraño"- se escuchó de una voz.
Colores iridiscentes era lo único que podía verse en aquel lugar sin un fin conocido, un dragón rojo de un tamaño colosal y de aspecto intimidante se encontraba volando, aquel ser que era mencionado en la biblia y considerado la presencia más fuerte en su mundo.
El Gran Rojo volaba con tranquilidad en su hogar, la brecha dimensional, parecía nada lo podría molestar, pero de un momento a otro sintió que el lugar tembló y su cuerpo fue capaz de detectar una extraña sensación, el dragón, confundido apresuró un poco su vuelo hacia el lugar donde se originó esa extraña distorsión.
Al estar ya un poco cerca pudo observar un brillo de color escarlata y toques naranjas cayendo lentamente en ese vacio dejando un rastro de esa misma aura en su camino que parecía apagarse con cada segundo que pasaba.
Al acercarse más, pudo observar que en medio de dicho brillo se encontraba un hombre de cabello rojo vestido con un dogi color naranja el cual estaba bastante roto, parecía estar inconsciente, su cuerpo presentaba heridas graves, profundos cortes, golpes y varios rasguños, su frente sangraba al igual que su nariz, pero una gran herida en su estómago parecía ser la peor.
El dragón se confundió al verlo en ese lugar, preguntándose cómo es que pudo llegar un humano a su hogar y más importante, como podía siquiera estar ahi, si cualquiera se expusiera a la nada de la brecha dimensional eso solo dejaría como resultado que desaparecería por completo, pero por alguna razón a ese hombre no parecia afectarle en lo absoluto.
Algo que lo confundió aún más fue que no sentía poder emanar de él, tan solo podía sentir una gran presión sobre su cuerpo y una especie de calor que transmitía que parecía sofocarlo, se sentía extraño, si tuviera que explicarlo, era como si sus propios instintos le dijeran que ese sujeto era alguien monstruosamente fuerte, eso solo aumento más su curiosidad sobre quien era ese hombre.
Pero antes de que el dragón pueda hacer algo la brecha dimensional volvió a alterarse y una grita en el espacio apareció tragándose al hombre de cabello rojo, al suceder eso la grieta se cerró y toda esa presión desapareció dejando el lugar como si nada hubiera pasado, lo ocurrido lo dejo impresionado, nunca en su larga vida había presenciado algo parecido, pero con todo lo ocurrido no se percató que alguien más observó todo eso, sin decir una palabra la otra persona que vio aquello se fue del lugar.
[...]
La zona del inframundo en el que habitan los que antes eran angeles del cielo, Grigori, fue invadido por una presión sofocante de un segundo para el otro, en lo alto del cielo una grieta de un gran tamaño apareció, rayos empezaron a formarse y caer a los alrededores.
De aquel fenómeno en el cielo salió disparado algo que se estrelló fuertemente contra el suelo en una zona no habitada ocasionando un crater de un gran tamaño, pero tal estruendo no saldria desapercibido por las autoridades del lugar.
Tan solo unos segundos después varios círculos con diferentes símbolos y con un brillo aparecieron en el lugar, de ellos salieron varios hombres con lanzas y con un par de alas negras que los ayudaban a volar, observaron como la grieta en el cielo se estaba cerrando después de expulsar a lo que sea que haya salido de ahí, miraron toda la destrucción que ocaciono el impacto del objeto, al menos no fue en una zona con personas.
Miraron el crater, pero no podían distinguir con exactitud lo que habia en el fondo, uno de los soldados angel caído se acerco a uno que parecía ser su superior.
-"Deberíamos informar de esto a Azazel-sama"- el soldado le dijo su pensamiento a su superior.
-"No creo que eso sea necesario"- respondio a sus palabras el hombre.
-"Por que lo dice señor?"- expreso el soldado confundido por su respuesta.
-"Porque el ya está ahí abajo"-.
Sus palabras hicieron que el soldado mirara el crater y vio a un hombre saliendo de uno de esos círculos de magia, su cabello era negro exepto por la parte de adelante el cual era amarillo, tenía una cuidada barba y vestía una gabardina roja, Azazel el líder de la facción de los angeles caídos que habitan en el inframundo había llegado.
Estaba frente a lo que sea que causó toda esa destrucción, el polvo que había en la zona se disperso y dejo a la vista a un hombre de aspecto joven, cabello negro, un dogi naranja y camiseta azul marino que estaban bastante rotas, estaba bastante herido e inconsciente.
-"Y yo pensé que por fin tendría un día de relajación después de terminar todo ese papeleo"- expreso con cierto grado de molestia que rápidamente cambio por una sonrisa -"Pero sin duda esto es algo muy interesante"-.
