PROLOGO
El mundo está lleno de personas, cada uno con sus diferentes gustos, apariencias, personalidades y demás, algunas son buenas, otras malas, algunos nacen siendo bondadosos, otros orgullosos, existen personas radiantes, otras masoquistas, confiadas e inseguras. A veces, esas personas no siempre ven la realidad de los problemas, se encierran, se mantienen en un mundo inexistente, donde todo lo que odian o los hace sentir mal se desvanece como si nada. Esas personas, son las que se sienten inseguras de sí mismas, de sus decisiones o apariencia, temen ser rechazados por la sociedad, tienen miedo a perder a alguien, a decepcionar, miedo y más miedo.
Es lo que le sucedía a Yoogi, un chico solitario, depresivo, un tanto diferente; de tan solo diecinueve años, que temía por lo que la sociedad le podía hacer. El decidió terminar con todos y cada uno de sus miedos, pero no de la manera correcta, dejo su marca, puntos de vista sobre las personas y lo que aparentaban ser, tal vez no de la mejor manera, pero él aprendió que hasta las personas más frías provocaban incendios, y créanme que él lo logró, dejo un incendio en muchos, uno tan fuerte que creo que jamás podrán apagar.








