dust | jeongcheol o.s

Summary

❝Seungcheol quiere borrar el amor que siente por Jeonghan, a pesar de que este vuelve hacia él como polvo en el viento.❞ 𝝑𝝔 Inspirado en la canción "Dust" de Seventeen. 𝝑𝝔 Mención del jihan (Joshua x Jeonghan) 𝝑𝝔 Fecha de publicación: 01/10/2024 𝝑𝝔 Prohibida su copia, adaptación y/o traducción sin mi permiso previo. © shuavrse 2024

Genre
Romance/Other
Author
ʚїɞ
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

dust

Seungcheol volvió a dar una vuelta sobre la cama, sin poder dormir, otra vez. Suspiró sintiendo sus ojos pesar, pero siendo imposible para estos darle un descanso. Se apoyó sobre su costado y parpadeó ante la oscuridad, arrepintiéndose al instante de haber mirado.


Era temprano aún, no eran más de las once de la noche, pero ahí estaba él, acostado y añorando a la persona que se había ido de su lado hacía tiempo, dejando atrás su lado de la cama que ahora estaba frío, y con mínimos destellos de polvo que descansaban en su almohada en lugar del cuerpo que emanaba calidez todas las noches mientras se abrazaba a él, sin intenciones de dejarlo ir.


Deseaba poder despejar su mente de aquellos momentos, a toda hora las memorias de un amor pasado sin superar azotaban su mente. Habían transcurrido varios años y seguía estancado en la reminiscencia de lo que creía superado.


Jeonghan se había ido hace tiempo, dejando atrás la historia que habían construido juntos, llevándose consigo sus cosas y una parte del corazón de Seungcheol en el camino, pero olvidando una campera que usaba todos los días y que ahora se ponía el mayor cada vez que lo extrañaba, añorando su presencia y el olor de su perfume que cada vez se iba perdiendo más.


A Jeonghan se le acabó el amor, y la esperanza en la relación que se desgastaba cada vez más por la falta comunicación entre ellos y la poca atención que recibía de su pareja, que se consumía cada vez más en el trabajo, viviendo como extraños en la misma casa. Pero a Seungcheol nunca se le acabó el enamoramiento y el arrepentimiento de haberlo perdido lo golpeó con dureza.


Odiaba cada que salía con sus amigos al restaurante donde iban todos los sábados y como se sentaban exactamente a tres mesas de distancia de donde solía ir con su amado.


Odiaba cuando le decían que Jeonghan estaba bien, que volvió a ser feliz, sentía que se lo hacían a propósito, para que tome el mismo camino y también deje todo atrás.


Sabía que estaba bien y que era feliz, se daba cuenta cada que lo veía de fondo de pantalla en el celular del chico que comenzó a trabajar con él y cuando veía a la distancia como lo esperaba a la salida, independientemente de lo tarde que sea, y lo abrazaba con una sonrisa. Como lo hacía con él.


No podía odiar a Joshua por darle lo que él prometió y no pudo, ni mucho menos a Jeonghan, por seguir adelante y no estancarse como él, que seguía atrapado en la mesa del restaurante que frecuentaban y en la felicidad que, sin darse cuenta, terminó apagando.


Pretendía que estaba bien, aunque está perdido en la foto del menor al fondo de su billetera que no hace más que acumular dolor y polvo, pero que no tiene el corazón de tirar, por el valor emocional y la expresión de cariño que adornaba el joven rostro del Jeonghan de unos años atrás, aún convencido de que iban a estar juntos toda la vida.


Seungcheol ya es un capítulo superado y guardado en la mente de Jeonghan, y lo supo cuando envió ese mensaje cargado de lo que sentía, que fue leído pero nunca respondido de la misma forma.


“Odio seguir amándote.”

00:18. Visto.


“Seungcheol, me acabo de casar.”

00:31. Visto


Apagó el celular y lo dejó caer en el lado vacío de la cama, mientras deslizaba sus manos por su cara.


Las palabras se repetían en su mente como un disco rayado, Jeonghan se casó, iba a iniciar una nueva etapa con alguien mejor que él, alguien que si era capaz de equilibrar las vidas de ambos.


La rabia y la decepción por haber descuidado tanto su noviazgo lo consumieron, la garganta le picaba y sintió una presión en el pecho que le impedía largar las lágrimas con fluidez, causando que suelte sollozos más ahogados por la dificultad de pasar aire.


No se había enterado del casamiento de su ex, pero en cierta forma lo agradeció, porque le plantó la idea en la cabeza de que nunca más iba a poder tenerlo a su lado, y de alguna manera era lo que necesitaba para poder dejarlo ir.


Se levantó, secándose las lágrimas y lavándose el rostro para quitar el rastro del llanto. Se puso la campera vieja que dejó el menor cuando partió y salió por la puerta de su departamento, caminando por las frías y concurridas calles de un sábado a la noche con las manos en los bolsillos y dirigiéndose a un lugar en específico.


Aquel salón donde Jeonghan le dijo tantas veces que se quería casar y donde él le había prometido que sería su boda. Conocía el camino a la perfección, yendo tranquilamente en dirección contraria a las demás personas que circulaban por la zona.


Finalmente, dobló en una esquina y observó hacia dentro desde la vereda del frente, a lo lejos. Pudo confirmar lo que creía, Jeonghan iba a ser feliz e iba a estar bien. Podía deducirlo por la gran sonrisa que adornaba su rostro, una que nunca le había visto portar cuando estaba con él.


Sonrió y se dio la vuelta, alejándose. Más tranquilo luego de asegurarse de que Jeonghan se había guardado en su mente como el recuerdo más hermoso y doloroso de todos. Superando de una vez por todas el amor que se sentía como una montaña de polvo en el fondo de su corazón.