El Chico del Metro

Summary

"Porque a pesar de todo el dolor, eres el recuerdo más bello de mi juventud". ⚠️TW⚠️ Su!cidio. Angst y solo eso, angst. (Floyd x Veneer) [One-shot]

Genre
Other
Author
Arince
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El Chico del Metro

Recuerdo muy bien aquel día.


Ese día en particular había un cielo despejado y la temperatura era cálida, pero agradable. Los polluelos chillaban en sus nidos para que sus padres los alimentaran, los parques estaban de repletos de niños con su familia para disfrutar del buen clima, corriendo por el pasto verde y trepando frondosos árboles; las mariposas y abejas se posaban en las coloridas flores y los gatos se hallaban a gusto en los techos durmiendo bajo el sol.


Ese día fue en el que decidiste saltar a la vías mientras el metro venía a gran velocidad.


Nunca supe cómo llamar nuestro primer encuentro en realidad, pues aunque siempre tomamos el mismo metro a la misma hora para ir a nuestras respectivas escuelas, siempre elegíamos un vagón diferente. Fue hasta que cerraron la estación que tomaba por reparaciones y que me ví obligado a caminar hasta la estación que tomabas tú que nos encontramos por primera vez.


Tu alta y menuda figura vestida con el uniforme perteneciente a tu escuela, tu cabello verde peinado de lado, contrastante con tu blanca piel. Y tus grandes ojos... tus profundos ojos azules...


Ojos que a veces desearía poder ver al menos una vez más.


Mi corazón adolescente se agitó nervioso en aquel momento. Quería acercarme a tí y hablarte, pero me daba mucha pena hacerlo, más con lo nervioso que me encontraba en aquel instante. Aún así logré acercarme hacia donde estabas y noté una figura femenina exactamente igual a tí, por lo que rápidamente deduje que era tu hermana.


Cuando llegó el metro y entramos al mismo vagón, ustedes dos tomaron unos asientos que estaban libres rápidamente, yo por mi parte opté por quedarme parado y sujetándome de un tubo cercano a donde te encontrabas.


Yo daba miradas furtivas a tu dirección todo el tiempo, tú jamás las notaste, pero tu hermana sí lo hizo y te lo hizo saber de manera disimulada. Aunque fue en vano, pues tú volteaste a verme de manera nada disimulada, cosa que hizo que te ganaras un golpe en la cabeza por parte de tu hermana.


Ah, Velvet... jamás logré llevarme bien con ella. Siempre teníamos puntos de vista diferentes y a veces llegábamos a discutir por ello. Solo nos toleramos y tratamos de mantener la paz en nuestra convivencia por tí, porque de otra manera, probablemente nos hubiéramos insultado fuertemente e ignorado la existencia del otro al final de nuestros días.


Y aún con eso, lloramos en el hombro del otro, porque era la única capaz de entender el enorme dolor de ya no poderte volver a ver.


Ese día no pasó nada más, simplemente me distraje el resto del día fantaseando en lo que pudo haber pasado si hubiera sido más valiente para hablarte, prometiéndome que si te volvía a ver esta vez sí tendría el coraje para hacerlo.


Aún así no fue necesario, ya que tú fuiste el que se acercó a mí primero.


—Hola, trollecito —Saludaste alegre y ciertamente con un tono algo burlón. Mi joven corazón saltó ante el sonido de tu voz.


—Hola. —Fue lo único que logré decir mientras sentía mis mejillas arder. Inclinaste tu cabeza con una brillante sonrisa.


—Mi nombre es Veneer, ¿cuál es el tuyo?


—Floyd...


—Floyd... ese es un lindo nombre, Floyd.


—G-gracias, tu nombre también es muy lindo. —Una suave y pequeña risa escapó de tus dulces labios.


—Si eso crees.


Y aunque dos semanas después volvieron a abrir la estación que antes utilizaba, yo jamás volví a cambiar de estación hasta que me gradué y mudé.


