Parte Uno
Jungkook corría por todo el frondoso bosque oscuro, estaba atardeciendo, sus músculos dolían completamente ya que no se había detenido ni un segundo.
Estaba harto, de ser el príncipe de la manada del norte, quería sentirse alguien normal por primera vez en su vida, solo que él cambió su vida para siempre.
No lo malentiendan, amaba a su país Bermel, era un país tranquilo a pesar de tener cuatro regiones que dividían casi a todo el país.
Pero vayamos un poco antes...
El Sur, reinado por los reyes alfa Jung Hoseok y su esposo omega Jung Taehyung o antes un Kim, príncipe del país vecino Grissel. Ambos se habían enamorado en un baile cuando las dos familias hacían un tratado de paz entre sus fronteras y su matrimonio cayó más que bien, estaban enamorados y tuvieron dos hermosos hijos.
El Oeste, reinado por los hermanos alfa Kim Seokjin y Kim Namjoon, ellos habían decidido reinar juntos después de la muerte de sus padres en un naufragio, ambos estaban enlazados con dos omegas hermosas, solo Namjoon tenía un hijo, ya que Seokjin y su destinada no deseaban tenerlos. Estaban bien, cambiaron muchas reglas reales para el oeste, como por ejemplo que no era necesario ser rey y su pareja quienes reinen, siempre podían hacerlo en familia y más porque sus destinadas no pertenecían a la realeza y no querían abrumarlas con eso.
El Este, reinado por Min Yoongi, hijo único del matrimonio Min, sus padres se habían retirado por cuenta propia, ya que querían vivir sus últimos años con tranquilidad y sin tantas obligaciones, Yoongi al inicio no estaba muy de acuerdo con eso, temía no sentirse preparado para reinar el este. Al final solo fue solo eso, miedo, es uno de los reyes más jóvenes de Bermel en reinar; estaba feliz de hacer sentir orgullosos a sus padres.
Y luego estaba el Norte...
Donde reinaba su familia, los Jeon.
No podría quejarse, tenía la vida prácticamente solucionada, sus padres lo amaban, su pueblo lo amaba, pero él no se sentía cómodo con eso. No quería ser un príncipe, pero estaba obligado a serlo; todos sus cumpleaños se sentían como una soga al cuello porque eso era un año cada vez más cerca de coronarse.
En Bermel, los primogénitos reinan a partir de los veinticinco años, solo el rey Min pasó a ser rey tan solo a los veinte años, hace dos años atrás.
Hoy era el cumpleaños número veinticinco de Jungkook, y digamos que bien no se sentía.
Acomodaba su traje rodeado de joyas que le picaban en su cuello y claro; la corona en su cabeza, se sentía completamente asfixiado, incluso sentía ganas enormes de llorar.
— ¿Todo está bien príncipe? — la mano derecha de su padre le habló, susurrandole discretamente al oído.
— Sí, solo, ya sabes, un poco apretado por el traje y esas cosas — mintió.
— ¡Oh, hijo! ¡Aquí estás! — su madre venía hacía él con una sonrisa bastante gigante, al grado de ser algo perturbadora. Y supo porque estaba así al ver una princesa omega a su lado. No puede ser.
— Madre...
— Quería presentarte a la princesa Feline, del país de Vegone — la princesa hizo una reverencia de cabeza en forma de respeto — ¿Porqué no van al jardín a conversar un poco?
— Madre, no creo que eso sea necesario, podemos... — una mirada intensa de su madre le hizo callar abruptamente, haciéndole entender que no era una pregunta, si no más bien una órden — De acuerdo.
— Muy bien, la mano derecha de tu padre irá por ustedes a las once con veinte minutos para anunciar la fecha de tu coronación hijo y que mejor que acompañado de la princesa Feline — le guiño el ojo "discretamente" — Y ya saben, compartir el baile de la media noche...
— Madre — su voz salió con advertencia.
— Está bien, los dejo — caminó lejos de ellos moviendo elegantemente su abanico, perdiéndose entre la multitud del gran salón del palacio.
Jungkook por cortesía llevó a Feline al jardín, realmente no estaba interesado en ella, a él le gustaban los omegas hombres o betas hombres; no las chicas.
Caminando por la fuente que estaba en medio del jardín, para romper el silencio, el príncipe decidió aclarar las cosas de una vez y poder retirarse de esa situación incomoda.
— Princesa Feline, yo-
— Príncipe Jeon, no sabe lo emocionada que estoy por esta situación. Jamás creí tener esta oportunidad con usted...
