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Bride [InuYasha] [Genderbender]

Summary

Inusakuya y sus amigos se enfrentan a un nuevo enemigo, un monstruo que roba jovencitas hermosas. ¿Podrán hacer frente a este youkai sin poner en riesgo a cierta hanyou? FemInuyasha x MaleKagome

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Bride

Autora: MaddieSagita.


Fandom: InuYasha


Parejas: Kagoya x Inusakuya.


Género: Romance.


Derechos: Los personajes no me pertenecen sino a Rumiko Takahashi.


Advertencias: AU, Acción , Intento Humor, Genderbender, Sobrenatural.


Clasificación: Todo los públicos.


Aclaraciones:


Esta historia es una adaptación al Genderbender del capítulo 129 de la serie animada InuYasha, titulado "Chokyukai y las novias secuestradas".


Se encuentra dentro del mismo universo que Festival escolar, Tomorrow, Otra vida, Solo por ti, My paradise y Viajando contigo.


Notas de la autora:


¡¡Hola!! Estoy de vuelta en el fandom de InuYasha yupiii.


Ahora que estoy saliendo de la horrible enfermedad del dengue decidí sacar este oneshot que tenía ya planeado desde hace tiempo. Tenía una parte escrita y bueno, ahora que tengo algo de tiempo, mi salud mejora y mi turbulenta vida se ha estabilizado de nuevo por fin pude terminarlo y traerlo.


Espero que les guste.


También quiero dedicárselo a Nagiko 18 quien me dio la idea. Preciosa, esto es para ti, disfrutalo.


Solo lamento haber tanto, pero mejor tarde que nunca ¿no?


Wiiiii


¡A leer!



...Puedo sentir a mi cuerpo temblar, puedo soportar muchas cosas

Te mostraré como una verdadera reina se comporta

No soy una damisela en apuros, no necesito que me salven

Una vez que empiece a respirar fuego no podrás domarme

Y podrías pensar que soy débil sin una espada

Pero si tuviera una, sería más grande que la tuya

Si todos los reyes tuvieran a sus reinas en trono

Abriríamos en champán y haríamos un brindis

A todas las reinas que están solas

Cariño, no están bailando solas...

—King & Queens, Ava Max.




En una humilde y pequeña choza se encontraba una joven siendo abrazada por su madre mientras su padre las protegía con hacha en mano.


-Querido padre, querida madre, ha llegado el momento de nuestra despedida-sollozó la chica.


-No temas, mi niña hermosa-dijo su madre acariciando con dulzura sus cabellos-Todos los hombres de la aldea te protegerán.


-Así es-confirmó su padre-No vamos a permitir que caigas en las manos de un horrible monstruo.


La joven chilló conmovida, sintiéndose afortunada de tener padres tan amorosos que estaban dispuestos a morir para salvarla, aunque eso al mismo tiempo la llenó de culpa.


-Mamá-gimió escondiendo su rostro en su pecho, tal y como solía hacerlo cuando era tan solo una niña.


-Mi pequeña, ya no llores.


Tan pronto su madre terminó de decir esto, un silbido provocado por los fuertes ventarrones de aire que comenzaron a soplar en ese instante puso en alerta a todos. Al segundo siguiente el cielo se oscureció y un torbellino negro se formó frente a ellos.


-¡Ya está aquí!-gritó uno de los hombres armados fuera de la choza.


La joven jadeó con el corazón latiendole a mil por hora y se encogió en el pecho de su querida madre, al mismo tiempo que la despreciable voz del monstruo se dejaba oír en el lugar.


-¡¿En dónde está?!-espetó iracundo, golpeando con su bisonte el suelo y causando un temblor que llenó de miedo a los hombres que lo enfrentaban-¡¿En dónde está mi futura esposa?!


El rugido animal del youkai amedrentó a sus adversarios, quienes soltaron sus armas y corrieron lejos de ahí.


-¡Vámonos!


-¡Corran!


-¡Salgamos de aquí!


-¡GRR ARRGG!


Con un solo movimiento de su bisonte, el demonio envió un ataque a la choza en la que la joven se encontraba escondida, destruyéndola y enviando lejos a sus inconscientes padres que habían saltado para protegerla, sirviéndole de escudo para mantenerla ilesa en medio de los destrozos que quedaron de su amado hogar. La joven no pudo más que soltarse a llorar, temblando ante el horrible monstruo que venía por ella.


-Que hermosa eres jaja-dijo éste.


La chica retrocedió al saberse en su mira, pero no pudo avanzar mucho cuando de pronto una extraña tiara dorada se posó en su cabeza, anulando de inmediato su voluntad y sumergiendola en un trance en el que lo único que sabía es que ese demonio era su amor.


-Jovencita, ¿aceptarías tener un hijo mío?


-Sí, mi príncipe-respondió ella, poniéndose de pie y mirándolo con adoración.


-Bien, pues vamonos, mi querida esposa jajajaja.


El torbellino dentro del cual se hallaba el youkai se acercó hasta la joven, envolviendola para luego comenzar a elevarse al cielo y desaparecer ante la vista de los aledeanos y los desconsolados padres que recién recuperaban la consciencia.


-¡Oh no!-chilló la madre, soltando a llorar.


-¡Maldito demonio!-gritó el padre cerrando los puños con ira.