-"Azazel-sama"- dijo el mismo soldado de hace unos momentos.
-"Hola Rodri, como está tu esposa?"- pregunto Azazel volteando a verlo.
-"Felizmente casada conmigo señor, gracias por preguntar"- respondio un poco molesto, Azazel en más de una ocasión lo ha fastidiado con que un día le quitaría a la belleza que tenía por esposa, sabía que el solo bromeaba pero con tantas bromas ya lo tenía un poco harto.
Azazel soltó una risa divertido por ver cómo se enojaba, pero después de eso regreso su mirada al hombre desmayado frente a el.
-"Que debemos hacer con el señor?"- le pregunto el soldado a su lider.
-"Llama al equipo médico, llevenlo al hospital del centro de investigaciones y traten sus heridas, informenme cualquier cosa, yo tengo que confirmar algo ahora, iré a verlo lo más pronto posible"- dicho eso un círculo de magia apareció por debajo de el y desapareció de ahi.
El soldado dió un suspiro por lo despreocupado que parecía su lider ante este asunto, no estaba del todo convencido de llevarlo pero solo siguió las órdenes que se le fueron dadas y llamo al personal médico para que puedan ayudar al hombre a recuperarse.
[...]
Paralelo a eso Azazel apareció en una gran sala que conducía a un gran pasillo con distintas habitaciones, el caminaba mientras pensaba en todas las posibles razones por la cual ese aparente humano logro llegar al inframundo.
En el final del pasillo se topo con una gran puerta de metal la cual abrió e ingreso en la habitación, adentro habían varios angeles caídos que se movían de una lado a otro con expresión es preocupadas, emocionadas y otros aterrados, uno de los científicos al verlo se le acercó rápidamente.
-"Azazel-sama! Que bueno que llegó, hubo una perturbación en el espacio de Grigori! Una energía muy extraña apareció y desapareció de un segundo al otro!"- la científica que le hablo parecía tan preocupada como emocionada con ese fenómeno, tal parece que le entusiasmaba descubrir la fuente de eso.
-"Si, acabo de regresar del lugar que paso eso"- el líder de los angeles caídos parecía mucho más calmado pero en su interior estaba mucho más interesado con todo esto.
-"Que?! Y que fue lo que paso señor?!"- eso alteró mucho más a la científica y llamo la atención de los demás que estaban cerca.
Azazel no respondió y se dirigió a una de las distintas pantallas de la sala, precionando varias teclas apareció la imagen del soldado de hace unos momentos, Rodri.
-"Dime que nuestro invitado no murió por favor"-.
-"No señor, pero su estado es lamentable, en este momento está siendo tratado en una de las habitaciones"- el hombre respondio la duda de su líder.
De hecho estaba sorprendido por eso, con todas las heridas en su cuerpo cualquier otro humano ya estaría muerto, eso solo lo hacía sospechar aún más sobre ese hombre.
-"En que cuarto está?"-.
-"En el 68 señor"- fue la respuesta a la pregunta de Azazel.
Con eso, Azazel cerro la comunicacion con el soldado y tecleo más letras cambiando al cuarto en el que el hombre pelinegro estaba, por medio de una camara en dicho cuarto se podía ver qué varios doctores y enfermeras estaban cuidando de él, cubrían sus heridas con vendas después de atenderlas, él inconscientemente dejaba escapar suaves quejidos provocados por el dolor de cada vez que tocaban alguna de sus heridas.
-"Él fue quien provocó todo eso?"- esa fue la interrogante de varios de los científicos de la sala.
-"Asi parece, él estaba en la zona que ocurrió ese fenómeno tan extraño"- aún si él no era el causante de todo ese asunto, si le resultaba confuso el por qué un humano llegó al inframundo -"(Algo me dice que esto será muy interesante)"- pensó Azazel sonriendo con emoción por la situación que se presentaba frente a el.
[...]
Varias horas habían pasado ya y el pelinegro de cabello puntiagudo aún estaba inconsciente, su estado no dejaba de ser supervisado por las camaras de la habitación y una enfermera de vez en cuando iba a verificar que todo estuviera en orden.
Azazel aunque investigaba la energía que distorsionó Grigori, le resultaba casi imposible, los restos de energia que quedaron habían desvanecido casi por completo, pero por lo poco que quedo, solo pudo saber que estaba relacionada con el.
Pero pese a eso, no dejaba de lado al herido hombre, en el momento que despierte le haría unas cuantas preguntas respecto al por que estaba ahí.