— Gracias Feline, pero a lo que quiero llegar es que... — nuevamente fue interrumpido, con unos labios sobre los suyos. Rápidamente se separó de la chica mirándola con desaprobación y sorpresa — ¿Qué te sucede? — estaba tan alterado que dejó la formalidad atrás.
— ¿Porqué se aleja? Su madre me dijo que usted estaba interesado en mí.
— Ella te estaba mintiendo, a mi no me atraen las mujeres, ella lo sabe, pero como solo hay princesas en este baile. No tengo opción — alterado le respondió — Así que porfavor, vete de aquí y déjame solo.
Dicho y hecho, la princesa salió con el corazón roto del jardín, dejando a un príncipe suspirando con estrés. Sin importarle nada siguió recorriendo el espacioso lugar, averiguando algo...
Una puerta, oxidada pero una puerta...
Una salida.
No la había visto antes cuando pasaba por el jardín, supuso que fue el destino de su lado.
Sin pensarlo mucho se acerco hasta ella, no tenía candado, solo un pequeño broche de seguridad que hasta un niño podría abrir, la abrió y se encontró de frente con el bosque que rodeaba a su pueblo.
Tiró la corona al suelo y comenzó a correr
Y a correr
Y a correr...
La joyería que poseía poco a poco fue cayendo de su cuerpo, sintiéndose menos pesado, mirando el sol del atardecer entre las copas de los árboles, sonrió.
Sin darse cuenta había cruzado, a la zona prohibida; al menos para los de la familia real y personas del pueblo, un lugar que incluso era borrado de los mapas de Bermel.
El bosque Kelion.
¿Qué lo hacía diferente? Bueno en este lugar vivían los exiliados de Bermel, gente que para sus reyes e incluso su pueblo eran inservibles, los rechazados, los que no valían nada. Era un bosque bastante grande, casi como una región normal de Bermel.
Se había dado cuenta que había cruzado ya que las copas de los árboles de Kelion eran mucho más altas que las de todo Bermel, incluso se podían ver a lo lejos de cada castillo.
Adentro del mismo había un pueblo, pero claro, no era tan rico o con buenos recursos como los demás. Todo era más difícil para ellos, pero se mantenían.
Trato de ir a otro sitio aún completamente agotado, pero un llanto de una niña lo detuvo, era tan desgarrador que en su pecho incluso sentía el desamparo y angustia. Siguió el sonido hasta que la encontró.
Una niña con sus ropas sucias, su carita llena de tierra mirando a la nada mientras lloraba, de cabello castaño y corto, no tenía más de seis años, probablemente unos cinco, aferrada a un palo de madera más largo que ella, recargada en un árbol.
— ¿Hola? — el cuerpo de la niña tembló por completo y ahí se dió cuenta de otro detalle, ella no tenía un olor característico, entonces debía ser menor de seis años, aún no se presentaba — Tranquila pequeña...
— ¿Quién eres? — su mirada seguía perdida.
— Me llamó Jungkook — se agachó a la altura de la pequeña, le seguía sorprendiendo que ni siquiera se atrevía a mirarlo — ¿Tú cómo te llamas?
— Me llamo Park Sulhye — se aferró a su palo de madera cuando el olor intenso a colonia mezclado con leña recién quemada llegó a su naríz, era un alfa, se sentía aún más en peligro — No se me acerque por favor.
— Tranquila, no quiero hacerte daño, solo quiero saber donde puedo encontrar a tus padres para que vuelvas a casa — explicó tranquilamente con una voz serena pero grave.
— Yo estaba en la cabaña donde vivo, cuando mi papi salió porque tenía que comprar comida para el invierno y... — su voz fue cortándose poco a poco — Yo escuché un ruido extraño en la cabaña y salí corriendo, golpeándome con todo buscando a mi papi porque tenía mucho miedo — nuevamente comenzó a llorar, tratando de evitarlo para poder seguir su relato — Y ahora ya no sé dónde estoy, quiero a mi papi...
— ¿Puedes describirme cómo es? ¿O cómo es tu cabaña? Yo puedo llevarte...
— No puedo...
— ¿Por qué? Sé que tienes miedo, pero te prometo con mi vida que yo no te haré daño Sulhye...
— No es eso... Es que yo soy ciega señor Jungkook — y ahí comprendió un poco del porque jamás le dirigió la mirada.
— Entiendo... — unos pasos apresurados se escucharon cerca de ellos, como si los estuvieran cazando, Jungkook sin pensarlo se puso delante de la niña, aunque ella no supiera que estaba pasando.
Sin embargo la niña empezó a gritar.