Esto tenía que acabar.




-¿Qué dices? ¿Un monstruo que se roba a las jovencitas?-exclamó una sorprendida anciana Kaede.


El muchacho frente a ella asintió, serio.


-Sí. Le contaré, un ejército de monstruos llegó del cielo y atacaron nuestro templo. Debido a eso, el espíritu que había sido encerrado resucitó. Cuando él ve a una linda mujer le pide que tenga un hijo con él para después llevarsela a la fuerza-dijo, causando un jadeo de sorpresa por parte de los jóvenes que escuchaban la historia junto a la sacerdotisa.


-¡Que horror!-exclamó Kagoya.


-Imperdonable-setenció Miroku con los brazos cruzados y negando con la cabeza-Les pide que tengan un hijo con él, sinvergüenza.


-Mira quién lo dice-masculló la exterminadora, mirando con reproche al monje.


-Sí. Las aldeas que se niegan a entregarlas terminan completamente destrozadas.


-¡Pero que monstruo tan malvado!


-Joven, nos encantaría poder ayudarlo, pero tenemos como prioridad la búsqueda del fragmento de Shikon.


-Espera, Sango-habló Kagoya-No podemos dejarlo así, necesitan ayuda. Además, los monstruos del monte fueron los causantes ¿cierto?


-¿No hay nadie que se ofrezca a ayudarlo?-preguntó Kaede mirándolos uno por uno.


Hubo un incómodo silencio por un breve momento, hasta que fue roto por el chasquear de la lengua de la única hanyou en la choza.


-No se preocupen, yo me encargaré de esa tarea-declaró Inusakuya poniéndose de pie y colocando a Tessaiga en su cintura-No me costara trabajo acabar con ese monstruo.


-Inusakuya, pero tú...


-¡¿Yo qué?!-espetó la hanyou con el ceño fruncido.


El estudiante suspiró. Tomó su arco y se puso de pie.


-Bien. Iré contigo.


-¡¿Ah?! ¡No necesito a un debilucho estorbando!


-Pues no pienso permitir que vayas tú sola a luchar contra él. Es peligroso. ¿No escuchaste al joven? Ese youkai rapta mujeres hermosas y jóvenes, y no voy a dejar que te convierta en una de sus novias.


-Keh. ¡¿Y por qué demonios piensas que pasará eso?! ¡¿Insinúas que soy débil o qué?!


-No, pero sí hermosa.


Un fuerte sonrojo estalló en el rostro de la hanyou a la par de una ola de risillas mal dismuladas por parte del resto de sus amigos y la anciana Kaede, pero antes de que pudiera formular una respuesta, el joven que había ido ahí a pedirles ayuda se aclaró la garganta para llamar su atención.


-Ciertamente se trata de un monstruo terrible joven sacerdote, una jovencita tan bella y tan joven como ella correría grave peligro si se enfrentara a él, por eso creo que es mejor que la acompañe. Yo he visto el poder de ese youkai y sé que no querrá que su mujer sea raptada por él.


-¡¿Qué dices?! ¡¿Quién demonios te preguntó bastardo ingrato?!-chilló Inusakuya, roja hasta las orejas y gruñendo ante las escandalosas risas de sus amigos al oír las palabras del chico-¡¡Yo no soy la mujer de este idiota!!


-Todavía, jajajaja.


-¡Cállate Sango!


-Oh vamos, señorita Inusakuya, no tiene caso seguir negando cuánto desea tener un precioso hijo con Kagoya.


-Cierto. Para todos es bastante obvio.


Si el rostro de la hanyou pudiera ponerse más rojo aún seguro lo hubiera hecho en ese momento mientras las risas de sus compañeros seguían a su alrededor. Inusakuya frunció el ceño y le propinó un fuerte coscorrón al zorrito y una patada en la pierna a Kagoya.


-¡Buaaa!


-¡Auch! ¡Inusakuya!


-Jajajajaja.


-¡¡Ya callense todos!!


-¿Eh? ¿Qué es tan gracioso?-preguntó inocentemente el joven visitante.


Grave error. Una muy sonrojada Inusakuya se volvió hacia él y lo señaló con rabia.


-¡¡Tú!!-gritó y se le fue encima para intentar golpearlo-¡¡Todo esto es tu culpa!!


-¡Waaa!


-¡Wah, no, déjalo Inusakuya!


Espantado, el arquero corrió a sujetar a la hanyou y quitarsela de encima al pobre joven que estaba más que sorprendido por la agresividad de quien creía una dulce y adorable chica. Ni siquiera sabía qué la había molestado tanto, ¿fue porque dijo que era mejor que fuera acompañada? ¿O por que asumió erróneamente que era la mujer del sacerdote? ¡Pero si era bastante claro! Es decir, cualquiera que los viera ahí, sentados uno a lado del otro, tan juntitos, la enorme preocupación del chico por ella y el brillo en los ojos de ella al ver al chico del futuro creería que son una pareja.


Pero, incluso si no lo eran, no tenía que reaccionar así.


-Volviendo al tema que nos compete-dijo Sango haciendo un esfuerzo por dejar de reír-Si Kagoya e Inusakuya les ayudan no cabe duda de que todo lograra solucionarse.


-¡Muchas gracias!-sonrió feliz el joven-No saben lo contentas que se pondrán las jovencitas que están refugiadas en la cueva.