Hubo unas pocas veces donde me preguntaba que, de haber sabido que iba a pasar lo que iba a pasar, ¿aún así hubiera aceptado ese destino? Pero la respuesta siempre fue un inmediato sí. Solo sí y mil veces sí, porque a pesar de todo el dolor, eres el recuerdo más bello de mi juventud.


Nuestras pláticas de ida a nuestras respectivas escuelas siempre se sintieron naturales. Tu hermana rara vez participaba, parecía estar más al pendiente de los rostros que había alrededor y de lanzar miradas amenazantes a diestra y siniestra. Y lo entendía, pues las parejas interespecie apenas estaban siendo aceptadas por un sector de la sociedad mayor a nosotros.


Lo que aún era poco aceptado, incluso en aún en nuestra joven generación, eran las parejas del mismo sexo.


Y aún con esos dos prejuicios en nuestra espalda decidimos envolvernos los dos en la experiencia de descubrir qué era lo que tanto llamaban "amor".


¿Recuerdas el primer beso que nos dimos? Fue después de un concierto, la lluvia nos tomó por sorpresa y estuvimos de techo en techo mientras avanzábamos hasta que en tu torpeza caíste sobre un charco. Traté de ayudarte, pero lo único que sucedió es que caí contigo. Nos reímos de aquello esa vez antes de seguir caminando juntos con las manos entrelazadas, totalmente empapados. Nos logramos resguardar en un pequeño callejón y ahí, aprovechando la cercanía que teníamos, fui valiente y te besé.


Quizás mi cuerpo temblaba del frío que provocaba mi ropa mojada, pero en mis recuerdos solo puedo recordar el calor de mi pecho cuando me correspondiste el beso.


Las citas furtivas no faltaron desde ese momento, con Velvet cubriéndonos de tu lado y Taffy cubriéndonos desde el mío.


Muchas veces me pregunté porque Velvet nos ayudaba tanto a pesar de que no le agradaba para nada y no desperdiciaba ninguna oportunidad para criticarme en algo. No fue hasta que un día te encontré de casualidad en un parque escondido llorando, con un claro golpe en la mejilla, que entendí porque siempre estaba al pie del cañón cuando se trataba de nuestra relación.


¿Sabes? A veces me pregunto si hubiera podido hacer más para protegerte, para ayudarte, pero, ¿cómo se puede salvar a alguien que ya estaba por tocar el suelo y quebrarse por completo? Ni siquiera tu hermana, que estuvo luchando con uñas y dientes con todo aquel que lograba enterarse que te había molestado por tu forma de ser por mucho más tiempo, intentando de todo para que seas feliz, pudo detener el tormento que tenías en el interior.


Porque, Veneer, tenías la horrible costumbre de no pedir ayuda para no "molestar" a los demás.


No quiero juzgarte, y tampoco quiero que pienses que es un regaño, pues sé que lo hacías porque creías que era lo mejor, pero me hubiera gustado que lo compartieras conmigo, que te acercaras a mí para ayudarte a llevar esa carga y buscar una solución juntos.


Y cuando por un descuido nuestro tus padres se enteraron de nuestra relación... todo fue a peor.


Incluso se atrevieron a venir a mi casa para acusarnos ante mi abuela y así obtener su apoyo en esta "blasfemia de la naturaleza" al ser una pareja interespecie y encima del mismo sexo. Gracias a Dios, mis temores hacia ella eran infundamentados, pues mi abuela nos defendió de manera contundente ante tus padres e incluso los corrió de la casa. Queríamos resguardarte, pero por desgracia aún eras menor de edad, por lo que no quedó otra opción más que regresaras con tus progenitores.


En esos momentos agradecí que Velvet fuera tan buena mentirosa, pues logró convencer a tus padres de que ella no sabía nada de esto, que desaprobaba nuestra relación por completo y que te vigilaría para que no me volvieras a ver. Con ello, logró hacer que nos siguieramos viendo a espaldas de tus padres.