—¡Papi! ¡Papi estoy aquí! — y sin previo aviso un joven de cabellos negros apareció totalmente agitado y con lágrimas en sus ojos marrones.
— SulHye, cielo — estaba por acercarse cuando vió al príncipe junto a su hija, se acercó a él y le soltó un puñetazo sin pensarlo.
— ¡¿Oye que te pasa?!
— ¡¿QUÉ TRATABAS DE HACERLE A MI HIJA ALFA DE MIERDA?! — su voz era potente, no como la de un alfa, pero si más potente que la de un omega normal. Todo fue interrumpido nuevamente por la niña.
— Papi no le hagas daño, él señor Jungkook solo intentaba ayudarme a encontrar la cabaña — su padre se acercó a ella y la tomó entre sus brazos, abrazándola fuertemente y cargandola en el proceso — Él no es malo.
Ambos adultos se miraron, sintiendo algo extraño en sus pechos.
— Yo solo trataba de ayudarla, lo juro — tomaba su mejilla golpeada, mientras miraba a la pequeña familia frente a él.
El omega con olor a velas encendidas y un toque de rosas lo veía de arriba a abajo tratando de descifrar algo.
— Tú no eres de Kelion.
— No, no lo soy, soy el príncipe... Bueno, ex príncipe de la manada del norte de Bermel — confesó — Soy Jeon Jungkook.
— ¿Eres un príncipe? — la voz de la niña se oía emocionada y ya mucho más tranquila al estar en brazos de su padre.
— Mira, lo mejor es que te vayas de aquí y regreses a tu castillo, no queremos problemas aquí en Kelion, vamos te acompañaré, yo sé como regresar — comenzó su caminata cuando la voz de Jungkook lo detuvo.
— Es que ese es el problema...
— Jimin, Park Jimin.
— Ese es el problema Park Jimin, yo huí por voluntad propia del castillo — y la mirada de Jimin se hizo aún más confusa que antes — Sé que es raro, pero puedo explicarte todo.
— Hay que llevarlo a nuestra cabaña — sugirió la niña — No podemos dejar a un príncipe en el bosque.
— Es mitad lobo, no le pasará nada cielo.
— Pero tú no eres malo papi y vas a darle hogar ¿Verdad? Aparte es un príncipe, no conoce nada del bosque — Jungkook estaba sorprendido al ver a una niña tratando de manipular así a su padre, en el castillo ya estaría siendo reprendido por tal falta de respeto.
— No es necesario, aparte sería incómodo para tú alfa.
— Yo no tengo alfa — su voz volvió a ser sombría, incluso haciendo que la sonrisa de la niña desapareciera de su rostro — Está bien, te llevaré a nuestro hogar, pero te advierto. Un movimiento en falso y te llevaré a tu castillo de marfil — caminó en dirección a su cabaña, siendo seguido por el príncipe que estaba anonadado con el valor de este omega.
Después de unos minutos de caminata, la luna resplandeciente sobre ellos, llegaron a una cabaña grande a decir verdad para solo ellos dos, la decoración era hermosa, aunque un poco desgastada la madera y la iluminación era tenue, al entrar se encontraron con el desastre que SulHye había dejado antes de huir.
— ¿Pero qué? — el omega dejó a su hija en el suelo inspeccionando el lugar con cautela, tratando de oler si había alguien más.
— Papi, si hay un desastre, fue mi culpa, yo solo quería escapar del monstruo que estaba aquí — explicó tiernamente.
— ¿Cuál monstruo? — preguntó su padre consternado.
— Escuché como algo cayó en el techo, entró por una ventana, me dió mucho miedo y trate de salir buscando tu aroma, pero ya no puede seguirte y me perdí — explicó; ahora sin llorar.
— Oh... Debió de ser el gata que merodea por ahí, buscando comida cielo, recuerda que nosotros la alimentamos y está embarazada — iba recogiendo y ordenando las cosas que había en el suelo, afortunadamente no fue nada que pudiera lastimar a su hija. Solo ropa y uno que otro mueble pequeño.
Jungkook solo miraba todo desde la puerta, quería ayudar a Jimin, pero no quería sentir que invadía el espacio.
— ¿Qué haces ahí parado? — una de las cejas del omega se levantó en duda, cruzándose de brazos.
— Ahm, es que no quiero que sientas que invado tu espacio, yo me moveré cuando me lo pidas — se sintió tonto, poniendo sus manos detrás de él balanceandose de lado a lado.
— Iré a darle un baño a Sulhye, la dormiré, luego tú y yo hablaremos sobre que pasará contigo ¿Okey? Pasa a la sala y no toques nada más — tomó a su hija escaleras arriba, el príncipe se dirigió a la sala, se sentó y esperó pacientemente.