Esto último llamó la atención del monje


-¿Qué? ¿Jovencitas?


-Así es.


-Explicame eso-pidió ganándose una mirada recelosa de la exterminadora.


-Verá, reunimos a todas las jovencitas hermosas para que se refugiaran en una cueva y no fueran vistas por el monstruo.


-Oh-asintió y se puso de pie-Será mejor acompañarlos. Quizá sea una tarea difícil para Kagoya y la señorita Inusakuya.


-Yo también voy-declaró Sango levantándose enseguida.


-¿De verdad?-cuestionó Inusakuya, arqueando una ceja.


-A mi también me preocupan mucho esas jovencitas-explicó con el ceño fruncido-Pero lo hago por otro tipo de amenaza, ¿entiendes?


La hanyou asintió con una gotita estilo anime en su cabeza.


Media hora después, todo el grupo de amigos se encontraba en camino hacia la cueva.


-Anciana Kaede, nos veremos pronto-se despidió Kagoya.


-Adiós-respondió la envejecida sacerdotisa-Finalmente todos decidieron ir.




La tarde aún no había caído cuando el grupo de amigos llegó al lugar donde se supone aparece el monstruo. Miroku iba a la cabeza junto al joven que había pedido su ayuda, y detrás venían las chicas, ambas con una cara de enfado.


-Esa criatura solo le propone matrimonio a jovencitas bellas y sin compromiso-explicó el muchacho.


-Mm con que solo a jovencitas-dijo Miroku, pensativo.


Sango apretó la correa de su bumerán.


-Mujeriego-gruñó.


-No está bien que te confies-comentó la hanyou a su lado, ignorando deliberadamente al pobre estudiante que intentaba en vano llamar su atención.


-Sí, lo sé. Puede ser un engaño.


-Inusakuya...


-¡No me hables Kagoya!


Le rugió la hanyou y regresó su mirada al camino.


-Shippo, ¿tú sabes porque Inusakuya está tan molesta?


-Lo siento, nunca puedo entenderla.


El estudiante suspiró de acuerdo.


-Hemos llegado-anunció el joven, señalando una cueva ubicada a los pies de la montaña-Esa es la cueva donde se refugian.


Al entrar encendieron una antorcha para iluminar el camino y avanzaron hasta lo profundo del lugar. Al cabo de unos minutos, una jovencita se asomó cautelosa y al ver de quién se trataba sonrió.


-¡Joven Kiske, es usted! Chicas, el joven Kiske trajo a unas personas para ayudarnos.


-¿De verdad? ¡Que alegría!


-Es una buena noticia.


-Por fin podremos deshacernos de ese monstruo.


-Gracias gracias.


-Que alivio.


Inusakuya parpadeó sorprendida.


-Son demasiadas. Las humanas sí que son inútiles.


-Comportate Inusakuya-le susurró el arquero.


-Ket. Tú no me dices que hacer, tonto.


Antes de que Kagoya dijera algo más, el joven aldeano volvió a hablar.


-Muchachas, ya pueden estar tranquilas, los exterminadores vinieron para ayudarnos-dijo y las jóvenes chillaron de alegría- Por fortuna podemos confiar en ellos.


-Aunque algunos son muy peligrosos-agregó el zorrito, ganándose un gruñido por parte de la hanyou.


-¡¿Cómo dices, enano?!


-Lo decía por Miroku, tonta.


-¡Repite eso!


-Ejem.


Miroku se aclaró la garganta y las jóvenes lo miraron.


-Pues manos a la obra. Durante el trayecto estuve pensando en algún método para que esa criatura las deje en paz.


-¿En verdad existe ese método?-preguntó inocentemente una de ellas.


El monje se acercó de inmediato y tomó sus manos.


-Por supuesto. Y es el único. Me dijeron que el monstruo solo molesta a las jóvenes solteras.


-Sí, así es excelencia.


-En ese caso, ¿qué les parece si en lugar de eso, todas ustedes tienen un hijo conmigo? De esa forma les aseguro que ese monstruo no las volverá a molestar.


-Que listo es usted.


-¡Ejem, excelencia! ¡Creo que se está sobrepasando!-escupió una iracunda Sango.


Miroku río nervioso.


Justo en ese momento numerosas nubes negras cubrieron el cielo, alertando al grupo de una presencia maligna. Inusakuya giró de inmediato hacia la entrada y sonrió.


-¡Es él!


-Oh no, es muy probable que nos haya descubierto.


-Inusakuya-se acercó Kagoya con su arco listo.


-No cabe duda, él es el dueño de la energía que percibí días atrás y parece que anda muy cerca de aquí. ¡Vamos Sango!


-¡Sí! Excelencia, an...


Sango se interrumpió al ver a su compañero rodeado de todas las chicas, quienes lo miraban con adoración. Frunció el ceño y se acercó con bumerán en mano.


-Excelencia, dese prisa-lo apuró una de las mujeres.


-Claro.


-¿Pero después sigo yo?- preguntó otra.


-Por supuesto que sí, lindura... ¡AUCH!-se quejó ante el fuerte golpe que le dio la exterminador con su arma.


-Ay que tontas, ¡abran los ojos! No crean en las mentiras de este monje. Y usted, andando, Kagoya e Inusakuya no esperan.


-Ya voy.