Es por eso que cuando ella llegó a mi casa, totalmente destrozada a contarme lo que habías hecho, no quise creerle. Me negué a creerle. Quería convencerme que simplemente estaba mintiendo y jugando una broma de pésimo gusto, pero jamás la había visto tan sincera y vulnerable como en aquel instante, y creo que jamás la volveré a ver así.


Me arriesgué a ir a tu funeral y por suerte todo el mundo me ubicaba como tu "mejor amigo", por lo que tus padres no pudieron hacer nada para correrme sin levantar ninguna sospecha. Incluso Taffy fue ahí haciéndose pasar por mi novia para consolarme y cubrirme la espalda por si lo necesitaba.


Fue después de tu entierro, cuando salíamos del cementerio, que Velvet me jaló discretamente hacia el auto de su novio para sacar una caja de la cajuela. Ahí había cosas tuyas que compartías conmigo, cartas, canciones, algunas fotografías, tu llavero que hacía juego con el mío, algunos pequeños regalos y dibujos que te hice, pero que guardabas con gran amor.


También estaba la carta de despedida que me hiciste, esa donde me pediste perdón por no ser más fuerte y en el que me suplicabas que no te siguiera, que debía ser fuerte por los dos.


Realmente solo soy fuerte por tí. Solo disfruto de la vida porque tú me lo pediste.


La estación donde nos conocimos ha cambiado y se ha modernizado con el tiempo, pero aún puedo verla perfectamente en mi memoria de como era en nuestra época de preparatoria. A veces me gusta ir ahí y sentirme un rato y no puedo evitar imaginarme que te sientas a mi lado, preguntándome miles de cosas de cómo me ha ido, que hace mi hijo, si mis nietos se comportan o son unos diablillos, si Taffy sigue creando postres hasta con lo menos imaginable o si Branch ya dejó de ser un gruñón con la llegada de su primer nieto. Con esa misma energía que te caracterizaba cuando estabas conmigo y que probablemente yo no podría seguir hoy en día.


Después de todo yo ya tengo más de 60 años, pero tú siempre tendrás 17.


No quiero extenderme más, y también lamento si soy muy repetitivo a veces con lo que escribo, pero sabes que me gusta hablar con la mano en el corazón y ser sincero contigo, prometo que la próxima vez serán mejores noticias y actualizaciones de lo que ocurre a mi alrededor.


Espero que, donde quieras que estés, estés bien y que hayas logrado encontrar esa paz que no lograste encontrar en vida. Por mientras, seguiré luchando de este lado hasta que sea el momento de encontrarnos otra vez.


Solo recuerda que fuiste el amor de mi vida y nadie podrá sacarte de ahí.


Siempre tuyo, Floyd.









Floyd comenzó a doblar las hojas una a una con cuidado antes de ponerlas todas juntas y colocarlas en un sobre en blanco y sellarlo.


El sonido de unos pequeños y rápidos pasos acercándose le hicieron esconder rápidamente la carta en un cajón. La puerta se abrió de repente.


—¡Abuelo, abuelo! —corearon dos pequeños trolls mientras se acercaban a Floyd.


—¿Y ahora qué hicieron, pequeños bribones? —dijo con una sonrisa mientras cargaba a la niña para sentarla en sus piernas. El niño, que era el mayor, mostró una vieja libreta.


—Encontramos esto mientras jugábamos. —Floyd se sorprendió al ver la libreta de sus canciones de la adolescencia en sus manos.


—Eso estaba guardado en un cajón, ¿por qué razón estaban husmeando ahí? —Los niños se encogieron con cierta vergüenza.


—Se nos perdió una pelota pequeña y no la encontrábamos, como estaba un poco abierto creímos que pudo meterse... —Floyd suspiró ante la explicación, deberá tener cuidado la próxima vez.


—Aún así, no es correcto revisar las cosas demás —amonestó suavemente mientras tomaba la libreta con delicadeza.


