prologue
El dΓa habΓa sido largo, demasiado largo. Louis sentΓa como si una pesada losa lo oprimiera desde la maΓ±ana, con cada paso volviΓ©ndose mΓ‘s densa, mΓ‘s sofocante. La rutina, la asfixiante monotonΓa del trabajo y la universidad, lo estaba arrastrando a un abismo de agotamiento y desesperaciΓ³n. Se levantaba antes del amanecer y regresaba a casa cuando el sol ya habΓa huido, una rutina tan implacable que apenas le daba espacio para respirar.
Cada correo sin contestar, cada tarea que se acumulaba en su escritorio y las interminables expectativas que caΓan sobre sus hombros parecΓan arrastrarlo mΓ‘s allΓ‘ de sus propios lΓmites.
Ese dΓa, el mal humor habΓa comenzado con algo tan trivial como un cafΓ© derramado sobre sus apuntes, pero habΓa ido creciendo, acumulΓ‘ndose en su pecho, hasta que sentΓa la necesidad de gritar. Gritar por toda la impotencia que lo asfixiaba, por el cansancio que habΓa erosionado sus nervios y por la sensaciΓ³n de que todo lo que hacΓa nunca era suficiente. Todo lo que querΓa era parar. Detenerse, respirar, escapar de una existencia que lo estaba devorando vivo.
Pero la gota que derramΓ³ el vaso llegΓ³ aquella tarde, cuando su hermana, con los ojos enrojecidos y la voz temblorosa, se atreviΓ³ a contarle lo que habΓa estado soportando. El abuso, el bullying, lo hubiese podido soportar, aunque con rabia, con un odio mal disimulado hacia los idiotas que se atrevΓan a hacerle daΓ±o. Pero cuando las palabras "me tocΓ³" escaparon de los labios de su hermana, algo en Γ©l se quebrΓ³. Ya no era solo el cansancio o el mal humor. Era furia. Una furia tan antigua y visceral que le quemaba las entraΓ±as.
Louis no pudo mΓ‘s y tampoco lo intentΓ³. No se trataba solo de proteger a su hermana, era algo mΓ‘s profundo, mΓ‘s oscuro. Era el desencadenante de meses de estrΓ©s acumulado, de frustraciΓ³n contenida. Fue una decisiΓ³n que tomΓ³ sin pensar, un impulso tan natural como lo era respirar.
Se enterΓ³ de dΓ³nde estaba ese malnacido, y sin dudarlo, fue a buscarlo.
La fiesta estaba en pleno apogeo cuando llegΓ³, con la mΓΊsica estridente y los cuerpos moviΓ©ndose bajo luces intermitentes. Louis entrΓ³ como un espectro en esa marea de jΓ³venes despreocupados, ajenos a la tempestad que hervΓa dentro de Γ©l. Se moviΓ³ entre la multitud, con los ojos clavados en un solo objetivo. Lo avistΓ³, riendo con su grupo de amigos lo cuales un momento despuΓ©s se alejaron uno a uno dejΓ‘ndole solo y completamente inconsciente de lo que se avecinaba.
Louis lo observΓ³, lo estudiΓ³. Cada uno de sus gestos, cada una de sus risas le repugnaba mΓ‘s con cada segundo que pasaba. VeΓa a su hermana, aterrorizada, frΓ‘gil, en cada sonrisa arrogante de ese tipo. ApretΓ³ los puΓ±os, dejando que sus uΓ±as se clavaran en las palmas de sus manos mientras esperaba el momento adecuado.
El chico se separΓ³ de su grupo por completo para ir al baΓ±o, y Louis lo siguiΓ³. No habΓa duda en su mente, solo una certeza frΓa y nΓtida. Las luces del pasillo eran mΓ‘s tenues, y el ruido de la fiesta se desvanecΓa a medida que avanzaban, aislΓ‘ndolos del resto del mundo. Cuando finalmente estuvieron solos, Louis no dijo nada al principio. Solo lo mirΓ³, con esa furia latente en sus ojos que el chico no tardΓ³ en percibir.
βΒΏQuΓ© carajo quieres? β. le espetΓ³ el otro, con una sonrisa despectiva que solo sirviΓ³ para encender mΓ‘s la llama dentro de Louis.
βΒΏTe parece gracioso? β. preguntΓ³ Louis, con la voz baja, tensa y contenida. β.ΒΏ Tocarla? ΒΏHumillarla?
El chico se riΓ³, pero fue una risa completamente nerviosa, como si de repente entendiera que algo no estaba bien. βNo sΓ© de quΓ© hablas.
βClaro que lo sabes.
Y antes de que el chico pudiera reaccionar, Louis ya estaba sobre Γ©l. El primer golpe fue rΓ‘pido, certero, dirigido a la garganta, cortΓ‘ndole el aliento de un solo golpe. El chico cayΓ³ al suelo, jadeando, mientras intentaba ponerse en pie, pero Louis no lo dejΓ³. Lo empujΓ³ contra la pared, con una fuerza que no sabΓa que tenΓa, y sacΓ³ el punzal que habΓa escondido en su chaqueta. El metal frΓo brillΓ³ un segundo bajo las luces antes de hundirse en la carne del chico.
La primera puΓ±alada fue rΓ‘pida, como un acto reflejo. Pero la segunda... y la tercera... y la cuarta... esas las sintiΓ³. SintiΓ³ cada corte, cada vez que la hoja atravesaba piel, mΓΊsculo y hueso. Los gritos del chico fueron ahogados rΓ‘pidamente por la sangre que comenzaba a burbujear en su garganta. Louis se dejΓ³ llevar por la furia, por la justicia torcida que sentΓa en ese momento. No era suficiente. TenΓa que asegurarse de que no hubiera vuelta atrΓ‘s.
Cuando el cuchillo quedΓ³ manchado y el cuerpo del chico se estremecΓa en el suelo, Louis no se detuvo. SacΓ³ el cable grueso que habΓa preparado, lo enrollΓ³ alrededor del cuello del chico y tirΓ³ con todas sus fuerzas. Los ojos del chico se abrieron de par en par, su rostro enrojeciΓ³, y sus manos se movieron frenΓ©ticamente, intentando aflojar el cable, pero Louis apretΓ³ mΓ‘s, sintiendo cΓ³mo la vida se escapaba lentamente del cuerpo bajo Γ©l.
La ΓΊltima exhalaciΓ³n fue dΓ©bil, apenas un susurro. Y luego, completo silencio. Louis se quedΓ³ allΓ, con las manos temblando aΓΊn alrededor del cable, respirando con dificultad mientras su corazΓ³n latΓa con una furia salvaje.
La fiesta continuaba, ajena a lo que acababa de suceder. Louis soltΓ³ el cuerpo, retrocediendo un paso mientras observaba lo que habΓa hecho. No sentΓa remordimiento alguno.
Solo una calma extraΓ±a, una tranquilidad que no habΓa sentido en mucho tiempo.
HabΓa hecho lo que debΓa. HabΓa protegido a su hermana. Y en ese momento, eso era lo ΓΊnico que importaba.