Pero algo paso, la imagen que mostraban las camaras que vigilaban la habitación se empezó a distorsionar hasta que era imposible distinguir algo.
-"¿Que demonios?"- dijo el angel caído con impresión.
-"Azazel-sama! No tenemos imagenes de ninguna de las cámaras, algo está interfiriendo con la señal!"- uno de los científicos en el lugar le dijo igual de confundido a lo que estaba pasando.
En un segundo Azazel ya había salido del cuarto, intento usar un circulo mágico para transportarse a ese lugar de inmediato o incluso contactar a algún miembro del personal que estuviera cerca, pero le resultó imposible y sin perder tiempo uso su velocidad para llegar a esa habitación lo más pronto posible.
[...]
Mientras tanto, el saiyajin empezaba a moverse en la cama, sus párpados se empezaron a abrir con dificultad mostrando el color negro de sus iris, parpadeo unas cuantas veces y con dificultad se logró sentar.
Cuando se estabilizó, miro confundido el lugar en el que estaba y como todo su cuerpo estaba cubierto de vendajes, eso le recordó a la ocasión en la que estuvo internado en un hospital debido a la feroz batalla que tuvo con el príncipe de su raza.
Un escalofrío recorrió su espalda y trago seco al pensar que estaba en otro hospital, él odiaba estar en esos lugares por lo que si de verdad estaba en uno trataría de huir mientras pueda antes de que sea inyectado.
En lo que pensaba todo eso, se percató de una presencia muy cerca de el, a un lado sentada en una silla estaba una niña de ropas extravagantes negra y cabello oscuro, la supuesta niña no dejaba de mirarlo con mucha curiosidad al pelinegro.
-"Eh? Oye tu quien eres?"- pregunto el hombre a la niña.
La chica se separó de la silla y se fue acercando al chico flotando y sin dejar de mirarlo, eso lo incómodo un poco pues ella no decía nada y solo estaba actuando raro a su punto de vista.
-"Me llamo Ophis"- esas fueron las sencillas y cortas palabras que salieron de la boca de la niña.
-"Ophis? Ya veo, disculpa sabes por qué me encuentro aquí?"- pregunto al ver qué si le respondió.
-"No se, esperaba que tú me dijeras, pero el tiempo ya se acabó"- dijo la dama y se alejo flotando del hombre.
-"O-Oye, espera aún no se en dónde estoy"- trato de levantarse para detenerla, pero todo su cuerpo empezó a dolerle horrible y nada pudo hacer.
-"Vendre después, no hables sobre que estuve aquí, adiós"- con esas últimas palabras, la supuesta niña desapareció del lugar.
Tan solo unos segundos después las puerta se abrieron de golpe mostrando a Azazel quien en su interior maldecia a quien puso al paciente en una habitación tan alejada de dónde estaba él.
El azabache lo miro con curiosidad, no se le hacía conocido para nada, estaba empezando a ponerse serio por lo que sea que estuviera pasando.
-"Oye"- las palabras del hombre envuelto en vendajes llamaron la atención de Azazel -"¿Quien eres tu?"-.
Azazel recupero la compostura y se acercó con tranquilidad.
-"Bueno, esa es la pregunta que yo debería hacerte, puedo saber cuál es tu nombre?"- pregunto con calma.
El pelipunta miro por unos segundos dudando si era una buena idea responder, pero no parecía una mala persona, lo podía saber por la energía que emitia, eso es lo mismo que pensaba de la niña que conoció hace un momento, con un pequeño suspiro se tranquilizó y respondió a la cuestión con una sonrisa característica de él.
-"Hola, mi nombre es Son Goku"-.
Fin del capítulo.
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Nunca hace daño una nueva historia del clásico "¿Que hubiera pasado si Goku caía en High School DxD?" jajaja.
Aunque si trataré de hacerla lo mejor posible, no quiero que esto se ponga igual al monton de fanfics que existen así, ahora no prometere que esto no tendrá nada de cliché xd.
Pero si trataré de darle un tono un poco más fresco para que sea algo más interesante, un poco más de seriedad a la trama y trataré de desarrollar lo mejor que pueda las relaciones que se van a formar.
Y obviamente no voy hacerle cambios a la personalidad de Goku, en muchas historias de este tipo se la cambian sin ninguna explicación y eso no es mucho de mi agrado, no mal entiendan, me gustan los cambios que le dan a Goku cuando tiene una razón para eso, si es solo por qué si, no me termina de gustar.
7 palabras
Bueno chicos eso a sido todo por ahora, espero se encuentren bien y si no es así deseo de corazón que se puedan recuperar, un gran abrazo a todos.
Bueno
Bye
^^