Pasó alrededor de una hora y el omega ahora bajaba con el cabello húmedo, ropa limpia, una camisa de pijama beige simple, junto con un pantalón negro y solo con calcetines.
— Lo siento, después de dormir a Sulhye quise darme un baño rápido pero me demoré más.
— No, está bien, es tú casa; yo soy el intruso aquí — sonrió levemente.
— Bien — se sentó al lado de él a una distancia prudente — Ahora sí, cuéntamelo todo. ¿Porqué si eres un príncipe, huiste? Lo tenías todo, sin esfuerzo.
— Porqué es complicado... — suspiró — Ser un Jeon para mí es un orgullo, lo creas o no, solo que siempre he tenido esa carga. Al ser hijo único todo ese peso de la corona cayó sobre mí, y siendo sincero ser un príncipe es un asco — río un poco — Clases de etiqueta, de idiomas antigüos que ya nadie usa, de modales, de instrumento, bla bla bla. No es lo mío, lo mío era escaparme al pueblo después de clases, le decía a mis padres "iré a descansar un poco, las clases me dejan agotado" y cuando estaba encerrado en mi alcoba, me escapaba por la ventana para estar entre el pueblo. Tengo amigos ahí incluso, ellos no saben que soy el príncipe. No me gusta tener los ojos puestos en mi, me hacen sentir acorralado y asfixiado.
— ¿Porqué no lo sabrían tus amigos del pueblo? Mírate, incluso para escapar de ahí, vienes con tu ropa real y no creo que tengas harapos como estos — se señaló a sí mismo.
— Bueno, mezclaba ropa de mi pijama, a mis pantalones les quitaba los botones de oro y a mis zapatos les ponía algo de tierra para que se vieran desgastados — subió sus hombres sin importancia.
— Entonces me estás diciendo que odias tu vida llena de privilegios y prefieres la vida pueblerina — analizó.
— Sí.
— Eres un idiota.
— ¿Por qué?
— ¿Sabes lo que es trabajar acaso? — se burló — Tus amigos de tu pueblo deben de tener al menos un empleo, créeme que ellos desearían la vida que tú tienes. Solo tienes que ser lindo y ya, estás siendo un dramático. Tú no tienes que preocuparte si después de estudiar puedes encontrar un trabajo estable o que pague al menos una comida en la mesa de tú familia.
— Literalmente mis decisiones hacen que la vida de los demás esté en peligro o no, puedo hacer que el pueblo entero se vaya a la mierda, perder toda la riqueza y prosperidad que ha habido desde hace siglos, una decisión en falso y podría crear una guerra que podría acabar con todo Bermel y contigo, porque Kelion no es intocable. Y sobre todo, no encontré a mi destino estos veinticinco años, iba a estar atado a un matrimonio de mentira, prefiero estar muerto antes de estar con alguien que no me va a amar y que yo no amo — explicó con una voz más seria y grave.
— De hecho sí, Kelion si es intocable, desde que vivo aquí nadie se ha atrevido a entrar a este lado de Bermel, como si tuviéramos la peste o alguna maldición — rodó los ojos y sonrió con sarcasmo — Eres un principito valiente al entrar aquí — se burló.
— Deja de decirme así, ya no soy un príncipe.
— Bien, Jungkook — se acomodo mejor en su lugar y miró directamente al más alto — ¿Qué harás ahora? Por lo que veo no traes dinero, ¿Dónde vivirás? ¿Cómo conseguirás un trabajo? ¿Con qué te vestiras? Te recuerdo que aquí odian a los tipos como tú e incluso a los del pueblo.
— Tú me ayudarás con eso — sonrió tranquilamente.
— ¿Disculpa? — su cara cambió completamente a una de duda.
— El invierno está cerca, sabes que guardamos refugio porque es muy violento y que podría matarnos incluso siendo lobos, tú estás preparando todo para el invierno.
— Sigo sin entender porqué yo te tengo que ayudar.
— Sulhye no puede quedarse sola mientras no estás y llevarla contigo también es peligroso, más aún porque ella no puede ver — su espalda se puso recta para verse intimidante, cosa que no logró ya que el omega seguía relajado en el sillón — A lo que quiero llegar es a un acuerdo, yo puedo cuidar a Sulhye, mientras tú vas por cosas para el invierno, durante el invierno puedo quedarme aquí y yo te pagaré con una de las joyas que me quedan — se quitó los collares y algunos anillos — Te daría más pero se me cayeron corriendo hasta aquí. Sin embargo sabes que con esto puedes intercambiarlo por muchas cosas, con un solo collar te alcanza para costales de semillas, ropa, fruta, hasta comprarte una segunda cabaña, y sobre todo pagar la educación de Sulhye. Hasta los botones de mi ropa podrían darte eso.