La hanyou, por su parte, salió de la cueva y miró hacia donde las nubes parecían arremolinarse. Ahí debía aparecer ese monstruo.


-No permitas que esas jóvenes salgan-pidió Kagoya al muchacho.


-Tenga cuidado joven sacerdote, ese monstruo utiliza una cuchilla como arma.


-Bien-sonrió Inusakuya tronando sus dedos-Muero de ansias por conocerlo.


-Espera Inusakuya, no irás sola.


-Ket. No pedí tu permiso.


-¡Inusakuya!-gritó corriendo detrás de ella, con Sango y Miroku pisándole los talones.


-Antes que nada hay que alejarlo de la cueva donde están esas jovencitas-dijo el estudiante.


-Pero si es una bestia debe tener un buen olfato, ¿no crees que ellas corren peligro?


-Descuida Miroku, mi olor lo guiará a nosotros.


-¡¿Qué?! ¡No vas a usarte de carnada, Inusakuya!


-¡Es la única forma!


-Pero...


-La señorita Inusakuya tiene razón, Kagoya. Parece ser que la única forma de atraerlo es darle lo que quiere y la señorita Inusakuya es la única opción.


-¿La única opción?-gruñó Sango, fulminando al monje con la mirada-¿Y qué hay de mi?


-Querida Sango, no es que tú no seas también joven y bella, pero la señorita Inusakuya es, digamos, más joven y bella. De hecho, si nuestro amigo Kagoya no estuviera tan prendado de ella hace mucho le hubiera insistido para que tuviera un hijo conmigo.


Explicó, pero al ver como el aura iracunda de la exterminadora crecía a niveles insospechados supo que había metido la pata. Un minuto después el fuerte estruendo del bumerán de Sango al impactar con la cabeza del monje sobresaltó a sus amigos, quienes al voltear se toparon con el enorme chichón que le había quedado en la cabeza al monje.


-Jum. Dejará de ser tonto-dijo Shippo montando en el lomo de Kirara, quien rugió de acuerdo.


Inusakuya vio delante una roca e hizo amago de correr hacia ella para esperar al monstruo, pero justo entonces Sango la rebasó y se subió a la roca.


-Ah, Sango, ¿no deberías esperar atrás?


-Cambio de planes Inusakuya, yo seré la carnada y cuando el monstruo aparezca lo eliminamos.


-¿Está segura, señorita Sango?


-Sí, Kagoya, nunca estuve más segura.


El arquero y la hanyou se miraron desconcertados, y luego a Miroku quien se mantenía al margen.


-De acuerdo, si eso quieres.


Los tres corrieron a esconderse detrás de los árboles y esperaron. Al poco tiempo un remolino oscuro cayó del cielo y una risa se dejó escuchar en el lugar.


-Wajajajaja. Seguramente se dieron por vencidos y nos entregaron una nueva esposa.


-Con que es él-se dijo la exterminadora cubriéndose del viento.


Cuando las ráfagas se disiparon, el rostro del monstruo fue visible para ellos, sorprendiéndose al darse cuenta de que se trataba de un cerdo y un par de demonios pequeños que lucían inofensivos.


-¿Qué?-exclamó Sango incrédula-¿Tú eres el monstruo que anda en busca de lindas novias?


-Así es-asintió el cerdo, encantado con la chica-Jovencita, ¿no te gustaría tener un hijo conmigo?


Sango cruzó los brazos y giró los ojos.


-Eso me suena familiar.


-Aah. Sango que bajo has caído-dijo la hanyou negando con la cabeza, aun detrás de un árbol junto a Miroku y Kagoya, quienes por el contrario estaban a la vista del monstruo.


-¡¿Ah?! ¿Quienes son ustedes?


-Pensé que se trataba de un monstruo más impresionante para armar una gran batalla, pero ya veo que no es así.


-Se trata de un simple cerdo-se lamentó el monje.


-¡No soy un cerdo! ¡Soy un temible jabalí!


Miroku cerró los ojos y se dio la vuelta.


-No es necesaria mi presencia aquí. Señorita Inusakuya, encarguese de él por favor.


-No, mejor ustedes hagan lo que crean conveniente-respondió la hanyou, yéndose también de ahí.


-Oigan, vengan acá-llamó la exterminadora.


-Deja que se vayan, podemos con esto nosotros solos-dijo sonriente Kagoya, acercándose a su amiga.


"En realidad preferiría que Inusakuya se marche. No sabemos que trucos puede tener una bestia así."


-Jajaja. Me tuvieron tanto miedo que decidieron irse, pobres tontos. Me dan lástima.


-¡Te equivocas! Tú eres el que da lástima.


-Ja. No subestimes las fuerzas del gran Chokyukay.


-¿Eh? ¿Chokyukay? Que extraño, ese nombre me suena bastante conocido.


-Eh, Kagoya, ¿acaso conoces a ese cerdo?-preguntó Inusakuya volviendo sobre sus pasos.


-No, yo...


-¡Que no soy cerdo, soy un jabalí que proviene de una noble familia! Este sujeto que ven aquí es el descendiente del gran capitán Kahoyo, aquel que realizó ese viaje al oeste. Y esta otra criatura es el descendiente del gran Songukon. Y por último, mi intrepido antepasado fue el gran Chonhukon. ¿Quedó claro?


