Bulletproof [IiDeku]

Summary

Iida había estado guardando sus sentimientos hacia Izuku en secreto por muchos tiempo, hasta que los dejó escapar en una discusión con el pecoso y terminó huyendo del lugar por la vergüenza. Izuku también guarda un secreto que ni siquiera su mano derecha conocía, al menos hasta ese mismo día en el que el secreto de éste salió a la luz y entre balas tuvo que confesar ese secreto, porque ninguno de los dos era a prueba de balas y en ese ataque a su casa no sabía si iban a salir vivos.

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Si bien Tenya estaba acostumbrado a ver al pequeño pecoso ser un jefe que no tenía piedad ante los demás, matando y lastimando personas hasta el punto de llegar a torturar a otros sin llevar ni una expresión en su rostro, él mismo conocía y veía la otra cara de esa moneda cuando estaban los dos solos.


Se había ganado la confianza del pequeño jefe de la mafia verde, al principio no podía creer que la mafia en verdad se llamara de esa manera, pero cuando varias personas se lo confirmaron, no pudo evitar dejar salir la risa, borrando todo rastro de seriedad que usualmente portaba y sorprendiendo a todos, incluyendo a Izuku quien terminó sonriendo y dejándole pasar la burla, por alguna extraña razón que desconocía.


El pequeño jefe había decidido confiarle las cosas importantes del trabajo y de su vida personal, así que Tenya lo conocía lo suficiente como para formar una amistad con él, pero con el tiempo, esa amistad terminó desarrollando sentimientos diferentes y prohibidos, al menos él mismo pensaba que lo eran, por eso decidió callar, decidió mantener guardados aquellos sentimientos que no debió haber sentido en un principio y hacer como si nada, debía seguir su trabajo como mano derecha y confidente personal del jefe sin darle paso a que su corazón se metiera en donde no lo habían llamado y donde creía, no lo necesitaban.


Pero los años pasan y Tenya, por más serio que sea, no era de piedra. Veía a Izuku pasar su noches con otra persona, un cenizo mal hablado que no le terminaba de caer bien y que estaba casi seguro que algo se traía entre manos. Lo había visto un par de veces salir en las madrugadas luego de que al parecer, Izuku se quedaba dormido, yendo hacia la oficina principal del pecoso, queriendo entrar de manera obligada, pero siempre terminaba apareciendo detrás de él e interrumpiendo lo que sea que tuviera en mente, incluso, para sacarlo aún más de sus casillas, sacaba de su bolsillo una copia de la llave de la oficina y entraba al interior de esta, permitiendo que viera sólo un poco de lo que había adentro antes de cerrarle la puerta en el rostro, a tiempo para evitar que metiera aún más la cabeza en el interior de la habitación.


Cerraba con llave y se acomodaba en la silla que había detrás del escritorio, colocándose frente a la ventana a vigilar de brazos cruzados, esperando a que fuera la hora para que el hombre se fuera y como siempre, no pegaba ojo con tal de estar atento a cualquier movimiento sospechoso. Para cuando veía al hombre marcharse, sus hombros se destensaban un poco y dejaba caer la cabeza en la silla misma, cerrando por fin los ojos antes de darle la espalda a la ventana para descansar un poco.


Contaba los pasos que daba Izuku de la puerta principal hasta la oficina y cuando llegaba a los ciento diez pasos, el seguro de la puerta se quitaba y el peculiar rechinido bajo se escuchaba, seguido de un grito de espanto de parte de Izuku quien terminaba de despertar por completo.


"¿Por qué demonios sigues metiéndote aquí? ¿Buscas matarme o qué?"


La queja de Izuku provocaba que Tenya abriera los ojos y lo viera de manera directa sin decir nada, debía calmarse primero para evitar que al abrir la boca, su voz delatara los celos que sentía al ver las marcas rojizas casi moradas en el cuello y la clavícula ajena, él mismo es el que debería dejar esas marcas en la piel llenas de pecas, no otro, pero seguía sin ser lo suficientemente valiente para declarársele.


"¿No vas a responderme?"


"¿Por qué siempre te asustas al entrar si sabes que soy yo el que está aquí adentro?"


"¿Cómo que por qué? Pasas una semana, hasta dos sin amanecer aquí adentro y cuando Kacchan viene, te encuentro aquí como si vigilaras su salida como un acosador."


"Qué preciso eres. ¿Cómo estás tan seguro de que a quien vigilo es a Bakugō y no a su bonito chófer?"