Jimin lo miraba de arriba a abajo, completamente serio, analizando la situación, le convenía mucho a decir verdad. Su prioridad siempre sería su hija y mientras a ella no le faltara nada; él estaría en paz.
Sus preocupaciones se acabarían, sus peleas constantes en el trabajo por culpa de otros alfas ya no existirían y dejaría de ver a ese estúpido alfa que no dejaba de acosarlo... Oh sí.
— Está bien — habló después de unos minutos, el alfa sonrió y sacó el aire que retenía — Pero tengo mis condiciones.
— Adelante.
— Uno, tú no te quedarás solo con Sulhye, irán los dos conmigo, tu cargaras las cosas y yo a ella. Nada me asegura que realmente no puedas hacerle daño a mi hija mientras no estoy. Dos, me ayudarás en la casa, a limpiar y si se puede cocinar.
— Puedo con ello.
— No he terminado — interrumpió — Y quiero que finjas ser mi alfa por un tiempo.
— ¿Qué? — eso si distrajo al príncipe — ¿Yo fingir ser tú alfa?
— Mira, hay un alfa que me acosa, insiste en ser mi alfa y estamos destinados. Ya no lo soporto, trabaja por ahora en el mercado en una tienda donde venden verduras, frutas y costales de semillas y esas cosas — explicó — Si te ve conmigo y le digo directamente que tú eres mi alfa, me dejará en paz por un tiempo hasta que vea que realmente no lo eres y te mudes de aquí.
— Okey, está bien, solo ten en cuenta que tendré que marcarte con mi olor y a Sulhye también, por sí un día lo hago inconscientemente, quiero que lo tomes en cuenta — trató de aclarar para no tener malentendidos después.
— Estoy de acuerdo — extendió su mano, mientras acomodaba su cabello con la otra — ¿Es un trato?
El príncipe tomó la pequeña mano entre la suya.
— Es un trato.
A la mañana siguiente...
Eran las ocho de la mañana en punto, los tres ya estaban listos y arreglados. Jimin le prestó ropa de cuando estaba embarazado a Jungkook, ya que era la más grande que tenía, una hora antes había ido a intercambiar un botón de oro del príncipe y vaya que no mentía, le dieron cientos de wones, que hasta podría jurar que con solo eso viviría cómodamente el resto de su vida.
Aunque casi lo acusan de robo, pero el tenía sus tácticas para evitar esas situaciones.
Todos salieron de la cabaña, Sulhye en los brazos de su padre y Jungkook detrás de ellos, parecían realmente una familia. Caminaron treinta minutos hasta llegar al mercado de Kelion.
— Bien, si quieres puedes ir a comprarte ropa en lo que yo voy por algunos utensilios para la cocina que me hacen falta — le dió parte del dinero a Jungkook y el alfa solo asintió — Te veo aquí mismo, la verdad creo que voy tardarme un poco aquí.
— Está bien, trataré de no tardar tampoco — y así el alfa se fue.
— ¿Qué te parece el señor Jungkook papá? — Sulhye por fin había hablado, tenía vergüenza ya que ella no se sentía suficiente para hablarle a un príncipe como Jungkook.
— Es una buena persona y la verdad es que nos está ayudando mucho ahora, y con su ayuda por fin podré hacerte esa tarta de calabaza que tanto amas — sonrió.
— ¡¿En serio?! Creí que solo podría comerla en mi cumpleaños — la niña estaba moviéndose eufórica en los brazos de su padre.
— Bueno, eso era antes, ahora que tenemos suficiente dinero gracias a Jungkook, podrás comerlo este invierno cielo — le dió un beso en su mejilla, la niña con sus manos también buscó su mejilla y la besó.
Ambos estaban metidos en sus compras, la niña tocando los moldes y los utensilios que poco a poco iban metiendo a su bolsa de compras, para Jimin era indispensable que se mantuvieran bien alimentados en el invierno, ya que aunque su casa no era muy acogedora; con daños en las ventanas y por desgracia no contaban con leña para su chimenea. Eso provocaba que los inviernos fueran casi infernales, al menos para él ya que priorizaba que su hija estuviera perfecta.
La leña era bastante cara y si la quería conseguir sería complicado, ya que talar un árbol de Kelion era el doble de difícil que un árbol normal del Bermel, así que solo se mantenían calientes con cobijas y comida caliente.