-¿Quééé?


Tanto Miroku como Inusakuya se miraron confundidos.


-Ja. Quedaron tan sorprendidos que se quedaron sin pala...Oye oye oye, a ti no te había visto jovencita, eres muy hermosa.


En un dos por tres, ya se encontraba frente a ella.


-Hmm. Puedo ver que eres una hanyou, ¡que bien! Nunca había visto a una jovencita hanyou, no son muy comunes sabes wajajaja. Aunque eso explica lo linda y joven que te ves. Ya lo he decidido, tú serás mi esposa.


-¡Ni que tuvieras tanta suerte, cerdo!


-Oh yo sé que no quieres ahora, pero con el tiempo te acostumbrarás a mi lindura.


-¡Antes te rebanaría con mis garras de acero!


-¡Inusakuya, aléjate de él!


-¡¿Ah?! Pero qué cosas dices, tonto Kagoya, si solo es un estúpido cerdo. No es rival para mi poderosa Tessaiga.


-¡Inusakuya!


-¡No!


-Wajajaja. Con esto se arreglará-dijo el cerdo, sacando de entre su ropa una tiara de oro.


Kagoya tuvo un mal presentimiento. De pronto, la tiara salió disparada hacia la hanyou poniendo el alerta a sus amigos.


-¡Cuidado!-gritó Miroku arrojando a la hanyou al suelo, causando que la tiara se posara en su cabeza.


-¡Miroku! ¿Estás bien?


El monje tenía la mirada ensombrecida.


-¿Miroku?


Inusakuya se acercó para intentar sacudirlo cuando de pronto el monje se puso de pie y miró sonrojado al jabalí.


-Miren, Miroku está actuando extraño.


-¿Excelencia?


-Oye Miroku, ¿qué rayos te pasa?


~Oh mi príncipe~

dijo el aludido caminando hacia Chokyukay.


Sango jadeó.


-Excelencia, no le conocía esas mañas.


-¡Obviamente no es lo que piensas, Sango!


Dijo la hanyou antes de derribar al monje para luego tirar de la tiara fuera de su cabeza.


-Espera, te ayudo Inusakuya.


-¡Con fuerza, Kagoya!


Una vez que la tiara estuvo fuera de Miroku, éste miró a su alrededor confundido.


-¿Qué? ¿Qué pasó?


-Estuvo a punto de convertirse en la novia de Chokyukay, excelencia.


-¡¿Qué?! ¡¿En serio?!


-Parece ser que esta tiara tiene el poder necesario para hacer que la víctima se enamore-explicó Kagoya mirando el artefacto antes de que Miroku se lo arrebatara.


-¡Excelente! Con este artefacto cualquier mujer va a caer rendida a mis pies.


-¡Deme eso!-se lo quitó Sango de las manos-¿En qué cosa está pensando? ¡Aprovechado!


-Ten cuidado con eso, Sango-gruñó la hanyou quitándoselo, sin embargo, accidentalmente terminó poniéndosela a Kagoya quien se alzó de inmediato y caminó hacia el jabalí.


~Mi dulce esposo~


-¡¿Q-Qué?!


-Tal parece que esa tiara surte efecto en cualquiera.


-¡Espera Kagoya!-exclamó Inusakuya parándose delante del estudiante para evitar que siguiera avanzando.


-Yo ya me canse de jugar-gruñó el cerdo, chasqueando los dedos.


La tiara se elevó de la cabeza del estudiante del futuro y flotó hacia la  hanyou, quien chilló, agachándose para evitar que se posara en ella y escondiéndose detrás de Kagoya.


-¡Kya! ¡Kagoya, alejala!


-¡Alto ahí!-exclamó él tratando de atraparla-¡No toques a Inusakuya!


-¡No dejes que se me acerque!


-¡No lo haré! ¡Quieta!-dijo saltando para atrapar la tiara, sin embargo, ésta lo esquivó y pasó rápidamente por encima de él para colocarse en la cabeza de la hanyou, quien parpadeó al verse bajo su control-¡No!


-¡Eso!-celebró el jabalí-Ahora ven a mi lado, mi dulce esposa.


Inusakuya alzó la mirada hacia su nuevo esposo y asintió.


~Sí, mi vida~


-¡No lo permitiré!-exclamó Kagoya furioso, poniéndose frente a la hanyou con los brazos entendidos.


-Oh eso ya lo veremos. ¡Groawr!-gruñó el youkai, alzando un dedo al cielo con el cual invocó un torbellino negro que rodeó a la mitad bestia.


-¡Waa!


-¡Inusakuya!


Kagoya abrió los ojos como platos al ver desvanecerse el torbellino sin dejar rastro de la aludida.


-¡¿Dónde está?!


-¡Ahí!-señaló el monje Miroku hacia el jabalí que tenía a la hanyou cariñosamente aferrada a él.


~Amor mío~suspiró Inusakuya, derritiéndose en los fuertes brazos del youkai.


-¡Wajajajaja! Parece que gané.


-¡Maldito cerdo!-rugió el estudiante, dejando atónitos a sus amigos ante el uso de maldiciones.


No era para nada común escuchar al siempre educado y calmado estudiante del futuro maldecir, aunque también es cierto que cuando se trata de la hanyou de InuYoukai es capaz hasta de cometer homicidio.