El hombre que servía de chófer del cenizo era un rubio con un mechón negro que ya sabía, estaba comprometido con el que era mano derecha del cenizo, aun así debía desviar un poco la atención de Izuku hacia su persona para que no pensara que iba detrás del hombre con el que se acostaba.


"¿Te gusta Kaminari? No sabía que era tu tipo."


"Me gustan los chicos bajitos, que se ven rudos, pero terminan siendo tiernos cuando agarran confianza y Kaminari ha demostrado ser así, por eso llama mi atención."


Tenya lo vio fruncir el ceño y cruzarse de brazos mientras se acomodaba frente al escritorio sin exigir su silla de jefe, estaban solos, no tenía que guardar apariencias, así que se sentaba donde le daba la gana.


"Kaminari está comprometido con Kirishima. ¿Lo sabes, verdad? No puedes meterte en su relación."


"Bakugō también está comprometido y te estás metiendo en su relación. ¿Lo recuerdas, verdad?"


Contraatacó sin ningún tipo de culpa, para nadie era un secreto que Bakugō se había comprometido con el hijo menor de los Todoroki con tal de que ambas mafias se unieran para tener más terrenos en los cuales trabajar, pero de ese compromiso no parecía haber amor alguno, al menos el cenizo le había demostrado que no, al estarse acostando con Izuku de vez en cuando.


"Y yo ya te dije que ese no es tú problema, Iida."


"Oh, ahora pasamos a llamarnos por nuestros apellidos, Midoriya. Está bien, entonces si tú puedes meterte en la relación de Bakugō, yo puedo hacer lo mismo con Kaminari y con cualquiera que se me apetezca."


"No te pases de listo, Iida. Con Kaminari no, búscate a otro con el cual meterte."


"¿Qué tal si me meto en tu relación con Bakugō? ¿Eso estaría mejor?"


Y como mismo salieron aquellas preguntas, misma forma fue en la que salió él de aquella oficina, simplemente desapareció llevándose la vergüenza con él, no creyó que se molestaría lo suficiente como para soltarle eso.


Izuku por su parte quedó sin habla alguna luego de aquellas preguntas y de la huida del peliazul, había quedado completamente sorprendido, pero agradecía que se haya ido por el simple hecho de que no sabía cómo responder a aquello, si bien muy en el fondo no le molestaba la idea, algo le recordaba que no era buena idea relacionarse con alguien que estaba entre su gente de confianza, por el simple hecho de que luego de que todo terminara en malos términos o quizá en buenos, la relación entre ambos terminaba siendo rara e incómoda, además de que no le agradaba la idea de que Tenya terminara yéndose por alguna situación incómoda entre los dos.


Aunque con lo sucedido ya era una situación incómoda, no creía que sólo por eso, Tenya se marcharía... ¿O sí?, esperaba que no, el hombre era el mejor entre su gente y no tenía tiempo ni paciencia para conseguirse una nueva persona que le sirviera como mano derecha a la cual debiera hacerle un par de pruebas para confirmar que podía confiar en él o en ella lo suficiente como para decirle sobre su información más valiosa dentro de la mafia, así que definitivamente cruzaba los dedos para que el hombre no se fuera.


Y tenía pensado dejarlo pasar, pero en su mente ya se había instalado la idea de Tenya marchándose, aquello no le gustó ni un poco, así que se levantó de donde estaba para caminar hacia la habitación del hombre, llevando el ceño fruncido y esperando encontrarlo allí, pero si no estaba, tendría que comenzar a preguntar si alguien lo había visto. Porque a pesar de los años y la amistad que ambos tenían, desconocía por completo los sitios donde el otro disfrutaba estar y estaba más que seguro que Tenya si debía saber cuáles eran los lugares que a él mismo le gustaba estar, provocando que se sintiera como la persona más desconsiderada del mundo.


Al llegar a la puerta de la habitación de Tenya, tocó un par de veces y esperó de manera paciente, viendo hacia los lados, notando que estaba todo solo y, aunque le extrañó ese detalle, lo dejó pasar porque aún era temprano; volvió a tocar esta vez con un poco más de fuerza y fue cuando escuchó la respuesta de Tenya de un simple:

Voy

, que sonó lejano. Esperó de brazos cruzados frente a la puerta, pensando qué decir cuando el peliazul abriera la puerta, principalmente debían hablar sobre las preguntas que el contrario había hecho en su oficina y luego hablar sobre lo demás, cualquier cosa que quitara el momento incómodo entre ambos.