"Tonto, ahora tienes dinero hasta para comprar Kelion si quisieras" pensó.
Pasaron los minutos y Jimin sintió el olor desagradable de cierto alfa.
— Pero miren a quien tenemos aquí, a mi omega y a mi pequeña, mi hermosa familia— trató de acercarse y rodear al omega pero éste logró moverse de lugar.
— Yo no soy tu omega y ella no es tu pequeña, así que lárgate. Además deberías de estar trabajando en la tienda.
— Yo sé que te preocupas por que estemos estables en el futuro bebé, pero tranquilo; estoy en mi hora de descanso, fue grato verte por aquí — nuevamente intentó acercarse e incluso rodear a la pequeña. Sin embargo un brazo rodeo la cintura del omega por la espalda.
Jimin realmente no se esperaba eso, el aroma a leña quemada y colonia lo invadió de repente; se tranquilizó al saber que era el príncipe. Aunque no pudo evitar estremecerse y soltar un suspiro ahogado por tal acción.
— ¿Todo bien cariño? — el omega solo pudo asentir de los nervios, sintió que el aroma del príncipe los rodeaba.
— ¡Hey! ¿Quién te crees tú para marcar con tu aroma de mierda a mi omega? — "pobre alfa estúpido" pensó Jeon al verlo.
— ¿Disculpa? ¿Tú omega? Jimin tiene el poder de decidir con quien estar, él no es propiedad de nadie. Él decidió estar conmigo — dijo sin soltar la cintura del omega — Aunque viéndote bien, el destino no querría emparejar a un ángel como él, con un... — lo miró de arriba abajo con desdén — Contigo.
— ¿Qué tratas de decir, imbécil?
— Oh por dios, ¿También te lo tengo que explicar? Solo lárgate de aquí y déjame estar con mi familia en paz ¿Quieres? O la próxima vez te mato — dejó que Jimin pagara todo lo que habían escogido y se fueron de ahí.
Al estar alejados de aquel alfa, y fuera de su vista, por fin lo soltó.
— Perdón si fuí demasiado invasivo con tu espacio personal, no quería incomodarte — habló con una voz desesperada.
— Tranquilo, estuvo bien de hecho, la verdad me sorprende que no haya seguido molestando. Muchas gracias — se miraron a los ojos y así se quedaron por unos momentos, cuando la voz de la cachorra los distrajo.
— Papi, me duele mucho la cabeza — dijo tocando la misma.
— Lo siento, debieron de ser mis feromonas, quizas son demasiado fuertes — tocó la cabeza de la pequeña con el permiso de Jimin — ¿Me perdonas Sulhye?
— Sí, señor príncipe Jungkook — los tres soltaron una risita y siguieron con sus compras.
Dicho y hecho, compraron todas las reservas para el invierno. Jungkook ayudo a cargar las cosas más pesadas, como la leña, los costales donde venía toda la comida, uno dónde venía su ropa nueva, zapatos y varías cobijas con las que se taparía.
Iban ya de regreso a la cabaña, escuchando las preguntas que SulHye le hacía a su padre, el príncipe seguía sin entender porque a la pequeña le costaba comunicarse con él, esperaba que no fuera porqué le caía mal o algo por el estilo.
Ella iba adelante de los dos caminando con pasos seguros, mientras ellos vigilaban que no hubiera una piedra o algo que le hiciera tropezar.
— ¿Porqué no podemos salir durante el invierno? Me aburro mucho dentro de la casa por tanto tiempo — abrió sus brazos explicando como se sentía al respecto — Además, me gustaría tocar la nieve por primera vez en la vida.
— Verás cielo, el invierno aquí es demasiado intenso, la nieve no es tan amable aquí en Bermel. Las tormentas pueden derrumbar cabañas por lo fuertes que son, además, el invierno dura tres meses. Muchas personas lo han intentado, pero se enferman demasiado o mueren al instante.
— ¿Y con nuestra forma de lobo?
— Podríamos pero gastaríamos demasiada energía si es que queremos recorrer varios kilómetros o incluso metros — podían ver su cabaña a lo lejos, ya estaba cansado de cargar las demás cosas y también quería que Jungkook descansara.
El omega se preguntaba porqué el alfa venía tan callado, supuso que era porque habían caminado sin descanso hasta su hogar; además no soltaba queja alguna de llevar lo más pesado.
Nada cerca de la realidad.
El alfa estaba así de serio ya que sentía que algo o alguien los estaba siguiendo, algo no estaba bien.
