Capitulo #1
Por qué no empiezo describiendo lo que estaba viendo, una escena tan caliente como un video de alguna página porno gratuita. ¿Se supone que era obseno ver una escena tan caliente? Pero como podía parar de mirar. Mis ojos estaban fijos en mi compañera de cuarto, sus tatuajes estaban a la vista, su piel canela estaba completamente expuesta, caliente, sería la palabra que usaría para describirla a ella y a la escena. Lo más que me gustaba era ver su pelo ondulado de color violeta cobrizo esparcido por la almohada.
Su sudor era claro aún si los aires centrales del edificio estaban funcionando, ¿abrí la puerta? No. Esa puerta estaba abierta centímetros, suficiente espacio para ver pero no para entrar. ¿Era normal quedarse viendo a tu compañera de cuarto masturbandose? ¿Por qué no podía apartar la vista de esa chica?. Hasta que sus ojos pasaron de estar mirando al techo a mirarme a mi, tal vez por deseo no aparte la mirada. ¿Deseo? ¿Eso era? ¿Solo deseo?.
Nos quedamos viendo por uno o cinco minutos, no lo sé, ¿como iba a saberlo?, no podía quitar la vista de esos ojos acaramelizados. Hasta que entre en razón y solo di un giro de 180 grados, camine hacia donde fuera pero en contra de su dirección sin escuchar algun “alto!”de su parte.
- S, espera un momento - Escuche la puerta del cuarto chocar contra el muro que la sostenía, pero seguía caminando, hacia la puerta de entrada o del baño, mi cuerpo sabía lo que hacía, mi mente solo buscaba un momento para procesar a lo mejor.
¿Que esperaba si salía de la habitación? No estoy segura. ¿Hablarlo luego? Solo no soy capaz de creer que me le quedará mirando mientras se masturbaba. No era un pecado descubrir su cuerpo pero ¿en nuestro cuarto?
- !Soleil! Solo detente un momento - Sus manos se pusieron en mi cintura y mi cuerpo se detuvo más mis pensamientos no, solo me quede paralizada. - No te des la vuelta, solo quédate así - Era obvio que no lo haría, ¿por panico?, ¿por temor?, si, no queria que me despreciara por verla o escucharla llamarme pervertida.
Sentía el calor de su cuerpo pasarse al mío, su busto estaba pegado a mi espalda y mi trasero estaba muy pegado a ella. Mi cara estaba sumamente roja, ¿estaba en una situación comprometedora con mi compañera de cuarto?, ¿esta situación era real?, ¿real?, ¿estaba en otro sueño?.
- Eh querido estar en una situación como esta aunque unicamente contigo - su boca estaba muy cerca de mi oreja, estaba susurrando. Esas palabras solo fueron ajenas de cualquier escenario imaginario que yo pensara. - ¿Puedo besarte? - ¿Una sorpresa?, no, no era la primera vez que me preguntaba eso.
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- Soleil te toca girar la botella - Mi mejor amiga quien tanto se había empeñado en hacer que asistiera a aquella fiesta de chicos populares. Básicamente los amigos de mi compañera de cuarto, todos de diferentes vocaciones más se hospedaban en esta academia prestigiosa y como cada último jueves del mes una fiesta de besos y 7 minutos en el paraíso estaba planeada.
Gire la botella con desdén, era obvio que la personalidad de mi compañera y mía eran incompatibles o en otras palabras completamente diferente, tan fiestera, ocupada, inteligente, deportista, becada.
La botella no había parado pero el mejor amigo de mi compañera la había detenido, con la boca apuntando a aquella chica tan opuesta a mi persona. ¿Sería trampa en el juego o una señal? Para ese momento lo tome como uno de los tantos juegos tontos que siempre tenían.
Sin preámbulo o mejor dicho, sin poder permitirme reputar la acción de su mejor amigo Zack, sus labios estaba muy cerca de los míos.
- ¿Puedo besarte? - Senti mi cara calentarse, más mi cabeza asintió. Sin dudarlo tan si quiera un segundo sus labios ya estaban puestos sobre los míos.
Un beso lento, mojado, sus labios eran suaves, ¿has besado a alguien y sentido que tu cuerpo se calienta desde tus labios hasta tu pelvis?, eso era lo que estaba pasando en mi cuerpo. Nunca me había fijado en una chica, ni si quiera en los chicos, no había tenido una relación seria y este sorpresivamente era mi primer beso pero claro aquella chica tan inalcanzable no lo sabía.
Aún si mi mano temblaba la lleve a su cachete, deseaba continuar con el beso y así lo hice. Continué el beso, torpemente es cierto pero ella supo cómo guiarme.
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Ese recuerdo se esfumó de mi mente cuando sus labios se posaron en los míos, a diferencia de ese recuerdo este beso calentó mi cuerpo por completo, no solo la pelvis, agitó mi respiración. Sus manos bajaron a mi cintura pegando mi intimidad a la de ella.
- Dios S - Su rostro se separó del mío, llevándolo al espacio que existe entre medio de mi hombro y cuello. - Perdoname, yo de verdad ya no puedo resistirme - Aún si no entendia a lo que se refería, sentí el pinchazo de sus colmillos en mi yugular.
Sostuve mi mano en su pelo mientras lo apretaba, salían jadeos de mi boca a lo mejor del dolor que me hacía sentir la extracción de mi sangre. Nunca había sido mordida por un vampiro directamente, aunque si lo describieran sería como un dolor agudo y punzante.
Tal vez no lo había mencionado, pero mi compañera de cuarto era la tercera tribrido del planeta, estaba siendo educada para que dirigiera la especie vampiro. Aún no se sabe cómo aparecen o como se crean, solo que aparecen cuando los problemas entre las razas explotan. Algo parecido a la leyenda de Ang y los avatares en su linaje antiguo que aparecen cada cierto tiempo para cuidar y proteger al mundo de los peligros.
- T, para por favor - mis palabras salieron en un susurro, había succionado demasiada sangre de mi cuerpo aún si ella tenía conocimiento de que padecía de anemia. - Por favor - Susurre de nuevo.
Sus colmillos salieron de mi cuello, era molesto, también sentí su lengua pasar por los agujeros que me había provocado. Estaba muy mareada, cansada, sin energía mas normal de lo que acostumbrado.
- Perdoname, es que la sangre de un omega, virgen. Es tan irresistible, y tú, tú me eres tan... - la abofetee antes de terminar lo que iba a decir. ¿Use mucha fuerza? ¿Acaso succiono mucha sangre?, todo simplemente se volvió negro.