Prólogo
En un rincón olvidado del mundo, donde la civilización apenas alcanzaba y la naturaleza imperaba con una majestad indómita, existía un pequeño pueblo, modesto y atrapado en el tiempo. Rodeado de colinas verdes y vastos bosques ancestrales, este lugar parecía un refugio de tranquilidad, aunque en sus entrañas latían secretos oscuros y miedos profundamente enraizados. Aquí, en la tierra donde los vientos susurraban historias de épocas remotas y los árboles guardaban la memoria de generaciones, la vida seguía su curso bajo la mirada severa de un líder cuyo control sobre la manada era absoluto.
Jungkook, un joven alfa nacido bajo el peso de las expectativas y la rigidez de las tradiciones, vivía a la sombra de su padre, el alfa líder. Un hombre cuya voz era ley, cuya voluntad se imponía como una montaña inamovible. Su dominio sobre el pueblo era incuestionable, alimentado por su insensibilidad y su desprecio hacia lo que consideraba anormal, lo que no encajaba en la estructura férrea de su mundo. Bajo esa autoridad, el amor se había convertido en un lujo prohibido, un sentimiento sofocado por la fría lógica del poder.
Pero contra todo pronóstico, en el corazón de Jungkook florecía un amor silencioso, profundo y prohibido, que lo conectaba de manera inexplicable con Park Jimin, un joven alfa cuya vida estaba marcada por el estigma. Jimin, hijo de un omega desterrado, había sido exiliado junto a su padre a los confines del bosque, acusado de brujería en un tiempo en que la ignorancia y el miedo dominaban la mente de los hombres. Su padre, un curandero cuya sabiduría desafiaba la comprensión de la mayoría, había sido repudiado por aquellos que temían lo que no podían controlar. Y aunque el pueblo los había rechazado, seguían necesitando sus remedios, sus conocimientos, que ahora se escondían entre las sombras de los árboles.
En sus breves apariciones en el pueblo, siempre envuelto en un halo de misterio, Jimin se había convertido en una figura inalcanzable, casi irreal, para Jungkook. Cada encuentro, aunque fugaz, despertaba en él una mezcla de emociones que ni siquiera él podía entender del todo. Había algo en Jimin que lo llamaba, un eco en el alma que resonaba con una familiaridad inquietante.
Pero no eran solo los encuentros lo que perturbaba a Jungkook. Noches enteras estaba plagado de sueños, visiones que se repetían con una intensidad que lo dejaba aturdido. En esos sueños, corría sin descanso a través de paisajes extraños, persiguiendo la figura de un lobo herido cuyo rostro nunca lograba distinguir. Había una desesperación abrumadora en esos sueños, una sensación de pérdida que lo ahogaba, como si algo vital se le escapara entre las manos. Y en lo más profundo de su ser, Jungkook sabía que esos sueños no eran meras creaciones de su mente, sino retazos de una vida pasada, una maldición que arrastraba consigo de un tiempo anterior.
A medida que el tiempo avanzaba, las señales se volvían más claras, pero no menos desconcertantes. Pequeños detalles, susurros de algo más grande que ellos mismos, comenzaban a aparecer, revelando una verdad oculta, enterrada bajo capas de tiempo y mentiras. La razón del exilio de Jimin y su padre era un misterio que nadie se atrevía a desvelar, pero que cada vez se hacía más palpable, más urgente. Y cuando la verdad finalmente emergiera, cambiaría todo lo que Jungkook creía saber, desmoronando las certezas sobre las que había construido su vida, y revelando un amor tan antiguo como trágico, que había sido condenado a repetirse una y otra vez.
Una historia marcada por el destino...
Donde el amor y la injusticia se entrelazan en un ciclo eterno...
Donde los secretos del pasado tienen el poder de transformar el presente.