Kagoya, por su parte, ignoró el asombro de sus amigos y preparó su arco para disparar.


-¡Tienes tres segundos para quitarle tus asquerosas manos de encima a Inusakuya o te clavó mi flecha en el cráneo!


-¿Piensas intervenir en mis planes, sacerdote? Está bien. ¡A él, mis fieles sirvientes!


Ante la orden, ambos demonios se lanzaron al ataque, solo para ser repelidos por una de las poderosas flechas de Kagoya, la cual se clavó a unos centímetros cerca de ellos.


-Esa fue una advertencia. A la siguiente no seré tan misericordioso.


-Increíble. No esperaba que ese mocoso se rebelara.


-¡Basta de bromas! Te acabaré ahora-dijo Kagoya, disparando contra el jabalí.


-Ow. Casi me das-rio Chokyukai, esquivando la flecha y poniéndose en guardia-Muy bien. ¡Te cortaré con mi gran cuchilla!-rugió atacando al menor.


-¡Waa!


Kagoya a penas tuvo tiempo de esquivarlo, así como los ataques siguientes, sin poder coordinarse para disparar de nuevo y en un descuido terminó resbalando y cayendo hacia atrás al suelo.


-¡Muere!


-¡Kagoya!-exclamó Sango arrojando su bumeran contra el jabalí, quien retrocedió antes de que lo impactara y volvió a lado de sus ayudantes e Inusakuya.


-Lo importante es que ya tengo a mi novia-dijo, invocando de nuevo su torbellino-¿Nos vamos, mi amor?


~Sí, mi príncipe~


-¡Espera!


Tras decir esto, ambos desaparecieron en medio del torbellino sin dejar rastro.


-¡Inusakuyaaa!




Lejos de ahí, en un lujuso palacio bajo un cielo enegrecido y rodeado de un espeso bosque, tanto Chokyukai como sus acompañantes descendieron en la entrada, siendo recibidos por las numerosas esposas jóvenes y hermosas que el youkai había raptado. Todas bajo el influjo de las mismas tiaras que usaba Inusakuya en su cabeza.


~Bienvenido a su palacio, nuestro señor.~


Fue el saludo inmediato de las jóvenes.


-Oh gracias, mis hermosas esposas. Miren, les he traído a una nueva compañera-dijo y empujó ligeramente a la hanyou para que diera un paso al frente-Tú irás en la parte central, puesto que eres una joven muy valiosa.


Inusakuya, incapaz de rebelarse, simplemente asintió con adoración.


~Sí, como tú digas~




El arco fue bruscamente arrojado al suelo, casi partiéndose con el impacto, aunque eso no le importó al dueño. Shippo, asustado por la anormal reacción del estudiante del futuro, se acercó con cautela.


-Kagoya, ¿te encuentras bien?


El aludido gruñó y miró fulminante al pequeño zorrito.


-Inusakuya está...Inusakuya está...¡con ese cerdo!-escupió, no pudiendo evitar imaginarse al jabalí recostado en medio de muchos cojines con la hanyou en su pecho, abrazándolo y llamándolo 'mi amor'-¡No debimos confiarnos!


-Nada ganas con lamentarse, Kagoya-dijo Sango acercándose junto a Miroku.


-Así es. Dado que es un monstruo de aquel continente, tal vez nuestros métodos tradicionales no puedan derrotarlo con facilidad. Lo bueno es que guardo un antiguo pergamino originario de ese lugar, el cual sin duda nos servirá de algo


-Pero ¿cree que podamos encontrar su escondite?


-Es cierto-concilió Kagoya-Sin Inusakuya aquí, será difícil seguir su olor.


-Aunque el olfato de la señorita Inusakuya es infalible, no es indispensable, aún tenemos a Kirara y a Shippo. Estoy seguro de que con ambos lograremos encontrar el rostro.


-Pero Inusakuya está en manos del enemigo, será mejor ser precavidos.


-Muy cierto.


-Se me ocurre un maravilloso plan-dijo serio Miroku-Shippo, ven para acá.


El zorrito asintió y saltó a su hombro, escuchando el plan maestro que había ideado.


-Ooh. Tu plan me parece brillante, nunca se me hubiera ocurrido-dijo con admiración.


-Y para lograrlo necesitaremos de tu ayuda.


El zorrito asintió.


-Seré valiente.




De vuelta al palacio de Chokyukai, el youkai disfrutaba de un excelente vino que su nueva esposa le servía obedientemente, asegurándose de mantener su plato lleno en todo momento. Ambos se encontraban sentados en el centro del salón, rodeados por las numerosas esposas del youkai.


-Wajajajaja. Hoy fue un excelente día, sí señor-decía bebiendo todo el contenido de su plato en una sola sentada-Oigan, que alguna bella dama pase a bailar wajajajaja.


Las jóvenes comenzaron a discutir entre ellas para decidir quién bailaría para su señor cuando una melodiosa voz llamó la atención del jabalí hacia la puerta de su castillo.


-¿Hay alguien en este palacio?


-Oh. Pero qué voz tan angelical escuchan mis oídos jijiji.


El youkai y la hanyou corrieron inmediatamente hacia la entrada al palacio, encontrándose con una joven de rostro cubierto y kimono rosa que hizo salivar al jabalí.


-¿Qué se le ofrece a esta hermosa forastera?


