Uno
Para el gran empresario Leonardo era casi una rutina el ir a universidades a dar una charla sobre finanzas, era un total idiolo en todo el tema empresarial, y este dia no era la excepción, estaba ya saliendo de la universidad cuando a lo lejos vio un largo cabello negro, tratando de alejarse de un muchacho que la perseguia, el rápidamente se dirigio a ellos, tratando de librar a la pobre chica de eso.
-Disculpe, podria parar de molestarla, ella se ve totalmente incomoda-
Lo que el no espero, es que ese pequeño cuerpo se pegara a su brazo, noto que era demasiado delgada, ya que apenas y sentia los huesos de ella presionando contra su brazo.
-Disculpe loco, ¿quien es usted?-
-No te importa niñito, solo vete o te hare ir por las malas-
Justo detras del gran empresario aparecieron dos hombres casi igual de altos como el, colocandose a sus espaldas, al otro tipo solo le quedo irse, mirando con desagrado a la pequeña niña y al imponente señor al que ella se agarraba con todas sus fuerzas.
- ¿Estas bien dulzura?-
Fue lo unico que atino a decir, bajando la mirada para encontrarse unos grandes ojos negros viendolo con una total admiración, ella solo movia sus pestañas que soltaban unas pocas lágrimas.
-Si señor, lo siento por causarle esta molestia-
Ella se terminó soltando de su brazo, y asi los dos se analizaron mutuamente, ella llevaba un pantalón azul claro, una linda camisa blanca con estampado de una ballena en medio y una cinta blanca en su largo cabello, mientras el llevaba un elegante traje, zapatos relucientes y un peinado que parecía hecho por horas y alguien muy experto.
-Esta bien muñequita, yo estuve realmente encantado de ayudar a una belleza como tu-
Ella rápidamente se sonrojo, y Leonardo no pudo encontrar eso mas lindo, ella era demasiado linda, demasiado como para dejarla ir, y ella simplemente estaba fascinada por tener a tal hombre tan imponente delante de ella.
-Me alaga mucho señor, ojala tuviera alguna forma de agradecerle todo lo que hizo por mi-
Y claro que Leonardo conocia una forma, pero tal vez debia ir mas lento con esta niña que parecía un conejo asustado.
-aceptando ir por un helado conmigo estaria bien-
-¿Usted quiere tener una cita conmigo?-
Lo miro con sus grandes ojos totalmente incrédula de lo que el decía.
-Si, asi es, si usted me lo permite claro-
O si no por las malas también podria ser, pensaba el, mientras la veia pensar un poco en su invitación.
-Si, esta bien, podriamos ir ya, si puede usted-
-Me parece perfecto, venga vamos-
El le volvio a ofrecer su brazo, el cual ella volvio a tomar pegandose a el como si fuera su salvador o algún heroe de guerra que acaba de rescatarla de un monstruo de siete cabezas, ella solo podia inhalar el delicioso olor qur el desprendia, y el solo podia estar delirando con la cercania que los dos tenian.
Al llegar a su carro, el le indico a su chofer a dónde dirigirse, mientras que el y la dulzura a su lado se ubicaron en la parte de atras, con una leve distancia.
-¿Como te llamas linda?-
-Ay si, me olvide presentarme, soy Heidy, ¿y usted señor?-
-Un nombre totalmente adorable como tu, yo me llamo leonardo-
-Ya, lindo nombre también el suyo-
Terminaron de hablar, ya que habian llegado a su destino, era una cafetería cerca de la universidad en la que había estado, solo que por comodidad prefirió llegar en su lujoso carro, al abrir la puerta le volvio a ofrecer su brazo a Heidy, la cual lo acepto mas que encantada, ya sin apretar tanto de el y actuando mas segura.
Llegaron al local de Helados, en el cual el tomo la iniciativa de pedir los dos helados, pidiendo asi uno de yogurt de fresa para ella y para el un simple helado de vainilla, y mas que alarmar el completo dominio que el ejercía sobre ella, eso le encanto a heidy, sintiéndose totalmente protegida.
-¿Que edad tienes preciosa?-
-Dieciocho, ¿y usted señor?-
El agradecía totalmente que ella fuera totalmente legal para el, mientras ella deseaba no verse como una total inmadura a su lado.
-Tengo veintinueve Corazon, asi que supongo que si podremos tener algo belleza-
Rápidamente las mejillas de Heidy se pusieron totalmente rojas.