Tenya abrió la puerta con una mano mientras se sostenía la toalla con la mano libre, se había metido a duchar luego de haber huido, así que no esperaba que lo llamaran tan pronto, ni siquiera le dio tiempo de secarse por completo, por supuesto que no se imaginó que al abrir la puerta quien estuviera al otro lado sería Izuku, quien no se imaginaba ni de cerca que Tenya abriría la puerta en paños menores y de pronto el rostro de ambos comenzó a pintarse de rojo. Izuku terminó desviando la mirada del cuerpo ajeno, cuerpo que nunca había visto sin ropa y mismo que no creyó ver nunca por lo conservador que era el contrario.


"Midoriya. ¿Se te ofrece algo?"


Tenya prefirió ser el primero en salir de la vergüenza de ser mirado en paños menores o si no terminarían quedándose allí y él congelándose por el aire que chocaba con su piel. Aire que no debería estar soplando y que se le hacía extraño que hiciera, pero lo dejó pasar por los momentos.


"Yo-... Uhm, ¿Podemos hablar de lo sucedido en mi oficina?"


"No, estaba por terminar de bañarme."


"Puedo esperar a que termines, no tengo prisa."


"Yo no quiero hablar, Mido-"


Tenya se quedó callado ante el sonido de unos vidrios, posiblemente unas ventanas, ser rotos por lo que parecían ser balas y por puro reflejo, tomó el brazo de Izuku para meterlo a su habitación, cerrando la puerta para dejarlo contra la pared a un lado de la misma y tapándolo de inmediato con su cuerpo mientras veía las balas traspasar la puerta de madera, sabía que no pasarían la pared porque estas eran a prueba de todo tipo de calibre, pero el pequeño cuerpo al cual protegía no estaba hecho a pruebas de balas y aunque él mismo tampoco estaba hecho de esa manera, era mejor morir él a que muera el jefe de la mafia misma.


Las balas se detuvieron en cierto y determinado tiempo, haciendo que Tenya se separara un poco de Izuku para tratar de ver hacia afuera, pero cuando se iba acercando a su ventana para tratar de ver si reconocía a los que los atacaban, las luces se apagaron por completo, dejándolos en plena oscuridad antes de que el sonido de las balas volvieran a escucharse como eco en el lugar, notó el láser rojo que pasaba a través de su ventana y lo siguió notando a Izuku en medio del láser sin darse cuenta del mismo, qué demonios pasaba con él. Se le lanzó encima, tumbándolo justo a tiempo para que la bala pasara de largo y no lo matara, apoyó las manos en el suelo y vio hacia abajo, hacia Izuku con el ceño fruncido.


"¿Hola? ¿Podría el jefe de la mafia espabilarse y evitar morir por una bala o le voy a tener que salvar el trasero cada dos segundos?"


"Lo... siento, pero me estás desconcentrando, idiota."


Tenya alzó una ceja por dos razones, la respuesta ajena y el insulto dado hacia su persona. No entendía la razón de ninguna de las dos.


"¿Se puede saber por qué te estoy desconcentrando, Midoriya? Y deja de juntarte con el mal hablado de Bakugō, se te están pegando sus insultos. "


"Estás denudo."


El murmullo de Izuku lo hizo bajar la mirada hacia su cintura donde debería estar su toalla, pero efectivamente estaba como su madre lo trajo al mundo, pasó la mirada por el suelo de su habitación con los ojos tratando de acostumbrarse a la oscuridad del lugar y la halló a mitad del camino que recorrió hacia la ventana, se mordió la lengua evitando soltar una maldición por haber olvidado seguir sosteniéndola y en esos momentos se dio cuenta que estaba igual de desnudo encima de Izuku y la vergüenza no podría ser peor.


"En mi defensa, es tu culpa."


"Claro que no."


"¿Quién llamó a mi puerta mientras me duchaba?"


"Yo, pero-"


"Es tu culpa. ¿Ves?"


Izuku le dio un golpe en el estómago con el ceño fruncido, ambos olvidaban que estaban bajo ataque y allí estaban, discutiendo como solían hacer la mayoría de las veces, aunque en esas veces, ambos estaban vestidos y no en esa posición en la que en esos momentos se encontraban.


"¿Puedes ir a vestirte y acompañarme a ver quién demonios se quiere meter a la casa?"


"Por supuesto, ¿Puedes mantenerte lejos de las balas mientras me visto?"


"Por supuesto."