— Jungkook ¿Está todo..? — fue interrumpido cuando un gran lobo con pelaje castaño con rojizo atacó al alfa por la espalda, el omega soltó todas las cosas que llevaba, tomó a la niña y corrió hacía la cabaña.
— ¿Papi qué pasa? — la pequeña estaba desorientada, había sido dejada en el suelo pero no sabía dónde. Jimin la había dejado en medio de la sala, conocía a su hija y sabía que se movería, aunque se lo prohibiera.
— Quédate aquí Sulhye, por nada del mundo te muevas — salió corriendo, azotando la puerta, a lo lejos podía divisar ahora a dos hombres, al parecer el otro idiota regresó a su forma normal, estaba desnudo bajo el cuerpo de Jungkook que lo golpeaba violentamente.
— ¡AGH HIJO DE PUTA! — el otro alfa trataba de defenderse inútilmente, sin embargo sus movimientos eran torpes y descoordinados.
— ¡TE LO ADVERTÍ! ¡NO TE VUELVAS A ACERCAR O TE MATO IMBÉCIL! — al sentir el aroma de Jimin, se separó del alfa que miraba todo desorientado — ¡LÁRGATE! — su contrincante como pudo se levantó y se transformó en lobo de nuevo para huir del lugar.
— Y-yo — el más bajo estaba estupefacto, había visto sangre, sí, pero la que vió ahora era demasiada y le sorprendió aún más que no fuera de Jungkook — ¿C-cómo? El estaba transformado... ¿Cómo sigues vivo? ¿Estás bien?
— Me dió una mordida en el hombro, quiso darme en el cuello y uno que otro golpe, pero estoy bien, tranquilo. ¿Sulhye está bien? ¿No se asustó? ¿Tú estás bien? ¿No te lastimaste?
— Ella esta confundida, regresemos a la cabaña, antes de que se mueva y sí, yo estoy perfecto— revisó con la mirada de nuevo al alfa, recogió las cosas que había tirado, se negó cuando el alfa intento ayudarlo, tenía suficiente con las cosas pesadas, ya frente a la cabaña, Jimin habló de nuevo — Ve a darte un baño y luego te esperaré en la sala para curar tus heridas.
— Deja que Sulhye se duche primero, y que duerma, debe estar asustada porque la dejamos sola de repente — al abrir la puerta; Sulhye se había quedado en el lugar donde la dejó su padre, sorprendiendolo, solo que con lágrimas en su rostro apretando su vestido con fuerza.
— Sulhye amor — cuando la cachorra escuchó eso, lloró con más fuerza, y se recargó en el hombro de su padre cuando este la levantó del suelo — Ya pasó, todo está bien ¿Sí? — dijo mientras la arrullaba.
— ¿Qué pasó papi? ¿Porqué se escuchó como un monstruo? Y luego me dejaste solita y el príncipe Jungkook, su olor ya no lo sentí — ambos se encargaron de explicarle a Sulhye lo que había pasado, con un poco de mentira de por medio para que no se sintiera más angustiada de lo normal.
Cuando todo estuvo tranquilo, los tres se habían duchado y Jungkook se puso una de las pijamas que había comprado, claro solo la camisa no, ya que era la parte más dañada de su cuerpo.
El omega fue por el botiquín y se sentó frente al alfa.
— Lo siento tanto, no quería meterte en algo así, pensé que con solo algunas palabras se detendría, jamás imaginé que haría algo como esto — pasaba lentamente un algodón con alcohol sobre los pequeños rasguños en el pecho del contrario — Por la luna, mira esa mordida... — cambió de algodón y se dispuso a limpiarla.
— Tal vez se enamoró de mí y trato de marcarme — bromeó — Está bien, no me importa cuidar de ti y de Sulhye, ese tipo está loco; nadie sabe de lo que es capaz de hacer solo porque cree que eres su omega... Ouch — dio un salto en su lugar ya que el omega puso demasiado fuerte el algodón en la herida de su espalda.
— Lo siento, lo siento...
— ¿Puedo preguntarte algo?
— Claro...
— ¿Porqué no tienes alfa?
La pregunta había tomado por sorpresa a Jimin, sin embargo no se detuvo y comenzó su historia.