—Lo sentimos —dijeron los niños al unísono con la mirada baja. Floyd colocó la libreta en la mesa.


—Solo no lo vuelvan a hacer -dijo antes de revolverle el cabello al niño y darle un pequeño beso a la niña en la mejilla—. Y ahora, díganme, ¿qué es lo que querían saber? —Los niños se animaron.


—¿Esa libreta es tuya? ¿Son canciones? —preguntó el niño, Floyd respondió con un asentimiento de cabeza y un suave tarareo mientras abría la vieja libreta y comenzaba a hojear—. ¿Qué tan viejo?


—Uy, muy viejo, todavía faltaban muchos años para que naciera su papá —respondió con una sonrisa, viendo los títulos de algunas de las letras.


—Hay unas de amor muy lindas —comentó la niña con una sonrisa y las manos en las mejillas, su hermano solo atinó a hacer una cara de asco—, ¿fueron para alguien?


—Para mí, obviamente —Vino al rescate su esposa y amiga, Taffy—. Así fue como su abuelo me conquistó. —La niña soltó un jadeo.


—¿En verdad? —Taffy asintió con una sonrisa.


—Así es. Ahora despídanse de su abuelo y vayan a recoger sus juguetes, que sus padres ya deben de estar por llegar. —Los niños rápidamente obedecieron y después de un cálido abrazo y la promesa de que se portarán bien, se fueron a recoger sus cosas y alistarse para la llegada de sus padres.


Una vez que estuvieron lejos, Taffy miró a Floyd, quien observaba la libreta, perdido en sus pensamientos.


Una sonrisa triste apareció en los labios de la mujer antes de acercarse a su esposo.


—Llegó una carta para tí, creo que te interesará —dijo sacando de su bolsillo un sobre cerrado que Floyd agarró con curiosidad en su rostro.


Sus ojos se abrieron al ver el nombre del remitente y rompió el sobre rápidamente para sacar la hoja y desdoblarla.






Estuve haciendo una limpieza profunda y encontré esto, creo que lo mejor es que tú lo tengas.


Si te estás preguntando "¿cuándo?", fue después del concurso de música en el que participamos los tres.


En fin, espero estés bien y todas esas cosas que dice y desea la gente por educación. Realmente no lo siento en mi corazón, pero mi hermano me hubiera mirado feo por no haberlo siquiera intentado.


Sin cariño, Velvet.








Tomó el sobre nuevamente y logró identificar algo más en su interior.


Cuando lo sacó y lo volteó, sus ojos picaron y su vista pronto se volvió nublada.


Era una fotografía instantánea de él y Veneer dormidos en el metro, apoyados en el otro.


Cerró los ojos después de soltar un jadeo, sus lágrimas cayeron gruesas por sus mejillas. Los brazos de Taffy rodearon su cuello rápidamente.


—No llores, porque si no yo también lloro y tengo que entregar a los niños. —Floyd trató de responder, pero el enorme nudo que sentía en la garganta se lo impidió, haciendo que solo soltara otro jadeo. Taffy lo sostuvo con más fuerza.


—Lo siento —Logró decir después de respirar hondo por un rato—, es que a veces me es imposible no extrañarlo mucho... —La mujer asintió.


—Es normal, era un espléndido chico —Respiró hondo y soltó un gran suspiro antes de separarse—. Uff, muy bien —Miró hacia el techo y se limpió las lágrimas—. Voy a ver a los niños y esperar para entregarlos, ¿estarás bien si te dejo solo?


—Sí, no te preocupes por mí. —Taffy lo miró un momento antes de inclinarse y darle un beso en la sien.


—Seguramente él está orgulloso de tí —dijo antes de irse para evitar llorar nuevamente, cerrando la puerta en el proceso.


Aún así, eso no evitó que Floyd volviera a su llanto.