-Me perdí y no sé que camino tomar. ¿Podría pasar la noche en su castillo?-explicó sin levantar la mirada.


-¿Una noche? ¡Puedes quedarte mil si quieres!-respondió Chokyukai saltando desde el balcón al suelo, frente a la joven, quien se encogió para que no la reconociera-No seas tímida, déjame ver tu rostro.


-M-Me da...vergüenza.


Justo en ese momento, Shippo no pudo mantener esa forma perfecta y dejó ver su colita de zorro. Sango, oculta detrás de un árbol cerca de ahí, suspiró resignada.


-Esto no va a funcionar.


Por fortuna el jabalí no se dio cuenta y continuó con su burdo intento de seducción.


-Hmm. Eres mi chica ideal, ¿no quieres tener un hijo conmigo, linda?


-S-Sí.


Miroku, detrás de él, asintió, satisfecho.


-No se ha percatado de la trampa.


-O tal vez tiene unos gustos muy extraños.


Kagoya ignoró la conversación entre sus amigos y alzó la mirada para enfocar a la hanyou que esperaba en el balcón. Inusakuya definitivamente lucía hipnotizada sosteniendo sus manos juntas sobre su pecho y observando con adoración al jabalí. El arquero no pudo evitar pensar que si la hanyou pudiera verse en ese estado se le subirían todos los colores al rostro y haría una rabieta de magnitud olímpica, especialmente porque actuaba tan femenina y delicada, ambas características que detestaba de las mujeres humanas.


"Solo espero que no recuerde esto cuando despierte"

, pensó el sacerdote. Entrecerró los ojos y se movió sigilosamente por entre los arbustos y árboles para llevar a cabo la otra parte del plan mientras Shippo distrae al youkai de jabalí.


-Pero por favor no te quedes ahí parada mi hermosa dama-dijo él, haciéndose a un lado para dejar pasar a la forastera-Anda, entra a mi castillo.


Shippo tragó saliva y comenzó a temblar, perdiendo la concentración para mantener esa forma.


"¡Date prisa, Kagoya!".


-¿Qué sucede? ¿Estás temblando de felicidad, linda? Solo para complacerte lo haré yo también. Mira. Cha cha cha. Cha cha cha-tarareaba Chokyukai mientras imitaba los temblores del zorrito, quien ya no pudo mantener la farsa por más tiempo.


"¡Ya no...¡Ya no...¡Ya no puedo más!"


Con un 'puff', Shippo volvió a su verdadera forma, deteniendo los movimientos del jabalí que lo miró enfadado.


-¡¿Cómo?! ¡Pero si eres el amigo de ese sacerdote impertinente!


Al verse descubierto, Kagoya se apresuró apuntar su arco hacia la hanyou en el balcón y disparó.


-¡Despierta, Inusakuya!


La aludida giró en dirección a su nombre. Abrió los ojos al ver la flecha ser lanzada hacia ella y luego los cerró, agachándose por instinto para esquivarla. Sin embargo, la flecha logró impactar en la tiara y hacerla pedazos, liberando a la hanyou de su control.


-¿Pero qué...-balbuceó, aturdida. Luego miró al estudiante del futuro y sonrió-¡Kagoya!


-¡Inusakuya, me alegra que despertaras!


-¡Con que querían engañarme!-rugió el jabalí.


Shippo chilló y corrió a esconderse detrás de Miroku y Sango, quienes también salieron de sus escondites.


-Shippo, hiciste un gran trabajo-lo elogió el monje.


Chokyukai gruñó y alzó su mano para llamar a su cuchilla.


-¡No pienso devolvérselas!


Con arma en mano, el jabalí lanzó un ataque hacia ambos amigos, quienes apenas pudieron esquivarlo.


-¡Kagoya, usa el pergamino ahora!-gritó Miroku y el sacerdote asintió.


Sacó el pergamino que su amigo le había dado previamente y lo amarró a una de sus flechas.


-¡Inusakuya!-la llamó-¡Distraelo!


La chica con orejas de perro desenvainó su espada y saltó para encontrarse con la cuchilla del jabalí, quien la recibió encantado.


-Oh preciosa. Ya veo que tienes muchos talentos ocultos.


-Ya veo que tienes una gran cuchilla para ser un monstruo tan insignificante.


-Aún es muy pronto para sorprenderse-bufó y lanzó otro ataque a la chica.


Inusakuya lo esquivó para disgusto del youkai, sin embargo, antes de que pudiera volver atacar, tuvo un mal presentimiento.


-¿Y esa presencia?-se preguntó girando hacia el estudiante del futuro, quien le apuntó con su flecha brillando con su aura espiritual.


-¡Waaa! ¡No lo hagas, por favor!


-Lo siento, pero este es tu castigo por todas las jóvenes inocentes que raptaste. Pero.sobre.todo...-escupió fulminándolo con la mirada-¡Por poner tus sucias manos sobre Inusakuya!


Kagoya soltó la cuerda y la flecha salió disparada hasta clavarse en la espalda del jabalí, quien comenzó a gritar y a correr de un lado a otro por el dolor que le causaba el pergamino enrredado en ella antes de sacudirse violentamente y desaparecer en medio de otro torbellino negro ante la atónita mirada del grupo de amigos.


-Increíble-murmuró Inusakuya, guardando su espada.