— Bueno... Yo antes vivía en tú zona, la zona norte de Bermel, trabajaba en el mercado vendiendo frutas, flores y tarta de calabaza hecha por mí — sonrió — Ahí conocí al padre de Sulhye, era hijo de la dueña del lugar, ambos creíamos estar enamorados, no creíamos en los destinados — sacó unas vendas y comenzó a colocarlas en el hombro del alfa — Al inicio todo estaba bien, salimos por meses y al año de estar juntos yo resulté estar embarazado. La vida era "perfecta" cuando un día el llegó y me dijo que se había postulado para ser guardia real, lo apoye obviamente — terminó de poner las vendas y comenzó a curar la cara del alfa, quien lo miraba fijamente — Ahí todo comenzó a irse a la mierda, porque priorizó su trabajo antes que a mí, dejé de trabajar y él... Solo no ayudaba y se quejaba "¿Porqué no tienes la comida lista?" "Este lugar es un chiquero, ¿Qué haces en todo el día?" Y así hasta que nació Sulhye...
— Idiota — murmuró Jungkook, haciendo reír a Jimin.
— Todavía no cuento la peor parte — se acomodo más cerca del contrario — No estuvo en el nacimiento de Sulhye, lo esperé días en casa mientras me recuperaba pero nunca llego... ¿Sabes qué llego?
— Espero, que su cadáver.
— Una carta — cambió el algodón con alcohol para sacar una pomada para los golpes — DE TÚ REINO — exclamó con gracia, antes le dolía; ahora solo era un recuerdo que podría usar contra el príncipe, solo para molestar — Diciendo que estaba actuando en contra de uno de sus caballeros reales, sometiendolo, violentandolo, bla bla bla. Solo quería deshacerse de mí porqué había encontrado a su destinada, una omega de clase alta y además dijo que mi Sulhye no era de él y que lo había engañado.
— Eso es ser cobarde... Aparte, debió ser el jefe de caballeriza quien mandó esa carta, hijo de puta... — sus feromonas comenzaron a salir furiosas.
— Tranquilo cachorro, dejaron que juntara pocas de mis pertenencias y por desición del pueblo me exiliaron del norte, así como también ese idiota se encargo de mandar cartas al sur, este y oeste de que no me aceptaran.
— ¡¿QUÉ?!
— Shhh, vas a despertar a la cachorra — terminó su trabajo y limpió sus manos con papel que había en el botiquín, guardando todo — Y bueno llegué a Kelion con una bebé de apenas un mes de nacida, aquí la gente es un amor, casi toda — rodó los ojos al recordar a sus compañeros de trabajo y a ese alfa — Me acogieron en una casa hogar hasta que pude trabajar como carpintero , ya sabes, para crear cercas, muebles, etcétera. Dejaba a mi hija en la casa hogar mientras yo trabajaba y a la vez construía este lugar.
— ¿Tu construiste está cabaña? ¿De dos pisos? — alzó sus cejas con asombro.
— Y con cuatro habitaciones, solo que fallé, hice un baño nada más — rieron — Pero hey, tengo un patio trasero enorme, una cocina enorme, cuartos enormes, una sala enorme con chimenea y el baño también es enorme, así que está bien; los muebles son de mi gusto... Es perfecta, es mi hogar.
— Te quedó excelente. ¿Cuánto tardaste?
— Dos malditos años y medio — suspiró — Ya es algo vieja, tiene daños pero no la dejaría por nada del mundo y ya para terminar... Como sabrás cuando un alfa no está cerca de sus cachorros al nacer y durante los primeros meses después de su nacimiento puede haber dificultades.
— Sí... No puede ser.
— Sí, de todos los cinco malditos sentidos que pudo perder por eso, perdió la vista... Estaba enojado al inicio porque construí esto con tanto esfuerzo porque quería que viera la hermosa casa que hice para ella y ya nunca la vera... Puede sentirla, sí, pero no es igual. No sabes cuanto me maldije y lo maldije a él por esto... — sin esperarlo recibió un abrazo cálido del alfa, recargó su rostro en el pecho desnudo del contrario y solo ahí pudo sentir las lágrimas silenciosas cayendo por su rostro — Soy capaz de darle mis ojos para que pueda ver todo lo que hemos logrado juntos... Yo...
— No hace falta que digas nada, llora todo lo que necesites — con eso fue suficiente para abrazar al cuerpo del contrario y llorar hasta el cansancio, y quedarse dormido.
Jungkook lo tomó entre sus brazos y subió escaleras arriba, no sin antes apagar las lámparas de la sala, subió despacio, sin hacer tanto ruido. Cuando llegó a la habitación del omega, lo cubrió con su manta y se fue a su improvisada habitación.
Que eran un montón de cobijas en el suelo y unos cojines de la sala, con una pequeña lámpara a su lado, se recostó. No sin antes decirle al aire.
— Juro cuidarte incluso después del invierno...
Continuará.