No sabe cuántos minutos pasó ahí, sumido en el dolor con la foto entre sus dedos como si fuera un tesoro de lo más valioso. Cosa que para él, ciertamente eso era.


Una vez se logró tranquilizar, cerró la libreta y la colocó a un lado con la fotografía encima. Sacó el sobre que había guardado en el cajón y de paso también sacó un encendedor. Acercó el cenicero a él.


Sin pensarlo dos veces, le prendió fuego a la carta.


No era algo fuera de lo común para él hacerlo, le gustaba imaginar que de cierta forma esto hacía que las cartas llegaran a su destinatario de esa forma. Un pequeño consuelo en aquellos días donde se acercaba su aniversario del inicio de su relación o de la del día de su muerte, donde era más difícil no tenerlo en su mente y todos los recuerdos y sentimientos se movían violentamente en él.


Cuando el fuego estuvo por llegar a su mano, dejó caer el resto en el cenicero, viendo como se consumía rápidamente.


Si en verdad el final de la vida era como en algunas historias de ficción donde se debía tomar un tren, solo deseaba que Veneer lo siguiera esperando en la estación para irse juntos hacia su siguiente vida, jurar buscarse, lograr encontrarse y lograr al fin vivir su amor de manera libre y sin ataduras de ningún tipo.



NOTA DE AUTOR:


Holi.


No me odien, plis.


Esto se me ocurrió mientras escuchaba "Shoujo Rei" de mikitoP, pero solo me inspiré en la primera parte, ya que como buena canción de volcaloid se vuelve confusa y turbia después (?


Y entiéndame también, me afecto no encontrar angst Floydneer-


En otras cosas, si quieren saber más de lo que no se contó en la historia pues nada:


• Floyd sí intentó seguir con su vida y buscar a alguien más, y de cierta manera si logró tener algunas otras parejas, pero no prosperaban, muchas veces por el miedo de la otra persona o por llenar expectativas.


• Sí, llegó a amar a otros, pero en definitiva no le llegaban a Veneer, ni a los talones.


• Taffy es hetero, pero eso de casarse para tener un montonal de hijos y dejar de lado su sueño de ser pastelera no le agradaba. Aún con eso su familia la presionaba porque era la única mujer de la familia (y ya saben, la arcaica idea de "los hijos de mis hijas son mis nietos, los hijos de mis hijos puede que no") y estuvieron a punto de comprometerla con alguien y obligarla a casarse antes de los 26 años. Floyd al ver el problema y después de rendirse de buscar a alguien, le propuso casarse con él. Así retomaron su supuesto "noviazgo" de la preparatoria y se casaron. Tuvieron un solo hijo y después sacaron la excusa de que a Taffy se le complicó mucho la expulsión del huevo y no querían arriesgarse, que preferían crecer a un niño con sus dos padres a arriesgarse a que su madre muriera (y todos le creyeron). Fue una buena vida, se rieron mucho en el camino pues al final básicamente fue irse a vivir con su mejor amigo y ellos dos muchas veces compartían la misma neurona. Además de que lograron sus sueños (Taffy ser pastelera y Floyd compositor).


• Velvet se casó con su novio de la preparatoria, aka el Kid Ritz. Floyd nunca lo supo, pero él también fue parte del encubrimiento de su relación con Veneer ante los padres de Veneer, ya que muchas veces fue la coartada de Velvet o Veneer según se necesitara, y como tenía un historial impecable y su familia de prestigio, nunca dudaron de él.


• De los hermanos de Floyd que supo de la verdadera relación que tenía con Veneer fue Branch, no porque le haya contado, si no porque era muy observador y no le fue difícil deducir lo que pasó años después. Floyd sospecha que lo sabe, pero nunca lo han hablado directamente.


En fin, si quieren saber otra cosa pueden preguntar. Espero no hayan llorado mucho. Recuerden que cuando sientan que las cosas les rebasan, pidan ayuda, no eres débil por ello, solo inteligente.


Que el universo me los bendiga, hasta la próxima :)