Al instante siguiente un fuertes brazos la rodearon y la atrajeron hacia el pecho cálido del joven sacerdote del futuro.


-¡Inusakuya! ¡Gracias a Kamisama estás bien! Estaba tan preocupado, ¿ese cerdo no te hizo nada, verdad? ¿Te tocó?-preguntó separándose para revisarla de pies a cabeza-Dime si te tocó, porque si es así iré a arrancarle hasta el alma.


-¡¿Ah?!-exclamó indignada-Cálmate idiota, estoy bien.


-¿Segura?


-Que sí, ya déjame.


-Me alegro-suspiró.


El estudiante tomó entonces la cintura de la hanyou y le sonrió con tanto cariño que la pobre chica no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada chasqueando la lengua. En realidad no recordaba nada de lo que había hecho ni dicho mientras estaba controlada por la tiara de ese jabalí desagradable, así que no podía asegurar que el bastardo no había puesto sus manos sobre ella, aunque tampoco es que le molestara tanto, es decir, si ni siquiera lo recordaba, ¿qué caso tenía mortificarse por eso?


En cualquier caso, estaba internamente feliz de que Kagoya haya venido a salvarla. Situaciones como hacían que su corazón se acelerara y tuviera unas irrefrenables ganas de abrazar al chico, como si pudiera esconderse del mundo en sus brazos.


-Ejem-se aclaró la garganta Miroku-Es hora de irnos. Debemos llevar a estas hermosas jovencitas de vuelta a su aldea.


-A-Ah, sí, por supuesto-respondió Kagoya separándose de la hanyou, a quien le extendió la mano-¿Nos vamos?


-Ket. Sí, como sea.




En el pasado, cuando los días parecían más felices e Inusakuya tenía un lugar al cual volver antes del anochecer, la hanyou se recuerda saltando detrás de la espalda de un hombre que, al girar, le sonreía de tal forma que parecía que el sol mismo brillaba a través de él, causando que su corazón mitad humano mitad demonio se acelerara y sus mejillas se pusieran rojas. Inusakuya recuerda a la perfección el calor de sus fuertes brazos, el sabor de sus besos y las cosquillas de sus caricias en las mejillas y sus adorables orejas que al hombre tanto le gustaba tocar. En aquel entonces el futuro parecía tan luminoso, simple y sencillamente porque Kyo estaba a su lado, porque a de su mano se sentía capaz de ir al inframundo y volver, de enfrentar cualquier adversidad y luchar contra quién sea, consiente de que mientras estuvieran juntos podrían superarlo todo.


Y por supuesto, hablaron de una vida juntos, un vida de matrimonio normal, como cualquier otra pareja, en la que ella no sería más una hanyou ni él un poderoso sacerdote guardián de la Perla de Shikon. Quizás incluso tendrían cachorros, tantos como fuera capaz de dar en la forma humana que pensaba adoptar por él. Inusakuya solía imaginarse con su largo cabello ahora azabache, atado con un listón blanco como las jovencitas de la aldea de la anciana Kaede, vistiendo el tradicional kimono de boda blanco, colgada del brazo de Kyo, quien la sujetaba en sus brazos con la ternura con la que solo él sabía tratarla.


Pero esos días quedaron atrás hace tantas décadas, Inusakuya realmente no había vuelto a pensar en eso en mucho tiempo, sin embargo, tras su reciente aventura fue inevitable que la hanyou de InuYoukai no volviera a pensar en ese futuro que tanto había anhelado, con la diferencia de que esta vez no era Kyo a su lado, sino Kagoya. El mismo chico del futuro que caminaba a su lado con una sonrisa tonta, insoportablemente feliz para haber dejado escapar al youkai que perseguían.


El mismo chico que la amaba con tal devoción que muchas veces Inusakuya no sabía cómo lidiar con su afecto y tenía miedo de lastimarlo por eso.


-Que mal-dijo Sango de pronto-Dejamos que el youkai se escapara, pero con eso ya no podrá molestar a nadie.


-Cierto-asintió Kagoya-Y pudimos rescatar a todas las chicas.


-Todo salió bien. Excelencia-lo llamó la exterminadora, pero frunció el ceño cuando giró hacia el monje y lo encontró intentando seducir a las jovencitas que acaban de rescatar.


Miroku sonrió y tomó las manos de las primeras dos chicas.


-Amores míos, ¿no les gustaría tener un hermoso hijo conmigo?


El grupo de jovencitas jadeó horrorizado y se apresuró a poner distancia entre ellas y el monje.


-¿Ya escucharon? Nos pide lo mismo que ese monstruo-susurró una.


-Es cierto. No es un monstruo, son dos.


-O-Oigan, no digan eso. Sango, convencelas ¿sí?


-¿Está loco?


-¡Muchachos! ¿Están bien?


-Miren, es el joven Kiskee.


-¡Joven Kiskee!


-Bueno, al menos no se trató de algo tan grave ¿verdad, Kirara?-dijo Shippo y se volvió hacia su amiga.


La nekoyoukai maulló de acuerdo. Inusakuya, por su parte, miró a Kagoya y suspiró. Incluso si anhelaba una vida común a su lado, sabía que eso tendría que esperar, pues aún quedaba un largo camino que recorrer antes de alcanzar la paz.


Fin

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