Tenya asintió levemente y se levantó de encima de Izuku para dirigirse a su armario para comenzar a vestirse con su ropa deportiva, no había tiempo para colocarse uno de sus trajes y luego de estar vestido, sacó un par de armas de uno de sus cajones, pasándole una a Izuku quien la recibió sin problemas, caminando hacia lo que quedaba de puerta y Tenya terminó agarrándolo del cuello de la camisa para detenerlo.


"¿Desde cuándo vas tú primero, Midoriya?"


"Basta de llamarme por mi apellido." Se quejó Izuku con el ceño fruncido. "Voy primero porque quiero saber quién demonios nos ataca."


"Tú empezaste, aguántate." Contraatacó Tenya y bufó dejándolo detrás para hacerle de escudo como siempre. "Como si te dejara morir primero, idiota."


"¿Ahora quién es el que se la pasa con Kacchan?"


Ambos siguieron discutiendo por lo bajo el resto del camino mientras veían hacia los lados para evitar ser sorprendidos por algún loco, debían llegar a la oficina de la casa y ver las cámaras para asegurarse que no habían demasiadas bajas entre su gente, que era lo más probable, además de averiguar quién era el que los atacaba.


"¿Podemos dejar la discusión para después?"


"Sería lo mejor." Aceptó Tenya con un asentamiento de cabeza.


"¿Quién crees que sea el que nos está atacando?"


"Bakugō."


Tenya sabía que soltar esa respuesta sin siquiera pensarlo lo metería en problemas con Izuku, pero había algo dentro de él que encendía sus alarmas y le decía que era ese hombre el que los quería muertos.


"¿Por qué Kacchan atacaría la casa y a mí, especialmente?"


Cuestionó Izuku con calma, no quería entrar en histeria por la respuesta ajena sin escuchar antes sus razones.


"No sé, simplemente presiento que es él."


"¿Sabes algo que yo no, Tenya?"


"Tal vez."


Tenya prefería seguir guardándose un poco más lo que el cenizo hacía luego de que Izuku se dormía, al menos hasta que supieran quién era el atacante.


"Tenya." Advirtió Izuku queriendo respuestas sinceras.


"Si confirmamos que es Bakugñ, te cuento. Entra ya."


Izuku se quejó, pero aun así hizo caso y entró a su oficina con el ceño fruncido, caminando hacia la puerta corrediza donde guardaban las cámaras de seguridad y se puso a revisarlas con cuidado mientras Tenya revisaba las otras en silencio, contó los hombres caídos de su lado y formó una mueca, eran al menos veinte de ellos, pero eran muchos más del lado de los que los habían atacado; siguió buscando por las cámaras de seguridad del interior de la casa y suspiró viendo de reojo a Izuku antes de interponer su cuerpo entre la puerta y su cuerpo, recibiendo el disparo de aquel que había disparado desde la puerta.


Izuku vio casi en cámara lenta a Tenya caer en el suelo sosteniéndose el lugar herido y por puro reflejo -por no mencionar que también miedo-, disparó varias veces hacia la puerta sin siquiera ver quién había sido el que había disparado con anterioridad, agachándose a un lado del peliazul para sostenerlo y apretar la herida ajena, por suerte la bala había salido, pero con ella salía también la sangre y era demasiado.


"Aguanta Tenya. Aguanta, por favor."


"Ve... la puer-ta... Izuku."


"No, no. Tú eres más importante."


"No lo... creo... Mi-ra, por... fa-vor."


A Tenya ya se le dificultaba la respiración, se volvía a repetir, no era a prueba de balas, pero no iba a dejar que Izuku muriera y por ello fue que se atravesó. Izuku maldijo por lo bajo lo terco que Tenya era y vio hacia la puerta, sintiendo su cuerpo terminar de desplomarse, en la pared del frente estaba Katsuki viendo con odio hacia el peliazul, no había recibido todas las balas, pero sí las suficientes para desangrarse en el lugar poco a poco. Sabía que ese tipo iba a seguir arruinando sus planes, pero no creyó que Izuku le dispararía, tenía ya a alguien a quien haría pasar como el culpable del disparo, para quedar como héroe, pero debió prever todo eso; le faltó un mejor plan, lo admite, pero sólo en su mente, nunca en voz alta. Sobre todo porque su estúpido prometido seguía con vida al final del pasillo y lo podría escuchar admitir aquello, no lo dejaría irse con una sonrisa de bastardo que de seguro estaba esperando


"Kacchan, ¿Por qué?"