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Christopher estiró sus brazos en un ligero intento de aliviar el cansancio que sentía.
Estaba estresado sin poder terminar su tarea que debía entregarse en unas horas.
Un toque a la puerta resonó por toda la sala haciendo que se estremezca.
El reloj marcaba las 2:22 de la mañana.
¿Quién es como para venir hasta esta hora? Seungmin estaba ya durmiendo como para que fuera su novia y él no esperaba a nadie.
Se quedó congelado como si el silencio lo hubiera consumido, pero desgraciadamente el silencio no fue largo, porqué otro golpeteo a la puerta lo rompió.
Es entonces cuando Christopher deja la computadora sobre la mesa del centro y se levanta del sillón para acercarse a la puerta.
Tomó su tiempo y otro golpeteo se escuchó, fue cuando decidió abrir la puerta con rapidez, esperándose encontrarse con la persona que le perturba su tranquilidad.
Pero se encontró con el pasillo solitario, pero a los pies del marco de la puerta destacaba una caja de tamaño mediano con un listón rodeándolo. Traía una nota en la parte superior de la caja siendo apretada por la tela del listón y la tapa de la caja.
Salió del dormitorio de la escuela y camino hasta el borde del pasillo, buscando al responsable de tal sorpresa.
No encontró a nadie, ni siquiera a la lejanía. ¿Qué carajo?
Christopher con un suspiro regresa al dormitorio y un pensamiento fugaz le pide dejar la caja afuera, pero inconscientemente la toma entre sus manos para agitarla con cuidado.
Se escucha algo moverse, pero no logra distinguir lo que es.
Finalmente entra de nuevo en el dormitorio y cierra la puerta detrás suyo sin dejar en un momento la caja, examinandola por todos sitios.
Se vuelve a sentar en el sofá, acomodándose de lado para también reposar el objeto en el sillón.
Agarra con cuidado el listón y lo acaricia lentamente, es color amarillo pálido, lo desata con lentitud para dejarlo aún lado.
Agarra la nota y la abre para ver su contenido.
“Espero que veas esto, Christopher.” Es lo único que mencionaba.
Frunció el ceño, pero dejó la nota sobre el listón.
Abrió la caja para encontrarse con una agenda de pastas duras color negro.
Tenía un pequeño candado de números de cuatro dígitos sellando ambas pastas para que no puedan abrirlo. Frunció el ceño viendo con determinación el candado.
Hizo lo que cualquier otra persona haría; poner la típica contraseña de 1234.
Obviamente no abrió.
Regresó su mirada a la caja, viendo otra nota hasta el fondo. La agarró.
“Pista única: el número del diario es el día en el que nos conocimos.
Fue el mismo día que me llevaste a tus sitios favoritos, incluyendo tu secreto de “Las donas Kim”
Me seguiré quejando del como puedes comer tantas donas sin engordar, te envidio maldito Bang.
Si no recuerdas de lo que te hablo me enojare tanto contigo, Christopher.
Te lo advierto.”
La nota le recordó tanto a alguien que hasta sintió nostalgia. Sin mentir hasta leyó la nota con su tono de voz.
Ese idiota.
Dejó la nota en la caja y puso la contraseña.
“0310” y mágicamente abrió.
Christopher quiso reír y llorar al mismo tiempo.
Abrió con lentitud la pasta, sin saber que le perturba de toda la situación en sí.
Era ridículo, pero comenzó a leer la primer hoja.
Querido diario. 01/08/20XX
Busqué en Internet sobre como evitar suicidarme y me recomendaron que hacer un diario, dice que podría servir, así que compré esta agenda.
Si una persona ajena a mí está leyendo esto; ¿tu vida es tan aburrida cómo para estar leyendo la mía?
Señor/a que lea esto, regrésenme mi diario o les juro que los encontrare para jalarles las patas mientras duermen.
O no, no me lo regresen, se me ocurrió una idea.
¿Debería considerar mandar este diario a una dirección al azar cuando llegué el día que no sea cobarde? Así podría esa persona podría tener una historia patética que leer cada vez que se sienta mal.
Sí, tal vez haga eso.
Pero no pienses que me voy a presentar... tal vez al final para que sea como: “omaigad, ¿cómo que eras tú el que hizo el diario? No te conocía tan esquizofrénico” (pone un sticker de gatito asustado)
Sería buena idea ¿no? Supongo que sí
Entonces, escribiré como si le estuviera contando mi día señor/a y me refiere a la persona que lea esto cómo “Tú” porque me da flojera ser tan formaal, espero que no te molestes por eso.
Si te molestas, me enteraré y te iré a jalar las patas, está vez no miento.
Pero bueno, debería decir que ha sucedido últimamente ¿no?
No han sido días buenos, después del detonante de mi padre (otro día te contaré, no mal comas tu cabeza con cosas), mis padres se divorciaron.
Fuera de eso mi madre y abuelos me hicieron independizarme para poder entrar a la universidad, y tú dirás “Oh, tal vez te ayudaran para poderte mantener”
Te respondo: No, rompieron contacto conmigo después de decirme que era la cosa más miserable que llego a sus vidas.
Me dejaron a mi suerte en esta patética ciudad después de haber vivido toda mi vida alimentando gallinas.
Los odio.
Pero, hay un gran pero.
Gracias al más grande dios, la universidad tiene dormitorios y a lo que me mencionaron tendré una beca, fuera de eso, busque trabajos en línea y encontré algunos, así que por parte económica no me he estado preocupando mucho.
Tal vez después de tanto tiempo ¿La vida por fin me sonríe?
No lo sé, inició clases dentro de dos días y ha sido algo difícil acostumbrarme a la cuidad.
Hay mucho ruido por las noches.
Espero que algún día ese ruido desaparezca.
Así como mis ganas de desaparecer.
Bueno, termino aquí que me quedo sin espacio para escribir y me da ansiedad hacer dos plantillas de un día, ¿te imaginas que me quede sin hojas en este diario? Sería capaz de ello.
Bueno, divago mucho, lo siento.
Adiós señor/a.